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La posibilidad de cambiar

 
Nada hay más poderoso

que una idea a la que

ha llegado su momento.

 El estado sentimental

Como ha señalado José Antonio Marina, nuestra relación con todo lo que nos rodea es siempre afectiva. Nuestros sentimientos nunca logran permanecer totalmente neutrales. Tenemos siempre un estado de ánimo, una disposición afectiva. Nos encontramos de modo permanente en la encrucijada de muchos caminos mentales, en un auténtico laberinto donde se entrecruzan ideas, sentimientos, deseos y acciones. Todo influye sobre todo, en una enredada red de causas en la que es fácil perderse, y hace que tantas veces los problemas de los sentimientos parezcan círculos sin salida.

Los sentimientos nos acompañan siempre, atemperándonos o destemplándonos. Aparecen siempre en el origen de nuestro actuar, en forma de deseos, ilusiones, esperanzas o temores. Nos acompañan luego durante nuestros actos, produciendo placer, disgusto, diversión o aburrimiento. Y surgen también después de actuar, haciendo que nos invadan sentimientos de tristeza, satisfacción, ánimo, remordimiento o angustia. Son como un reducto de nosotros mismos que no siempre controlamos ni conocemos con claridad, pero que acompaña todo nuestro vivir y nuestro actuar.

Cualquier situación vital va unida en todo momento a un estado sentimental, que es como el resultado global de nuestra percepción de cómo estamos. El estado sentimental es como un breve resumen de una situación compleja que producen muchos factores; como un balance que hacemos de modo continuo, pues en cada momento se aportan datos nuevos, partidas nuevas para esa contabilidad afectiva que continuamente estamos consultando.

—Lo curioso es que esa contabilidad en muchas personas pasa de estar boyante a estar en la ruina, o viceversa, en muy poco tiempo. ¿No es sorprendente?

Sí lo es. Todos tenemos experiencia de cómo nuestros sentimientos pueden cambiar con gran rapidez. En unos minutos podemos pasar de la incertidumbre a la calma, o de la calma a la sorpresa, de la sorpresa a la furia, de la furia al arrepentimiento, o del arrepentimiento al afán de hacernos perdonar.

—Esa variabilidad depende mucho de las personas, me parece.

Hay personas que son por naturaleza más lábiles o sensibles, y sus estados sentimentales se alteran con un pequeño soplo. Otras, en cambio, no se conmueven ni con un vendaval.

Además, en el mundo afectivo, como en el de la salud, un pequeño dolor, aunque sea muy localizado, puede influir mucho en el conjunto del estado sentimental. Igual que, por ejemplo, un dolor de muelas no afecta sólo a las muelas, sino que hace a toda la persona encontrarse molesta y dolorida, hay factores emocionales que parecen pequeños, y quizá lo son, pero notamos que nos afectan mucho. Por eso, educar esas reacciones afectivas es importante para poder llevar realmente las riendas de nuestra vida:

Podemos educar
libre e inteligentemente
nuestros sentimientos.

                         

Desconfianzas y elogios hacia los sentimientos

Por todas partes encontramos juicios contradictorios sobre la afectividad. Desconfiamos y al tiempo elogiamos el sentimiento. Vemos que si las emociones se apoderan de nuestra persona, nos traicionan; pero que tampoco es solución ser personas sin sentimientos.

Desde los primeros tiempos de la historia del pensamiento, los platónicos, los estoicos, los cínicos, los epicúreos y otras muchas de aquellas primeras escuelas filosóficas anduvieron preocupados con las pasiones, los deseos y los sentimientos, sin saber bien qué hacer con todos ellos: si erradicarlos, educarlos, olvidarlos, atemperarlos o arrojarse en sus brazos.

Nuestras experiencias afectivas son con frecuencia complejas, o confusas, y eso nos hace sentirnos inquietos y desorientados, sobre todo mientras no sabemos darles una explicación.

—Pero las cosas no se arreglan simplemente con darles una explicación.

No se arreglan automáticamente, pero con una buena explicación de lo que nos pasa podemos avanzar mucho. Profundizar en nuestros sentimientos, ser capaces de distinguir unos de otros, y poder así darles sus verdaderos nombres, hace que podamos relacionar nuestra experiencia con todo un gran saber que ya hay acumulado en torno a esas realidades.

Es algo parecido a lo que sucede en la medicina: si analizando determinados síntomas somos capaces de identificar una enfermedad, a partir de ahí las cosas se hacen mucho más fáciles. No porque la enfermedad deje de existir con sólo ser diagnosticada, sino porque el diagnóstico permite anticipar unas cosas y dar por supuestas otras, y eso normalmente supone avanzar mucho.

Volviendo un poco a la historia, vemos que, durante milenios, la humanidad ha desconfiado de los deseos y los sentimientos. En el Tao-Te-Ching de Lao-tsê puede leerse: «No hay mayor culpa que ser indulgente con los deseos.»

Para la ética griega, por ejemplo, la proliferación de los deseos era radicalmente mala. El aprecio de aquellos hombres por la libertad les hacía desconfiar de todo tipo de esclavitud, también de la afectiva, y por eso muchos de ellos ensalzaron tanto la ataraxia (imperturbabilidad) , y algunos incluso la apatheia (apatía, falta de sentimiento) : como los deseos pueden producir decepción, llegaron a pensar que lo mejor era prescindir de ellos.

En nuestro tiempo, en cambio, la forma de vida occidental lleva a una fuerte incitación del deseo. Es una tendencia en buena parte impulsada por la presión comercial para incentivar el consumo, y quizá también por la velocidad de las innovaciones tecnológicas y por el propio desarrollo económico.

—O sea, que no tenemos término medio: de la antigua abominación del deseo hemos pasado a una exaltación que puede llevarnos a la ansiedad.

En cierto modo, sí. Y lo malo es que en algunas personas, esa búsqueda de la satisfacción del deseo es tan impaciente que olvidan un poco que –como hemos visto– la capacidad de aplazar la gratificación es decisiva para el comportamiento libre y el desarrollo afectivo inteligente.

Quizá por eso Aristóteles insistía en que la paideia, es decir, la educación, era sobre todo educación en el deseo. Y Chesterton, con su lucidez habitual, decía que el interior del hombre está tan lleno de voces como una selva: recuerdos, sentimientos, pasiones, ideales, caprichos, locuras, manías, temores misteriosos y oscuras esperanzas; y que la correcta educación, el correcto gobierno de la propia vida consiste en llegar a la conclusión de que algunas de esas voces tienen autoridad, y otras no. De nuevo estamos ante un problema de discernimiento y equilibrio.



Confiar en la fuerza de la educación

Cuando un sentimiento monopoliza la vida afectiva de una persona en un determinado momento y le impulsa con gran fuerza a actuar de una determinada manera, ese sentimiento se convierte en una pasión. Por eso, cuando los sentimientos amorosos son muy intensos y dominan a una persona, se habla más bien de pasiones amorosas. Lo mismo ocurre con la envidia, el odio, la desesperanza o la agresividad: pueden ser un sentimiento o una pasión, según la intensidad y el efecto que produzcan en la persona.

Por su parte, los deseos están antes y después de los sentimientos. Los deseos engendran sentimientos, pero también pueden ser engendrados por ellos. Por ejemplo, un deseo frustrado puede provocar un sentimiento de furia, y ese sentimiento engendrar después a su vez un deseo de venganza.

Por otra parte, los deseos reciben energía de los sentimientos que les acompañan. A su vez, no es lo mismo tener deseos que proyectos, puesto que puedo sentir deseos de cosas que nunca proyectaré realizar. Todo proyecto suele ser consecuencia de un deseo, pero no todos los deseos llegan a concretarse en proyectos. A veces incluso es difícil saber qué deseos hay detrás de un determinado proyecto personal, igual que a veces es difícil saber por qué nos gusta lo que nos gusta, o por qué nos disgusta lo que nos disgusta.

Entre el sentimiento y la conducta hay un paso importante. Por ejemplo, puedo sentir miedo y actuar valientemente. O sentir odio y perdonar. O estar agitado interiormente y actuar con calma.

En ese espacio
entre sentimientos y acción
está la libertad personal.

—Pero esa decisión se produce en parte en ese momento concreto y en parte antes, pues depende de cómo somos, de nuestro carácter.

Se decide en parte entonces y en parte a lo largo de todo ese proceso previo de educación y autoeducación. A lo largo de la vida se va creando un estilo de sentir, y también un estilo de actuar.

Por ejemplo, una persona miedosa siente miedo porque se ha acostumbrado a reaccionar cediendo al miedo que espontáneamente le producen determinados estímulos, y esto ha creado en él un hábito más o menos permanente. Ese hábito le lleva a tener un estilo miedoso de responder afectivamente a esas situaciones, hasta acabar constituyéndose en un rasgo de su carácter.

De la misma manera, la compasión, la dureza de corazón, la seguridad o la inseguridad, el tono vital optimista o pesimista, la curiosidad inquieta o la indolencia, la agresividad o la tolerancia, son también estilos sentimentales que se van configurando.

Los estilos de sentir y de actuar están íntimamente relacionados, pues siempre hay sentimientos y deseos que preceden, acompañan y prosiguen a cada acción. Hay personas incapaces de dominar un deseo, y otras, por el contrario, incapaces de desear nada. Es preciso encontrar un equilibrio, porque ambos extremos generan estados sentimentales y comportamientos muy problemáticos.

—¿Y cómo piensas que puede lograrse ese equilibrio?

Trabajando a partir de lo que somos ahora mismo. No podemos cambiar nuestra herencia genética, ni nuestra educación hasta el día de hoy.

Pero sí podemos pensar
en el presente y en el futuro,
con una confianza profunda
en la gran capacidad de
transformació n del hombre
a través de la educación.



La atrofia afectiva

Como ha señalado Dietrich von Hildebrand, existen diversos tipos de personas en los que la afectividad está mermada o frustrada.

Unos son aquellos que parecen incapaces de desprenderse de su actitud intelectualista de todo lo que ven. Su espíritu observador les domina hasta tal punto, que todo se convierte inmediatamente para ellos en simple objeto de interés para su conocimiento, habitualmente como mero espectador. No suelen sentirse implicados. Por ejemplo, ante un hombre que sufre, en vez de sentir compasión o intentar ayudarle, se fijan en su expresión o su comportamiento, con una simple curiosidad, poco o nada comprometida. Les domina la actitud de observación, como si cada suceso que contemplan fuera sólo una nueva e interesante ocasión de aprender más.

Como es obvio, en la medida en que esta actitud cuaja en la vida de una persona, su corazón queda cada vez más reducido al silencio, más incapacitado para comprender que muchas de esas situaciones debían generar en él una respuesta afectiva (y a veces también una intervención activa). En su afán patológicamente intelectualista, no advierte que, además, al prescindir del corazón, acaba también obteniendo un conocimiento pobre y sesgado de la realidad.

Otro tipo de afectividad mutilada es la del hombre excesivamente pragmático que, en su actitud utilitarista, considera que toda experiencia afectiva suele ser superflua y constituye una pérdida de tiempo. Sólo lo útil le atrae. Sólo conoce la afectividad enérgica, como la ambición o la ira, pero desdeña todo lo que requiere un poco de sensibilidad, y le parece sentimentalismo cualquier manifestación de emotividad.

Un tercer estilo de atrofia afectiva sería el basado en una actitud voluntarista. Este empequeñecimiento de la esfera afectiva puede deberse a un modo un poco kantiano de entender la moralidad, que mira con recelo cualquier respuesta afectiva; o a un planteamiento semejante al ideal estoico de la lucha por la aphateia (indiferencia) , que reclama también un silenciamiento de la afectividad; o al propio del hombre que, por temor a los desórdenes de los sentimientos, cierra su corazón en vez de procurar educarlo.

—¿Y a qué puede deberse ese temor a la afectividad?

A experiencias negativas del pasado, a un ideal ético mal enfocado, a un exceso de prevención ante las razones del corazón, etc. De modo general, cabría decir que la solución no es sellar el corazón, ni ignorarlo, porque sin el corazón no se puede vivir: la solución es conocerlo y educarlo.

Además de esos tres estilos de atrofia afectiva (que podríamos llamar hipertrofia intelectual, pragmatismo utilitarista y actitud voluntarista) , hay algunos otros estilos en los que esa carencia afectiva es especialmente severa. Por ejemplo, el estilo propio del hombre pasivo, que no consigue apasionarse con nada. O del hombre despiadado o duro de corazón, egoísta, casi incapaz de sentir verdadera compasión porque vive dominado por el orgullo y sus apetencias personales: a ese tipo de personas les cuesta mucho amar realmente, y aunque a veces se muestren apasionadas en ese sentido, suelen serlo de modo sólo aparente, y puede decirse que el verdadero amor es un mundo bastante desconocido para ellas, puesto que el amor requiere la donación del propio corazón, y el suyo no pueden ponerlo en nadie porque está poseído por unas fuerzas oscuras que lo tiranizan.

—¿Y a qué puede deberse esa falta de corazón?

A una educación tiznada de egoísmo o de indiferencia, o de falta de reflexión. O a una forma de pensar rígida y simple. También puede deberse a una mentalidad de carácter más o menos fanático, que les lleva a encaminarse hacia determinados objetivos sin reparar en la legitimidad de los medios que emplean.

—¿Y qué tiene que ver el fanatismo con la educación del corazón?

El fanático considera la voz del corazón como una tentación a la que siempre debe resistir. Es parecido a los que sucede a las personas resentidas o amargadas, cuyo corazón ha sido acallado y cerrado por unas heridas que el rencor no deja curar.

—Pero tener mucho corazón a veces también traiciona...

Está claro que el hecho de tener mucho corazón no garantiza un nivel moral elevado, puesto que hay numerosos vicios y defectos que pueden coexistir con un gran corazón (hay gente de gran corazón que son alcohólicos, irascibles, mentirosos o poco honrados, por ejemplo).

Pero de modo general puede decirse
que la riqueza y la plenitud
de una persona
dependen en gran medida
de su capacidad afectiva.

Lo más propiamente humano es ser persona de corazón, pero sin dejar que éste nos tiranice: es decir, sin considerarlo la guía suprema de nuestra vida, sino haciendo que sea la inteligencia quien se encargue de educarlo. Educarlo para que nos lleve a apasionarnos con cosas grandes, con ideales por los que merezca la pena luchar. Es verdad que las pasiones hacen llorar y sufrir, pero no por eso han de ser algo negativo, porque ¿acaso se puede dar una buena clase, o sacar adelante un proyecto importante, o amar de verdad a otra persona, desde la indiferencia? Sin apasionamiento, ¿habrían existido los grandes hombres que han llenado de luz y de fuerza nuestra historia, nuestra literatura, nuestra cultura? Educar bien nuestras pasiones nos hace más humanos, más libres, más valiosos.



La sensación de desgana

Abandonarse a los deseos y apetencias suele conducir al hombre a la desgana generalizada y acabar creando un grave problema para la vida sentimental.

—Supongo que también puede ser al revés, y que la desgana generalizada esté provocada por una crisis afectiva.

Por supuesto, ya que todos esos elementos influyen mucho unos sobre otros. Una tendencia al pesimismo, por ejemplo, o una sucesión de diversas frustraciones, puede producir una fuerte sensación de desgana. Y también al revés: una situación de desgana que no se aborda debidamente puede conducir a un sentimiento de frustración, pesimismo o abatimiento.

En torno a la sensación de desgana generalizada suele haber bastantes actitudes y comportamientos equivocados: excesiva autoindulgencia, escasa resistencia a la decepción, baja consideración de uno mismo, u otras razones que llevan a abordar mal los problemas afectivos y provocar un estilo de reacción sentimental autolesiva.

Una persona que sea, por ejemplo, demasiado condescendiente consigo misma acabará siendo dominada por su pereza, por su mal carácter, por su estómago, o por lo que sea, pero nunca conseguirá tomar verdaderamente las riendas de su vida.

Un estilo de vida excesivamente
permisivo e indulgente con uno mismo
es quizá una de las mayores hipotecas vitales
que se pueden padecer.

Cuando se actúa así, pronto se advierte que la supuesta satisfacción que iban a producir todas esas blanduras y contemplaciones con uno mismo, son satisfacciones efímeras y vaporosas, y que –paradójicamente– llevan a una vida de mayor sufrimiento.

Cada vez que esa persona, en contra de lo que sabe que debe hacer, cede un poco más a las pretensiones que su pereza, su estómago o su mal carácter le presenten, se siente un poco más débil, un poco menos dueña de sí, un poco más a disgusto consigo misma y un poco más tentada a volcar después ese disgusto con los demás a la primera oportunidad.

Y como esa debilidad, si no se pone remedio, es una debilidad que se alimenta a sí misma y tiende a crecer cada día más, las perspectivas de futuro para quienes así viven son realmente desoladoras. Todo su horizonte vital será como una continua decepción, que se incrementa cada vez que comprueban que van quedando a merced de su propia debilidad.

Así se lo decía a su hija la protagonista de aquella novela de Susanna Tamaro: «Cada vez que, al crecer, tengas ganas de convertir las cosas equivocadas en cosas justas, recuerda que la primera revolución que hay que realizar es dentro de uno mismo, la primera y la más importante. Luchar por una idea sin tener una idea de uno mismo es una de las cosas más peligrosas que se pueden hacer.»

Envia tu mensaje a :0444491296710
Email:carlos. leos@inegi. gob.mx
doncarlossscc@ gmail.com

"Sé tu mismo el cambio que quieres ver en el mundo." M.K. Gandhi

 

Queridos Trabajadores de la Luz, las energías que han entrado a su Conciencia Planetaria desde el Eclipse Lunar son intensas y tumultuosas. Ustedes están experimentando el espectro completo de las Energías de Quinta Dimensión de la Nueva Tierra, las cuales están activando y energizando la Plantilla de la Nueva Tierra contenida en la matriz del ADN de sus células. Están experimentando el despertar del molde o proyecto original que llevan en su matriz celular, además de estar siendo "ascendidos" al mismo tiempo hasta ocupar su lugar en las plantillas de su Nueva Tierra. En estos momentos están produciéndose muchos vuelcos y muchos cambios en sus Existencias, están sintiendo los efectos de la activación de sus Códigos del Infinito y de los Códigos del su Grial Sagrado, así como de los Códigos de la Nueva Tierra. Un momento emocionante, queridos Trabajadores de la Luz, este de su entrada en su Nueva Realidad, pero también es un tiempo difícil, ya que deben esforzarse por equilibrar en su interior todas estas energías nuevas.

En este tiempo en el que están adentrándose en marzo de 2008, todavía están intentando equilibrarse en las nuevas energías masculinas divinas que fueron introducidas durante el eclipse lunar de febrero. En este mes seguirán sintiendo la intensidad de esta nueva energía masculina divina y se les concederá la oportunidad de que la equilibren y la integren en su interior con la energía femenina divina en el seno de su propia Unión Sagrada. Ahora, las energías de la Llama Gemela que posee su Ser Interno están integrándose para crear un poder aún mayor junto con la habilidad necesaria para utilizar dicho poder para manifestar el Cielo en la Tierra. En el presente muchos de ustedes están utilizando dichas energías para "encender" con gran poder su llama interna, pero como están luchando esforzadamente por mantener el equilibrio en sus vidas, esa lucha interna también se manifiesta como tal lucha en su mundo exterior. Cuando empiece a resultarles más fácil mantener el equilibrio, dominarán la destreza de sostener esa energía en su interior para reencauzarla por canales creativos. Así es como crearán la abundancia en su Nueva Tierra, pero primero están aprendiendo a sostener en su interior estas energías tan poderosas sin sumirse en una espiral de caos, ira o depresión.

Amados Trabajadores de la Luz, sepan que en este Nuevo Ciclo Energético ustedes están activando en el interior de su Cuerpo de Luz y de la matriz celular de su ADN físico códigos poderosos que les permitirán conseguir un mayor poder interno; ahora su desafío consiste en que equilibren y utilicen ese poder con amor y respeto por las necesidades de los demás. Porque, a medida que empiecen a trabajar con este poder nuevo, podrían encontrarse chocando con el poder o las creaciones de los demás. Por tanto es preciso que sostengan en sus corazones el poder de su Llama Gemela y que recuerden que Todos ustedes están conectados en el Flujo de la Vida de la Quinta Dimensión. Pronto dominarán la habilidad de hacer que fluya su propia energía creativa para que puedan abrazar la creatividad de los demás como la suya propia, para que, juntos, sean capaces de crear con Alegría y Poder.

Porque, queridos Trabajadores de la Luz, la habilidad de trabajar con los otras personas con amor y respeto será el modo en el que empezarán a crear la Matriz del Paraíso. Les recordamos que la Matriz del Paraíso fue arraigada y activada en el Planeta Tierra hace tres años, el 5 de marzo de 2005. Ahora que ustedes están recibiendo el Pleno Espectro del Ser de su Llama Gemela, ahora que están recibiendo su Unidad en la Realidad de la Quinta Dimensión, están preparados para crear poderosos milagros de Cambio y Abundancia en la Matriz del Paraíso. Ahora, su Ser Físico se encuentra plenamente "cargado" y listo para empezar ya a operar dentro de la plantilla de Quinta Dimensión para la Vida Humana Angélica en la Nueva Tierra.

Por tanto les diremos que, durante este mes, van a trabajar para alinear la nueva energía masculina divina de agua o lunar con las energías femeninas divinas solares. El Fuego Cósmico y el Agua Cósmica se equilibran y armonizan en su interior, haciendo así entrar en ignición sus poderosas habilidades de manifestación como Creadores. El día 7 de este mes de marzo Marte, el planeta de las energías masculinas, entra en Cáncer, signo de Agua regido por la Luna. Las nuevas frecuencias masculinas alcanzarán su máximo de poder y de potencia. El 20 de marzo experimentará n el Equinoccio Global de primavera en el Norte y de otoño en el Sur. En ese momento es cuando tendrán la oportunidad de alinearse y equilibrarse por completo con su Ser Interno para la próxima espiral de su viaje de evolución y despliegue. El 21 de marzo la Luna Llena se producirá en Libra, la casa astrológica del Matrimonio, iniciándose así el nuevo año astrológico con la entrada del Sol en Aries. Pero, además, el 21 será Viernes Santo en la tradición cristiana. Es un momento poderoso para las energías masculinas divinas, ya que millones de personas en la Tierra recuerdan y celebran la "pasión" de Cristo. Es la época en la que son más fuertes las energías del Cristo en su Forma Masculina. ¡Quisiéramos pedirles que, este año, las equilibren! Acuérdense también de las apasionadas energías femeninas divinas solares de la Magdalena. Que el 20 y el 21 de marzo sean los días en los que se concentren en el Equilibrio Interno de las energías del Cristo y la Magdalena. De esta manera, ustedes estarán aprovechando este tiempo para activar los Códigos del Grial Sagrado que tienen en su ADN.

Queridos, este es un momento poderoso para su Equilibrio Interno o Unión Sagrada. En este poderoso año de Nuevos Comienzos, esta es una oportunidad energética para que se alineen con estas energías, dando así una gran zancada en su ascenso por la espiral de su propio desarrollo. Es un tiempo en el que se les hace un regalo sagrado si están dispuestos a recibirlo. En el ciclo "anual" de la Nueva Tierra esta época va a convertirse en el momento en el que celebren la energía de los Códigos del Grial, el Milagro de la Unión de las energías de la Llama Gemela reflejado en la Unión Sagrada Arquetípica entre Cristo y María Magdalena.

Es el momento en el que se activan los códigos del Sagrado Grial en la matriz de su ADN para un nuevo ciclo o espiral de Amor y de Creatividad en el Planeta. Queridos Trabajadores de la Luz, el año pasado les hablamos de los Códigos del Infinito que hay en la matriz de su ADN, códigos que contienen la información de su nuevo Ser de la Quinta Dimensión. Después también les aportamos información acerca de los Código del Grial que contiene la matriz de su ADN, así como acerca del poder que encierra en sus vidas la Unión Sagrada de cara a su entrada en la conciencia de la Quinta Dimensión. Ahora, cuando activen dichos códigos de información en su Cuerpo Físico y en su Cuerpo de Luz, estarán listos para introducirse por completo en los moldes que contiene el Cuerpo de Luz de la Nueva Tierra para el Ángel Humano. Su Ser Físico está preparado para aceptar las "instrucciones" procedentes de su Cuerpo de Luz para empezar la plena activación de la Plantilla de la Nueva Tierra a fin de que el Humano de la Quinta Dimensión se convierta en un Ser Humano Angélico plenamente encarnado. Ustedes están tendiendo los últimos Puente de Luz entre el Cielo y la Tierra, entre su Cuerpo de Luz o Cuerpo de Espiritual y su Ser Físico. Los Códigos están infiltrando la información en su Ser y las nuevas energías están intentando que ustedes descubran cómo mantenerlas equilibradas en su interior para que así ustedes puedan crear Luz, Alegría y Paz en su Mundo Exterior.

El Corazón de un Guerrero, El Corazón de un Niño

Queridos Trabajadores de la Luz, recientemente hemos hablado mucho sobre las energías internas masculinas y femeninas, vemos que muchos de ustedes están esforzándose por mantener su equilibrio interno en estos momentos en los que las energías viejas se están marchando y las nuevas van apareciendo lentamente en sus comunidades. Por tanto, amablemente vamos a facilitarles algunas sugerencias que les ayudaran a equilibrar dichas energías. En este mes de marzo el Sol entra en Aries, el signo del Niño y del Guerrero; esas son las energías arquetípicas que les ayudarán en este tiempo.

Originalmente, en las sociedades indígenas la energía del Guerrero era muy respetada. No se trataba de una energía masculina agresiva ni dominante, sino de una energía entrenada para alcanzar el grado más elevado de autoconciencia, fuerza y valentía. En los tiempos presentes, queridos, ustedes tienen una gran necesidad de su Guerrero Espiritual Interior. Necesitan de las cualidades masculinas divinas de la Valentía, la Fuerza, la Perseverancia y la Consciencia de Sí Mismos. Están llegando a conocerse como nunca, están experimentando su conciencia de maneras nuevas, están aprendiendo lo que necesitan que su vida sea. Y así, al cultivar la consciencia y la vigilancia personal propia del Guerrero de la Luz, podrán sostenerla sin vacilar ni caer en la ira o la depresión. Porque el verdadero Guerrero del Espíritu sabe manejar su propia oscuridad interna para no proyectarla en su realidad externa. Por lo tanto, cuando sostengan su Luz Interior con Valentía, Perseverancia y Amor Incondicional, sentirán que poseen el poder necesario para sostener estas frecuencias nuevas de Luz tan potentes.

Ahora bien, queridos, esto no significa que en la vida sólo haya lugar para la perseverancia y el trabajo duro. En paralelo a esta energía del Guerrero Espiritual debe discurrir también la energía Cariñosa, Juguetona y Confiable de su Mágico Niño Interior. En este tiempo vayan a su interior y encuentren esa parte de ustedes mismos a la que le encanta jugar y disfrutar de la Belleza y la Maravilla de su realidad física. Regálense el tiempo y el espacio necesarios para acordarse de las necesidades de su Niño Interior.

Si se concentran durante un tiempo en estas dos energías, verán cómo les será posible alcanzar su equilibrio interior con gracia y simplicidad.

 

 

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