Arnau de Vilanova
EL CAMINO DE LOS CAMINOS, SEMITA SEMITAE
Aquí comienza el Camino del Camino, corto tratado, breve, sucinto, útil para
quien lo comprenda. Los buscadores hábiles encontrarán en él una parte de la piedra
vegetal que los demás filósofos han ocultado con esmero.
Padre venerable, préstame oído piadosamente. Sabe que el mercurio es el
esperma cocido de todos los metales; esperma imperfecto cuando sale de la tierra, a
causa de un cierto calor sulfuroso. Según su grado de sulfuración, engendra los
diversos metales en el seno de la tierra. Por tanto, no hay más que una sola materia
prima de los metales; según una acción natural más o menos fuerte y según el grado
de cocción, reviste formas diferentes. Todos los filósofos están de acuerdo en ese
punto. He aquí la demostración: Cada cosa está compuesta por elementos en los
cuales puede ser descompuesta. Citaremos un ejemplo imposible de negar y fácil de
comprender: el hielo, con ayuda del calor, se convierte en agua y, por lo tanto, es
agua. Ahora bien, todos los metales se convierten en mercurio; de modo que este
mercurio es la materia prima de todos los metales. Más adelante os enseñaré la
manera de hacer esa transmutación, destruyendo así la opinión de los que pretenden
que la forma de los metales no puede ser cambiada. Tendrían razón si no se pudiera
reducir los metales a su materia prima, pero demostraré que esta transformación a
materia prima es fácil y que la transmutación es posible y factible. Porque todo lo que
nace, todo lo que crece, se multiplica según su especie, como pasa con los árboles, los
hombres y las hierbas. Un grano puede producir otros mil granos. De suerte que es
posible multiplicar las cosas hasta lo infinito. De acuerdo con lo que antecede, el que
analice las cosas verá que si los filósofos han hablado de un modo oscuro, por lo
menos han dicho la verdad. Han dicho que, en efecto, nuestra Piedra tiene un alma, un
cuerpo y un espíritu, lo cual es cierto. Han comparado su cuerpo imperfecto al cuerpo,
porque no tiene poder por sí mismo; han llamado al Agua espíritu vital porque da al
cuerpo, de por sí inerte e imperfecto, la vida que antes no tenía y por que perfecciona
su forma. Han llamado alma al fermento porque, como más adelante se verá, ha dado
también vida al cuerpo imperfecto, perfeccionándolo y cambiándole en su propia
naturaleza.
Dice el filósofo: "Cambia las naturalezas y hallarás lo que buscas." Esto es
cierto. Porque en nuestro Magisterio sacamos primeramente lo sutil de lo espeso, el
espíritu del cuerpo, y después lo seco de lo húmedo, es decir, la tierra del Agua, y así
cambiamos las naturalezas; lo que estaba abajo lo ponemos arriba, de suerte que el
espíritu se convierte en cuerpo, y en seguida el cuerpo se transforma en espíritu. Dicen
también los fil6sofos que nuestra Piedra se hace de una sola cosa y con un solo
recipiente, y tienen razón. Todo nuestro Magisterio se saca de nuestra Agua y se hace
con ella.
Ella disuelve hasta los metales, pero no convirtiéndose en agua de la nube,
como creen los ignorantes. Calcina y reduce a tierra. Transforma los cuerpos en.
cenizas, incinera, blanquea y limpia, según lo que dice Morienus: "El Azoth y el fuego
limpian al Latón, es decir, le lavan y le despojan por completo de su negrura." El latón
es un cuerpo impuro, el azoth. es la plata viva.
Nuestra Agua une cuerpos diferentes entre sí, con tal de que hayan sido
preparada como acaba de decirse; esta unión es de tal naturaleza que ni el fuego, ni
ninguna otra fuerza, pueden separarlos por la combustión de su principio ígneo. Esta
transmutación sutiliza los cuerpos, pero no se trata de la sublimación vulgar de los
simples de espíritu, de las gentes sin experiencia, para las cuales sublimar es elevar.
Esas personas toman cuerpo calcinados, los mezclan a los espíritus sublimales, es
decir, al mercurio, al arsénico, al azufre, etc., y subliman todo con ayuda de un calor
fuerte.
Los cuerpos calcinados son arrastrados por los espíritus y ellos dicen que están
sublimados. Pero ¡qué decepción tienen cuando encuentran cuerpos impuros con sus
espíritus más impuros que antes! Nuestra sublimación no consiste en elevar; la
sublimación de los filósofos es una operación que hace de una cosa vil y corrompida
(por la tierra) otra cosa más pura. Lo mismo que cuando se dice corrientemente:
Fulano ha sido elevado al Obispado ... por "elevado" se entiende que fue exaltado y
colocado en una posición más honorable. Del mismo modo decimos que los cuerpos
han cambiado de naturaleza, es decir, que han sido exaltados, que su esencia se ha
hecho más pura; de manera que se ve que sublimar es la misma cosa que purificar; es
lo que hace nuestra Agua.
Es así como debe entenderse nuestra sublimación filos6fica, sobre la cual
muchos se han engañado.
De suerte que nuestra Agua mortifica, ilumina, limpia y vivifica; primeramente
hace aparecer los colores negros durante la mortificación del cuerpo, y después vienen
numerosos y variados colores, y finalmente la blancura. En la mezcla del Agua y del
fermento del cuerpo, o sea del cuerpo preparado, aparecen una infinidad de colores.
Así es como nuestro Magisterio está sacado de uno se hace con uno, y se
compone de cuatro, y tres están en uno.
Aprende aún, Padre venerable, que los filósofos han multiplicado los nombres
de la Piedra mixta para ocultarla mejor. Han dicho que es corpórea y espiritual, y no
han mentido, los sabios comprenderán. Porque tiene un espíritu y un cuerpo, el cuerpo
es espiritual sólo en la solución y el espíritu se ha hecho corporal por su unión con el
cuerpo. Los unos la llaman fermento, los otros Bronce.
Morienus dice: "La ciencia es nuestro Magisterio es Un todo comparable a la
procreación del hombre. Primeramente el coito. En segundo lugar, la concepción. En
tercero, la imbibición. En el cuarto, el nacimiento. En el quinto, la nutrición o
alimentación." Voy a explicarte estas palabras. Nuestro esperma, que es Mercurio, se
une a la tierra, es decir al cuerpo imperfecto, llamado también Tierra-Madre (porque la
tierra es la madre de todos los elementos). Eso es lo que entendemos por el coito.
Después, cuando la tierra ha retenido en sí un poco de Mercurio, se dice que ha
habido concepción. Cuando decimos que el macho actúa sobre la hembra, hay que
entender en eso que el Mercurio obra sobre la tierra. Por eso los Filósofos han dicho
que nuestro magisterio es macho y hembra y que resulta de la unión de esos dos
principios.
Después de agregarle el Agua, es decir, el Mercurio, la tierra crece y aumenta
blanqueándose, y entonces se dice que hay imbibición. En seguida el fermento se
coagula, es decir, que se une al cuerpo imperfecto preparado como se ha dicho, hasta
que su color y su aspecto sean uniformes; es el nacimiento, porque en ese momento
aparece nuestra Piedra, que los Filósofos han llamado: el Rey, como se dice en la
Turba: "Honrad a nuestro Rey saliendo del fuego, coronado con una diadema de oro;
obedecedle hasta que haya llegado a la edad de la perfección, alimentadle hasta que
sea grande. Su padre es el Sol, su madre es la Luna; la Luna es el cuerpo imperfecto.
El Sol es el cuerpo perfecto."
En quinto y último lugar, viene la alimentación; cuanto más alimentado sea,
más crecerá. Eso sí, se alimenta de su leche, o sea del esperma que lo engendró en el
comienzo. De suerte que es menester embeberlo de Mercurio, hasta que haya bebido
dos partes o más si es necesario.
AHORA SIGUE LA PRÁCTICA
Pasemos ahora a la práctica como más arriba lo he anunciado. Ante todo, todos
los cuerpos deben ser llevados a la materia prima para hacer posible la transmutación.
Voy a demostrarte aquí todo lo dicho más arriba. Por tanto, ¡oh! hijo mío, te ruego que
no desdeñes mi Práctica, porque en ella se oculta todo el Magisterio, como ya lo he
visto en mi fe oculta.
Toma una libra de Oro, redúcela a limaduras muy brillantes, mézclala con
cuatro partes de nuestra Agua purificada, moliendo e incorporándola con un poco de
sal y vinagre, hasta que todo esté amalgamado. Una vez bien amalgamado el oro,
ponlo en una gran cantidad de Aguardiente, es decir, de Mercurio, y pon todo en el
Orinal sobre nuestro centro purificado; haz debajo un fuego muy lento durante un día
entero; entonces deja enfriar, y cuando esté frío, toma el Agua y todo lo que está con
ella, filtra a través de una tela de hilo hasta que la parte líquida haya pasado a través
del lienzo. Pon aparte lo que haya quedado en el puño, recógelo y poniéndolo con una
nueva cantidad de Agua bendita en el mismo recipiente de antes, calienta un día
entero y después filtra como antes. Repite esto hasta que todo el cuerpo se haya
convertido en Agua, o sea en la materia prima que es nuestra Agua.
Hecho esto, toma toda el Agua, ponla en una vasija de vidrio y cuece a fuego
suave hasta que veas aparecer la negrura en la superficie; sacarás con destreza las
partes negras. Continúa hasta que todo el cuerpo se haya convertido en una tierra
pura. Cuanto más repitas esta operación, será tanto mejor. Por tanto, vuelve a cocer,
elevando la negrura, hasta que las tinieblas hayan desaparecido y que el Agua, o sea
nuestro Mercurio, aparezca brillante. Entonces tendrás la Tierra y el Agua.
En seguida coge toda esta tierra, es decir, la negrura que has recogido; ponla
en un recipiente de vidrio, viértele encima Agua Bendita, de modo que nada sobresalga
de la superficie del agua, que nada sobrenade; y calienta ,a fuego ligero durante diez
días; después muele y pon nueva Agua; recuece la tierra así coagulada y espesada sin
agregar agua. Cuece finalmente a fuego violento, siempre en el mismo recipiente,
hasta que la tierra se ponga blanca y brillante.
Así blanqueada y coagulada nuestra tierra, toma el Aguardiente que ha sido
espesado con ayuda de un ligero calor por la tierra coagulada, cuécela con un fuego
violento en una buena cucúrbita provista de su capitel, hasta que todo lo que hay de
Agua en la mezcla haya pasado al recipiente y que la tierra calcinada permanezca en la
cucúrbita. Toma entonces tres partes por cuatro de un fermento, es decir, que si has
tomado una libra del cuerpo imperfecto o de oro, tomarás tres libras de fermento, es
decir, de Sol o de Luna.
Ante todo, precisarás disolver dicho fermento, reducirlo a tierra y, en una
palabra, repetir las mismas operaciones que con el cuerpo imperfecto. Sólo entonces
los unirás y los empaparás con el Agua que ha pasado al recipiente, y cocerás durante
tres días o más. Embebe de nuevo, recuece y repite la operación hasta que ambos
cuerpos queden unidos, o sea que no formen más que uno. Pesarás. Su color no habrá
cambiado. Entonces verterás sobre ellos el Agua ya citada, poco a poco, hasta que no
absorban más. En esta unión de los cuerpos, el Espíritu se incorpora a ellos y como
han sido purificados, se transforma en su propia naturaleza. Así es como el germen se
transforma en los cuerpos purificados, lo que antes no hubiera sucedido a causa de su
carácter grosero y de sus impurezas. El espíritu crece en ellos, aumenta y se
multiplica.
RECAPITULACIÓN
Ahora, Padre venerable, insistiré en lo que dije, aplicándolo a las preparaciones
de los Filósofos antiguos y a sus enseñanzas tan oscuras, tan incomprensibles. Sin
embargo, pesa las palabras de los Filósofos, comprenderás y confesarás que han dicho
la verdad.
La Primera palabra de nuestro Magisterio o de la Obra, es la reducción del
Mercurio (el cuerpo), es decir, la reducción del cobre o de otro metal a Mercurio. Es lo
que los filósofos llaman la solución, que es el fundamento del Arte, como lo dice
Franciscus: "Si no disolvéis los cuerpos, trabajáis en vano. Es de esta disolución de lo
que habla Parménides en la Turba de los Filósofos. Oyendo la palabra disolución, los
ignorantes piensan en seguida en el Agua de las nubes. Mas si hubieran leído nuestros
libros, si los hubiesen comprendido, sabrían que nuestra Agua es permanente, y que
separada de su cuerpo, se hace, por consiguiente, inmutable. Así que la solución de los
Filósofos no es el Agua de las nubes, sino la conversión de los cuerpos en Agua de la
cual todos han sido procreados antes, es decir, en Mercurio. De igual manera el hielo
se convierte en el agua que anteriormente le diera nacimiento.
He aquí que por la gracia de Dios conoces el primer elemento, que es el Agua, y
la reducción de ese mismo cuerpo a materia prima.
La segunda palabra es: "Lo que se hace de la tierra." Es lo que los Filósofos han
dicho: "El agua sale de la tierra." Así tendrás el segundo elemento, que es la tierra.
La tercera palabra de los Filósofos es la purificación de la Piedra. Morienus dijo
refiriéndose a ese tema: "Esta Agua se putrifica y se purifica con la tierra, ete. " El
Filósofo dice: "Une lo seco a lo húmedo; así que lo seco es la tierra, lo húmedo es el
agua." Tendrás ya el Agua y la tierra en sí misma, y la tierra blanqueada con el Agua.
La cuarta palabra es que el Agua se puede evaporar por la sublimación o la
ascensión. Se hace aérea al separarse de la tierra, con la cual antes estaba coagulada
y unida; y así tendrás la Tierra, el Aire y el Agua. Es lo que el Filósofo dice en la Turba:
"Blanquea y sublima a fuego vivo, hasta que se escape un espíritu, que es el Mercurio.
Por esto se le llama pájaro de Hermes y pollo de Hermógenes. Hallaréis en el fondo
una tierra calcinada; es una fuerza ígnea, es decir, de naturaleza ígnea.
De suerte que tendrás los cuatro elementos, la tierra, el fuego, y esta tierra
calcinada quejes el polvo de que habla Morienus: "No desprecies el polvo que está en
el fondo, porque se halla en un sitio bajo. Es la tierra del cuerpo, es tu esperma y en
ella está el coronamiento de la Obra."
En seguida, pon con la antedicha tierra el fermento, ese fermento que los
Filósofos llaman alma, y he aquí por qué, del mismo modo que el cuerpo del hombre
no es nada sin su alma, igualmente la tierra muerta o cuerpo inmundo no es nada sin
fermento, es decir, sin su alma.
Porque el fermento prepara al cuerpo imperfecto, lo cambia en su propia
naturaleza como se ha dicho. No hay más fermentos que el Sol y la Luna, esos dos
planetas vecinos que se aproximan por sus propiedades naturales. Es lo que hizo decir
a Morienus: "Si no lavas, si no blanqueas el cuerpo inmundo y no le das alma, no
habrás hecho nada para el Magisterio. Entonces el espíritu está unido al alma y al
cuerpo, se regocija con ellos y se fija. El agua se altera, y lo que era espeso se vuelve
sutil. "
He aquí. lo que dice Astanus en la Turba de los Filósofos: "El espíritu no se une
a los cuerpos, sino cuando éstos han sido perfectamente purificados de sus
impurezas." En esta unión aparecen los mayores milagros, porque entonces se dejan
ver todos los colores imaginables, y el cuerpo imperfecto toma el color del fermento,
mientras que éste permanece inalterado.
¡Oh! Padre lleno de piedad, que Dios aumente en ti el espíritu de inteligencia
para que tú peses bien lo que voy a decir: los elementos no pueden ser engendrados
más que por su propio esperma. Ahora bien, este espernia es el Mercurio. Observa al
hombre, que no puede ser engendrado sino con ayuda del esperma; a los vegetales,
que no pueden nacer más que de una semilla, en lo que es necesario para la
generación y el crecimiento.
Hay quienes, creyéndolo mejor, subliman el Mercurio, lo fijan, lo unen a otros
cuerpos, y no obstante, no hallan nada. He aquí por qué un esperma no puede
cambiar, permanece siendo tal cual era; y no produce su efecto más que cuando es
depositado en la matriz de la mujer. Por eso el Filósofo Mechardus, dijo: "Si nuestra
Piedra no es puesta en la matriz, de la hembra, a fin de que sea nutrida, no crecerá."
¡Oh! Padre mío, hete ahí ya, según tu deseo, en posesión de la Piedra de los
Filósofos.
Gloria A Dios
Aquí termina el pequeño tratado de Arnaldo de Villanueva, dado al papa Benito
XI, en el año 1303.
LA ALQUIMIA Y LOS ROSACRUCES
En la transmutación de los metales, objetivo primordial de
todo alquimista y en general de los Ocultistas, sean antiguos o
mas modernos, sean iluminados, masones o pertenecientes a las
diferentes hermandades Rosacruces, el objetivo primordial es el
"perfeccionamiento".
Y así a través de los libros ocultistas o grimorios, junto al
hallazgo de la Piedra Filosofal, la transmutación de los metales, y
muy particularmente la conversión de un metal en oro o plata, es
lo que mas distingue a los objetivos de todas las sociedades mas
o menos secretas, o al menos a algunos de sus individuos por
separado.
De esta manera los principios de la alquimia entre los
Rosacruces hacen relación en primer lugar a la naturaleza de los
metales. Los metales según estos principios, no son en si mismos
sino fósforo ligado a una tierra compactada, análoga al talco, que
como sabéis es el mas blando de los minerales.
Cuanto mas fósforo contenga un metal, tanto mas noble
será. El oro, la plata y el platino contienen un máximo de fósforo
y su tierra es la que encierra un máximo de fuerza compactante.
La diversidad de metales depende por esto, de la diversidad de la
cantidad de fósforo que contenga cada uno y la forma y el color
se deben asimismo a esta condensación. Por esto, el fósforo
puede ser simplemente el único disolvente de los metales por ser
la parte aligada a los mismos, y por su mediación todos los
metales pueden ser disociados y otra vez reconstituidos.
Todos los metales poseen los mismos elementos
fundamentales, sin que se diferencien mas que por la proporción
de estos. Y las sustancias pueden transformarse por medio del
cambio de las proporciones de sus elementos constitutivos.
Aunque para esa transformación se precisa una disolución radical.
Por tanto, existe una progresión ascendente y descendente
de las formas para el ennoblecimiento o el envilecimiento de un
metal. De esta manera fabricar vidrio y oro tiene una misma
analogía. El vidrio esta formado por arena y álcali, el álcali
cumple la función de extender la arena y esta extendida encierra
el álcali. De esto resulta lo que se denomina vidrio. Y el fósforo se
extiende a la tierra compactante, esta encierra al fósforo y de ello
resulta un producto o sustancia nueva que es el metal. Cuando el
vidrio esta recubierto de álcali, se deja descomponer en sus
distintas partes. Y cuando el metal esta recubierto de fósforo se
descompone igualmente.
Llega un momento - y estoy compactando la información,
para no hacerme tedioso- que se produce lo que se denomina
"Disolución Radical" que consiste en la penetración perfecta, o
sea la interpenetración, es decir que tanto la sustancia
constitutiva como el agente de la solución penetren bien al objeto
a disolver. Si esta penetración no es perfecta no hay Disolución
Radical.
Y se llega a la disolución del oro. Tenemos que el oro
consiste en tres partes, dos de las cuales son extemporaneas
pero la tercera es esencial. Las superficiales son las partes
aligantes del metal: la tierra metálica y el liquido fosforico. Y el
factor aligado es el azufre-fósforo. Y por eso todos los metales se
disuelven radicalmente tan pronto se mezclan con el azufre-
fósforo, así el azufre que hay en el metal se une a las partes
aligadas de la mezcla y encuentra las partes aligantes o la base
metálica, es decir la tierra virgen.
Todas estas explicaciones, según como se nos pueden hacer
enormemente tediosas y mareantes pero están aquí. Y ahora
seguimos con el fruto de la acción antes explicada. Toda la
transmutación de los Antiguos consistía en que la tierra pura, el
alma, lo interno, atrajera al fósforo, bañándose en ese metal
puro, uniéndose a lo puro y rechazando lo impuro.
Y es que dentro de las cosas hay y existe una sustancia
pura, ígnea, sulfúrica e incombustible que, siendo fija se llama
"La Luz de la Naturaleza" o "Luz de Fuego" que es bastante
irregular en su comportamiento. En realidad, es una sal interna
que posee una fuerza que "cambia" las formas, coloreándolas y
penetrándolas. Esta fuerza penetra a todos los metales, los forma
radicalmente, se une a los mismos indisolublemente y bajo las
especies de una "Piedra" que tiñe los transforma en otro metal, y
así incluso los mismísimos diamantes son fundidos como el agua
por esta "Sal". Esta sal es el que se le denomina "El verdadero
Bálsamo de Azufre".
Por esto amable visitante, la sal a través de las generaciones
pasadas, en todos los pueblos de la tierra, en todas las religiones,
se considera sagrada. No olvides que nuestra paga o
emolumentos por nuestro trabajo se denomina "Salario" que era
como en la antigüedad en ocasiones se pagaba a los
trabajadores, por sus inmensas aplicaciones....
    
Cabala Mineralis
(miniatura  
 
 
|