DE LA CEBACIÓN O ALIMENTO
Séptima Puerta
Cebación es la nutrición o alimentación de nuestra Materia seca, de leche,
después de carne, dándole moderadamente de cada una, hasta que sea
reducida al tercer orden. Pero no le des nunca tanto que puedas sofocarla.
Guárdala de hidropesía y del diluvio de Noé, es por ello por lo que le darás
la comida poco a poco, y le abrevará mientras tenga necesidad de ello,
para que los humores acuosos no sobrepasen la sangre. Que la bebida sea
también mesurada de tal modo que nunca extingas su apetito natural.
Pues si bebe mucho será necesario que vomite, o de otro modo estará
mucho tiempo enferma. Así, guarda su vientre de hidropesía y de flujo, si
no la cosa no irá bien. Pero más bien déjala tener sed para beber entre dos,
y ten cuidado de no darle demasiado a la vez; pues en su juventud debe de
estar a propósito a dieta.
Pero organízale la dieta como Naturaleza lo requiere, es decir muy
moderada, hasta que tenga edad, guardándola del Agua y nutriéndola del
Fuego húmedo; entonces crecerá y aumentará en coraje, y te dará más
provecho, pues volverá los cuerpos enfermos sanos y lúcidos, limpiando su
lepra por su virtud.
Es preciso que gires la rueda aproximadamente tres veces, guardando la
regla de la tibieza y de la Cebación y cuando ella sienta el Fuego, estará
presta a licuarse como cera. Te he dicho la dieta más conveniente, después
de que los Elementos son hechos equipolentes. He dicho también cómo
reducirás tu Oro a la blancura, de figura parecida a la flor de la espina
blanca, llamada Magnesia, nuestro Azufre blanco incombustible, el cual no
huirá jamás del Fuego. Así hemos llegado a la salida del Sol.
DE LA SUBLIMACIÓN
Octava Puerta
Para sublimar bien, no te equivocarás si puedes en primer lugar hacerlos
Cuerpos espirituales, y (como yo te he mostrado) los Espíritus corporales.
Algunos subliman el Mercurio con el Vitriolo, la Sal común y otros
Espíritus, y también con limaduras de hierro y de acero, cáscaras de
huevos calcinados, y cal viva. Y aunque a su manera subliman muy bien,
sin embargo su Sublimación no concuerda en nada con la nuestra. Pero te
mostraremos ahora la verdadera Sublimación.
En nuestra Sublimación antes que nada, ten cuidado de no sublimar
fuertemente hasta el borde del vaso, pues por violencia no le harás
descender en absoluto, sino que querrá adherirse y permanecer allí, tanto
se une por la refrigeración. Levántala pues con calor templado abajo, 40
días enteros, hasta que sea negra y oscura.
Pues entonces el Agua empieza a salir fuera de sus propias venas, pues lo
que es sutil quiere siempre subir con el Espíritu. Es por lo que debes tener
esto en tu memoria, y considera como los Cuerpos son aquí desvanecidos
o eclipsados; y al mismo tiempo que se pudren subliman más y más, hasta
que sean todos elevados con el Agua.
Así cuando ellos han echado su veneno fuera, entonces la negrura se
muestra en el Agua, y en cada una de sus partes, y se vuelven espirituales,
sublimándolos fácilmente a nuestro modo con el Agua, la cual los lleva
con ella. Pues es preciso que así nuestro Niño nazca de nuevo en el Aire y
por el Agua, como ya te he dicho.
Pero cuando estos dos, por Sublimación continua, son así elaborados por
calor húmedo y templado a la vez, de modo que todo sea blanco y hecho
Espiritual, entonces el cielo debe de ser retirado (por encima de la Tierra)
hasta que el Alma sea incorporada con el Cuerpo, a fin de que todo lo que
antes era Cielo se vuelva Tierra; lo cual se hará en siete Sublimaciones.
Hacemos la Sublimación por tres causas; la primera para hacer el Cuerpo
espiritual, la segunda a fin de que el Espíritu pueda ser corporal y que
permanezca fijo con él, y de una misma sustancia, y la tercera es que la
Salinidad sulfurosa disminuye en él, puesto que es infructuosa.
Entonces cuando son depurados juntos, se sublimarán hacia arriba más
blanco que la nieve, y su vista te será muy agradable, pues entonces
conocerás perfectamente que el Espíritu por este medio estará morando
abajo.
DE LA FERMENTACIÓN
Novena Puerta
La fermentación se hace de dos maneras, por las cuales nuestra Medicina
debe de ser aumentada. Una de las maneras es en Agua clara, disolviendo
el Sol y la Luna, y por su Medicina los hacen congelar. Pero cuando esta
Congelación es examinada por el Fuego no lo puede soportar, pues no se
alteran completamente; también en esto ésta Fermentación no es según
nuestra intención.
Hay otros que hacen la Fermentación mucho más naturalmente de esta
forma: Disuelven el Sol y la Luna en Mercurio, hasta que se elevan a lo
alto con los Espíritus, sublimándolos juntos dos o tres veces; entonces de
ellos hacen su Fermentación. Es una vía, pero nosotros la rechazamos.
Hay otros más afortunados, porque escogen en parte la verdadera
Fermentación, pues amalgaman sus Cuerpos con el Mercurio, con caldo.
Estos tienen algo de inteligencia de nuestros Secretos, pero no verdadera,
ni con perfecto complemento.
Pero yo te quiero enseñar este Secreto. Y es que como haces con tus
Cuerpos imperfectos, hagas lo mismo con tus cuerpos perfectos en cada
grado; es decir que primeramente los pudras, destruyendo enteramente
sus cualidades. Y este modo es de nuestra intención, es decir que los
alteres antes de Fermentarlos.
A tu compuesto ponle la cuarta parte de Fermento (es decir por un peso
de Fermento tres de compuesto), y de este Fermento que sea solamente
de Sol y de Luna, y si eres buen maestro, haz que la Fermentación se
haga así.
Fija el Agua a la Tierra juntos, y cuando la Medicina fluya como la cera,
entonces
échala sobre su amalgama. Y cuando todo esté mezclado entre sí haz tu
Fuego y tu Vaso, y que esté bien cerrado y sellado; y así continúa hasta
que todo esté fijado y bien fermentado según tu deseo. Entonces harás la
proyección a tu gusto, pues esta Medicina será enteramente perfecta. Así
puedes fermentar tanto al blanco como al rojo.
Pues como la flor de trigo hecha masa requiere el fermento que
llamamos levadura, a fin de que pueda tener su gusto natural de pan para
servir de alimento al hombre. Así fermentarás tu Medicina a fin de que
pueda tener el gusto del puro Fermento, par
a resistir perpetuamente todo examen, como Fermento que es de Oro.
Has de saber también que hay tres tipos de Fermentaciones, dos son de
los Cuerpos en Naturaleza pura, los cuales son alterados como he dicho.
La tercera muy secreta, a la que hacemos caso, es la primera Tierra con
su Agua verde. Es por lo que, cuando el
León tenga sed, dale de beber, tanto que su cuerpo reviente.
La verdadera Fermentación es pues, como te he dicho, una incorporación
del Agua con el Cuerpo, restaurándole el natural calor y olor, con gusto y
color, por reintegración de la que los Cuerpos toman impresión por los
Espíritus, y que uno ayuda al otro a tener invasión. Pues como los
Cuerpos en su composición natural, no pueden hacer ver al exterior los
efectos de sus cualidades, hasta que s hayan vuelto Espíritus, o sean
Espirituales. Así los Espíritus no pueden permanecer firmemente con los
Cuerpos, si no han sido primeramente confijados proporcionalmente.
Pues los Cuerpos enseñan a los Espíritus a resistir al Fuego y permanecer
en él, y los Espíritus a entrar en los cuerpos, según tu deseo.
Es por lo que te es necesario con Oro fermentar tu oro con su Agua
propia, entiendo la Tierra purgada, que no es otra cosa que elemento con
Elemento, yendo el Espíritu de vida solamente entre dos; pues tal como
se ve la piedra imán atraer hacia sí al hierro, así nuestra Tierra por
naturaleza atrae abajo a sí misma su Alma llevada arriba con el viento.
Así con el viento lleva tu Alma fuera y vuélvela a traer dentro, mezcla
Oro con Oro, es decir haz circular elemento con Elemento, hasta que
todos puedan soportar el Fuego; pues la Tierra es el Fermento del Agua
sin contradicción, y el Agua lo es de la Tierra del mismo modo. La
Fermentación debe ser de esta manera.
La Tierra también es Oro y Agua, no la común, sino la nuestra
elementada, y sin embargo hace falta que el Sol vaya allí a fin de que por
nuestra Agua pueda ser alterado y preparado, y pueda estar
profundamente unido con otras naturaleza como yo te he dicho.
Todo lo que he dicho del Oro, es necesario entenderlo también de la
plata, y para ello es necesario que la putrifiques y alteres antes de que
fermentes tu Medicina para el blanco.
Acuérdate bien de todo lo que te he dicho; y renueva el Sol y la Luna a
fin de que puedan tener quintaesencia y naturaleza, y entonces su tintura
renovará siempre.
Hay aún otra vía excelente que tiene otra operación. Hacemos una Agua
de muy buen olor con la cual convertimos todo Cuerpo en aceite, la cual
hace también la Medicina fluente. Llamamos a esta Agua la
quintaesencia, la cual cura en el hombre toda enfermedad. Pero esto debe
hacerse con nuestra base preparada según mi doctrina, la cual es nuestra
cal. Pues cuando nuestros cuerpos son así calcinados, esta Agua los
disolverá inmediatamente en aceite. Es por lo que haz aceite de Sol y de
Luna, el cual es un Fermento muy oloroso al olfato.
Te aseguro que jamás he encontrado hombre en Inglaterra que me haya
podido enseñar esta manera de fermentar, que yo te enseño en este
capítulo.
DE LA EXALTACIÓN
Décima Puerta
La exaltación difiere poco de la Sublimación, y con referencia a esto uno
se acuerda de lo que Nuestro Señor Jesucristo dice en su Evangelio. Si
soy exaltado atraerá todas las cosas en pos de mí. Si exaltamos nuestra
Medicina de este modo, será por este medio ennoblecida; lo cual debe
hacerse de dos maneras, después de que las partes son desposadas,
examinadas, crucificadas y amortajadas, tanto al hombre como a la
mujer, y después revivificadas por el Espíritu de vida. Entonces es
necesario que el Cuerpo sea exaltado arriba en el Cielo, para allí ser
glorificado con su Alma; pues hace falta que lleves el Cuerpo a una tal
sutilidad, que suba con el Espíritu para ser eternizado en nubes de
claridad y asociado a los Ángeles. Entonces atraerá todos los demás
cuerpos, como verás a su propia dignidad.
Es por lo que si quieres exaltar el Cuerpo auméntalo primeramente del
Espíritu de vida, hasta que la Tierra está bien sutilizada por la natural
rectificación de cada Elemento, exaltándolo arriba hasta el firmamento
(es decir hasta lo alto del vaso, o recipiente en el cual está) Entonces será
mucho más precioso que el Oro a causa de la Quintaesencia de la cual
depende.
Pues cuando el frío ha sobrepasado al calor el Aire se volverá entonces
Agua, y así dos contrarios se corresponden entre sí hasta que uno se
adapta al otro. Así el Agua será convertida por el Arte de nuestra
Circulación en Aire, cuando el calor tenga dominio sobre el frío.
Entonces del Fuego tendrás el Aire por Solución, Putrefacción y
Sublimación, y si tienes Fuego de la Tierra material, separando así los
Elementos, procede principalmente calcinando bien la Tierra, y cuando
cada uno de ellos es hecho puro, entonces son la Quinta Naturaleza. Haz
pues que de este modo sean circulados exaltando inmediatamente uno y
otro; y en un solo Vaso sellado, haz solamente todo esto, y no con las
manos sino naturalmente. Entonces convierte resueltamente primero tu
Fuego en Agua, pues el Fuego está en el Aire, que existe en el Agua, y
tal conversión conviene a nuestro propósito. Entonces gira la rueda más,
que el Aire sea convertido en Tierra, lo cual podrá ocurrir fácilmente;
pues el Aire está en el Agua estando en la Tierra; Entonces, digo,
convertirás en sus cualidades, el Agua en Fuego, pues el Agua está en la
Tierra estando en el fuego. Y ésta es la verdadera conversión.
La rueda está ahora girada alrededor, convierte el Agua en la Tierra, que
es el primer nido de los otros Elementos; pues la tierra está en el Fuego
que toma reposo en el Aire. Te hace falta empezar en Occidente esta
circulación, después otra vez en el Mediodía, hasta que sean exaltados,
procediendo debidamente como la figura te enseña.
Pues puedes ver claramente que no se puede pasar de un extremo al otro
sino por un medio, dado que son contrarios en cualidades, y la razón
quiere que sean así; como el calor en frío con varios contrarios, sin los
medios (como es la humedad entre calor y frío) no puede ser llevado a
templanza.
Te he enseñado pues a hacer una perfecta rotación y circulación de todos
los Elementos. Y toma ejemplo en la figura, de como debes hacer esta
Exaltación, y la graduación de tu Medicina de los Elementos, hasta que
la hayas llevado a un país templado. Y entonces has conocido la décima
Puerta.
DE LA MULTIPLICACIÓN
Onceava Puerta
La Multiplicación es una aumentación del perfecto Elixir, en virtud y
cantidad, tanto al blanco como al rojo; y es la cosa que hace aumentar la
Medicina en cada grado, en color, olor, cantidad y virtud.
La causa por la que puedes aumentar tu Medicina indefinidamente, es
porque es un Fuego que cuando está encendido no se extingue jamás,
permaneciendo contigo como el Fuego en los hogares, (o como el
almizcle en los perfumes) y de tal Fuego una chispa puede reproducirlo
indefinidamente. Así ocurre con nuestra Medicina, multiplicada en
virtud.
Es rico de fuego el que tiene más o menos, por la razón de que puede
multiplicarlo a su gusto. Así, es rico aquel que tiene una parte de nuestra
Medicina en reserva, y tal Medicina y Elixir se pueden multiplicar
infinitamente. La primera manera de multiplicar es que disuelvas muchas
veces nuestro polvo seco, y que también muchas veces lo Congeles. Y
entonces harás aumentación en virtud y bondad.
La segunda vía de multiplicar tanto en virtud como en cualidad, es por la
Fermentación reiterada, y como también te he mostrado en el capítulo de
la Cebación, donde puedes conocer la manera de multiplicar tu Medicina
infinitamente con Mercurio.
Pero si quieres disolver y fermentar a la vez, tu Medicina será mejor en
bondad y en cantidad, y la puedes aumentar y multiplicar de tal modo,
que crecerá en tu Vaso como un árbol, (que es propiamente el de
Hermes), y un grano puede multiplicar mil si sabes sabiamente hacer la
Proyección.
Y como el Azafrán cuando está pulverizado, se es poco a poco templado
con licor, y después unido a mayores cantidades, que estando en su
naturaleza grosera. Así cuanto más nuestro Elixir sea Multiplicado, más
su Medicina se extenderá. Multiplícalo siempre dentro de tu Vaso, más y
más, nutriéndolo de Mercurio hasta el fin de tus días y serás siempre
rico.
Pero sé hombre de bien teniendo y sirviendo a Dios, no lo ofendas y no
peques sino lo menos posible. Sobre todo acuérdate de los pobres y
socórrelos, a fin de que Dios te haga misericordia.
DE LA PROYECCIÓN
Doceava Puerta
La Proyección es la que prueba si nuestra práctica es verdadera, dando a
conocer si la tintura de nuestro Arte o Secreto es permanente; lo sabrás si
hechas un poco de tu Medicina sobre Mercurio vulgar; pues se le pegará
como la pez, y lo teñirá, y entrará en él por sí misma y resistirá todo
Fuego.
Pero muchos por ignorancia gastan lo que han hecho, cuando hacen la
Proyección sobre un metal impuro; pues a causa de la Corrupción su
tintura se desvanece, Corrupción que no han quitado de los Cuerpos, los
cuales después de la Proyección son quebradizos, azules y negros.
Y a fin de que tu tintura pueda ser permanente sobre ellos, echa
primeramente tu Medicina sobre el Fermento, y entonces será
quebradizo como cristal, y después echa esta materia quebradiza sobre
los Cuerpos modificados y verdaderamente puros, y verás que serán
abundantemente coloreados, los cuales resistirán para siempre todo
examen.
Haz Proyección, tres, cuatro o cinco veces, hasta que tu Medicina
empiece a disminuir, y entonces es necesario parar. Pero acuérdate de
echar siempre el menos abundante sobre el más abundante, aumentando
siempre el número como hacen y dicen los Sabios. Pues si se une el
elixir con los Cuerpos impuros, es que no se sabe lo que es la
Proyección.
Si multiplicas primeramente por diez harás cien, y cien otra vez por diez,
harás mil, y mil por diez harás diez mil, después por diez de nuevo harás
cien mil; y así siempre por diez irás hasta el infinito.
Sigues teniendo tu Vaso en el Fuego multiplicando más y más, pues los
Sabios dicen que la reserva no trae nunca perjuicio. Y aquí terminan
nuestras doce Puertas, después de las cuales sigue una breve
Recapitulación de todos nuestros Secretos, si comprendes la Teoría y la
práctica, las figuras y los colores. Entonces podrás decirte Sabio.
RECAPITULACIÓN
Considera primeramente la latitud de la Piedra, y empieza del lado que
se nota hacia Occidente, donde el Macho rojo y la Mujer blanca están,
haz una esposa con el Espíritu de vida para vivir un amor; la Tierra y el
Agua perfectamente proporcionados, es lo mejor, y una parte de Tierra
por tres del Espíritu es también una buena proporción, que son doce del
Espíritu por cuatro de tierra.
Es necesario entonces que tomes tres partes de la mujer, por una parte
del hombre, y cuanto menos haya del Espíritu en este desposamiento o
esponsales, antes harás la Calcinación. Entonces procede hacia adelante
por el Norte y oscuración del hombre rojo y de su mujer, llamada
eclipsación; alterándolos y disolviéndolos entre el invierno y la
primavera, rodeando la Tierra oscura y sin claridad.
De allí sube al Oriente por diversos colores, allí estará la Luna llena
apareciendo en el día; entonces ella ha pasado el purgatorio y su cuerpo
está en su fin, pues el Sol se eleva, apareciendo blanco y lúcido. Allí esta
el Verano después del Invierno, y el día después de la noche. Entonces la
Tierra y el Agua después de la negrura, son convertidos en el Aire, y las
nubes y las tinieblas han pasado, y todas las cosas están en candor
perlúcido.
Y como el Oeste fue el comienzo de esta práctica, y el Norte el medio
perfecto de esta alteración, así el Este es inmediatamente después el
comienzo de la especulativa, pero en seguida hace la consumación de su
curso hacia el Mediodía. Y entonces los Elementos son por circulación
convertidos allí en Fuego. Es por lo que no dudes de llegar a tu deseo,
pues giras alrededor la rueda de nuestra Filosofía.
Pero te hace falta girar dos veces de nuevo, en lo cual están
comprendidos los Secretos de nuestra Filosofía, declarados en los doce
capítulos precedentes. Si comprendes bien cómo debes calcinar, y
disolverlos perfectamente, dividir y putrificar, sabrás infaliblemente
todos los Secretos de nuestra Astronomía inferior, con un perfecto
conocimiento de los polos que están en nuestro Cielo luciente, con
colores que no han sido jamás visto.
Pálido y negro, y falso citrino, imperfectos blanco y rojo, las plumas del
pavo real de color alegre, el arco iris, la pantera moteada, el león verde y
el pico de cuervo. Todos los colores aparecen antes de la perfecta
blancura, y aún muchos otros. Después de la cual aparece el gris y el
falso citrino, y al fin aparecerá la sangre roja invariable. Y entonces
tendrás tu Medicina al tercer orden, multiplicada en su propio género.
Has de saber también este Secreto infalible, que nuestro Hombre rojo no
tiñe, ni su mujer, hasta que sean teñidos. Es por lo que si quieres que, por
este parecer, prevalezcan, esconde la altura de tus Cuerpos y muestra su
profundidad en cada uno d
e tus Cuerpos o Metales; destruye la primera propiedad y repara
inmediatamente en ellos las segundas más excelentes, y que todo sea
hecho en un solo Vaso, y por un régimen convierte las cuatro naturalezas
en una.
Es necesario dividir tu Elixir blanco en dos partes, que pondrás en dos
Vasos, antes de que lo rubifique o hagas rojo, si quieres tener Elixir tanto
del Sol como de Luna. Los multiplicarás con Mercurio, siempre que
tengas desde el principio una cucharada llena, en cuyo caso lo podrás
multiplicar sea al blanco sea al rojo, y aunque vivas mil años no te faltará
nunca.
Es por lo que debes recurrir a la rueda, y estudiar bien hasta que
comprendas cada capítulo. Disuelve tu base como te ha dicho, y
conviértela en perfecto aceite, con nuestra verdadera Agua ardiente, por
Circulación; que harás según nuestra intención.
Estos aceites fijarán el Mercurio crudo y transmutan los Cuerpos
imperfectos en Sol y en Luna perfectos por Proyección; a esta sustancia
de aceite fija y pura, Ramón Llull la llamaba su basilisco, de cuya
sustancia de aceite fija y pura no hizo jamás tan manifiesta declaración
como yo te he hecho. Pide a Dios que te haga la gracia de llegar a ello.
ADVERTENCIA DE LOS ERRORES
De George Ripley
Después de todo lo que hasta ahora te he dicho de la Piedra, te quiero
advertir por un puro movimiento de caridad cristiana, de las varias
experiencias que he hecho, y de las falsas materias sobre las que he
trabajado. Te dirá pues que he hecho varias Sublimaciones de Espíritus,
de Fermentos, Saldes, hierro, acero; pero he perdido mi tiempo en ellas.
He hecho Aguas corrosivas y Aguas ardientes, con las cuales obre en
diversas maneras. He calcinado Huevos dos o tres veces, he hecho elevar
el aceite de cal para separar de él los Elementos uno del otro; pero todos
no valen nada.
He trabajado en Azufre y en Vitriolo, que los locos llaman el León
Verde, en oropimente, in debili principio, fue mi comienzo, en Sal de
vidrio, Sal álcali Sal albrot, Sal gema muy clara, Sal de tártaro, Sal
común, Sal attincar, Salitre, sal de sodio. Pero he gastado mi estómago y
mi dinero; guárdate de todas estas cosas y sobre todo manténte lejos del
olor de la Plata viva, no te mezcles tampoco nada con el Mercurio
precipitado, ni con los Metales imperfectos rubificados.
He probado los huevos y la sangre, el Alma de Saturno, las marcasitas,
escamas o limaduras de hierro que los herreros hacen caer al batirlo, el
litargirio, el antimonio. Pero ninguno vale nada; sin embargo ha extraído
de ellos hermosas tinturas rojas y blancas, que sin embargo eran falsas.
He hecho aceite de Luna con gran trabajo, calcinándola con Sal común
preparada y por sí misma, con violento calor, triturándola con Vinagre
tanto que ya estaba cansado, y también con Agua de vida acuada con
especias sobre mármol. Pero no todo se perdió.
He hecho muchas amalgamas pensando fijarlas con provecho, y para ello
he tomado Tártaro, Azufre, claras de huevo, aceite de caracoles. Pero
también inútilmente.
Las he hecho de aceite y leche, cuajo, vino, limón, celidonia de Estrellas
que caen al suelo, espondinas y de muchas otras cosas. He perdido varias
libras de Mercurio, y he hecho Piedras de Cristal. Pero todo no ha valido
nada.
Huye pues tales trabajos y otros parecidos, pues no te puede venir de ello
sino mal. Prueba tanto como quieras, y lo encontrarás así como te lo
digo; tu bolsa vacía y tu salud disminuida por los malos olores y los
perniciosos humos.
Ciertamente yo no he visto jamás Obra verdadera sino aquella de la que
te he mostrado la verdad en este tratado. Aplícate pues bien a hacerla, y
ganarás Oro, dinero y salud.
Acuérdate de que el hombre que en otro lado se ha llamado el Macho, es
la más perfecta criatura terrestre que Dios haya creado; en el cual hay
una neutralidad de los cuatro Elementos proporcionados por Naturaleza,
que no cuesta nada, la cual es llevada fuera de su mina por el Arte.
Ciertamente nuestros Metales no son otra cosa que las dos minas de
nuestro Sol y de nuestra Luna. Ramón Llull dice como sigue.
La claridad de la Luna y del Sol tan lúcido, es estas dos minas ha
descendido; aunque la claridad está escondido; aunque la claridad está
escondida a la vista, y si es que por el Arte tú la puedes hacer aparecer
claramente. Es por lo que putrifica está Piedra escondida esta única cosa,
devuélvela a su propio licor, hasta que se vuelva blanca, para fermentarla
sabiamente.
Eso es todo. |