Neurociencia

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
1ª parte 2ª parte 3ª parte 4ª parte 5ª parte 6ª parte
UN HERRAMIENTA PARA AUMENTAR LA CREATIVIDAD Y


LA CONEXIÓN   CON LO SUPERIOR.

 PINEAL Y PITUITARIA: ALTOS PORTALES VIBRACIONALES DEL SER.


Médicos alemanes de la Escuela de Medicina de la Universidad de Berlín han descubierto que entre las glándulas pineal y pituitaria existe un fino canal más delgado que un cabello, que úne las hormonas que secretan ambas  y cuando ello ocurre químicamente, se produce un estado místico en la persona. La unión de estas dos secreciones hormonales puede facilitarse voluntariamente cuando la persona mediante métodos específicos, logra cruzar el umbral que separa al ser físico del ser divino que lo complementa.
 
La Ciencia del siglo XXI explica desde la física, la química y la biología, algo que desde hace décadas se nos decía desde las Energías Superiores. Hoy informamos que según las últimas canalizaciones llegadas durante este año del 2007, a través de Maestros Ascendidos, tanto la glándula pineal como la pituitaria, unidas, constituyen el más alto portal vibracional del cuerpo humano. Es el sistema endocrino, el portal que úne lo físico de la materia vital y con los reinos de la energía luminosa. Es así como esta fusión química al ingresar al torrente sanguíneo producen un aumento vibracional, que produce ondas balanceadas de energía, que la persona siente armónica y equilibradamente
A través de un Seminario-Taller que trabaja y entrega formas y herramientas para activar el canal que úne ambas glándulas, promete la posibilidad real de que cada tallerista aprenda a estimular su sistema endocrino, a voluntad, permitiendo que la energía luminosa de las más altas dimensiones llegue pulsada desde el centro de la galaxia, directamente hacia su cuerpo físico. De ese modo habrá un antes y un después, ya que te permitirás seguir operando en esta tercera dimensión, con un nuevo potencial de armonía y equilibrio. Y viviendo estados de conexión con tu Ser Superior, de la mayor sutilidad. Toda esta transformación fisiológica tiene también efectos en nuestra salud: aumenta la capacidad inmunológica, crece la potencia antioxidante, regula el sueño y armoniza los ciclos biológicos. Así estaremos preparados para mejorar nuestra salud y dar un salto cuántico en nuestra espiritualidad, adquiriendo técnicas que permiten traspasar el área tridimensional y conectarse con lo Superior.
 
LOS EFECTOS
 
Los efectos son diferentes en cada individuo, ya que el subconsciente manifiesta sus propiedades acordes con cada personalidad. La combinación de esa explosión lumínica, más las manifestaciones del subconsciente dan paso a la apertura de la catedral del alma, y el ser se encuentra con su esencia. Es el momento y el medio que eligen las Inteligencias Superiores para hacer llegar el Conocimiento más sabio, a la Raza Humana.


 
LO QUE APORTA CADA GLANDULA.
 
La pituitaria es la "glándula maestra ; del sistema endocrino, debido a que controla las funciones de sus glándulas hermanas. Sin su lóbulo anterior, hay biólogos que creen que la vida es imposible. La glándula pituitaria es el paje y portaluz de la pineal. Y tanto la ciencia metafísica como la médica, están de acuerdo en que de todas, es la glándula principal.
La pineal no necesita mucha presentación. A pesar de sus múltiples transformaciones desde lo ancestral, sigue causándonos sorpresas por sus inmensas posibilidades. Contiene una extensa variedad de sustancias neurotransmisoras como la adrenalina, la serotonina, la histamina, la melatonina, la dopamina, etc., etc.  El doctor Krumm Heller, de la Universidad de Berlín, enseñaba en su cátedra que entre la pineal y la pituitaria existe un capilar muy sutil, que sólo existe en los seres vivos, y que las conecta, produciendo un intercambio bioelectromagnetico entre ambas. Lo que concluye en una posibilidad místico-sensorial.Al activar ambas glándulas se inicia un oculto proceso que culmina en estados lumínicos de conciencia. Cuando el Espíritu abandona el cuerpo, y la persona desencarna, ese capilar desaparece.
 
 
UNA TECNICA.
 
Mediante una técnica, que se irá relacionando con distintos ejercicios y meditaciones, en el taller se activa ese canalillo trabajando LA CONEXIÓN CON EL SER SUPERIOR, y permitiendo que la magia nos lleve a mundos desconocidos, que aceleran el proceso evolutivo.
 
Mas información: silvina@luzreiki.com

 

Neurocirujanos estadounidenses publican nuevos datos, obtenidos
gracias a una nueva técnica empleada en la extirpación de tumores
cerebrales
Neurocirujanos de la Universidad de California, San Francisco (Estados
Unidos) han publicado en "The New England Journal of Medicine" nuevos
datos sobre cómo el lenguaje está organizado en el córtex cerebral
humano.
Su investigación ha permitido identificar nuevas regiones implicadas
en la producción del habla, la lectura y la asignación de nombres. Con
estos datos han generado un mapa del lenguaje cortical en tres
dimensiones que es más detallado e integra más datos que cualquier
otro mapa sobre el lenguaje en el cerebro creado hasta la fecha.
De hecho, su investigación parte del estudio de pacientes con tumores
cerebrales sometidos a cirugía. Los autores afirman que sus resultados
permitirán una extirpación más segura de esos tumores, ya que la
técnica minimiza la exposición del cerebro y reduce el tiempo en que
el paciente debe estar despierto durante la intervención quirúrgica.
En su opinión, este estudio representa un cambio paradigmático en el
mapeo del lenguaje durante la resección de tumores cerebrales. "No
sólo hemos demostrado que esta técnica puede llevarse a cabo de forma
segura, sino que hemos mostrado que la organización funcional del
lenguaje puede ser mucho más diversa e individualizada de lo que
creíamos", escriben.
Los nuevos hallazgos sobre la organización del lenguaje en el córtex
tienen implicaciones clínicas en los pacientes con tumores cerebrales,
pero también en cualquier paciente que presente lesiones por ictus o
traumatismos y que tengan dificultades relacionadas con el lenguaje.
La técnica utilizada se llama "mapeo negativo del cerebro". Elimina la
dependencia de los neurocirujanos a los métodos de mapeo del lenguaje
tradicionales que requieren la apertura de grandes secciones del
cráneo y mapeo extensivo del cerebro mientras el paciente está
despierto. También permite craneotomías más pequeñas que expongan
únicamente el tumor y una pequeña parte de tejido cerebral
circundante, en lugar de tener que extirpar varios centímetros de
tejido alrededor del tumor. Tras la craneotomía, el neurocirujano
mapea el cerebro estimulando una sección de un centímetro cuadrado
cada vez mediante un electrodo bipolar. La estrategia no requiere la
identificación positiva de las áreas asociadas al lenguaje -definidas
como detención en el habla, incapacidad para nombrar objetos o leer, o
dificultad en articular palabras- como es tradicional, sino que se
lleva a cabo mediante la localización negativa, es decir, de áreas que
no contienen ninguna función asociada al lenguaje.
"Casi la mitad de nuestros pacientes no presentan localizaciones
asociadas al lenguaje en el área expuesta, por lo que los resultados
funcionales son similares o mejores que en aquellos pacientes
sometidos a un mapeo del lenguaje positivo extenso. Además, nuestros
resultados muestran que el mapeo negativo del lenguaje puede llevarse
a cabo incluso cuando la función del lenguaje ya está afectada por el
crecimiento tumoral", añaden.
La técnica ha sido utilizada a lo largo de 8 años en 250 pacientes
consecutivos afectados por gliomas. Una semana después de la
operación, el 77,6% de los pacientes mantenían la función del lenguaje
que presentaban antes de la intervención. Seis meses después, sólo 4
de los 243 supervivientes había empeorado su función de lenguaje.

 

No es ciencia ficción. Es un milagro que está ya al alcance de
cualquiera: el cerebro puede rejuvenecer. Es más, nunca es tarde para
empezar. Como cualquier músculo, basta con estimularlo adecuadamente.
Para ir entrenándose, les brindamos una serie de pruebas de `fitness
cerebral´ que le ayudarán a descubrir el estado de sus neuronas y a
mantener su mente en forma.
Es sorprende la cantidad de directores de orquesta que siguen
cosechando éxitos a edades avanzadas. Su mente parece funcionar bien,
a pesar de los años: sin esfuerzo, a menudo sin echar un vistazo a la
partitura, le hacen a cada músico la indicación precisa en el momento
exacto. Especialmente célebre es el caso del legendario Herbert von
Karajan, quien hasta el último momento viajó con su orquesta desde
Japón hasta Suramérica... y que, además, pilotaba él mismo los aviones
en los que se desplazaba. Cuando, a los 75 años, ya no se le permitía
sentarse a los mandos de un reactor, aprendió a pilotar helicópteros.
La enorme capacidad de este anciano resulta alentadora: ¿es posible
que el envejecimiento no lleve asociada una decadencia intelectual?
El neurólogo norteamericano Fred Gage ha cambiado nuestra visión sobre
el cerebro. Y todo gracias a un experimento con ratones. El científico
se limitó a instalar a sus roedores en una casa nueva. En vez de estar
solos en una triste jaula, ahora los animales podían vivir en
sociedad, compartir con otros un espacio más grande y disfrutar con
túneles, ruedas y pelotas. Al cabo de dos semanas, los animales
conseguían, por ejemplo, encontrar la salida de un laberinto en menos
tiempo. Pero más emocionante fue el fenómeno que Gage descubrió en sus
cerebros: se formaban nuevas neuronas.
Aquello supuso la muerte de un viejo dogma. Hasta ese momento, la
ciencia estaba convencida de que el cerebro de un mamífero sólo crece
durante la infancia. A partir de ese momento comenzaba una
degeneración inexorable. Las neuronas morían, los vasos sanguíneos se
esclerotizaban y las conexiones cerebrales se deterioraban. Pero el
descubrimiento de Gage demostró lo contrario: el cerebro puede
rejuvenecer. Para conseguir este milagro, la materia gris sólo
necesita una cosa: estimulación.
El cerebro se puede ejercitar como si de un músculo se tratase y este
descubrimiento ha traído aparejado el nacimiento de un término mágico:
la neuroplasticidad. Así es como llaman los científicos a la capacidad
de cambio y adaptación del cerebro. El nacimiento de nuevas neuronas
es sólo uno de los muchos recursos con los que cuenta el cerebro para
transformarse continuamente. Cada vez que aprendemos algo se produce
un cambio en su estructura interna: se refuerzan algunas conexiones
neuronales o incluso nacen otras nuevas. De esta forma se construye
una red en la que se almacena todo lo que recordamos.
El crecimiento cerebral comienza antes del nacimiento y nunca termina.
Por eso, un cerebro, no importa la edad que tenga, es más hábil cuanto
más se lo utilice. Poner en forma la mente es algo tan factible como
mejorar la fuerza o la resistencia de los músculos. Se puede empezar
con simples acertijos y tareas sencillas, que además resultan
divertidas. Pero, cuidado, las estructurales cerebrales construidas en
un momento dado no se conservan para siempre. La cabeza es como un
jardín: aquí nacen neuronas nuevas, allá se marchitan otras porque no
se las riega. Las neuronas que no se usan se oxidan. Hace tiempo que
los pedagogos saben que los test de inteligencia realizados a
escolares suelen arrojar peores resultados si se hacen después de las
vacaciones.
Las personas cuya actividad profesional las obliga a mantenerse
intelectualmente activas desarrollan alzhéimer con menor frecuencia y,
si aparece, lo hace más tarde que en el caso de quienes se pasan las
tardes delante de la `caja tonta´. También ayuda hacer crucigramas de
forma habitual. El neurólogo Robert Jacobs pudo observar el efecto a
largo plazo de estos hábitos incluso en las autopsias: la densidad de
las redes neuronales de los ancianos fallecidos era un 40 por ciento
mayor si habían recibido una buena formación académica y desarrollado
un trabajo interesante.
Lo bueno es que nunca es demasiado tarde para empezar. Numerosas
investigaciones han demostrado que no sólo es posible detener la
pérdida de capacidades, sino que, incluso, pueden llegar a mejorarse.
Entre los pioneros de este tipo de prácticas se encuentra el experto
en terapias de rehabilitación Bernd Michael Fischer, fundador de una
de las primeras clínicas especializada en el tratamiento de la
demencia senil y que ha sido el autor de algunos de los ejercicios que
encontrará en las siguientes páginas.De los más de 200 ancianos a los
que el gerontólogo norteamericano Warner Schaie invitó a participar en
su programa de entrenamiento intelectual, más de 80 lograron invertir
el proceso de deterioro de sus capacidades de pensamiento lógico y de
orientación espacial. Después de semanas de ejercicios, obtuvieron en
los test unos resultados tan buenos como los que conseguían cuando no
habían empezado el proceso degenerativo.
Todos estos descubrimientos nos obligan a cambiar radicalmente nuestra
forma de pensar. Por ejemplo, hay que aclarar la gran cantidad de
mitos que giran alrededor del concepto de `cociente intelectual´. ¿105
o 131? Aquellos que han realizado uno de estos test suelen ver su
resultado como una especie de oráculo: creen que en ese simple número,
en el CI, está escrito hasta dónde puede llegar una persona.
Eso no tiene sentido. Tal y como se realizan los test de inteligencia,
lo que se mide en realidad es el estado del cerebro en un momento
concreto. Y ese estado puede cambiar. Ningún atleta esperaría
conseguir su mejor marca personal en la primera carrera tras el parón
invernal.
Un test de inteligencia sólo es relevante si el cerebro está en forma.
En ese caso, el CI muestra cuándo el intelecto ha alcanzado sus
fronteras naturales -volviendo al ejemplo del atleta, llegará un
momento en el que, por mucho que entrene, ya no podrá mejorar sus
marcas-. Pero muchas personas están lejos de llegar a ese límite. Esto
también explica por qué los hijos de familias acomodadas suelen
obtener mejores resultados en los test: no nacen más inteligentes,
sólo reciben más estímulos. Sus cerebros están en mejor forma.
El entrenamiento cerebral debería empezar en las propias aulas. En
lugar de meter a presión datos en el cerebro de los niños, los
colegios tendrían que esforzarse más en conseguir que pensar sea una
actividad divertida. Las capacidades básicas del cerebro deberían
ejercitarse con la misma naturalidad con la que se sigue recitando en
clase la tabla del dos. Unos juegos de ordenador especialmente
diseñados pueden permitir, por ejemplo, la mejora de la memoria y del
reconocimiento de patrones. No es ciencia ficción, es una realidad en
los laboratorios neurológicos suecos y norteamericanos. La OCDE,
organización que reúne a los países más industrializados, está
financiando ya su introducción en las aulas del futuro.
En los años venideros, no es descabellado que las empresas inviertan
en mantener intelectualmente en forma a sus empleados: en un futuro en
el que cada vez habrá menos jóvenes, los empresarios ya no podrán
permitirse descartar un cerebro con sólo 50 años, como ocurre ahora.
Las escuelas especializadas en entrenamiento intelectual llevan ya
tiempo haciendo negocios con empresas como el Deutsche Bank.
El neurólogo Elkhonon Goldberg ha abierto en Nueva York el primer
centro de fitness cerebral. Al igual que en los gimnasios la gente se
arremolina en torno a las máquinas de pesas, sus clientes, la mayoría
personas por encima de los 60 años, lo dan todo delante de los
ordenadores. Estas nuevas máquinas de gimnasia cerebral están
programadas con ejercicios específicos para reforzar las capacidades
intelectuales básicas. En cualquier caso, los 1.500 dólares de la
tarifa mensual, que incluye un entrenador personal, hacen que este
centro sea especialmente exclusivo, al alcance de muy pocos. La
euforia desatada por los pasatiempos numéricos japoneses está mucho
más extendida: los sudokus han hecho del acto de pensar una actividad
de masas.
Pero ¿por qué hay que esperar a que en cada esquina de nuestras
ciudades haya centros que ofrezcan cursos de neurobic? Puede empezar
ya mismo a trabajar su intelecto. Existen innumerables alternativas
para poner en marcha su materia gris. El truco es el mismo que en un
programa destinado a poner el cuerpo en forma: hacer una costumbre de
todas esas actividades que, normalmente, evitamos realizar. Las
personas que cogen el coche para ir al quiosco no le están haciendo
ningún favor a su músculo cardiaco, eso es obvio. ¿Y cuándo fue la
última vez que hizo usted una multiplicación de cabeza o que se puso a
aprender un idioma extranjero? Hacer ejercicios mentales, pasar una
velada con amigos en torno a un juego de mesa, visitar un museo o
acudir a un centro cultural... Los expertos aconsejan dedicar al menos
media hora al día a ejercitar las neuronas. Las personas que hacen
footing hablan, extasiadas, del famoso `subidón del corredor´, ese
momento, al cabo de un par de kilómetros, en que las piernas parecen
empezar a moverse solas. ¿Ha experimentado usted el `subidón del
pensador´, esa indescriptible sensación de que algo hace clic en su
cabeza?

 

Este año el Instituto de Neurociencias estrena director: Juan Lerma,
que ha ocupado el cargo de vicedirector desde 2005. Este científico,
cuya investigación se ha centrado en la comunicación neuronal, augura
grandes sorpresas en el conocimiento del cerebro en un futuro
próximo.Para el nuevo director del Instituto de Neurociencias, con
sede en Alicante, la investigación del cerebro dará más sorpresas que
ninguna otra en el siglo XXI. Juan Lerma (Moral de Calatrava, Ciudad
Real, 1955) se incorporó al instituto que ahora dirige, un centro
mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de la
Universidad Miguel Hernández de Elche, procedente del Instituto Cajal,
en Madrid.
Sucede a Carlos Belmonte, responsable del centro alicantino desde su
creación en 1990 y actual presidente de la Organización Internacional
de Investigación del Cerebro (IBRO), que representa a 50.000
científicos de 111 países para promocionar la Neurociencia.
Lerma conoce bien la estructura del instituto, pues contribuyó a
elaborar su último plan estratégico para adaptarlo a la reconversión
del propio CSIC en una agencia estatal.
El plan contempla siete líneas estratégicas de investigación:
migraciones neuronales y vía axonal; morfogénesis; neurogénesis;
transducción de la información sensorial y proceso nociceptivo;
estructura y función de los circuitos neuronales; transmisión
sináptica y plasticidad neuronal, y patología del sistema nervioso.
Esta última es una de la apuestas más fuertes del instituto: "Queremos
tener más relación con hospitales y médicos, lo que no es sencillo,
porque falta entendimiento entre clínicos y básicos.
Necesitamos una nueva familia de científicos que allane el camino
entre ambos. Lo ideal sería contar con equipos multidisciplinares de
neurocientíficos para poder mirar al elefante desde todas las
perspectivas". El profesor de investigación del CSIC considera que se
conocen muchos procesos, pero ya ha llegado el momento de entender al
cerebro como un todo "y éste es el paso que se va a dar en los
próximos años. Estamos viendo que somos lo que determina nuestro
cerebro y eso tendrá implicaciones en la estructura de la sociedad: en
la educación o en el abordaje de problemas como la violencia, por
ejemplo".
El conocimiento del sistema nervioso traerá parejo también un mejor
entendimiento de sus enfermedades. Dentro de las que se investigan en
el instituto, Lerma ha citado el mal de Alzheimer, el de Parkinson, el
síndrome de Down, la esquizofrenia y las patologías relacionadas con
la adicción. "Además, estamos trabajando en la aplicación de
tratamientos con células madre en la esclerosis lateral amiotrófica;
en este campo, el grupo de Salvador Martínez está logrando resultados
muy prometedores".
La incorporación del equipo de Lerma al instituto también supuso un
refuerzo en la investigación de la comunicación neuronal en la que
participan los receptores del glutamato. Estos receptores son las
proteínas encargadas de recibir el mensaje en la mayoría de las
sinapsis excitadoras del sistema nervioso. Existen muchos tipos -Lerma
describió uno de ellos, los receptores de kainato hace ya doce años- y
un desarreglo en alguno puede causar enfermedades como la epilepsia y
la esquizofrenia.
"Pero hay muchas más: todos los procesos degenerativos podrían incluir
la sobreactivación de estos receptores. Por eso, desarrollar fármacos
que actúen sobre estos receptores podría ser muy útil; es lo que se ha
intentado, aunque sin éxito, con el NMDA, uno de los que mejor se
conocen por su implicación en la base molecular de la potenciación a
largo plazo, y que se ha relacionado con la muerte neuronal en el
ictus".
Parte de la financiación para estos trabajos procederá del programa
Ingenio 2010, del que el instituto ha conseguido un proyecto de seis
millones de euros a cinco años. "Este proyecto integra a su vez seis
subproyectos: cinco científicos, que aglutinan parte de nuestras
líneas de investigación, y uno formativo para jóvenes científicos
europeos. Se trata del único proyecto de este tipo que se ha otorgado
a un único centro, lo que muestra la gran envergadura de la masa
crítica del instituto".

 

Estoy seguro que todos hemos visto mas de una vez en televisión a un
faquir andando por encima del fuego, o hincandose espadas sin sentir
dolor, y seguro que otros muchos que leeis esto, habeis escuchado del
uso de la hipnosis para anestesiar una parte del cuerpo, o conseguir
otros logros, a que si?
Esto es algo muy SERIO, pues estamos hablando de algo que muchos
desean de corazón para eliminar muchas dolencias que les aparecen y
les hacen la vida mas complicada, yo siempre fui uno de esos que
pensaba que mi mente podía conseguir cosas maravillosas, y despues de
mucho estudiar conocimientos esotericos, espirituales y religiosos de
toda índole llegue a este magnifico curso GRATUITO, que te muestra
cuál es la forma de "programar" en tu mente el poder del faquir y de
forma muy fácil, algo que(de ser verdad) ayudaría a mucha gente a
vivir mas feliz, y eso fue lo que me empujo a empezar, (pues como dice
un gran sabio: no creas sino lo que compruebes en tu propia
experiencia) y eso hice, probarlo! Cualquier persona en su sano
juicio, despues de ver una oportundiad como esta, la aprovecharia no
crees?
Asi que me puse manos a la obra y empece el curso(a mi me encanta
aprender cosas útiles, y a ti?) y probé por mi mismo eso que dicen,
hallando una respuesta ASOMBROSA (pero muy comprensible despues de su
formacion y enseñanza), pues descubrí que yo podia tambien anestesiar
cualquier parte de mi cuerpo a VOLUNTAD y es por eso que hoy aqui os
invito a todos a que conozcais este MAGNIFICO Seminario de Diez días
TOTALMENTE GRATUITO, que os cambiará la vida por completo.
Esto no te costará nada pero te puede beneficiar mucho, así que no
crees que aunque solo fuera por probar mereceria que le dieras el
beneficio de la duda y le dedicaras un poco de tiempo para probar por
ti mismo su veracidad?
Si es así y estas deseando conocer los secretos de tu mente que te
darán este y otros muchos beneficios, mandame un mail Ya a
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conocimientos!!
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FENIX CORP. POR LA FRATERNIDAD MUNDIAL
Un nuevo estudio sugiere que el origen puede residir en un fallo en el
mecanismo que emplean las células nerviosas para digerir y reciclar
moléculas defectuosas
Según un estudio realizado por científicos del Albert Einstein College
of Medicine de la Yeshiva University, un fallo en el mecanismo que
emplean las células para reciclar componentes dañados puede ser un
desencadenante de la enfermedad de Parkinson.
Su investigación aparece en la edición electrónica del "Journal of
Clinical Investigation" y, en opinión de los investigadores, podría
conducir a nuevas estrategias para tratar el Parkinson y otras
enfermedades neurodegenerativas.
Comentan que todas las células dependen de un sistema de vigilancia
conocido como autofagia para diferir y reciclar las móleculas dañadas
a medida que las células envejecen. En este proceso, las proteínas
defectuosas y otras moléculas son transportadas a los lisosomas, en
los que penetran tras unirse a las membranas. Una vez dentro son
digeridas por enzimas. Se trata de un mecanismo de limpieza
particularmente importante en las células nerviosas, que generan
moléculas defectuosas más rápidamente que la mayoría del resto de
células. Cuando el mecanismo de autofagia no funciona, las sustancias
tóxicas pueden acumularse y causar muerte celular.
La Dra. Ana María Cuervo, una de las autoras de esta investigación,
comenta que se sospecha que la acumulación de la proteína conocida
como alfa-sinucleína dentro de las neuronas de los enfermos de
Parkinson contribuye a la muerte de estas células.
Previamente, el mismo equipo mostró que formas mutadas de alfa-
sinucleína -que se encuentran en el 5-10% de los pacientes con
enfermedad de Parkinson familiar- no son bien digeridas en el
mecanismo de autofagia y, además, bloquean la desintegración de otras
sustancias. Aunque estas mutaciones de la proteína son infrecuentes,
otras formas de alfa-sinucleína se encuentran en el cerebro de todos
los afectados por el Parkinson.
En el nuevo estudio, observaron cómo distintas formas de la proteína
afectan a la autofagia in vitro y en cultivos de tejidos. Comprobaron
que una modificación determinada de la alfa-sinucleína interfiere con
la autofagia. Se trata de la sustancia creada por la interacción de la
alfa-sinucleína y la dopamina, el principal neurotransmisor que
producen las neuronas dañadas en la enfermedad de Parkinson.
Esas moléculas se unen a la membrana de los lisosomas, pero no son
transportadas de forma efectiva al interior, lo que implica que no son
bien degradadas y su presencia en las membranas de los lisosomas
interfiere con la digestión autofágica de otras sustancias.
Finalmente, los autores señalan que la inhibición de la autofagia
cusada por la alteración que provoca la dopamina en la alfa-sinucleína
puede explicar la muerte selectiva de neuronas productoras de dopamina
característica del Parkinson.
Journal of Clinical Investigation 2008;doi:10.1172/JCI32806

 

Investigadores de la Universidad de Arizona en Tucson (EEUU) han
descubierto que una región del cerebro, la corteza prefrontal medial,
participa en la formación de recuerdos sobre las actividades diarias
durante el sueño. Los científicos, que publica su estudio en Science,
explican que es conocida la función que realiza en la creación de la
memoria el hipocampo pero que se desconocía que otra región, conocida
como corteza prefrontal medial, también participara.
Los estudios en roedores han mostrado que, durante el sueño, las
células del hipocampo vuelven a representar secuencias de actividad
registradas antes, cuando los animales corrían a través de un
laberinto. Los investigadores, dirigidos por David Euston, informan
ahora que la corteza prefrontal medial también se comporta de este
modo en las ratas.
Los patrones de actividad que surgen cuando los animales estaban
corriendo se volvían a representar en la corteza prefrontal medial, de
una forma siete veces más rápida que en el tiempo real. Según los
autores, esta región está implicada en la recuperación de recuerdos
remotos del pasado distante.

 

Los rehabilitadores que trabajan con lesionados medulares <<entrenan>>
los sistemas neuronales que aún permanecen intactos para compensar el
daño. Se sabe que el sistema nervioso cuenta con un sistema de
compensación, pero muy poco sobre cómo funciona. Ahora un grupo
internacional de científicos ha identificado las regiones cerebrales
que activan esos sistemas de compensación durante el proceso de
reparación de la lesión.
Para averiguarlo realizaron un experimento con cinco macacos a los que
les dañaron una zona del sistema nervioso. Las lesiones les impedían
coger cosas con sus dedos. Los detalles de este experimento se
publican hoy en <<Science>>
Durante el proceso de recuperación de los monos, los científicos
estudiaron el comportamiento de su cerebro con sofisticados escáneres.
Por primera vez demostraron con imágenes los mecanismos de
compensación que contribuyen a restablecer el daño. Vieron cómo el
cerebro activa regiones diferentes según el momento de la
recuperación. En una primera fase utiliza el córtex motor bilateral y
después recluta regiones más extensas. Este estudio mejorará la
rehabilitación de lesionados medulares o daño cerebral.

 

El investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(CSIC) Rafael Giraldo ha probado, en un modelo bacteriano, que el ADN
puede inducir la agregación de las proteínas amiloides. La acumulación
de estas proteínas, cuando se encuentran parcial o incorrectamente
plegadas, es causa de enfermedades neurodegenerativas como la de
Alzhéimer, la de Parkinson o las generadas por priones (proteínas
patógenas que afectan al sistema nervioso y provocan las
encefalopatías espongiformes transmisibles).
La comunidad científica trata de detener la progresión de este tipo de
patologías buscando factores que desencadenen la agregación de
amiloides para encontrar la forma de contrarrestarlos y evitar así su
acumulación.
El trabajo, realizado en el Centro de Investigaciones Biológicas del
CSIC, describe un modelo que puede resultar relevante en esta línea de
investigación. Las conclusiones del trabajo aparecen publicadas en el
último número de la revista PNAS, de la Academia Nacional de Ciencias
estadounidense. El estudio describe cómo pequeñas moléculas de ADN,
dependiendo de su secuencia, determinan -en una proteína modelo de
origen bacteriano (RepA-WH1)- la formación de polímeros con gran
similitud estructural a los priones. Por su semejanza funcional con el
prión humano, RepA-WH1 puede contribuir a encontrar dianas
farmacológicas contra la conversión amiloide. Por lo tanto,
permitirían combatir una de las posibles causas que desencadenan las
enfermedades neurodegenerativas.

 

Los neurólogos detectan en el cerebro la 'firma' de la ideología y de
la espiritualidad.
Déjame ver tu cerebro... y te diré quién eres. Te diré, en concreto, a
quién votas; si eres sincero o mentiroso; o si, como Enrique Iglesias,
eres capaz de tener una experiencia religiosa. Y si además de ver tu
cerebro me dejas tocarlo, podré inducirte desde un orgasmo a un viaje
astral. Cantantes y metáforas aparte, los propios neurocientíficos
advierten de que conviene tomarse en serio las posibles consecuencias
derivadas del hecho de que empiezan a investigarse en el cerebro las
bases biológicas, el hardware, de cuestiones tan íntimas y en
apariencia intangibles como la ideología o la personalidad. No en vano
la neuroética es un área en auge.
Los autores de un trabajo publicado recientemente en la revista Nature
Neuroscience aseguraban haber hallado diferencias en el funcionamiento
de un cerebro liberal frente a otro conservador. En pocas palabras: el
primero reacciona mejor ante los cambios, mientras que el segundo es
más rígido.
Los investigadores hicieron electroencefalogramas a 43 hombres y
mujeres diestros mientras reaccionaban ante un estímulo que solía
repetirse, pero a veces cambiaba. Cuando ocurría esto último, en la
gran mayoría de los sujetos que previamente se habían declarado
liberales se detectaba una actividad más intensa en un área de la
corteza cerebral relacionada con los conflictos, lo que sugiere "una
mayor sensibilidad neurocognitiva" a los cambios, escriben David
Amodio y su grupo en su artículo. Se ve, por tanto, la firma de la
ideología en el cerebro.
"Esta investigación demuestra que se empieza a dilucidar cómo un
producto abstracto, aparentemente inefable de la mente, como la
ideología, tiene su reflejo en el cerebro humano", dice Amodio.
¿Alguien se escandaliza por esta afirmación? ¿Alguien piensa que es
absurdo que pueda verse algo así en un escáner cerebral? No los
neurocientíficos, desde luego. Para ellos está clarísimo, y es
perfectamente esperable, que cerebros que piensan distinto, que
reaccionan distinto ante un mismo estímulo, funcionen de forma
diferente; medir esa diferencia es sólo cosa de tener el instrumento
adecuado.
"Todo, y todo es todo, está en el cerebro", dice Alberto Ferrús,
director del Instituto Cajal de Neurociencias del CSIC, en Madrid. "La
sensación de estar enamorado o enfadado, la religión... todo se
traduce en moléculas, en algo físico que hay en el cerebro".
En los años noventa, cuando aparecieron las primeras técnicas para
estudiar el cerebro humano en vivo y en directo -en acción-, se supo
que la corteza cerebral de muchos ciegos muestra diferencias
apreciables respecto a la corteza de personas que ven; que el cerebro
de los taxistas tiene más sitio para información espacial; o cómo
actúa el cerebro de los ajedrecistas al jugar. ¿Qué hay de raro en dar
un paso más y buscar la marca de la mentira o la espiritualidad? Nada
de nada, dice Ferrús.
Pero volvamos al trabajo sobre los cerebros políticos. En él se hacen
las siguientes analogías: pensamiento menos rígido equivale a
ideología liberal; pensamiento menos rígido equivale a más actividad
en áreas cerebrales implicadas en afrontar conflictos; y, por tanto,
más actividad en áreas cerebrales implicadas en afrontar conflictos
equivale a ideología liberal.
Puestos a analizar, dicen los expertos, el eslabón frágil del
razonamiento no es que un estilo de pensamiento tenga su sustrato
biológico, sino lo no absoluto del término liberal. En el trabajo de
Nature Neuroscience la mayoría de los autodefinidos liberales votaron
por John Kerry, y los conservadores por Bush. ¿Se puede sustituir eso
por Zapatero versus Rajoy? Y en un país musulmán, ¿quiénes tienen el
cerebro flexible y quiénes rígido? Y los liberales del Trienio Liberal
en España, entre 1820 y 1823, ¿qué cerebro tenían?
Ahora bien, no hay que equivocarse: que haya un sustrato biológico no
implica ni que ese hardware nos ha sido transmitido genéticamente, ni
que es inmutable. "Nosotros no examinamos si la orientación política
se hereda, si nos viene dada de nacimiento", explica Amodio. "El
cerebro es maleable, así que incluso si nacemos con un sistema neural
más sensible a información conflictiva, es posible que este sistema
neural cambie con el tiempo". Y ¿es fácil de cambiar el hardware que
nos viene de fábrica? En otras palabras, ¿Qué pesa más, lo heredado o
el ambiente?
"Puede que esa no sea la manera correcta de formular la pregunta",
responde Amodio. "Los genes proporcionan unos mecanismos de base para
la supervivencia. Pero lo bonito es que la expresión génica es muy
sensible al ambiente".
Otra posible pregunta sobre este trabajo es si los cambios sociales
globales -el cambio de postura respecto a la homosexualidad, el
divorcio o el trabajo femenino-, implican un cambio colectivo en el
funcionamiento del cerebro. ¿Tenemos todos un cerebro más liberal?
"Tal vez", responde Amodio, para quien sin embargo la sociedad tiende
ahora hacia un mayor conservadurismo -una prueba más de lo confuso de
estos términos-. Pero "no está claro si estos cambios a gran escala
tienen algo que ver con cambios heredables. Podrían estar más
relacionados con la globalización y los cambios culturales".
En cualquier caso, lo cierto es que a la luz de los tentáculos que
está desarrollando la neurociencia la intimidad empieza a emerger -
también- como un concepto de lo más borroso. Con lo que ello implica,
como señala Carlos Belmonte, director del Instituto de Neurociencias
de Alicante: "Los problemas éticos que plantea la capacidad de
analizar la actividad del cerebro vinculada a conductas, o la
capacidad de modular desde fuera esa actividad cerebral, de encender o
apagar genes, la neuro-estimulación, son importantes". Se podría
llegar a descubrir cómo es el cerebro de un maltratador, por ejemplo,
y entonces "¿Estaría bien tratarle para que no llegue a serlo? ¿Hasta
dónde podemos llegar? Se van a plantear debates muy serios, y vamos a
una velocidad espeluznante", dice.

 

La esquizofrenia es tal vez la enfermedad crónica del sistema nervioso
más extendida. La Organización Mundial de la Salud calcula que afecta
a un uno por ciento de la población, lo que en el caso de España
supone más de 400.000 esquizofrénicos. Definida por su raíz griega
-«schizo», división; y «phrenos», mente-, se trata de una patología
que afecta a diversas funciones psíquicas de una manera importante,
incluso invalidante, principalmente al curso del pensamiento, al
estado de ánimo y a la conducta de quien la padece.
Sus principales síntomas son la pérdida del juicio de la realidad, la
angustia, las alucinaciones, el delirio y las alteraciones del
lenguaje y del comportamiento. Se trata de una enfermedad con un alto
componente genético cuya prevalencia entre miembros de una misma
familia fue establecido por investigadores de la Universidad de
Virginia en 2002 (ver el gráfico).
Hasta ahora, su tratamiento farmacológico se ha basado en los
antipsicóticos. Tanto los tradicionales como los de nueva generación
presentan numerosos efectos adversos, como sedación, aumento de peso y
del colesterol, riesgo de desarrollar diabetes, temblores o
contracciones musculares. Basados en el bloqueo de una de las
subclases de los receptores de la dopamina (D2), se muestran además
poco eficaces para evitar los problemas de atención, las lagunas de
memoria y las alteraciones cognitivas. Estos problemas han convencido
a los neurólogos de la necesidad de hallar nuevas formas de combatir
la enfermedad.
El «caos del glutamato»
En esta línea, la neuróloga Bita Moghaddam, profesora de Neurociencia
en la Universidad de Pittsburgh, propone desde hace años un modelo
denominado del «caos del glutamato» para explicar la esquizofrenia.
Fruto de sus trabajos, ha publicado un nuevo estudio en la revista
especializada «Biological Psychiatry», según el cual «lograr el
equilibrio en el sistema del glutamato proporciona un blanco
terapéutico prometedor en el tratamiento farmacológico de la
esquizofrenia».
El glutamato es algo más que un neurotransmisor, es decir, una
molécula encargada de transmitir información entre las neuronas.
Interviene prácticamente en todas las funciones del sistema nervioso
central, desempeñando diversos cometidos a partir de la acción de dos
tipos de receptores, ionotrópicos y metabotrópicos. Entre los
primeros, el NMDA (N-metil-D-Aspartato, por el tipo de agonista al que
responde), al ser bloqueado, provoca disfunciones del circuito
neurotransmisor establecido por el glutamato, disfunciones que se
reflejan en dos regiones cerebrales, la corteza prefrontal y el
hipocampo, y que están asociadas con la esquizofrenia.
La doctora Moghaddam y su equipo han probado que al suministrar al
paciente 3-ciano-N-benzamida, una droga capaz de estimular el mGluR5,
un receptor metabotrópico del glutamato, se normalizan las
disfunciones en la corteza prefrontal provocada por el bloqueo del
receptor NMDA. En otras palabras, la droga en cuestión es capaz de
combatir anomalías en las funciones cerebrales relacionadas con la
esquizofrenia.
La normalización funcional de la corteza prefrontal, según Moghaddam,
«proporciona un nuevo tratamiento potencial para la esquizofrenia»
capaz de evitar los efectos adversos de los antipsicóticos y de
superar sus limitaciones en la mejora de las alteraciones cognitivas y
de la memoria.

 

Cuantificar la depresión, como el dolor, es una vieja aspiración de
los médicos. Una onda que se produce en el lóbulo occipital del
cerebro -la llamada P300- y que se corresponde con la zona que se
dedica a la visión puede ser una clave para conseguir lo primero. El
estudio, que se publica en las Actas Españolas de Psiquiatría, muestra
que hay una relación entre el retraso y la disminución de la
intensidad de esta onda y el grado de depresión.
Los autores, del departamento de Psicología y Psiquiatría médica de la
Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid y el
Instituto Rafael Coullaut de Psiquiatría, hicieron el ensayo con 40
voluntarios, 21 que hicieron de grupo de control y 19 con una
depresión diagnosticada. Se les sometió a diversos estímulos
sensoriales (sonidos, imágenes). El resultado, tras medir la onda
P300, fue que las personas con depresión responden peor a los

Una empresa de EEUU desarrolla un sistema que podría devolver
movilidad a personas con parálisis.
El aparato descifra las señales que transmite el cerebro a la laringe
al intentar hablar, aunque el paciente no emita ningún sonido.
Los humanos hemos construido instrumentos que responden a nuestros
movimientos musculares, como un hacha para cazar bisontes, desde el
origen de los tiempos. Mucho más recientes son los dispositivos que
obedecen órdenes habladas, por ejemplo los procesadores de texto que
escriben al dictado. Pero la última revolución, de gran utilidad para
personas con parálisis graves, se encuentra en las máquinas que leen
el pensamiento, como un nuevo sistema que permite mover una silla de
ruedas mediante las órdenes que transmite el cerebro a la laringe.
Los pacientes de esclerosis lateral amiotrófica (ELA, o mal de Lou
Gehrig) u otras dolencias similares pueden perder por completo la
capacidad de moverse y comunicarse con la voz, tal y como le ocurre al
gran cosmólogo y matemático Stephen Hawking. En algunos casos, los
estímulos adecuados llegan a las cuerdas vocales, pero éstas no logran
producir un sonido inteligible para los demás.
Una pareja de investigadores de la Universidad de Illinois en Urbana-
Campaign, en colaboración con el Instituto de Rehabilitación de
Chicago, está desarrollando un mecanismo compuesto por unos sensores
que identifican estos impulsos y los envían a un ordenador, el cual
los traduce y los convierte en comandos para mover la silla de
ruedas.
El sorprendente resultado -que puede verse a través de You Tube
(www.youtube.com) en un vídeo titulado Wheelchair controlled only by
thought (Silla de ruedas controlada sólo con el pensamiento)- es que
el usuario puede moverse de un lado a otro en su silla sin mover un
solo dedo ni emitir un solo sonido. El secreto está en un collar con
sensores que lleva puesto el paciente y que registra el leve
movimiento de su laringe cuando el cerebro intenta hablar, aunque no
llegue a pronunciar nada.
En este caso, basta con identificar los estímulos correspondientes a
cuatro palabras -avance, izquierda, derecha y parada- para poder
dirigir la silla. Pero el mismo sistema, una vez que esté desarrollado
y pueda traducir cualquier expresión, podrá usarse para crear una voz
artificial que permita al paciente volver a hablar. Por supuesto,
también podrá controlar diferentes aparatos electrónicos a través de
un menú, aparte de la silla.
«Algunas personas con esclerosis lateral amiotrófica pueden ser
capaces de mover su boca un poco, pero no pueden expirar suficiente
aire para producir un discurso audible. Pero, como las señales del
discurso son generadas en el cerebro, podemos interceptarlas y crear
el discuro para ellos», según explica, en la revista The Engineer
Online, Thomas Co- leman, uno de los creadores del sistema e ingeniero
en la Universidad de Illinois. Coleman y su compañero Michael Callahan
-quien tuvo la idea original hace dos años, cuando tenía 20-, son los
fundadores de Ambient, la compañía que comercializará el sistema con
el nombre de Audeo.
Stephen Hawking emplea des de hace años un sistema que le permite
seleccionar palabras de una pantalla con un leve movimiento de la
cabeza o los ojos y comunicarlas con una voz sintetizada que genera su
ordenador (aunque lo hace con acento americano, según le gusta
bromear).
En última instancia, los expertos están ya trabajando con sistemas de
electrodos que recogen la información directamente del cerebro, por lo
que no es necesario que se produzca ni el más mínimo movimiento para
poder transmitir pensamientos.
En este sentido, se han realizado con éxito experimentos en los que
personas con un gorro de electrodos, capaz de detectar las ondas
cerebrales, lograban dirigir sillas de ruedas, manejar ordenadores o
navegar en un entorno virtual. Pero reproducir un discurso completo es
algo muy distinto, por lo que «registrarlo desde fuera del cerebro
podría ser la única forma de hacerlo», según señala en la edición
digital de la revista New Scientist el investigador alemán Niels
Birbaumer, de la Universidad Eberhard-Karls en Tubinga.
De momento, permite avanzar, girar a la izquierda o a la derecha y
pararse.

 

La noche del 18 de abril de 1955 el patólogo Thomas Harvey empuñó su
escalpelo y realizó una incisión en forma de Y sobre el cadáver de
Albert Einstein. Con el cuerpo aún caliente encima de la mesa, el
doctor extrajo el hígado y los intestinos y halló casi tres litros de
sangre en la cavidad peritoneal. A continuación abrió el cráneo con
una sierra circular, extrajo el cerebro y se lo llevó a su casa.
Durante los siguientes cuarenta años, el destino del cerebro de
Einstein se convertiría en una especie de leyenda. La historia del
patólogo que había robado el cerebro del genio aparecía de vez en
cuando en algún periódico local, sin que nadie conociera a ciencia
cierta su paradero.
En 1996 el periodista Michael Paterniti retomó la historia de Harvey y
lo encontró trabajando en una fábrica de plásticos de Kansas. El
patólogo vivía en un pequeño apartamento y dormía en una cama
plegable. Conservaba el cerebro de Einstein en un tarro de cristal de
su cocina y lo había convertido en su obsesión.
Sin pensárselo dos veces, Paterniti se ofreció a llevar a Harvey hasta
California, respondiendo al deseo del anciano de visitar a Evelyn
Einstein, y zanjar el asunto devolviéndole el cerebro a la nieta del
genio. Y así fue como el periodista y el patólogo se vieron envueltos
en una de las peripecias más surrealistas de la historia: un viaje de
costa a costa con el cerebro de Einstein en el interior del maletero.
"Cada vez que paramos en un autoservicio - explica Paterniti en su
libro "Viajando con Mr Albert"- siento deseos de gritar: ¡En el
maletero tenemos el cerebro de Einstein!" "La idea de que lo tengo ahí
detrás, - escribe -, me resulta tan inconcebible y turbadora que no
estoy lo que se dice en mi mejor forma para circular por carretera".
La novela de Paterniti describe un viaje alucinante a través de
Estados Unidos con el cerebro flotando en un tupperware en la parte
posterior de un viejo Buick Skylark. Por si le faltaban ingredientes,
en el camino visitan a William S. Burroughs, cruzan el Medio Oeste y
se pasan por Las Vegas. Durante todo el trayecto se mantiene una
constante, la atracción enfermiza que ejerce el cerebro sobre aquellos
que le rodean:
"Una confesión: - escribe el periodista - quiero que Harvey se duerma...
Quiero tocar el cerebro de Einstein. Sí, debo admitirlo. Quiero
sostenerlo entre mis manos, acariciarlo, sopesarlo en la palma de la
mano, tocar alguno de los quince mil millones de neuronas ahora
dormidas. ¿Será su textura como el tofu, el coral del erizo de mar, la
mortadela?"
Como se cuenta en la novela, el magnetismo que ejerció el cerebro
sobre su poseedor terminó por destrozarle la vida. Durante los años
que siguieron a la noche del robo, Harvey perdería el trabajo y
arruinaría su carrera como médico, postergando una y otra vez la
prometida investigación que aclararía los misterios de la mente del
genio.
"Para Harvey el cerebro era como un objeto sagrado - explicaba
Paterniti en una entrevista - Vivió con el cerebro de Einstein durante
alrededor de cuatro décadas como su salvador y custodio, como el gran
guardián del cerebro".
Sin embargo, Harvey quiso compartir su hallazgo y buscó ayuda entre
otros expertos. Cortó el cerebro en 240 trozos y los repartió entre
unos pocos científicos de todo el mundo con el objeto de que los
analizaran. En un último arranque de lucidez, y tal vez de sacrificio
personal, Harvey terminó por devolver el cerebro al hospital de
Princeton, convencido de que alguien debía ponerlo a buen recaudo
(Después de todo la nieta de Einstein nunca llegó a quedarse el
cerebro).
Paralelamente, al otro lado del Pacífico se gestaba una historia no
menos peculiar en torno al cerebro. El científico japonés Kenji
Sugimoto, obsesionado con la vida de Albert Einstein, emprendió a
finales de los 90 una odisea personal en busca del cerebro del que
tanto había oído hablar. La aventura, filmada por el director Kevin
Hull para un documental de la BBC, llevó a Sugimoto a recorrer los
Estados Unidos en busca de Harvey, hasta que le localizó en su casa de
Kansas.
Como veréis con vuestros propios ojos, la escena en la que Harvey
pesca un trozo de cerebro del interior de un bote de galletas y corta
una loncha sobre la encimera de la cocina es uno de esos momentos
dignos de ser recordados para el resto de nuestras vidas.
Provisto de su preciado trofeo, Sugimoto regresó más tarde a Japón y
celebró su éxito en club de karaoke local, donde cantó una canción
acompañado del pequeño fragmento de cerebro de Albert Einstein. Una
escena colosal que cierra el documental de Hull:
Cuarenta años después, y una vez analizados los distintos testimonios,
parece que la noche en que Thomas Harvey diseccionó el cadáver de
Albert Einstein terminó siendo una jornada bastante esperpéntica.
Decenas de personas bajaron a contemplar el cuerpo del maestro y
quisieron quedarse con un recuerdo. "Cada uno agarró lo que pudo" -
explica el doctor Henry Abrams, oftalmólogo personal del científico.
Él mismo extrajo los ojos de Einstein y los guardó durante más de 40
años en la caja de seguridad de un banco de Filadelfia.
Aún hoy, el doctor Abrams acude una o dos veces del año a la cámara de
seguridad del banco y contempla los ojos del genio, con los que
asegura experimentar "una profunda conexión". "Cuando se miran esos
ojos, - asegura Abrams- se ve en ellos la belleza y el misterio del
mundo. Son claros como el cristal y dan sensación de profundidad".

El rojo nace o se hace? ¿Tiene la derechona un origen biológico?
¿Existen cerebros de izquierdas y de derechas? Científicos
estadounidenses acaban de encontrar nuevas e inesperadas respuestas a
estas preguntas, al detectar por primera vez diferencias neurológicas
entre individuos que se definen a sí mismos como conservadores o
progresistas.
Este estudio pionero, que publica hoy la revista Nature Neuroscience,
representa una innovadora y fascinante línea de investigación en el
campo de la psicología política. "Se trata del primer trabajo que
vincula diferencias individuales en el terreno de la ideología a un
mecanismo cerebral básico", asegura el doctor David Amodio, de la
Universidad de Nueva York, autor principal de la investigación.
Hasta ahora, algunos estudios preliminares realizados por psicólogos y
politólogos ya habían comprobado -mediante entrevistas a miles de
individuos- que existen algunas diferencias cognitivas llamativas
entre las personas en función de sus posturas ideológicas. Mientras
los individuos de mentalidad consevadora suelen ser más reacios a
adoptar cambios en su pensamiento y sus juicios morales, los progres
generalmente son más receptivos al cambio y toleran mejor la
ambigüedad.
Sin embargo, el experimento que acaban de publicar el doctor Amodio y
sus colaboradores ha descubierto, con las técnicas más sofisticadas de
la neurociencia moderna, una correlación entre estas diferencias
cognitivas y la actividad del cerebro. En concreto, estos Científicos
han comprobado que la llamada corteza anterior cingular se activa con
más intensidad en los individuos que se ubican a sí mismos en el lado
izquierdo del espectro político, cuando realizan ciertas pruebas
cognitivas que examinan su capacidad para aceptar cambios en su
pensamiento.
En el experimento del doctor Amodio participaron 43 ciudadanos
estadounidenses que aceptaron convertirse en los conejillos de indias
de este peculiar laboratorio de Neurología política. En primer lugar,
todos ellos rellenaron un cuestionario confidencial en el que tenían
que clasificar su postura ideológica desde un extremo de -5 (izquierda
extrema) a +5 (extrema derecha), y decir a quién habían votado en las
últimas elecciones presidenciales estadounidenses, cuando los
candidatos fueron el republicano George W. Bush y el demócrata John
Kerry.
A continuación, todos los voluntarios realizaron una serie de pruebas
cognitivas, mientras su actividad cerebral se analizaba con un
electroencefalógrafo. El objetivo del test era simular -en una
pantalla de ordenador- situaciones de la vida real en la que una
persona está realizando una actividad de forma rutinaria, hasta que
surge un factor inesperado que le obliga a cambiar sus planes y
adoptar una nueva estrategia. Por ejemplo, cuando un individuo conduce
de vuelta a casa después del trabajo, lo hace de forma mecánica, salvo
que se produzca un accidente o una obra en la carretera que le obligue
a desviarse.
Mediante esta prueba cognitiva, los Científicos comprobaron que ELUWKK
los que se definían como progresistas tenían una mayor capacidad para
romper rutinas e innovar que los que se situaban a la derecha del
espectro político. Este comportamiento, además, coincidía con los
electroencefalogramas obtenidos durante el test: los de izquierdas
tenían una mayor actividad en la corteza anterior cingular.
"Estos resultados sugieren que a un nivel cognitivo muy básico, las
personas de tendencia progresista son más sensibles a estímulos que
señalan la necesidad de abandonar viejos hábitos y adoptar cambios",
concluye Amodio.

 

Un grupo de científicos que utilizó un juego por ordenador descubrió
cómo la respuesta del cerebro al miedo cambia cuando el peligro se
acerca, lo que podría ayudar a las personas que sufren ataques de
pánico.
Dos áreas clave del cerebro están involucradas en el miedo, y la
región más impulsiva de las dos es la que se hace cargo de la
situación cuando la amenaza se aproxima.
Un mal funcionamiento en el equilibrio entre las dos zonas podría
explicar ciertos desórdenes de ansiedad, según los investigadores.
Para saber exactamente dónde reside el miedo, científicos británicos
generaron temor en un grupo de voluntarios por medio de un juego de
ordenador como el PacMan, en el que los sujetos estaban encerrados en
un laberinto por un depredador artificial.
Si eran atrapados, recibían una descarga eléctrica.
Imágenes instantáneas del cerebro que medían el flujo sanguíneo
mostraron que cuando el depredador estaba lejos se activaban las
partes bajas del área de la corteza prefrontal del cerebro que se
ubican detrás de las cejas.
Esta zona está relacionada con la toma de decisiones complejas, como
planear un escape.
No obstante, cuando el depredador se acercaba la actividad se mudaba a
la sustancia gris periacueductal, responsable de los mecanismos de
sobrevida de respuesta rápida, como la pelea y la fuga.
Los resultados obtenidos por Dean Mobbs y sus colegas, del Wellcome
Trust Centre for Neuroimaging del University College de Londres,
fueron publicados el jueves en la revista Science.
"Es como un sube y baja, ambas regiones juegan un papel clave pero
cada una se vuelve dominante en distintas etapas del miedo", dijo
Mobbs.
Comprender los cambios en la actividad entre las regiones frontales y
medias del cerebro sería crucial.
En particular, parecería que la corteza frontal ayuda a controlar los
sistemas más primitivos del cerebro y que la pérdida de esta
regulación podría explicar por qué las personas con desórdenes del
pánico reaccionan en exceso a situaciones que no implican un peligro
inmediato.
Desde una perspectiva evolutiva, mantener el equilibrio adecuado entre
las distintas regiones del cerebro que manejan el temor ayuda a los
animales a evitar ser cazados por otros.


 

 

Un estudio clínico llevado a cabo en la Universidad de California-Los
Angeles y el Centro de Tratamiento de las Migrañas en Stamford
(EE.UU.), publicado por la revista «Neurology» de la Academia
Americana de Neurología, concluye que el zolmitriptán, un agente
antimigrañoso agonista de la serotonina, administrado mediante un
espray nasal es altamente eficaz y seguro en el tratamiento de las
migrañas persistentes.
Esta enfermedad, atribuida a una dilatación de los vasos craneales
producida por la serotonina, es relativamente rara, aunque afecta a un
uno por ciento de la población. Cursa con intensos y repetidos
episodios de dolor de cabeza, a veces con escasos minutos de
intervalo. Entre los escasos medicamentos válidos para su tratamiento
destacan el sumatriptán y el zolmitriptán -capaz de atravesar la
barrera hematoencefálica y actuar directamente en el sistema
trigeminovascular-, agonistas de la serotonina. Ambos se administran
por vía oral.
El estudio, dirigido por el doctor Alan Rapoport, muestra que la
administración mediante espray nasal es superior en eficacia, ya que
diez miligramos de zolmitriptán eliminan la migraña a los 30 minutos
de su aplicación en el 63 por ciento de los pacientes.

 

Investigadores del grupo de Electrónica Industrial y Médica de la UPCT
han desarrollado una jaula de faraday que permite medir las señales
cerebrales por pequeñas que sean. Este prototipo 'inteligente', que
asegura la fiabilidad de la medida, es el segundo más grande de
España, con un volumen de unos doce metros cúbicos.
La medición de señales biológicas está encaminada al estudio del
acceso de personas con discapacidad al ordenador y a prótesis a través
del pensamiento.
La jaula de faraday es un blindaje para campos electromagnéticos que
permite captar señales eléctricas del cuerpo humano tan pequeñas como
décimas de microvoltio, sin ser interferidas por campos eléctricos o
magnéticos u otros de radiofrecuencia como los procedentes de
teléfonos móviles.
El investigador responsable, Joaquín Roca Dorda, indica que el grupo
de investigación está intentando desarrollar métodos para que las
personas con discapacidad que no pueden acceder a un ordenador,
'escribir con él o controlar máquinas o prótesis como brazos o piernas
artificiales puedan hacerlo ¿a través del pensamiento', gracias a sus
señales cerebrales.
La jaula de faraday está instalada en el centro de investigación en
Ingeniería Biomédica de la Discapacidad (CIBID), dependiente de la
UPCT y ASTUS. Este instituto se ubica en la parcela del Santo y Real
Hospital de Caridad.

El cerebro humano es tres veces mayor que el del chimpancé. Y, sin
embargo, sólo contiene un 120 por ciento más de neuronas», explicaba a
ABC el investigador del CSIC Alfonso Araque. ¿Dónde está el «truco»?
Para este neurofisiólogo y su colaboradora en el Instituto Cajal,
Gertrudis Perea, la cuestión está hoy más clara que nunca: la
respuesta está en los astrocitos.
Las neuronas, la «aristocracia» del sistema nervioso, cuentan con una
legión de células acompañantes agrupadas bajo el nombre genérico de
«glía» -en griego, «pegamento»-. Este tejido, que incluye un tipo de
células con forma de estrella denominadas «astrocitos», ha sido
tradicionalmente juzgado como un actor secundario, con funciones, si
bien cruciales, confinadas a un segundo plano: rellenar huecos, armar
el andamiaje cerebral, alimentar a las neuronas, y protegerlas como
celosos escoltas de las amenazas que fluyen por el torrente sanguíneo.
En las dos últimas décadas, a esta mera albañilería celular se han
añadido misiones más finas y sutiles para los astrocitos: regular la
concentración química en el entorno de las sinapsis -los «enchufes»
entre neuronas-, modular la presencia de neurotransmisores -la
corriente química que fluye a través de estos enchufes-, y promover la
maduración de las células madre neuronales.
Pero por si aún quedaba algún rescoldo de desdén hacia los -ya no tan
humildes- astrocitos, el trabajo de Araque y Perea, que hoy publica la
revista «Science», eleva a estas células a una categoría que supera
incluso la de las mismísimas neuronas.
Recuerdos químicos
La región cerebral del hipocampo gobierna los procesos de aprendizaje
y memoria. A grandes rasgos, los recuerdos se «archivan» químicamente
gracias a la «plasticidad sináptica», la variación en la «robustez» de
una conexión entre neuronas. El mecanismo clásico que explica este
fenómeno se conoce como teoría de Hebb, por el neuropsicólogo
canadiense que la enunció en 1949: la «fuerza» de una sinapsis aumenta
-y con ella, su eficacia- cuando la neurona presináptica -o «macho»,
en jerga de electricistas- dispara repetidamente sobre la
postsináptica, o «hembra».
¿Dónde quedan los astrocitos? Sus «patas» están presentes en la
sinapsis, y según los estudios del equipo del CSIC en cerebros de
ratas, no como «mirones». Araque precisaba que «el astrocito actúa en
combinación con la neurona receptora, liberando el neurotransmisor
glutamato que a su vez actúa potenciando la neurona emisora. Esto
supone una nueva forma de plasticidad sináptica».
Y al extender estas observaciones desde la diminuta sinapsis
individual al inmenso entramado cerebral, las implicaciones son
demoledoras: «Realmente podemos decir que el astrocito «piensa», ya
que participa en los procesos moleculares responsables no sólo de la
transmisión de información, sino además de su almacenamiento». En
adelante, la ley de Hebb deberá expandirse para incluir el modelo de
estos investigadores españoles.
Integración de señales
Para Araque, tras diez años estudiando los astrocitos, el
descubrimiento apoya la importancia que antes se les negaba a estas
células: «Cajal ya observó que es el número y complejidad de los
astrocitos, más que de las neuronas, lo que distingue al cerebro
humano del de otros animales. Tenemos diez astrocitos por neurona, más
que ninguna otra especie».
Araque propone incluso, fruto de sus resultados, un papel para los
astrocitos que les otorga un rango jerárquico superior al de las
neuronas: «Cada astrocito puede contactar con 140.000 sinapsis.
Pensamos que su función es la integración de las señales procedentes
de todas ellas, su modulación fina, y la consideración de todos los
grados de libertad posibles para tomar una decisión compleja. De
alguna manera, diríamos que la neurona rige la respuesta inmediata
para escapar rápidamente de un león, mientras que los astrocitos
servirían para reflexionar y tenderle una trampa al león».

 

Humanos y otros animales comparten semejanzas en su comportamiento,
pero las diferencias son mucho mayores que esos rasgos en común por
más que las investigaciones se hayan esforzado, estos últimos años, en
buscar paralelismos. El investigador David Premack, de la Universidad
de Pennsylvania (EEUU) se ha dedicado a escarbar en esos rasgos únicos
de nuestra especie que subyacen, a nivel microscópico, en nuestro
cerebro. Y ha encontrado una gran brecha entre capacidades como el
aprendizaje, el engaño, la memoria o el lenguaje, incluso con nuestros
parientes más cercanos, los chimpancés.
En su análisis, publicado en la revista Proceedings of National
Academy of Science (PNAS), Premack concluye que "los comportamientos
animales son adaptaciones centradas en la búsqueda de alimento,
mientras que los humanos tienen otras muchas metas, y que no se trata
sólo de que hubo un mayor desarrollo continuo de nuestro cerebro, sino
que son diferencias celulares que hay que investigar". Se refiere al
hecho de que las neuronas están organizadas de otra forma y, además
algunas son muy distintas. Es algo que nos proporcionó ventajas, como
el lenguaje, e inconvenientes, como la esquizofrenia o el alzheimer.
Premack utiliza en su estudio 10 características del conocimiento. La
primera, la educación:los animales son capaces de enseñar a sus crías
cómo evitar algo venenoso o cómo cazar, lo que es una adaptación para
comer y acechar a otros. Sin embargo, en los humanos las metas son muy
diversas y, además, para educar hay que observar, emitir un juicio y
modificar la conducta del otro. De hecho, menciona que una de las
motivaciones es puramente estética (cuidar el aspecto externo, los
modales en la mesa, etcétera).
Respecto a la memoria a corto plazo, chimpancés y humanos tienen la
misma capacidad: no recuerdan más de cinco a siete asuntos, pero en el
chimpancé se trata de cinco palabras y en el humano pueden ser cinco
historias. Y además puede escribirlas.
No menos importante es el razonamiento causal: podemos asociar ideas y
por ello los niños perciben que un acontecimiento está causado por
otro anterior, aunque no estén cerca (Ej: enciendo un interruptor y se
enciende la luz), sin embargo un animal entiende la acción física (si
presiono un botón, me dan comida), pero no la razón por la que se
congela el agua o el viento arranca un árbol.
Diferente es también la forma de planificar el futuro: en otros
animales consiste en guardar comida, aunque son incapaces de
planificar conjuntamente la vida de otros o hacerlo a largo plazo. Del
mismo modo, aunque algunos engañan, lo hacen con un objetivo concreto
(defensa, por ejemplo), pero no metas tan variopintas como nosotros:
estafar, tener amantes o conseguir el poder.
Premack también se fija en la empatía que siente un niño de 18 meses
por quienes le rodean, que no existe en otras especies. Y en qué puede
opinar de alguien, mientras que otro primate no podrá nunca atribuir
un estado mental a un tercero. Si a ello se suma que para los
chimpancés el lenguaje es limitado (es el de un niño de tres años) y
que no tienen control de su voz, se entiende, según Premack, por qué
las diferencias entre humanos y animales son más que una cuestión de
tiempo y que los límites de los segundos, a nivel de conocimiento, son
tan grandes.

La puesta a punto de las llamadas "vacunas de ADN" está, sin duda,
entre las más prometedoras posibilidades que brinda la colaboración
entre genética y medicina. Hace ya un año que los investigadores
anunciaron una vacuna de este tipo para prevenir la gripe aviar, y las
autoridades sanitarias norteamericanas han aprobado recientemente otra
destinada a proteger a los caballos del contagio del virus del Nilo.
Ahora, un grupo de investigadores del Instituto Neurológico de
Montreal, encabezados por Amit Bar-Or, asegura haber probado con éxito
una vacuna de ADN capaz de actuar con eficacia en los cerebros y
sistema inmune de pacientes afectados por esclerosis múltiple, una
grave enfermedad crónica y sin cura conocida que afecta al sistema
nervioso central. Los resultados de la investigación, que se
publicarán en octubre en la revista "Archives of Neurology".
En los pacientes con esclerosis múltiple, es el sistema inmune el que
ataca y destruye los "sellos de mielina", una suerte de "fundas" o
vainas protectoras que recubren los extremos de las células nerviosas
(llamados axones) y de la médula espinal. El resultado es que los
axones, entre cuyas funciones está la de transmitir los impulsos
nerviosos entre neurona y neurona, resultan gravemente dañados o
incluso destruidos. La causa última por la que se produce la
esclerosos múltiple sigue siendo desconocida, pero un número cada vez
mayor de evidencias apuntan al papel jugado por determinados
anticuerpos del sistema inmune que son capaces de reconocer y de
atacar estos sellos de mielina.
Entre los años 2004 y 2006, Bar-Or y sus colegas administraron su
vacuna, conocida por las siglas BHT-3009, a treinta pacientes de
esclerosis múltiple de dos grupos diferentes: en algunos se alternaban
los periodos sintomáticos y de aparente remisión de la enfermedad; y
en otros los síntomas empeoraban progresivamente, alternándose con
breves periodos de remisión. Los resultados, según los autores,
indican que la vacuna es segura y se tolera bien, produce buenos
resultados en los escáneres cerebrales y provoca cambios beneficiosos
en la respuesta inmune. Estos cambios incluyen una reducción
significativa en el número de células productoras de citoquinas, en
especial de aquéllas que tienen como objetivo a la mielina.
La disminución de esta clase de células fue detectada tanto en el
torrente sanguíneo como en el fluido espinal de varios pacientes que
se sometieron al análisis al término del tratamiento. En todos los
casos, decreció el número de lesiones cerebrales en los enfermos que
recibieron la vacuna con respecto a los que habían sido tratados con
placebo.

 

ESPECIALIDAD PSIQUIATRIA INFANTO-JUVENIL EN ESPAÑA
Psiquiatras infantiles y padres de diversas asociaciones reclaman la
creación de la especialidad de Psiquiatría Infanto- juvenil.
Uno de los problemas más graves que tenemos los padres de niños afectados
por trastorno por déficit de atención e hiperactividad es la falta en su
diagnóstico y tratamiento de verdaderos profesionales especializados,
psiquiatras infanto-juveniles.
En la actualidad son tratados en la mayoría de Usmis (Unidades de Salud
Mental Infanto-Juvenil) por psiquiatras de adultos, con el consiguiente
perjuicio para nuestros hijos, ya que éste como todos los trastornos de la
infancia, requiere de unos estudios, especialización y experiencia en el
campo infantil, que un psiquiatra de adultos no tiene.
En España no hay especialistas en psiquiatría infantil, único caso en
Europa, compartiendo este honor con Rumania, Lituania y Malta. El resto de
los países de la Unión (ver Directiva 36/2005/CE anexo V, al alcance de
cualquiera por Internet),  tienen establecida la especialidad de psiquiatría
infanto-juvenil, como especialidad totalmente autónoma y con el mencionado
titulo, dedicados exclusivamente a niños, adolescentes y jóvenes.
En pleno siglo XXI, cuando todos los derechos del niño están recogidos,
tanto en la OMS como en la ONU, cuando el niño es considerado un sujeto de
pleno derecho como el adulto (no siempre fue así aunque parezca increíble)
la asistencia en salud mental debe reunir los mismos requisitos de
especialización que el adulto. La estructura mental del niño y su
funcionamiento es complicada, reúne tal grado de particularidad y
especificidad que en toda Europa se considera que la formación del
psiquiatra de niños y adolescentes, requiere un mínimo de 5 años (en algunos
la duración de la especialidad es de 8 años), de una forma reglada e
independiente de la formación en psiquiatría de adulto. Ni esta
administración ni las anteriores han considerado que el niño merezca esta
atención especializada en nuestro país. Por eso, en nuestro país no hay
especialistas en psiquiatría infantil, salvo los especializados en otros
países de la Unión Europea.
En diciembre de 2006 se ha aprobado el borrador de Estrategias sobre Salud
Mental en el Sistema Nacional de Salud, siguiendo sin contemplarse en este
documento la falta de esta subespecialidad en España.
Es por esto que desde diversas plataformas y asociaciones de afectados
estamos iniciando movilizaciones para que la Subdirección General de
Ordenaciones Profesionales, dependiente del Ministerio de Sanidad y Consumo,
dé los pasos necesarios para instaurar una subespecialidad como es la
Psiquiatría Infanto-Juvenil, que es indispensable en cualquier sistema
nacional de salud, siendo hoy por hoy el único país de la comunidad europea
que no cuenta con esta subespecialidad.
Por favor...entra y firma, NECESITAMOS TU SOLIDARIDAD... GRACIAS
http://www.paidopsiquiatria.com/carta.htm
DIVERSAS WEBS DESDE DONDE NOS ESTAMOS MOVILIZANDO PARA LA RECOGIDA DE
FIRMAS: http://www.tdah-andalucia.es/ http://www.anhida.org/index.php
http://www.aspathi.org/index.php http://www.paidopsiquiatria.com/
http://www.tdah-catalunya.org/portal/modules/news/
CARTA A LA SRA. MINISTRA DE SANIDAD Y CONSUMO: TÍTULO DE ESPECIALISTA EN
PSIQUIATRÍA Y PSICOLOGÍA INFANTIL
Sr. Ministro de Sanidad y Consumo:
Por la lectura del Borrador del Plan Estratégico de Salud Mental deducimos
que, nuevamente, el reconocimiento de la especialidad de PSIQUIATRÍA INFANTO
JUVENIL y PSICOLOGÍA INFANTO-JUVENIL, quedan en suspenso. Solo se menciona
la “posibilidad” de su reconocimiento como capacitación específica.  En este
sentido, deseamos expresarle lo siguiente:
1. Somos el último país de la Unión Europea en reconocer esta
subespecialidad (Psiquiatría infanto-juvenil).
2. La falta de especialización en estas áreas conlleva déficits muy
importantes en la toma en cargo de los niños y adolescentes con problemas de
Salud Mental.
3. Siendo la infancia una etapa de la vida en donde se presentan la mayoría
de los riesgos de la enfermedad mental es incomprensible el déficit
formativo reglado de nuestros médicos en este área del conocimiento.
ES POR ELLO, QUE LE PEDIMOS TENGA A BIEN ESTABLECER LOS MECANISMOS
NECESARIOS, PARA SU RECONOCIMIENTO COMO ESPECIALIDAD.
Atentamente