Plancha de la Philosophia Rephormata de J. D. Milyus. Frankfurt, 1622.
I. El Absoluto es la síntesis de la perfección universal.
II. El ser que posee en sí el sentimiento de la perfección se encuentra en la vía del
Absoluto.
III. El ser que ha introducido en sí un elemento de perfección ha caminado por la
vía del Absoluto.
IV. La vía del Absoluto conduce a la absorción en el seno de la causa primera.
V. La causa primera es la perfección abstracta. Es el mismo Absoluto.
VI. La causa primera es una, infinita, eterna.
VII. El ser que ha enaltecido en sí las tres nociones de unidad, infinitud y eternidad,
hasta el punto de haberlas asimilado con exclusión de cualquier otra, se ha
absorbido en la causa primera; ha realizado la perfección suprema; ha recorrido
la vía del Absoluto.
VIII. La reacción del movimiento sobre la inmovilidad y de la inmovilidad sobre el
movimiento se manifiesta en todas las cosas perceptibles.
IX. El movimiento es la perfección y la inmovilidad es la perfección.
X. La causa primera es inmutable y es el motor universal. Es, a la vez, el
movimiento y la inmovilidad.
XI. La destrucción de esta dualidad en el ser, el rechazo de este binario mediante la
unión de los dos principios, a imitación de la causa primera, conduce por lo
tanto a la perfección. Es la vía del Absoluto.
XII. La causa primera posee la existencia pura.
XIII. Todo lo que se aleja de la causa primera tiende, por grados sucesivos, a la no-
existencia.
XIV. Lo que no tiende a la existencia pura no se encuentra en la vía del Absoluto.
XV. Todas las cosas poseen en el Absoluto su arquetipo perfecto.
XVI. La redención universal consiste en la restauración de cada cosa en su verdadera
imagen siguiendo dicho arquetipo.
XVII. Buscar al redentor universal es caminar por la vía del Absoluto. Es trabajar
eficazmente en la Gran Obra.
XVIII. Las claves del Absoluto están inscritas en los números, ya que éstos reflejan la
economía de la causa primera y del plano de la existencia pura.
XIX. Pero la vía del Absoluto no radica en los números, pues el infinito no es ni la
suma ni el límite de los números.
XX. Por lo tanto, la reducción de todos los números a la unidad debe ser realizada
con anterioridad a la posesión del infinito.
XXI. Pues la unidad y el infinito son dos nombres de una cosa única y la vía del
Absoluto no es una verdadera progresión, sino una ascesis. Ésta es la Gran Obra
que los filósofos han enseñado.
Tal es, discípulo mío, todo el magisterio.
Comprende y encuentra la clave XXII, el misterioso TAU que no se escribe. |
8687
Recuerda: no hay más que una sola obra. Existen dos trabajos, tres regímenes, cuatro |
8889
operaciones, siete grados en cada uno de los regímenes, y doce casas celestes en las que |
se realizan las cuatro operaciones.
Tau: Nombre de una letra griega equivalente a la t (también se da este nombre a una cruz en forma de t, llamada cruz de San Antonio). |
La tau hebrea J"), también equivalente a la t, el la última letra del alfabeto hebreo. Esta letra concluye la evolución símbolizada por
dicho alfabeto. La mutación que se cumple a nivel de la letra tau es la que proyecta la energía de un ciclo acabado, en la estructura de un
rosch nuevo, de un nuevo ciclo. El pie de la tau, indicado por la vav al revés, que entra en su composición, señala que la última letra del
alfabeto se ve apremiada a abandonar el ciclo en que se engendra. La salida está indicada hacia la izquierda, y se integra en el otro ciclo
igualmente por la izquierda (el lector interesado por las significaciones escondidas en el alfabeto hebreo encontrará un magnifico manual
introductorio en el libro El alfabeto hebreo, de Aubier Do-minique, ed. du Montblanc. Ginebra, 1970).
86
La Gran Obra es una sola aunque tiene diversas partes. La primera, obra simple y también medicina de primer orden, es la preparación |
de la materia. La segunda es la obra media; llamada también medicina de segundo orden, consiste en la preparación del elíxir. La tercera
es la Gran Obra propiamente dicha, la multiplicación, la medicina de tercer orden.
Ireneo Filaleteo, al final de su libro E narratio methodica trium gebri medicinarum feu de vera confectione lapidis philosophici,
Amstedolani; apud Danielem Eselvirium 1668 y 1678, agrega que todo está comprendido en los cuatro números siguientes: 448, 344, 256
y 224, así como que es imposible llegar al resultado buscado sin el conocimiento de ellos.
87
Los filósofos dicen que el éxito de la obra depende del régimen del fuego. De ellos existen tres: el del fuego de la naturaleza, el del |
fuego contranatura y el del fuego innatural, que nace de la adecuada combinación de los dos primeros.
88
Por grados del fuego no se entiende el aumento o disminución de la temperatura añadiendo o quitando combustible, sino el aumento |
del fuego secreto de la materia mediante una digestión: a medida que la materia se hace más fija, su fuego aumenta por grados, que se
miden por el color que toma esta materia. En este sentido se puede hablar
de siete grados: el del mercurio, el de Saturno, el de Júpiter, el de la Luna, el de Venus, el de Marte y el del Sol, a cada uno de los cuales
corresponde su color y su metal.
Habitualmente los grados del fuego son cuatro: el de invierno, el de Aries, el de junio y el de agosto. Otra clasificación: 1) baño de agua
tibia, baño vaporoso, calor de estiércol; 2) baño de cenizas; 3) baño de limaduras de hierro y 4) carbones ardientes. Cada uno de estos
grados tiene aún sus variaciones internas de intensidad.
89
Las doce casas resultan de la combinación de los tres niveles del mundo – futuro, presente y pasado – con los cuatro momentos de la |
energía – fuego, tierra, aire, agua. -- A cada una corresponde un signo del zodiaco.
(Véase L’astrologie esoterique retrouvée, Georges de Villefranche. Dervy Livres París.)
La fórmula de la piedra se establece así:
Después los cuatro elementos o tohou-va-bohou encerrados en el atanor imantado por el |
ruach aelohim, todo durante un año y siete días.
Cuando conozcas el diámetro espagírico podrás realizar la cuadratura del círculo filosófico.
Contempla la unidad y su logaritmo, el infinito y su logaritmo, el cero y su logaritmo, y
posees la clave del universo.
Hete aquí amparado, discípulo mío, con el viático de la ciencia suprema.
Has recibido de los maestros la imposición de manos.
Revestido con esta unción sacerdotal, tienes que entrar ahora, ¡ay!, en el mundo brumoso y
triste de tus días anteriores. Es preciso que te pierdas de nuevo entre la multitud de los
humanos; que tus oídos oigan, como antes, las vulgaridades, los lugares comunes y las
blasfemias.
La amargura singular de esta prueba causa ahora alguna tristeza. Pero es fácil triunfar de
ella pues eres el hieracóforo de la antigua sabiduría. En tu corazón llevas un tesoro que
debe consolarte de cualquier dolor terrestre, una luz que debe iluminar tu vida eternamente.
Tu misión te coloca por encima de todos los hombres y tu dicha es incomparable, pues se
ha realizado para ti la máxima de Hermes: "Lo que estaba oculto y escondido se hará
manifiesto".
Y ninguna angustia sabría alcanzar a aquél al que ha sido enseñada la vía real del Absoluto.
Escucha a San Pablo anunciándote el gran arcano:
Patres nostri omnes biberunt de spiritali, consequente eos, petra: PETRA
autem erat CHRISTUS (I Cor. x. 4). |
Lutetiae Parisiorum, 1906, el día de la Epifanía. |
90
Según Fabra d'Olivet, este hierograma quiere decir: "Poder contingente de ser, en un poder ser". |
* KHROM: Mantra de la consumación o de aquello que se disuelve. Se emplea a veces como término de meditación.
** AOULA: Puerta secreta. De la raíz eguel, gota de rocío, lluvia. De alguna manera simboliza la bendición o bautismo por el
agua.
APÉNDICES
La Tabla de Esmeralda de Hermes Trismegisto
Los colores de la obra
La Tabla de Esmeralda de Hermes Trismegisto
La Tabla de Esmeralda es un texto clásico atribuido a Hermes Trismegisto y del que sin
excepción se reclaman discípulos todos los alquimistas. Éstos encuentran en sus enseñanzas
el resumen más conciso, pero también el más complejo, del arte hermético.
Existen numerosas versiones de dicho texto, con variaciones a veces importantes. J. Ruska
ha realizado un profundo estudio de ella sobre la base de cinco manuscritos árabes de los
que hizo una edición crítica *.
A continuación damos la traducción de la primera edición impresa aparecida en Nuremberg
en 1541.
TABLA DE ESMERALDA
de Hermes Trismegisto
sobre la química
Palabras de los secretos de Hermes
escritas sobre una tabla de esmeralda que
sostenía en sus manos cuando, en una
cueva oscura, fue encontrado su cuerpo
embalsamado.
Verdad sin mentira, cierto y muy verdadero: lo que es inferior es como lo que es
superior; y lo que es superior es como lo que es inferior, para el cumplimiento de los
milagros de una sola cosa.
Y como todas las cosas fueron desde uno, por la meditación de uno solo, igualmente las
cosas fueron nacidas por ello de una cosa, por adaptación.
Su padre es el Sol, su madre la Luna. El viento la ha llevado en su vientre. La Tierra es su
nodriza. En ella está el padre de todos los talismanes del mundo. Si es hecha tierra, su
fuerza está entera.
Separarás la tierra del fuego, lo sutil de lo espeso, con gran inteligencia.
Él subió de la Tierra al cielo, de nuevo descendió a la Tierra, y recibió la fuerza
superior e inferior.
Así tendrás la gloria del mundo entero.
Por ello toda oscuridad se aleja de ti.
Aquí está la fuerte fuerza de toda fuerza, que vence toda cosa sutil y penetra toda cosa
sólida.
Así es creado el mundo.
Tales son las admirables adaptaciones cuya manera está aquí.
Por eso soy llamado Hermes Trismegisto, poseyendo las tres partes de la filosofía del
mundo entero.
Completo es lo que he dicho de la operación del Sol.
* Tabula Smaragdina, Juliu» Ruska, Heidelberg, 1926.
Otra versión, aparecida en la revista Alchimie mediterranéenne y traducida por Osman
Yehia y Muñir Hafez, es la siguiente:
AQUÍ SE ENCUENTRA LA FORMACIÓN DE LA NATURALEZA
Es verdad, fuera de duda, cierto, auténtico que lo superior viene de lo inferior y lo inferior
de lo superior. Él hizo maravillas a partir de Uno; como todas las cosas proceden de Uno
por un procedimiento común, como todas las cosas son producidas de esta sustancia por un
procedimiento común.
¡ Cuan maravillosa es su ciencia! Él es la cabeza del mundo, en el que su padre es el Sol y
su madre la Luna, El viento lo ha llevado en su seno y la Tierra lo ha alimentado Él es el
padre de los talismanes, el poseedor de maravillas Sus facultades son perfectas. Él es el
restaurador de las luces. La tierra se ha vuelto un fuego. Separa la tierra del fuego y él te
iluminará. Lo sutil es más noble que lo grosero. Lentamente, suavemente, sube hacia el
cielo, coge la luz, y después vuelve a bajar sobre la Tierra. En Él está la facultad de lo
superior y de lo inferior, pues en Él hay la luz de las luces, y es por lo que las tinieblas le
huyen.
La fuerza del poderoso vence todas las cosas. Toda cosa sutil penetra toda cosa grosera. El
microcosmos está formado como el macrocosmos.
Esto es mi gloria, y es por lo que soy llamado Hermes, tres veces grande por la sabiduría.
Los FILÓSOFOS herméticos consideran los colores que aparecen en la materia durante la
operación de la Gran Obra como las llaves de este arte, y los indicios seguros de la verdad y
la bondad de la materia, y del buen régimen del fuego.
Entre ellos cuentan tres principales que se suceden, aunque la sucesión es interrumpida por
algunos otros colores pasajeros y de poca duración. El primero principal es el color negro,
que debe hacerse ver lo más tarde al cuadragésimo segundo día. El negro desaparece poco a
poco para dejar sitio al blanco. A éste sucede el citrino, que ellos llaman su oro. Finalmente
se muestra el color rojo; es la flor de su oro, su corona real, etcétera. Los colores pasajeros
son el verde, que marca la animación y la vegetación de la materia; el gris o reino de
Júpiter, que sigue inmediatamente al negro o reino de Satanás; los colores de la cola de
faisán. El color tirio o color de púrpura indica la perfección de la piedra.
Si el color rojo aparece antes que el negro, es señal de que se ha forzado demasiado el
fuego y que la obra no se logrará. Entonces hay que volver a empezar.
* A. J. Pernety. Dictionaire mythohermetique, A Paris, Quai des Augustins, ches Bauche, Libraire a Sainte Genevieve et a S. Jean dans le
Désert, M.DCC.LVIII.
El negro es una señal de putrefacción y de entera disolución de la materia. Debe preceder
siempre al blanco y al rojo.
El blanco marca la fijación bien avanzada de la materia; el rojo, su fijación perfecta.
Todos estos colores deben reaparecer en la operación de la multiplicación; pero son de una
duración tanto más corta mientras más a menudo se repitan las operaciones para
perfeccionar y multiplicar la cantidad y las cualidades de la piedra.
Cuando la materia es como la pez negra fundida, la llaman el negro más negro que el negro
mismo, su plomo, su Saturno, su cuervo, etcétera. Y dicen que entonces es preciso cortar la
cabeza del cuervo con el mandoble o la espada, es decir, con el fuego, continuándolo hasta
que el cuervo se blanquee.
Estos diferentes colores que la materia toma al cocerse han hecho que los filósofos llamen a
esta materia con casi todos los nombres de los individuos de la naturaleza. Su olor y sus
propiedades les han hecho darle algunos otros; confiesan en sus obras que no han nombrado
nunca esta materia por su nombre propio vulgar, al menos cuando han hablado de ella para
designarla.
Bibliografía general
Antigüedad y Edad Media
Hermes Trismegiste ou corpus hermeticum, por A. D. Nock y A. J. Festugiere, 4 vols., París, Les
Belles Lettres, 1972. Les origines de l'alchimie, por Marcelin Berthelot, París, Steinheil, 1885, y
Librairie des Sciences et des Arts, 1938. Collection des anciens alchimistes grecs, por M.
Berthelot y C. E. Ruelle, 3 vols. en 4». París, Steinheil, 1877-1888. Introduction a la chimie des
anciens et du moyen age, por M.
Berthelot, París, Steinheil, 1889, y Librairie des Sciences et des Arts, 1938.
La chimie du moyen age, por M. Berthelot, Steinheil, 1893. 3 volúmenes:
Vol. I: Essai sur la transmission de la science antique.
Vol. II: L'alchimie syriaque (con la colaboración de R. Duval).
Vol. III: L'alchimie árabe (con la colaboración de O. Houdas).
En esta serie de textos se recogen los escritos fundamentales de los alquimistas griegos,
alejandrinos y árabes. Estos últimos nos han transmitido en forma de recopilación un buen número
de traducciones del griego y de fragmentos de atribución fantasiosa. Han sido cuidadosamente
traducidos por Ju-lius Ruska y editados bajo nombre de Turba philosophorum, Berlín, 1931.
Época Moderna (Europa)
Biblioteca Chemica Curiosa, Jean Jaques Manget, 12 vols. en i", Ginebra 1702 (133 tratados
importantes, debidos a 92 autores).
Bibliothéque des phüosophes chimiques, Guillaume Salmón, 4 vols. en 12', París, 1641-1672 (la
mayor parte es una traducción de la Suma de Geber).
Histoire de la philosophie hermetique, Nicolás Lenglet-Dufres-noy. Amsterdam, 1742 y París, 1744
(los trabajos de 56 adeptos).
Obras gráficas
Traite des figures hierogliphiques, Nicolás Flamel, en Tríos traitez de la philosophie naturalle,
París, Guillaume Marette, rué Saint Jacques, 1612.
Les douxe clefs de la philosophie, Basilio Valentín. Frankfurt, 1959 (existe una reimpresión
reciente, comentada por E.
Ganseliet, en Editions de Minuit, París, 1970).
Rosarium philosophorum, Fankfurt, 1550 (existe una reimpresión reciente cuidadosamente
traducida y anotada por Etienne Perrot, París, Librairie de Mediéis, 1973).
Mutus liber, Altus; La Rochelle, 1677 (existe una magnífica reimpresión reciente en Jean-Jacques
Pauvert, París, 1967, comentada por Canseliet).
Splendor solis, Salomón Trimosin, Nuremberg, 1532 (existe reimpresión reciente, en Retz, París,
1975).
Atalanta fugiens, Michel Maier, Frankfurt, 1623 (reimpresión a cargo de E. Perrot en Librairie de
Medicii, París, 1969).
Virydiarum chimicum, Daniel Stolcius, Frankfurt 1624 (edición reciente, Librairie de Mediéis,
París).
Philosophia rephormata, Johan Daniel Mylius. Frankfurt, 1622. Un libro útilísimo para todos los
interesados en la iconografía hermética es:
Arte y alquimia, J. van Lennep, Bruselas, 1966 (existe traducción castellana en Editora Nacional,
Madrid, 1978).
Givry, Grilot de - La Gran Obra
|