Osho, la sensación de separatividad

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Vibración y energía
 
 
 
 
 

“No soy un pensador. No soy un filósofo.
No soy un hombre de palabras.
Aunque he usado las palabras más que nadie en la historia del hombre, aún así, no soy un hombre de palabras.
Mis palabras son sólo indicadores hacia el silencio.
Hablo para que puedas aprender cómo no hablar.
Te digo cosas para que puedas ser capaz de entrar en silencio.
Es un trabajo muy contradictorio, pero lo he disfrutado, lo he amado y he encontrado a gente que ha entendido la contradicción básica…
Ellos han desechado las palabras y han llevado su contenido profundamente al interior de ellos mismos.
Las palabras son sólo envases.
El contenido es el silencio”.

OSHO

The Path of the Mystic

PREFACIO

Los he llamado, han escuchado mi llamado y han venido. Pero esta venida, esta venida externa, no es suficiente. Ahora los llamaré de nuevo para un viaje diferente, el interno. Y si cooperan, si están listos a ir hacia adentro, eso ayudará.
Lo más importante a recordar es que el viaje interno requiere un valor muy profundo. Es una aventura hacia lo desconocido, y el mar es impredecible. Es necesario el valor para zambullirse. ¿Qué es este valor?
El valor es dejar tu pasado y dar un salto. Si no tienes valor, continuarás con tu pasado. Irás repitiendo el pasado una y otra vez. Te mueves en una rueda, en un círculo. Toda tu vida se vuelve simplemente una repetición. Valor significa el valor de salir de este círculo vicioso, de romper ese continuum –descontinuar el pasado, ser nuevo, renacer.
Este campamento de meditación va a ser una oportunidad para un renacimiento. Habrá mucho dolor, mucho sufrimiento, por que todo nacimiento es un fenómeno doloroso. Pero si estás listo, entonces aun el dolor se convertirá en dicha. Cuando la madrugada está en su momento más oscuro, cuando la noche se ha hecho más oscura, el alba está cerca. Cuando tu sufrimiento llega a un clímax, estás justo en el límite desde donde la dimensión de la dicha y de la bienaventuranza comienza. Tendrás que pasar por el sufrimiento, así que alístate para eso; por que a menos que pases por el sufrimiento, nunca irás más allá. No reprimas el sufrimiento, al contrario, entra y pasa a través de él.
Los experimentos de meditación que se harán aquí, sacarán tu sufrimiento hasta la superficie. Desde el subconsciente, estos experimentos sacarán tu sufrimiento hasta el consciente, puede evaporarse.
Desde el subconsciente, nada se evapora jamás. _Vas empujando y reprimiendo tu dolor, tu cólera, tu angustia, tu violencia. Fuerzas todo lo que está dentro de ti en el subconsciente. Tu subconsciente se ha convertido en una herida. Se ha vuelto un infierno. El infierno tiene que ser sacado hacia fuera. Si realmente quieres entrar a una dimensión celestial, tendrás que pasar a través del infierno. El valor será necesario; valor para pasar a través del infierno, valor para renacer.
Cuando te digo que es un renacimiento, en verdad quiero decir eso. Pasarás a través de una muerte y luego renacerás. La meditación es una muerte; una muerte en relación al pasado, una muerte completa como un ego. ¿Qué hacer? ¿Cómo morir para que puedas resucitar de nuevo?
Jesús dice que a menos que una semilla muera, no podrá convertirse en árbol, no podrá crecer. Ustedes son como semillas, semillas de la flor divina, y a menos que mueran como semillas, el florecimiento nunca ocurrirá. Han estado llevando sus semillas por vidas y vidas, por millones y millones de años. Todo momento es el momento preciso si están listos. La semilla puede morir y una nueva vida puede resucitar, una nueva vida puede surgir de eso.
Si ustedes han venido, si han escuchado mi llamado, tengan valor ahora. ¡No se frenen a si mismos! Cualquier cosa que yo diga, entren en eso tan totalmente como les sea posible. Si están listos para tener valor, podré hacer mucho. Mucho es posible si cooperan conmigo. Si simplemente cooperan y se abren, podré entrar en ustedes. Podré cambiarlos; podré hacer nuevos ajustes, un afinamiento.
Y una vez afinados, toda la existencia se vuelve diferente; porque entonces podrán escuchar la armonía cósmica, la música cósmica. Una vez afinados a lo infinito, nunca volverán a ser los mismos. Si son afinados aunque sea por un solo momento, nunca volverán a ser los mismos.
A través de los experimentos de meditación que estaremos haciendo aquí, mi esfuerzo será para afinarlos. Pero su cooperación será necesaria. Podrán crear barreras, podrán crear impedimentos, podrán resistirse. Si se resisten, no sucederá nada. Entonces dirán que no ha sucedido nada, pero será su responsabilidad. Si no sucede nada, ustedes serán responsables, por que significará que no lo permitieron, que no se entregaron. Recuerden esta palabra para todo el campamento: let-go (dejarse fluir, entregarse). No recuerden solamente la palabra, sino la sensación. Permanezcan en una actitud de entrega, listos para cualquier cosa que suceda, para cualquier cosa que yo haga. Permitiendo, estando vulnerables, abiertos. Aún así ocurre la muerte, estén listos. Sólo así les ocurrirá la vida.
Si pueden confiar en mi, sólo entonces será posible algo. La confianza significa, en última instancia, que están dejando todo en mis manos. Aun si la muerte ocurre, no habrá queja. Y si pueden hacer tanto como esto, si están preparados para confiar en mi tanto como esto, entonces no regresarán de este campamento siendo las mismas personas. Regresarán siendo hombres nuevos, mujeres nuevas, totalmente nuevos. Y cuando hayan tenido una intromisión en lo infinito, todo el mundo se volverá nuevo.
A través de este campamento, siente una gran profunda entrega. La primera palabra a recordar es let-go (dejarse fluir, entregarse), rendición.
La segunda palabra a ser recordada continuamente es ahora. A-H-O-R-A. No entren al pasado, no vayan al futuro. Permanezcan en este momento. Cada vez que sientan que su mente está volviendo a ir hacia atrás –pensando en el pasado, viviendo de memorias- tráiganla al ahora. Si están comiendo, entonces coman-no hagan nada más. Si están caminando entonces caminando, entonces caminen –no hagan nada más. Si están meditando, entonces mediten –no hagan nada más. Permanezcan en el momento, aquí y ahora.
Este esfuerzo será constante. Al principio lo sentirán como una tensión debido a sus hábitos antiguos, pero conforme profundicen en eso, la tensión desaparecerá. Por primera vez se sentirán no-tensos; porque estando en el ahora, no hay tensión posible. Así que lo segundo a recordar es permanecer en el ahora. No vayan de aquí para allá; permanezcan en el momento presente. Es difícil, pero una vez que tengan la sensación de eso, se vuelve muy fácil, simple, natural.
Y lo tercero: traigan su energía total a las técnicas de meditación. Un esfuerzo a medias no será suficiente. Simplemente estarán desperdiciando su tiempo y su energía. Gran intensidad es necesaria. Sólo entonces podrán ser transformados hacia otra dimensión.
Así que saquen su energía total en cada técnica que vayamos a practicar aquí. Sólo entonces se podrá alcanzar cierto grado en el que ustedes ya no serán más los antiguos que eran. Los que fueron han desaparecido, se han evaporado, y un nuevo fenómeno se ha producido. Así que no se refrenen, no se dividan. Entren totalmente en cada técnica. Usen toda su mente y su cuerpo en ella; no se queden con nada guardado. Y entonces les prometo que no saldrán de aquí tal como vinieron. Serán nuevos, habrán resucitado. Lo desconocido les habrá sucedido. Es cierto, es científico –pero tienen que satisfacer las condiciones.

 

 

 

 

                                               INDICE

  1. Entregándose a lo Que Es
  2. La sensación de Separatividad
  3. El Deseo por las Sensaciones
  4. Deseando lo Inalcanzable
  5. El Poder que te Hará Nada
  6. Buscando el Camino
  7. Fragmentos sin Coherencia
  8. El Silencio que Sigue a la Tormenta
  9. Tú Has Cosechado
  10. Obedeciendo al Guerrero Interno
  11. El Canto de la Vida
  12. La Lección de la Armonía
  13. Penetrando en los Corazones de los Hombres
  14. Soltando las Ataduras de la Personalidad
  15. El Camino es Descubierto
  16. El Secreto Final
  17. La Voz sin Sonido

 

Entregándose a lo Que Es

Hay tres sutras que son básicos para la transformación de la vida, que son supremos en cierto modo.
El primero: Sé no-ambicioso.

            Mata la ambición totalmente.

A menos que se mate la ambición, permanecerás en desgracia. La ambición es la fuente de todas las desgracias: ¿Qué es la ambición? “A” quiere ser “B”, el pobre quiere ser rico, el feo quiere ser hermoso. Todos anhelan ser algún otro, algo diferente de lo que son. Nadie está contento consigo mismo. A ello se llama ambición.
No estás contento con lo que eres. Esto es ambición. Entonces tendrás que estar en desgracia, por que no podrás ser ninguna otra cosa. Sólo puedes ser tu mismo; nada más es posible. Todo lo demás es simplemente inútil, dañino, peligroso. Puedes desperdiciar toda tu vida, toda tu existencia.
Lo que sea que eres, acéptalo; no desees ser diferente. Esto es lo que significa la no-ambición. La no-ambición es básica para toda transformación espiritual, por que una vez que te aceptas a ti mismo, muchas cosas comienzan a suceder. Pero la primera cosa… Si te aceptas a ti mismo totalmente, lo primero que te ocurre es una vida no-tensa. No hay tensión. No quieres ser ningún otro; no hay ningún sitio donde ir. Entonces puedes estar en el aquí y en el ahora. No hay comparación. Tú mismo eres único. Ya no piensas más en función de los demás.
Entonces no hay futuro. La ambición necesita el futuro, necesita espacio para crecer. No puede crecer en el aquí y en el ahora; no hay espacio. Este momento es tan pequeño, tan atómico. La ambición necesita el futuro; y cuanto mayor sea la ambición, mayor será el futuro que sea necesario.
Si tu ambición es tan grande que no puede ser satisfecha en esta vida, entonces crearás un más allá. Crearás un cielo, crearás el moksha, crearás el concepto de la reencarnación, estoy diciendo que tú crees en la reencarnación, no porque sea un hecho, sino porque tu ambición es tan grande que no puede ser satisfecha en una sola vida. Tu creencia en la reencarnación, en el renacimiento, no es porque sea un hecho; es por tu ambición y deseo. La reencarnación puede ser un hecho, pero para ti es sólo una ficción. Para ti es sólo asunto del futuro, de más espacio en el cual te puedas mover.
Recuérdalo, no puedes ser ambicioso en el momento presente. Es imposible. No hay espacio. El momento presente es tan atómico, tan pequeño, que no te puedes mover en él. Puedes estar en él, pero no puedes desear estando en él. Es suficientemente grande para estar en él, pero no es suficientemente grande para desear. Para desear necesitas un futuro, tiempo. Realmente, el tiempo existe a causa del deseo. Para los árboles aquí, no hay tiempo. Para los pájaros cantando aquí, no hay tiempo. Para las estrellas, para el sol y para la tierra, no hay tiempo. El tiempo existe por el deseo humano. Si la humanidad no estuviera en esta tierra, no habría tiempo; no habría pasado ni futuro.
Tu deseo crea el futuro. Tu memoria crea el pasado. Ambos son parte de tu mente. No desees y el futuro desaparece. Y cuando no hay futuro, ¿cómo podrás estar tenso? ¿Cómo? No hay posibilidad de estar tenso si no hay futuro. Y si no hay pasado–        si sabes que es simplemente la memoria, el polvo recogido en el camino- ¿cómo podrá haber alguna ansiedad? Con el pasado entra la ansiedad. Y con el futuro –los planes, la imaginación, las proyecciones- existe la tensión. Cuando cae el pasado y el futuro no está abierto, estás en el aquí/ahora. Sin ansiedad, sin tensión, sin angustia.
No-ambición significa aceptarte a ti mismo tal como eres. Pero eso no significa que no exista la posibilidad de crecimiento. Al contrario, cuando te aceptas a ti mismo tal como eres, la transformación comienza. Comienzas a crecer, pero la dimensión difiere. Entonces la dimensión no es en el futuro sino en lo eternal.
Date cuenta bien en la diferencia. Puedes moverte de dos maneras. Si te mueves en el futuro, te estás moviendo en la mente: una ficción, un mundo de sueños. Si no te mueves en el futuro, entonces una dimensión diferente se abre ante ti desde este mismo momento. Te estás moviendo en lo eternal. Lo eternal está escondido en el momento. Si puedes estar aquí ahora mismo, en el momento, has entrado en lo eternal. Si continúas pensando en el futuro y en el pasado, estás viviendo en lo temporal. Lo temporal es el mundo y lo eternal es nirvana.
Se he reportado que Buddha solía decir repetidamente que si podías estar en el ahora, no había necesidad de ninguna técnica para meditar. Era suficiente, hará todo lo que es necesario. ¿Pero cómo puedes estar en el ahora si eres ambicioso?
La mente ambiciosa no puede estar en el ahora. Puede estar en cualquier otra parte pero no puede estar en el ahora. La mente ambiciosa siempre se mueve lejos del presente. Está pensando en aquello que va a venir; está pensando en el mañana. Está pensando en la otra vida; no está interesada en la vida que está aquí. Está interesada en algo que debería ser. No está interesada en lo que ‘es’; siempre está interesada en lo que ‘debería’, en el ‘debería’. Ese interés no es religioso. Una mente religiosa, una consciencia religiosa, está interesada en la existencia tal como es. El primer sutra es Mata la ambición totalmente para que puedas estar en el aquí y el ahora, para que puedas entrar en lo eternal.
El segundo sutra:

                       Mata el deseo por la vida.

Mata el deseo por la vida. Las leyes de la vida son muy paradójicas. Si deseas la vida, la perderás. Esa es la manera más segura de perderla. Si deseas la vida, la perderás; pero si no la deseas, te sucederá una vida abundante.
A través del deseo, vas contra la vida. Parece paradójico. Lo es. Esta ley paradójica tiene que ser entendida profundamente.
¿Por qué cuando deseas la vida, la pierdes? ¿Por qué? No debería ser así. Lógicamente, matemáticamente, no debería ser así. Si alguien desea la vida, ¿por qué va a perderla? El mecanismo es tal que cuando tú deseas, de nuevo te has ido hacia el futuro. ¡Y la vida está aquí! La vida ya es el caso -¿cómo puedes desearla? Sólo aquello que no es, puede ser deseado. Y la vida lo es. ¿Cómo puedes desearla? Ya está; ya está sucediendo. Tú eres la vida.
Si deseas la vida, la perderás. Por medio del deseo, te estás alejando de la vida. Todo deseo te lleva más lejos y más lejos. Por eso es que hay tanta insistencia en el estado del no-deseo. No es que Buddha o todos aquellos que hablan del estado del no-deseo, estén contra la vida. Realmente, al contrario, están a favor de la vida. Pero dicen: “No desees”, y a nosotros nos parece como si estuvieran contra la vida, que negaran la vida. No lo están.
Estamos perdiendo la vida a causa del deseo. Por eso es que Buddha dice: “No desees”. ¿Qué sucede si no deseas? La vida te sucederá. Ya te está sucediendo, pero no puedes verla porque tus ojos se han fijado en el futuro. Estás en alguna otra parte; tu mente no está aquí. La vida está aquí y tú no estás aquí, así que el encuentro se ha hecho imposible. Entonces ansiarás la vida, desearás la vida, pero irás perdiéndola.
Permite que la vida te suceda. ¿Cómo puede ser hecho eso? Estando alerta aquí. Sin tener el deseo de estar en alguna otra parte.
Desde el momento en que comienzas a desear la vida, te vuelves temeroso de la muerte. Tiene que ser así, porque el deseo por la vida crea temor a la muerte. No hay muerte. En realidad nada muere; nada puede morir; es imposible. La muerte nunca ocurre; no existe la muerte. Entonces, ¿por qué sentimos tanto por la muerte?, ¿y por qué tenemos  miedo de ella? ¿por qué tenemos temor de algo que no existe?
Tenemos temor de la muerte a causa de nuestro deseo por la vida. El deseo por la vida crea un temor como reacción: el temor a la muerte. Nosotros no conocemos la vida, pero deseamos la vida. Entonces el temor viene cuando creemos que la vida va a ser destruida.
Vemos que la muerte ocurre… que alguien muere ¿Has observado alguna vez que el hecho de que siempre es algún otro el que muere, nunca tú? Siempre es algún otro. Ves la muerte desde afuera; no la has visto desde adentro. Ves morir a alguien, pero no sabes lo que le está sucediendo en su núcleo más interno. Simplemente sabes lo que está sucediendo en la periferia. La periferia ha muerto; ya no está más viva, el hombre no puede respirar. ¿Pero qué es lo que le ha sucedido en el núcleo, en el mismo ser, en el centro? Eso no lo sabes.
Nadie ha presenciado la muerte. Y nadie puede, porque hay una sola manera de presenciarla: si entras en tu propio núcleo más interno y la presencias desde ahí. Pero la muerte nunca sucede ahí. Por eso es que  un Buddha se ríe de la muerte, un Krishna se ríe.
Krishna le dice a Arjuna en el Gita: “No tengas temor. No pienses que alguien vaya a morir”. Nadie muere; no puedes matar a nadie. Es imposible. En este mundo nada puede ser destruido, ni siquiera un microorganismo puede ser destruido. La destrucción no es posible; sólo el cambio es posible.
La vida continúa fluyendo. Una ola muere (parece morir) y luego surge otra ola. Sólo las formas desaparecen y nuevas formas aparecen, pero nada muere y nada nace.
Si nada muere, entonces nada nace, porque la muerte es posible sólo si algo nace. El nacimiento y la muerte son dos falacias. Tú exististe antes de tu nacimiento –de otro modo el nacimiento no habría sido posible- y tú continuarás existiendo después de tu muerte –de otro modo no sería posible que estés aquí y ahora. Pero el deseo de aferrarse a la vida crea temor a la muerte.
Si deseas de desear la vida, el temor a la muerte desaparece inmediatamente. Y cuando el temor a la muerte desaparece, podrás saber lo que es la vida. Una mente que está temblando de miedo y angustia no podrá conocerla. Para conocer es necesario una consciencia muy tranquila, sin temor, sin miedo.
El deseo por la vida significa temor a la muerte. El sutra dice Mata el deseo por la vida para que el temor a la muerte desaparezca. Y cuando no hay muerte, y no hay apego a la vida, sabes lo que es la vida, porque ya la estás viviendo. ¡Tú eres eso! No es alguien extrínseco; es algo intrínseco. Ya te está sucediendo. Estás respirando en eso. Eres como un pez en el océano de la vida, pero no estás consciente de eso, porque tu atención está obsesionada con el futuro. No-deseo significa vivir en el aquí/ahora.
Y el tercer sutra:

            Mata el deseo por la comodidad,
                       El deseo por la felicidad,
                                   Mátalo.
Parece muy oscuro, triste, negando la vida. No lo es. Cuanto más deseas la comodidad, más incomodidad sentirás. Cuanto más deseas la comodidad, más incomodidad estás creándote a ti mismo, porque la incomodidad es relativa al deseo por la comodidad.
Cuanto más busques la felicidad, estarás más en sufrimiento. El sufrimiento es una sombra. Cuanto mayor sea el deseo por la felicidad, mayor será la sombra. Pide felicidad y nunca la conseguirás. Solamente sufrirás frustración. ¿Por qué? Porque sólo hay una manera de estar feliz aquí/ahora. La felicidad no es el resultado. Es una forma de vida.
La felicidad no es el resultado final del deseo. Es una actitud, no un deseo. Puedes estar feliz aquí y ahora si sabes cómo estarlo, pero nunca estarás feliz si no sabes cómo y si continúas deseando. La felicidad es un arte. Es una manera de vida.
En este mismo momento, si puedes estar en silencio y alerta de la vida que hay a tu alrededor y dentro de ti, estarás feliz. Las aves están cantando, el viento está soplando. Los árboles están felices, el cielo está feliz, todo en la existencia está feliz excepto tú. La existencia es felicidad, es una celebración eternal, una festividad. ¡Mira la existencia! Todo árbol está en un estado festivo, todo pájaro está en un estado festivo. Excepto el hombre, todo lo demás está en un estado festivo. Toda la existencia esta en un estado festival, en un festival constante y continuo. Ni tristeza, ni muerte, ni desgracia existe en ninguna parte excepto en la mente humana. Hay algo errado en la mente humana, no en la existencia. Hay algo errado en ti, no en la situación.
¿Por qué el hombre está infeliz? Ningún animal está tan infeliz, ningún pájaro está tan infeliz, ningún pez está tan infeliz como el hombre. ¿Por qué el hombre está tan infeliz? Porque el hombre desea la felicidad, y los pájaros están felices en este mismo momento; los árboles están felices en este mismo momento. El hombre desea la felicidad; nunca está feliz y ahora. Siempre desea la felicidad y continúa perdiéndola. La felicidad está aquí. Está sucediendo en todo tu alrededor. Permítela que entre dentro de ti.
Sé parte de la existencia. No entres en el futuro. La existencia nunca entra en el futuro; sólo la mente lo hace.
Esto es lo que llamo meditación: estar aquí, no moverse al futuro. Ser no-ambicioso, matar el deseo por la vida, no desear la felicidad. Y entonces estarás feliz y nadie podrá destruir tu felicidad. Entonces será imposible que estés infeliz. Entonces serás inmortal y la vida eterna te habrá sucedido. En realidad, ya te ha sucedido pero no estás consciente de ella. Entonces estarás pleno y satisfecho.
Eres único. Todo, todo clímax de experiencia que haya sido posible a cualquiera, también es posible para ti; pero te sucederá de una manera única. Le sucedió a Buddha, a Jesús, a Zoroastro y también te sucederá a ti. Pero nunca ocurre en la misma forma. No te va a suceder como le sucedió a Buddha. No te va a suceder como le sucedió a Jesús. Te sucederá en una forma única, individual. Cuando te suceda a ti será absolutamente nueva. El núcleo más profundo de la experiencia será el mismo- la misma bienaventuranza, el mismo silencio, la misma iluminación- pero en la periferia todo será diferente.
Así que no imites a nadie. Eso es parte de la ambición. No imites a Buddha, no imites a Jesús. Trata de ser tu mismo. Incluso si tratas es inútil. Simplemente tu mismo. Cuando eres tú mismo, estás abierto a todas las posibilidades, cuando eres tú mismo, toda la existencia comienza a ayudarte. No estás luchando con ella.
Cuando no estás luchando…Esto es lo que significa confianza. Cuando no estás luchando, la existencia te sucede. Si estás luchando con la existencia simplemente te estás destruyendo a ti mismo, destruyendo tus posibilidades, tu energía, tu vida, tu existencia. ¡No luches! Ríndete a la existencia. Acéptate a ti mismo tal como el todo desea que seas, no trates de ser ninguna otra cosa, y la iluminación te puede ocurrir en cualquier momento. En este mismo momento te puede ocurrir; no hay necesidad de esperar.

La Sensación de Separatividad.

Mata toda sensación de separatividad.

La mente piensa en términos de separatividad, de división, de análisis. A través de la mente la vida es dividida en fragmentos. La vida misma no está dividida: la vida misma es una unidad. La vida misma permanece sin dividir, pero la mente piensa en términos de fragmentos, así que cualquier cosa que diga la mente, tendrá que ser falsa. El árbol allá, el cielo sobre ti, la tierra, tú y todo lo demás son una unidad profunda. El árbol parece estar separado de ti, pero no lo está, no puede estarlo. El sol está tan lejos, pero tú no puedes existir aquí si el sol muere. Inmediatamente dejarás de existir aquí. Sin el sol allá –millones de kilómetros distante- no puedes existir aquí. Si el sol deja de existir, nunca llegaremos a saber que ha dejado de existir, porque no habrá nadie que lo sepa. Nosotros somos parte de los rayos.
Todo el universo es una unidad cósmica. Tú no estas aislado; no eres como una isla. Estás conectado; estás enraízado en el océano de la existencia tal como una ola.
A menos que esto se sienta muy profundamente, nadie podrá entrar en samadhi, uno no podrá entrar en el éxtasis total de la existencia; porque si crees que tú estás separado no podrás unirte, si crees que tú estás separado no podrás rendirte. Si sientes que tú no estás separado, la rendición se vuele fácil; sucede. Si sientes que eres uno con la vida, puedes confiar en ella. Entonces no hay temor. Entonces podrás morir en ella con felicidad, con éxtasis. Entonces no hay temor a la muerte.
El miedo a la muerte llega a existir porque crees que tú estás separado. Entonces comienzas a luchar, entonces comienzas a protegerte. Comienzas a verte a ti mismo como a un enemigo, en conflicto. Piensas en términos de conquistar, de ser victorioso. Pero entonces serás vencido; tu derrota es segura.
Eres solamente una parte del todo. Por eso es que por todas partes ves que todo el mundo es un fracaso: vencido, frustrado. Y al final, todo el mundo llega a darse cuenta de que la vida ha sido una gran derrota y nada más. No solamente aquellos que no tienen éxito lo sienten así. Los que tienen éxito también lo sienten así. Un Napoleón, un Alejandro Magno, aun ellos se sienten vencidos.
¿Por qué esto es así? Es así porque tú no estás separado del todo. Llamo a un hombre irreligioso si cree que él está separado de la vida, y lamo a un hombre religioso si él sabe que es una parte orgánica de la vida. Digo una parte orgánica, no una parte mecánica, porque la parte mecánica puede ser retirada. Realmente no es una parte –está en una unidad profunda con el todo.
Un hombre religioso va más allá de la ansiedad, más allá del temor a la muerte, porque ahora sabe que él no es y que el todo es. Entonces, ¿cómo puede haber temor? Aun la muerte se vuelve una comunión, una unión. No es una disolución. Al contrario, es una unión. No es algo que esta contra ti. Mas bien es una profunda relajación para ti.
La vida es una tensión, una ansiedad. La muerte es hermosa. Simplemente entras en una profunda relajación. Regresas a tu fuente de  nuevo. La ola se elevará de nuevo, pero por el momento ha cesado; ha entrado al océano para descansar. La muerte es un descanso profundo. Y antes de un nuevo nacimiento, ese descanso es necesario.
Una vez que te das cuenta de esto, no hay temor. Aceptas todo, y una vez que aceptas y te haces consciente de la unidad profunda, de la unidad orgánica, oceánica, sabes que todo es uno, que la existencia es una. Aparece en formas diferentes, en millones de formas, pero sólo las formas difieren. La substancia, el núcleo más interno, permanece siendo uno.
Esta actitud te ayudará a entrar en la meditación muy fácilmente. Recuérdalo, si tienes temor a la muerte también tendrás temor a la meditación. Es un corolario lógico. Si tienes temor a la muerte no podrás permitirte entrar totalmente en la meditación, porque la meditación es un tipo de muerte, una clase de muerte. Conscientemente, voluntariamente, te estás uniendo con el todo. Estás muriendo como individuo, como ego y estás haciéndote uno con la existencia sin ego.
Si tienes temor a la muerte también tendrás temor a la meditación. Pero si amas la meditación, no tendrás temor a la muerte. Si entras en la meditación sin temor, sin miedo, te volverás inmortal, porque no habrá muerte para ti. Ya estás muerto, así que, ¿cómo puedes morir otra vez? Alguien que haya entrado en la meditación ya está muerto. Ahora ya no puedes morir de nuevo, ahora la muerte no puede destruirte. Tú ya te has rendido; ya no eres más. La muerte entrará a una casa vacía. No serás encontrado ahí.
Sólo el ego muere, tú no. Tu vida es eterna, pero el ego es transitorio. El ego es simplemente un fenómeno creado, compuesto. Tú lo has creado. Es necesario, tiene cierta utilidad. En la sociedad necesitas un ego; pero en la vida, en la existencia, ese mismo ego se vuelve una barrera.
Sannyas significa ir más allá de la sociedad, porque significa la rendición del ego. En la sociedad el ego es necesario. Debes tener algún punto de referencia para indicar quién eres tú. En sannyas, ese punto de referencia no es necesario. No hay necesidad de decir  quién eres; simplemente puedes ser. Eres, eso es todo. No hay necesidad de decir quién eres. Ese ‘quién’ es una necesidad social. La existencia nunca pregunta quién eres.
Cuando abandonas al ego, estás listo a hacerte uno con el todo. Estas son realmente de decir lo mismo: bien siente que toda la existencia es una, o siente que no hay ego en ti. Ambas maneras lograrán lo mismo; el resultado será igual. Llegarás a una unidad oceánica. Y una vez que la conozcas, esa unidad nunca podrá ser perdida.
Mata toda sensación de separatividad. Simplemente conviértete en una gota, en una gota de agua que ha caído en el océano y se ha vuelto una con él. Y no temas a la muerte porque, realmente, no hay muerte para ti. Esa parte de ti que tiene miedo es un fenómeno falso, una entidad falsa –una entidad que es creada por la sensación de separatividad. En meditación, recuerda que estás saltando de regreso a la fuente, saltando a la fuente. Estás yendo desde el ego hacia una existencia sin ego.
Estate listo a morir en la meditación. Si puedes morir en la meditación, lograrás vida eternal. Llegarás a ser inmortal.

 

 

 

 

 

El Deseo por las Sensaciones.

Mata el deseo por las sensaciones.
…Aprende de las sensaciones y obsérvalas, porque
sólo así puedes comenzar la ciencia del auto-
conocimiento, y plantar tu pie en el primer
peldaño de la escalera.

Mata el deseo por las sensaciones. Vivimos para las sensaciones, anhelamos las sensaciones. Vamos buscando más y más nuevas sensaciones; toda  nuestra vida es un esfuerzo para obtener nuevas sensaciones. ¿Pero qué sucede? Cuanto más busacas las sensaciones, menos sensible te vuelves. La sensibilidad se pierde.
Parece paradójico. En las sensaciones, la sensibilidad se pierde. Entonces pides más sensaciones y el ‘más’ mata más tu sensibilidad. Entonces pides aún más, y finalmente llega un momento cuando todos tus sentidos se han vuelto insensibles y muertos. El hombre nunca antes ha estado tan insensible y muerto como lo está hoy día. Antes siempre estuvo con más vida, porque no hubo tantas posibilidades para satisfacer tantas sensaciones. Pero ahora la ciencia, el progreso, la civilización, la educación, han creado tantas oportunidades para ir entrando más y más lejos en el mundo de las sensaciones. En última estancia te conviertes en una persona muerta; tu sensibilidad se pierde. Saborea más comidas –gustos más fuertes, comidas más fuertes- y tu gusto se perderá. Si vas alrededor del mundo y vas viendo cosas más y más bellas, te volverás ciego; la sensibilidad de tus ojos se perderá.
Cambia al objeto de tu amor todos los días –a tu enamorada o a tu enamorado, a tu esposa o a tu esposo-si lo cambias todos los días, tu sensibilidad por el amor morirá. Estás yendo en un terreno peligroso. Nunca entrará en profundidad; sólo irás por la superficie, por la periferia. Cuanto más cosas experimentes, tu capacidad para experimentar será menor. Y entonces al final, cuando todas las cosas a tu alrededor hayan llegado a estar muertas, pides lo divino, pides la bienaventuranza, pides la verdad. Un hombre muerto no puede experimentar lo divino. Para experimentar lo divino necesitas una sensibilidad total; necesitas estar lleno de vida. Recuerda, sólo lo similar puede hacer brotar lo similar.
Si quieres lo divino –‘lo divino’ significa lo más vivo, lo siempre vivo, siempre joven, siempre verde- si quieres encontrar lo divino, tendrás que estar más vivo. ¿Cómo hacerlo? Mata todo deseo por las sensaciones. No busques las sensaciones; busca la sensibilidad, vuélvete más sensible.
Las dos son diferentes. Si buscas las sensaciones, estarás buscando cosas; acumularás cosas. Pero si buscas la sensibilidad, todo el trabajo tendrá que ser hecho en tus sentidos, no en las cosas. Tú no estás para acumular cosas. Tienes que profundizar tus sentimientos, tu corazón, tus ojos, tus oídos, tu nariz. Todos los sentidos deberían ser profundizados de tal manera que puedan llegar a ser capaces de sentir lo sutil.
Ni siquiera podemos sentir lo grosero, y debemos volvernos capaces de sentir lo sutil. El mundo parece ser grosero sólo porque no podemos sentir lo sutil. Lo invisible esta escondido en lo visible. Mira estos árboles. Mira lo grosero: al cuerpo del árbol. Nunca miras, nunca sientes la vida de adentro. ¡El crecimiento! El árbol en sí mismo no está creciendo: el árbol es solo un cuerpo. Alguna otra cosa –lo invisible- está creciendo en él. Y a causa de eso, el árbol crece. Lo interior está creciendo, y a causa de eso, lo exterior está creciendo. Pero tú solo miras el árbol, así que sólo lo exterior es visto.
Mira a tu alrededor. Mira en los ojos de tu amigo. Miras sólo los ojos, no al que ve a través de ellos. Toca el cuerpo de tu amigo. Tocas sólo lo grosero; nunca sientes lo sutil de adentro. Sólo el cuerpo, sientes lo externo; porque tus ojos (tus sentidos) se han vuelto tan insensibles que no pueden sentir lo interno, lo invisible.
Más sensibilidad es necesaria. Busca menos sensaciones y crece en sensibilidad. Cuando tocas, conviértete en el toque. Cuando ves, conviértete en los ojos. Cuando oigas, toda tu consciencia debe ir a los oídos. Escuchando una canción, o escuchando a los pájaros, vuélvete tus oídos. Olvídate de todo lo demás,