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El potencial curativo de las células madre
No importa cuan grande vaya a ser la persona: Todo comenzó con un óvulo y un espermatozoide. Esto significa que existen células que poseen el potencial de formar una persona completa. Estas primeras células, que proceden del óvulo fecundado, se denominan totipotentes (“potentes para todo”). Luego de unos pocos días en el útero se forma la vesícula embrionaria, el blastocisto. Las células contenidas en el mismo se denominan células madre embrionarias. Éstas aún son poco especializadas y tienen la capacidad de dividirse muchísimas veces y de desarrollarse hacia los aproximadamente 200 tipos de células humanas, sin embargo de las células individuales ya no puede formarse una persona completa. Han perdido su totipotencia y se denominan pluripotentes (“potentes para mucho”). Cuando el desarrollo de la persona ha concluido, estos primitivos todopoderosos se han transformado en células maduras y diferenciadas y han asumido una función especial en nuestro cuerpo. Así, las células nerviosas conducen impulsos eléctricos, las células musculares contraen y las células ß del páncreas producen insulina.

Pero también en la edad adulta se renueva la piel, se curan las heridas y crece el pelo. Hasta el final de nuestra vida aún existen células relativamente no especializadas que pueden dividirse con frecuencia ayudando al organismo a regenerarse y repararse. Aquí se habla de células madre adultas. Hasta ahora éstas han sido encontradas en casi todos los tejidos del cuerpo, como por ejemplo en la piel, en el cerebro, en la sangre, en el hígado y en la médula ósea.

Función biológica de las células madre adultas
Si un tejido del cuerpo está lesionado, las células madre se dirigen al sitio dañado y establecen (organizan) el proceso de curación. Pero también los procesos cotidianos del cuerpo humano dependen de la función de las células madre: Así, los glóbulos rojos sobreviven sólo alrededor de 120 a 130 días, después son demasiado viejos, ya no pueden transportar suficiente oxígeno y deben ser reemplazados. Esto lo realizan las células madre hematopoyéticas, es decir formadoras de sangre, que se encuentran en la médula ósea. Según cálculos teóricos, por minuto se forman alrededor de 350 millones de glóbulos rojos nuevos. Pero también la mayoría de las demás células del cuerpo se reemplazan regularmente: Las células hepáticas después de 10 a 15 días, los glóbulos blancos después de 1 a 3 días.

Por lo tanto, teóricamente el cuerpo tiene su propio sistema de reparación siempre consigo. Pero: ¿Por qué a pesar de ello las personas contraen enfermedades incurables? ¿Y por qué el organismo envejece si tiene la capacidad de regenerarse?



Límites de la capacidad de regeneración
Una teoría corriente es que las células madre adultas realmente son "llamadas" al lugar de la lesión, es decir que son atraídas a través de ciertas señales o factores al sitio del suceso, pero que frecuentemente no llegan en número suficiente o no llegan porque el vaso sanguíneo está obstruido. La lesión se cura lentamente o no se cura si la causa de la enfermedad persiste. También es posible que ciertas enfermedades transcurran de forma oculta y no sean consideradas por el cuerpo como susceptibles de reparación.

Otro problema: También las células madre adultas envejecen. Si bien tienen un potencial de regeneración mucho mayor que las células del cuerpo diferenciadas, aparentemente éste se agota a más tardar después de 130 años: La persona más vieja hasta ahora era mujer, vivió en Francia y llegó a tener 122 años.

El proceso de envejecimiento no se puede detener. Pero gracias a la medicina moderna existe la posibilidad de extraer células madre del cuerpo, purificarlas, concentrarlas y a continuación trasladarlas directamente al sitio de lesión. De esta manera en muchos casos se refuerza el proceso fisiológico de curación.

Células madre de la sangre del cordón umbilical
Hoy en día muchos padres hacen congelar las células madre de la sangre del cordón umbilical de sus recién nacidos para brindar a sus hijos la posibilidad de utilizar sus propias células madre adultas en caso de una enfermedad grave. Esto básicamente tiene sentido porque estas células aparentemente son menos diferenciadas que las células de la sangre de los organismos adultos y poseen un gran potencial para transformarse en diferentes tipos de células. A esto se le suma que estas células madre actúan inmunológicamente con menos fuerza y por ello, eventualmente, también son aptas para ser utilizadas en otras personas. De todos modos, hay limitaciones que deben ser tenidas en cuenta: Se presentarán problemas si los proveedores no obtienen y conservan las células madre bajo los estándares de calidad "Good Manufacturing Practice" vigentes a nivel internacional o si las células madre no se aíslan de la sangre del cordón umbilical sino que se congela la unidad de sangre almacenada completa. Mientras en el primer caso ningún hospital puede utilizar las células conservadas, en el segundo caso las células se dañan involuntariamente por la adición imprescindible de agentes anticongelantes y el comparativamente prolongado tiempo de descongelación. En ambos casos las células madre conservadas son casi inservibles.

Deben considerarse otros aspectos acerca de la obtención de células madre de la sangre del cordón umbilical. La predisposición hacia una enfermedad como el Alzheimer o el Parkinson, la leucemia o algún otro tipo de cáncer puede estar almacenada en las propias células madre, mediante lo cual la enfermedad correspondiente podría ser retransmitida por esta vía. Además en la sangre del cordón umbilical queda sólo un número limitado de células madre. Pero como para una terapia se necesita una cierta cantidad mínima de células, la investigación trabaja hoy en la multiplicación de células madre adultas fuera del cuerpo; en esta investigación interviene también XCell-Center. Si esto se logra, puede suponerse que la disposición de depósitos de células madre pronto sea una práctica usual. El hecho de que una oportunidad única de obtener células madre de la sangre del cordón umbilical, hechas todas las cuentas, hoy ya tiene sentido, es aclarado por un dato de la revista especializada "The Lancet", según la cual desde 1989 ya se han realizado más de 7.000 transplantes con células madre aisladas de la sangre del cordón umbilical.

 

 

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