Los Ángeles en la Vida Social Humana . Capítulo 1º

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Capítulo 1º Capítulo 2º Capítulo 3º Capítulo 4º Capítulo 5º Capítulo 6º Capítulo 7º Capítulo 8º

 

Los Ángeles en la Vida Social Humana 
 

 
Un tratado esotérico Sobre los Ángeles
Vicente Beltrán Anglada
 
 
A MARIA CARMEN AGULÓ PÍ en el imperecedero recuerdo del inmortal AKASHA.... IN
MEMORIAM
 
VICENTE BELTRÁN ANGLADA
 
 
 
PORTADA E ILUSTRACIONES
 
La imagen que ilustra la portada, así como las figuras del interior de este libro, el tercer volumen
del tríptico “UN TRATADO ESOTERICO SOBRE LOS ANGELES”, han sido realizadas por el
inspirado pintor JOSEPH GUMÍ i CARDONA, quien une a la requerida e imprescindible habilidad
técnica la valiosa facultad de percepción de los mundos invisibles.
 
Con respecto a la ilustración de la portada, debo significar que se trata de la reproducción de un
cuadro titulado “GENESIS”, pintado por el señor GUMÍ i CARDONA, expuesto en el MUSEO DE
ARTE MODERNO de BARCELONA. En la composición del mismo se ha tratado de representar
simbólicamente el principio de la generación humana con las figuras centrales de ADAN y EVA,
rodeadas de un ambiente plástico donde se entrefunden armoniosamente los conceptos religiosos,
filosóficos y artísticos, surgidos de las ideas fundamentales de la geometría esotérica la cual, a su
vez, se inspira en aquellas medidas áureas o solares aportadas por los Ángeles a los grandes
artistas de todos los tiempos.
 
Las demás imágenes son visiones del propio artista, percibidas en niveles ocultos y representadas
vívidamente a través de la habilidad técnica. PERCEPCIÓN OCULTA y HABILIDAD TÉCNICA son
las constantes en las obras del señor GUMÍ a quien, desde aquí, agradezco muy profundamente
su deferencia al ilustrar todos mis libros acerca de los ANGELES, insistiendo una vez más que las
figuras representativas del mundo oculto, tal como él las plasma en sus dibujos e ilustraciones, se
ajustan perfectamente a las que yo suelo percibir en el devenir de mis investigaciones esotéricas.
 
VICENTE BELTRÁN ANGLADA
 
 
 
PREFACIO
 

Este es el tercer volumen de Un Tratado Esotérico Sobre los Angeles (). En el primero

estudiamos las fuerzas ocultas de la Naturaleza, iniciando un recorrido cósmico que partiendo de
la labor universal de los grandes Logos creadores y de las excelsas Entidades Angélicas, se
introducía en las interesantes temáticas de las Jerarquías Angélicas del Universo, de las
vinculaciones humano-dévicas con un estudio de la ciencia de la invocación y del contacto
angélico, de la intervención de estos excelsos moradores de los mundos invisibles en la vida social
del hombre, del misterio implícito en la generación angélica y el destino de perfección de los
Angeles, para culminar la investigación con unas ideas acerca del Angel Solar, el Yo espiritual del
ser humano, y la actividad de los Angeles en la evolución de los sentidos superiores de la
humanidad y su participación activa en los fenómenos denominados parapsicológicos.
                                                 

 Los dos anteriores fueron publicados por Editorial Eyras (Madrid).

 
Tal estudio permitió sentar las bases para el segundo volumen, el cual fue titulado muy
intencionadamente La Estructuración Dévica de las Formas, ya que toda su temática oscilaba
alrededor de las formas dévicas o angélicas de la Naturaleza, desde las de las humildes, aunque
importantes, entidades llamadas esotéricamente "elementales constructores", hasta las gloriosas
Existencias Angélicas cuya misión o destino es dirigir desde niveles universales más asequibles a
la razón humana la evolución de los Planos, de los Reinos, de las Razas y de todas las especies
vivientes dentro de los ámbitos de nuestro Sistema Solar. Una de las principales motivaciones de
este segundo libro fue el presentar por primera vez quizás en el devenir de los estudios esotéricos,
unas ideas sobre el principio místico del lenguaje de los Devas y su directa relación, vía la ley
augusta de los sonidos creadores, con el lenguaje que utilizan los hombres de la Tierra. Objetivo
muy importante también de La Estructuración Dévica de las Formas fue el estudio de las formas
psíquicas creadas en el ambiente planetario por las ceremonias mágicas o litúrgicas efectuadas
por todas las congregaciones religiosas del mundo, las Ordenes secretas de carácter iniciático y
las escuelas esotéricas de entrenamiento espiritual.
 
Este tercer libro, titulado Los Angeles en la Vida Social Humana, viene a ser como una
síntesis de los dos anteriores, aunque haciendo un énfasis especial en la necesidad urgente de
que los seres humanos de cierta comprensión espiritual establezcan contacto inteligente con los
Moradores del Espacio, designación esotérica de los Devas en su multiplicidad de especies y
jerarquías, con vistas a una síntesis de poder espiritual la cual tendrá lugar si los discípulos,
aspirantes y hombres y mujeres de buena voluntad del mundo realizan los necesarios esfuerzos y
se ajustan a las correspondientes disciplinas, a últimos de este siglo o a principios del otro.
 
A nuestro entender, la importancia de los tres libros que constituyen este Tratado radica
en el hecho de que vienen a rellenar un hueco vacío dentro del estudio esotérico de los fenómenos
que se realizan en el éter y cuya causa permanece aún ignorada por la ciencia de nuestros días,
tales como la electricidad, la conciencia inteligente del átomo inmerso en una gran comunidad de
elementos químicos o las motivaciones ocultas de las manifestaciones parapsicológicas.
 
La presentación de las entidades dévicas o angélicas en su prodigiosa diversidad como
los agentes ocultos de todo fenómeno en la vida de la Naturaleza, geológico, eléctrico, psíquico o
espiritual, irradiará una nueva luz hacia la comprensión del mecanismo psicológico que por encima
de la voluntad humana, origina en el éter del espacio toda clase de reacciones las cuales se
transforman progresivamente en las leyes cíclicas de la Naturaleza con sus perfectos ritmos,
cálidas demostraciones del poder creador de la divinidad, en la manifestación natural de todas y
cada una de las especies vivientes y en la creación de los ambientes psíquicos o sociales de la
humanidad.
 
Por todos estos motivos consideramos que este Tratado -si bien insuficiente todavía para
abarcar las inmensas profundidades del maravilloso mundo dévico- serviría al menos para ofrecer
una mejor noción del permanente milagro que se realiza en las infinitas oquedades de los éteres
universales y planetarios para llevar la magna obra de la evolución, así como estimular a los
sinceros aspirantes espirituales del mundo para que dediquen parte de su vida y de sus esfuerzos
a establecer un vinculo de amorosa unión con el mundo oculto de los Angeles, sabiendo de
antemano que Estos están aguardando con inmensa simpatía y comprensión, el inicio de estos
sinceros y particulares intentos para ofrecer a cambio la inapreciable dádiva de su espiritual
inspiración.
 
Vicente Beltrán Anglada
 
INTRODUCCION
 
 
Una de las incógnitas que surge en la mente del hombre inteligente es quizás la que tiene
que ver con aquello que corrientemente solemos llamar fatalidad, hado o destino. Se nos dijo
esotéricamente desde siempre que el destino corresponde a la actividad de los Señores del
Karma. En unos capítulos de este tercer volumen de Un tratado Esotérico sobre los Angeles,
hemos intentado desbrozar algo esta incógnita utilizando el principio de analogía y la intuición
superior, lo cual nos obligó a realizar un gran esfuerzo espiritual y no simplemente intelectual para

poder remontarnos en conciencia a ciertos niveles de expresión causal y poder extraer de allí
algunos significativos argumentos que esclarecían sin duda los orígenes del destino humano,
planetario y universal, una idea absolutamente abstracta pero que el investigador esotérico se ve
obligado a presentar en forma racional y científica. Algunos de los secretos relacionados con esta
idea espiritual del karma tienen que ver con la revelación oculta de los Angeles y debemos
confesar con gran honestidad, que en el desarrollo de la misma tuvimos el inmenso privilegio de
ser ayudados y recibir inspiración directa de algunos de Estos excelsos moradores del mundo
oculto. En ciertos pasajes de este Tratado hicimos referencia ya a alguna de estas experiencias
particulares de contacto angélico, tratando de presentar a los Angeles como nuestros hermanos de
los reinos invisibles de la Naturaleza, supremos artífices en el arte de la construcción de formas en
todos los planos del Universo y rebosantes de simpatía y buena voluntad hacia los seres
humanos. A través de tales contactos tuvimos siempre una visión mucho más certera y científica
de lo que en términos esotéricos llamamos procesos místicos, misterios universales, secretos
alquímicos, magia organizada y fraternidad cósmica.
 
Efectivamente, los Angeles no se limitaron a introducirnos en ciertas áreas desconocidas
del mundo oculto, sino que nos explicaron técnicamente y a nuestra manera cómo y de qué
manera se producían los hechos y fenómenos de la Naturaleza, fuese cual fuese su plano o nivel
de expresión. Así, la comprensión de los mundos invisibles adquirió para nosotros un carácter tan
eminentemente científico como el que tiene que ver con la explicación racional o intelectual de
cómo la energía de un rayo eléctrico creado en la atmósfera planetaria, puede ser canalizada
convenientemente por un simple pararrayos -aunque quizás sería mejor definirle atraerrayos-
siguiendo el principio eléctrico científicamente reconocido como ley de puntas de Faraday, o de la
actualización de la energía eléctrica de la luz por medio de una bombilla de cristal con filamento
metálico de la cual fue extraído previamente el aire, tal como descubrió Edison. Todo en la
Naturaleza es electricidad, energía en acción, fuerzas en movimiento..., una interacción constante
entre la vida y la forma a través de la actividad dévica o angélica presente en todas las fases de
estructuración, conservación y destrucción del Universo.
 
Bien, quizás esto lo hayamos dicho ya en otras ocasiones o en otras fases de nuestro
estudio, pero interesa observar que la repetición de las mismas cosas no obedece a un
equivocado sentido de redundancia o a algún olvido de parte nuestra, sino que la utilizamos como
un vehículo de necesidad para que la comprensión de ciertas ideas ocultas se vaya definiendo a
través de una multiplicidad de ideas afines, concretas y ya previamente establecidas en nuestra
mente. Recomendamos, por tanto, una profunda atención a cada uno de los temas presentados en
este Tratado con la serena convicción de que en alguno de ellos hallarán Uds. un punto importante
o de esencial interés por medio del cual y sin utilizar otros medios que los del simple
discernimiento, podrán abarcar una serie impresionante de significados espirituales y quizás
también el aliciente máximo para poder establecer -a igual que lo hicimos nosotros- un contacto
verdaderamente significativo e importante con el mundo maravilloso de los Devas. Si tales
previsiones son ciertas y hallan Uds. en la totalidad del libro algunos de estos puntos
ascensionales que los eleve por encima de Uds. mismos y los conecte con la realidad espiritual
oculta en todos y cada uno de los seres vivientes, nos sentiremos realmente felices y
verdaderamente satisfechos, ya que nuestro interés esotérico y más acendrado anhelo es
contribuir de alguna manera al despertar de las almas suficientemente preparadas para dar el
siguiente paso dentro de la ordenación jerárquica de la vida, aquel que conduce a las cúspides
máximas del ser y permite penetrar vía el cuerpo causal en la gran corriente iniciática.
 
Parte del gran legado kármico de este Tratado persigue esta suprema meta y conscientes
de la virtualidad de esta obra jerárquica, sólo pedimos atención y persistencia en el estudio y un
gran amor por las grandes corrientes de vida divina que procedentes del mundo oculto, deben
penetrar silenciosamente en nuestro corazón desvaneciendo las huellas de un pasado corrupto y
haciendo cesar definitivamente los tormentos del deseo esclavizado. Tal es en esencia el supremo
objetivo que persiguen los Angeles y los hombres inteligentes, sabiendo ocultamente que todos
estamos vinculados por idénticos motivos divinos de universal perfección.
 PRIMERA PARTE
 
Capítulo I
 
GEOMETRIA ESOTERICA
 
 
La Geometría es el andamiaje de la imaginación. El Arte y la Ciencia se complementan
geométricamente. Podríamos decir así que ninguna expresión artística carece de ciencia ni
ninguna ciencia carece de arte, de ahí que todo conocimiento proviene del íntimo sentimiento
creador, no teniendo otra meta la creación, que inicialmente es percepción, que darle adecuada
forma a la imaginación que surge como efecto de los impulsos internos. Existe también, por poco
que lo analicemos, un sentimiento de belleza matemática que tiende a la armonía de las formas y
de los números, una elegancia geométrica -podríamos decir dévica- que puede ser descubierta por
doquier, llegando finalmente a la conclusión de que una ecuación matemática para ser perfecta ha
de tener forzosamente belleza. La Ciencia de los Números es la Ciencia de la Forma y no
podemos hablar de Geometría Esotérica sin referirnos a la armonía existente entre ambas
Ciencias. Con respecto a esa Geometría oculta habrá que tenerse en cuenta también que todos
los cuerpos en el espacio se comportan de acuerdo con la posición que ocupan en el mismo con
respecto a otros. Sus coincidencias y sus conjunciones, es decir, las figuras geométricas que
constituyen en su mutua interdependencia tienen un significado básico, podríamos incluso
denominarlo kármico, al ser observadas desde determinados ángulos de visión o perspectiva. La
contemplación del Universo desde nuestro particular campo de percepciones tiene una
importancia considerable desde el punto de vista esotérico y la mecánica misma de los astros, es
decir, sus movimientos apreciables de rotación y traslación, motivarán en el espacio aquellas
condiciones íntimas que producen nuestros particulares estados de conciencia.
 
Creemos que por vez primera, quizás, en los estudios esotéricos, se intenta enlazar la
idea del karma solar, planetario y humano con la posición geométrica de los astros en el
firmamento. En nuestro caso particular, consideramos al planeta Tierra como centro de nuestras
percepciones y al Universo entero como un inmenso campo de perspectiva. Yendo al fondo mismo
de esta cuestión podríamos decir que la posición que ocupe un cuerpo en el espacio en relación
con otros repercute en su propia estructura molecular. Posiciones similares en el orden
estrictamente geométrico engendrarán así parecidas estructuras atómicas y la forma de un
elemento químico cualquiera variará sensiblemente según sea la posición que ocupe dentro de su
conjunto molecular y sus líneas geométricas de relación con otros grupos de elementos químicos.
Hay pues una vinculación en el orden geométrico de acuerdo con determinadas posiciones
adoptadas en el espacio por los cuerpos celestes o por los simples elementos químicos, siguiendo
la absoluta ley de afinidades, cósmicas, universales, planetarias, humanas y moleculares. Es
posible organizar así la vida manifestada, con todo cuanto ello presupone, de acuerdo con
conceptos estructurales y disposiciones posicionales y geométricas. De ahí nace precisamente la
idea de “las redes espaciales”, una verdadera creación angélica, las cuales al parecer y en orden a
la filosofía de la forma o de la geometría esotérica, cubren el entero Universo y según sus
combinaciones estructurales, vistas siempre desde el ángulo de la propia perspectiva, determinan
ciertos definidos aspectos psicológicos en relación con los centros de visión o de observación.
 
Habrá que ir pensando también, de acuerdo con tales conclusiones, que el
establecimiento de jerarquías espirituales en el orden psicológico vendrá determinado también por
la posición geométrica de unas almas con respecto a otras, o por el lugar que ocupen dentro de
alguna definida FORMA geométrica adoptada en tiempo y espacio por Aquellas supremas
Entidades psicológicas que denominamos esotéricamente Logos cósmicos, Logos solares y Logos
planetarios, los Cuales, sin embargo, vienen particularmente condicionados también por el lugar
que ocupen en el Espacio absoluto en relación con Sistemas estelares de todavía más elevada
trascendencia.
 
Podríamos hablar asimismo, tal como era la concepción de los grandes Iniciados Druidas,
de una geometría de los órganos dentro del cuerpo físico de los seres humanos y de la misión
kármica de cada grupo de células o moléculas en relación con el lugar geométrico que ocupen
dentro de la totalidad del organismo. 


Siguiendo rigurosamente el supremo dictado del principio hermético de analogía no nos
será difícil hablar de relaciones kármicas entre órganos y planetas, entre sistemas moleculares y
grupos de Universos y admitir aún, dentro de este cuadro de relaciones, que cualquier elemento
químico, por pequeño que sea, está en magnética relación con algún cuerpo celeste, siendo un
punto geométrico a través del cual una función psicológica, de la naturaleza que sea, tendrá
oportunidad de expresarse.
 
Así, pues, la clave de la expresión universal se halla en la geometría del espacio, es decir,
en la forma geométrica de un cuerpo y en el lugar geométrico que circunstancialmente pueda
ocupar en el espacio con respecto a la compleja estructura geométrica dentro de la cual su cuerpo
con su particularizada forma se halla incluido. Y podríamos deducir, además, dentro de un
inacabable cuadro de analogías, que el destino de cualquier ser, sea cual sea la naturaleza de su
especie o su jerarquía espiritual, viene inexorablemente condicionado por la forma de su cuerpo
físico y por la posición geométrica que adopte dentro de la estructura social de la cual forma parte.
Esto puede significar también -si nuestras suposiciones son ciertas- que el Karma como Ley de la
Naturaleza es un resultado de la FORMA que adopten y de la POSICION que ocupen,
geométricamente hablando, la pluralidad infinita de vidas y de conciencias sujetas al devenir
incesante de la evolución. La misma ley y el mismo orden rigen el comportamiento psicológico del
ser humano, habida cuenta que éste, sea cual sea su posición social y evolución interna, ocupa un
lugar geométrico definido en el seno de la sociedad humana o contexto social del cual forma parte,
siendo precisamente este LUGAR el que le condiciona kármicamente y le obliga a adoptar frente a
la vida y a las circunstancias, un comportamiento psicológico definido con una serie de reacciones
muy singulares y particularizadas frente al ambiente familiar, social y comunal dentro del cual vive
inmerso. Así, de la misma manera que existe una geometría del espacio hay que admitir muy
lógicamente también que hay una geometría esotérica que rige el comportamiento humano en
todas sus fases de desarrollo durante el proceso de la evolución psicológica.
 
La Ciencia de los Centros
 
La geometría esotérica tiene que ver mucho, por tanto, con lo que nuestros estudios
ocultos llamamos ciencia de los centros, la cual cuida del desarrollo y cumplimiento de los chacras
alojados en el doble etérico del ser humano, los cuales son puertas de entrada en el cuerpo físico
de todas las posibles energías universales. Habrá así, lógicamente, una geometría particular de
los centros de fuerza o chacras, adoptando cada uno visto clarividentemente, una forma
geométrica específica de acuerdo con el número de pétalos desarrollados, la cual estará
relacionada con ciertos centros cósmicos de los cuales copiará o absorberá aquella definida forma
geométrica. No será en vano pues que el centro MULADHARA de la base de la columna vertebral
adopte la forma geométrica de la Cruz con cuatro pétalos desarrollados, que el chacra ANAHATA
del corazón tenga la forma geométrica o mística de un loto con doce pétalos o que el centro
SAHASRARA, el de la cúspide de la cabeza, aparezca como una montaña de fuego dentro de la
cual puede apreciarse un loto indescriptible conteniendo mil pétalos... Las energías cósmicas
procedentes de centros estelares más allá de la medida de nuestro entendimiento se proyectan
sobre todos los centros vivos de la Naturaleza, condicionando sus expresiones y dotándolos de
una forma geométrica determinada, sea la que se refiere a un Plano del Universo, a un Reino de la
Naturaleza, a una Raza humana o a una definida especie dentro del insondable marco de la
Creación.
 
Hay que tener en cuenta, por tanto, que toda unidad psicológica condicionante de no
importa qué tipo de forma geométrica, viene condicionada a su vez por la posición que ocupe
dentro de cualquier estructura molecular o social, la cual es un resultado de la unión y relación de
un incalculable número de unidades geométricas -en realidad minúsculas vidas dévicas- cada una
de las cuales con su particular idiosincrasia, temperamento y carácter psicológico -si podemos
decirlo así- cuyas reacciones totales dan fe de una estructura determinada, sea atómica,
molecular, psicológica o espiritual. Variará lógicamente la calidad de los elementos básicos o
unidades geométricas de vida definidas esotéricamente como elementales constructores en uno u
otro nivel. Son, en realidad, la vida de Dios en movimiento incesante de traslación, en tanto que la
forma geométrica de una determinada estructura tiende, por inercia o por su lento movimiento de
asimilación de las energías, a la ley de gravitación, cuya cualidad apreciable desde el ángulo
oculto es el movimiento de rotación de los astros. Los dos movimientos antes descritos adoptan
también en el espacio una forma geométrica idéntica: la ESPIRAL, lo único que variará en el orden

universal es que el movimiento de rotación engendra una espiral que va de la superficie o del
espacio hacia adentro, el centro, en tanto que el movimiento de traslación, por el contrario, se
proyecta desde el centro hacia el espacio exterior. La creación de un Universo físico, de un
planeta, de un ser humano o de un chacra etérico se inicia siempre con la nebulosa cuya forma
ESPIRAL gravita hacia un centro espiritual de síntesis, siguiendo un proceso centrípeta de
gravitación y origina con este movimiento circular que va de la superficie al centro la fase de
substanciación del éter, llevada a cabo por los Devas, a la cual ya nos hemos referido varias veces
durante el curso de este Tratado y que progresivamente y después que la fuerza gravitatoria del
centro, el SOL, se ha escindido en otros varios centros gravitatorios menores, los PLANETAS, con
idéntico movimiento en espiral hacia dentro, se convierte en un Sistema solar. Cada uno de los
planetas son unos centros, chacras o expresiones geométricas de las cualidades que el Logos
solar trata de revelar a través de las mismas.
 
Hay por tanto en todo Universo -si es que son ciertas para el Cosmos absoluto las leyes
de analogía que rigen para nuestro Sistema solar- dos movimientos principales: el de rotación de
cada astro alrededor de sí mismo creando un centro gravitatorio particular y con ello un tipo
definido de expresión psicológica y singularidad geométrica y otro de traslación alrededor de un
centro de atracción mayor, llámesele Sol, Constelación o Galaxia que le crea un sentido más o
menos acentuado de dependencia cósmica. En el aspecto psicológico la fuerza centrípeta o de
rotación sobre sí crea el sentimiento de separatividad o de egoísmo, por el contrario, la fuerza
centrífuga o de expansión hacia un centro mayor fuera de la propia gravitación despierta,
promueve y desarrolla el sentimiento de unidad y de altruismo y aproxima íntimamente al astro a
su centro de atracción mayor en donde misteriosamente intuye, presiente o adivina el Espíritu de
Síntesis que está en la base potencial del Cosmos absoluto. Parecerá extraño, quizás, que
hablemos de cualidades psicológicas al referirnos a los astros que pueblan el infinito firmamento.
Hay que tener en cuenta, sin embargo, que en la fase primaria u original de cada cosa se halla una
motivación oculta, un tremendo impulso dinámico e inteligente que impele a la manifestación.
Ahora bien, considérese que tal impulso dinámico e inteligente no procede de la materia
substanciada mediante la cual todas las cosas fueron hechas, sino de un Espíritu creador que
reúne en Sí todas las cualidades psicológicas de voluntad, sabiduría e inteligencia a un grado
superlativo de exaltación, al cual no pueden acceder nuestros más elevados sentidos espirituales,
pero cuya irresistible tendencia es la MANIFESTACION CICLICA. La Forma geométrica se hace
eco de tal espíritu de expresión psicológica y surgen así del Espacio absoluto todos los cuerpos
universales, desde el más pequeño y humilde asteroide a la más absoluta y trascendente Galaxia.
Bien, esta idea podrá parecer quizás demasiado abstracta. Aplíquese, no obstante, el principio de
analogía; analícense los dos movimientos universales conocidos como rotación y traslación;
inténtese penetrar en sus remotas causas originales y se tendrá una idea concreta e intelectual de
las trascendentes realidades cósmicas, una ventana abierta a las insondables profundidades del
infinito Espacio, la cual puede mostrarle al audaz investigador esotérico las causas supremas de la
vida manifestada, así como los orígenes psicológicos del ser humano.

El Reino Angélico, El Centro de Equilibrio entre Vida y Forma
 
Cuando analizamos la relación existente entre la Vida espiritual y la Forma material, entre
la Voluntad de Ser y el Propósito de Realizar, observamos los fenómenos producidos en el
espacio por las dos fuerzas básicas que rigen el orden cíclico del Cosmos; hacia adentro, hacia el
alma espiritual o ser inmanente se halla el secreto psicológico de rotación o de gravitación; hacia
afuera, en dirección al Ser trascendente que llamamos Dios, se halla el misterio psicológico de
traslación o de expansión cíclica. Esotéricamente -y siempre debo hacer esta obligada aclaración-
se percibe un espacio geométrico que es externo y otro espacio psicológico que es interno. Las
condiciones que rigen el Espacio -considerado como una Entidad- son idénticas en los dos casos,
pero cuando hablamos de un espacio geométrico introducimos en nuestro estudio el factor tiempo,
el cual condiciona desde el centro gravitatorio de todo cuerpo de substancia las cualidades
psicológicas que sólo con el tiempo pueden manifestarse y llegar a su plena madurez y perfección.
Llegará sin embargo un momento en la vida de todo ser viviente en que el tiempo y el espacio se
equilibrarán adecuadamente y constituirán un fenómeno único de conciencia, de unidad o de
síntesis. Es en aquel momento solemne en la vida de la Naturaleza, de un Reino, de una Raza, de
una Especie o de un ser humano que se cumplirá un destino establecido de perfección y se
realizará plenamente un ARQUETIPO, depositario de una Idea de Dios y contenedor de ciertas

elevadas cualidades de Sí mismo. ¿Cómo ha sido posible tal prodigio? ¿Cómo se ha realizado tal
milagro? Todo en la Naturaleza es un prodigio, todo es un milagro. Pero ha sido realmente la ley
del esfuerzo fustigado por el sentido infinito de una gran Necesidad Cósmica de expansión vital el
que ha hecho posible que se creara una síntesis, que se conquistara una Verdad y se diera
testimonio objetivo de una Ley. El principio de analogía hace el resto mostrándole al investigador
esotérico en forma concreta, clara y objetiva la incalculable serie de procesos concatenados
procedentes de las dos infinitas vertientes de la Vida, subjetiva y espiritual una y objetiva y material
la otra, pero que igual que dos afluentes del mismo río convergen en la majestad infinita del
insondable Océano de la existencia universal. El espacio geométrico y el espacio psicológico se
han unido y reconciliado después de inmensos periodos de lucha y de conflicto y ya jamás podrán
marchar por separado, al menos desde la consideración o punto de vista racional del hombre. Esta
idea podría apuntar seguramente hacia metas más elevadas todavía, como por ejemplo, la
indagación de las causas supremas de esta acción unificadora de síntesis dentro de la cual lo
inmanente y lo trascendente, la gravitación hacia adentro y la expansión hacia afuera, la fuerza
centrípeta y la fuerza centrífuga, el ideal y el ARQUETIPO, tiempo y espacio, etc. han llegado a un
augusto Centro de Cumplimiento universal.
 
Ahora bien, los factores cósmicos o los intermediarios divinos que han prestado su
colaboración en la magna obra de realizar un ARQUETIPO, es decir, los Angeles o Devas,
realizaron su misión equilibrante entre la Vida y la Forma liberando del seno profundo de los
espacios lntermoleculares o de las profundidades misteriosas de los éteres universales, las
energías cósmicas que producen perfección y armonía. Por ejemplo, en el centro místico de los
movimientos de rotación y de traslación de cualquier cuerpo celeste hay un ESPACIO eternamente
virgen, libre absolutamente de karma, dentro del cual no opera fuerza gravitatoria alguna, pero que
es la causa promotora del equilibrio universal. Y si extremando la idea imaginamos, tal como lo
hemos hecho ya en otras varias ocasiones, que tales espacios interespaciales o intermoleculares
no están vacíos, sino que están habitados y dinamizados por una especie particular de vida, muy
diferente de la nuestra quizás, pero dotada de una increíble y extraordinaria capacidad de síntesis,
el Reino Dévico o Angélico, tendremos en nuestras manos el elemento supremamente vital que
nos faltaba para poder explicar razonablemente el misterio creador del Equilibrio universal,
abarcando la totalidad de la Creación divina.
 
 
El Arquetipo.
 
Cuando lo inmanente y lo trascendente de cualquier ser viviente se han unido o
reconciliado en cualquier momento del tiempo y en cualquier lugar del espacio, se produce un
milagro de rara y espectacular belleza. Platón lo llamaba ARQUETIPO, la síntesis geométrica de
belleza alcanzada por un cuerpo en la vida de la Naturaleza, mineral, vegetal, animal o humano.
Pero, existe también en el nivel que sea una energía espiritual que ha logrado redención, siendo
psicológicamente perfecta su expresión a través de aquella bendita forma, teniendo en cuenta que
no puede haber perfección posible en la vida de la Naturaleza si no se realiza previamente un
equilibrio verdadero entre una razón interna, o propósito creador, y una manifestación externa por
medio de una cualificada forma geométrica. Tal equilibrio no hubiera sido posible a no mediar el
tercer factor, aquel poder aglutinante de la energía material y espiritual al que místicamente
llamamos ALMA.
 
Todas las formas de la Naturaleza poseen un Alma que las dota de conciencia y de un
impulso vital, dinámico e irresistible que las orienta hacia un definido propósito de redención o, si
Uds. lo prefieren, de perfección. Sin embargo, la redención y la perfección no constituyen metas
rígidas o estáticas, sino que son antesalas de mayores conocimientos y realizaciones. Por lo tanto,
cuando hablemos de Arquetipos en relación con las formas geométricas hacemos referencia a un
estadio de perfección orientado siempre a nuevas y más esplendentes perfecciones. De ahí que la
perfección que no constituye un fin en sí misma sino que es un eterno movimiento hacia más
elevadas realidades, no está condicionada a meta definida alguna, ya que una vez la Naturaleza
ha realizado el milagro de un Arquetipo, en el nivel, plano, reino o especie que sea, abre
automáticamente la perspectiva de nuevos y más esplendentes Arquetipos o Modelos a realizar.
 
El Arquetipo del hombre se halla virtualmente en el ser ANDROGINO, aquél en cuyo
centro de conciencia se han fundido o reconciliado todas las posibles polaridades. Al igual que


ocurre con el misterio de la electricidad, cuyo centro de equilibrio o reconciliación es la Luz, el
Alma del hombre es el centro de reconciliación entre el Espíritu y la Materia, entre la Vida divina y
la forma geométrica del cuaternario inferior, entre el propósito de SER y la acción de REALIZAR.
En el centro de la eterna Balanza de la Justicia kármica se halla el alma del hombre, decidiendo,
luchando, sufriendo y gozando..., hasta que llega un día en que la Balanza se equilibra, el Espíritu
y la Materia ya no luchan entre si; se han perfectamente integrados en el centro causal del Alma y
se produce entonces aquel fenómeno humano que esotéricamente se denomina el ANDROGINO,
la realización perfecta del hombre que ha consumado su destino. La mente humana ya no lucha ni
se extiende horizontalmente a la búsqueda de conocimiento y su corazón se halla desapegado y
libre de todo deseo. El Fuego de Kundalini circula libremente entonces por todos los centros
etéricos; alrededor del SUSUMMA, IDA y PINGALA se hallan perfectamente equilibrados y el
Fuego -tal como místicamente se dice- se ha convertido en LUZ, una Luz que orienta hacia las
más elevadas realidades cósmicas. En tal estado de realización el cuerpo físico, ya pertenezca a
un hombre o a una mujer, deja de sentir atracciones o estímulos de carácter sexual. Nada ni nadie
pueden afectar ya este equilibrio estable en la vida de la naturaleza humana y cuando en el
proceso cíclico de la muerte física tal esplendente y cualificado cuerpo arquetípico ha de ser
abandonado, la conciencia del alma no se refugia en el Devachán, la zona intermolecular o de
descanso angélico en el plano mental, sino que se fusiona absolutamente con la Mónada
espiritual, el verdadero y único SER del hombre. Si algún nuevo nacimiento tuviera que producirse
en el devenir del tiempo, la Mónada o Espíritu se manifestaría físicamente sin necesidad de
sujetarse al ordinario proceso de concepción nacido de la dualidad masculino-femenina que rige
para todos los seres humanos que no lograron todavía su perfección individual, sino que será
realizado por medio de un ímpetu de amor y utilizando creativamente las fuerzas angélicas del
espacio para construir el Vehículo adecuado a la realización de ciertos nobles fines que sólo la
Mónada espiritual conoce y sirve. A este Cuerpo de radiante y sublime irradiación que el Iniciado
crea con ayuda de los Devas superiores se le llama esotéricamente LINGA SAHIRA y tiene la
propiedad de no envejecer, de estar libre de enfermedades y de persistir en el plano físico todo el
tiempo que sea necesario para el cumplimiento de la obra jerárquica aceptada voluntariamente por
la Vida infinita de la Mónada espiritual. Otra de sus propiedades es la de hacerse invisible a
voluntad y de surgir inesperadamente de los éteres del espacio cuando así conviniere a los
propósitos monádicos. Este Cuerpo, un verdadero TALISMAN viviente está bajo la custodia de
ciertos Devas de elevadísima evolución que hacen circular PRANA de las más elevadas regiones
del éter a través de cada uno de sus componentes moleculares, construidos únicamente con
átomos seleccionados del cuarto nivel etérico y que son atraídos en virtud de un sonido o Mántram
especial que pronuncia el Iniciado cada vez que tiene necesidad de utilizar su LINGA SAHIRA
para poder manifestarse substancialmente en el mundo.
 
En estas últimas ideas y consideraciones hallarán Uds. no pocos indicios acerca de la
actividad de aquellas gloriosas Jerarquías Dévicas, denominadas en algunas partes de este
Tratado Esotérico sobre los Angeles, Señores de los Arquetipos, Quienes, bajo la suave
imposición del Adepto, construyen los Cuerpos Sagrados o Langas Sarires necesarios para el
cumplimiento de alguna misión especial en el mundo, siguiendo el criterio universal de la Gran
Fraternidad Oculta que guía los destinos espirituales del planeta Tierra...