Vicente Beltrán Anglada  

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Invocando a los Devas o Ángeles]

Actividad de Servicio

Vicente Beltrán Anglada

Considerando en una extensa panorámica la situación conflictiva mundial creada en el enrarecido ambiente del planeta por la guerra del Vietnan (este artículo fue escrito en 1972), las tendencias opuestas sociales y políticas de las grandes naciones, la profunda miseria en que viven los seres humanos, hermanos nuestros, del llamado tercer mundo y de todos los pueblos subdesarrollados frente a la evidente opulencia y confort en que viven otros pueblos de la Tierra, así como el estrago que causan en la entrañas de la Raza humana enfermedades tan terribles como el cáncer, las dolencias del corazón y los innumerables trastornos psíquicos y mentales provocados por la sutilización creciente del sistema nervioso de muchas personas que por evolución natural empiezan a rasgar el velo de los mundos invisibles y a ser algo conscientes del Yo espiritual, hacia el cual tienden inevitablemente todos los seres humanos, todos podríamos colaborar estrechamente en una empresa conjunta y de relación sincrónica que utilizase nuestro mutuo y sincero esfuerzo en un cauce dinámico donde pudiesen ser vertidas, para ser inteligentemente distribuidas, energías espirituales en tres niveles definidos:

a) El nivel etérico, o físico sutil, para contribuir a la curación de enfermedades consideradas hasta aquí como incurables.

b) El nivel emocional, para canalizar correctamente las energías psíquicas y producir estados de equilibrio y bienestar.

c) El nivel mental, para despertar las energías de la intuición o comprensión superior aprender a manejar el poder que viene del Alma espiritual de los seres humanos, que es un miembro consciente de la Gran Jerarquía espiritual del Planeta.

Es evidente, dadas las condiciones específicas de los niveles antes descriptos, que cada colaborador actuará como receptor y transmisor en el nivel que le sea más propicio, el etérico, el emocional o el mental. Pero un solo propósito debe guiarnos a todos: contribuir a crear inteligentemente y con buena voluntad un cauce para las energías que conjuntamente vamos a "invocar" y que conscientemente distribuiremos en los tres aspectos concretos de curación física, reorientación psíquica y comprensión espiritual. Vean ustedes en esta "invocación" un plan jerárquico muy definido que cada cual irá apreciando a medida que el trabajo se vaya realizando. 

El proceso de "invocación" es una técnica de la Nueva Era y se fundamenta en el principio de que "los oídos de la Divinidad están siempre abiertos para escuchar las sinceras súplicas de los hombres". No en vano Cristo había dicho "Llamad y se os abrirá, pedid y se os dará", preparando las mentes y los corazones de los hombres para esta Era que ya hemos empezado a vivir.

Las energías que están actualmente a nuestra disposición y a nuestro alcance, como una suprema bendición divina, son:

1. Unas energías del primer Rayo, de Voluntad creadora de la Divinidad, que vienen canalizadas desde un indescriptible punto del espacio cósmico ocupado por Aquella potentísima y misteriosa Entidad que llamamos "El Señor de Acuario", por otro indescriptible Ser y esplendente Entidad espiritual que esotéricamente denominamos "El Avatar de Síntesis".

2. Otro tipo de energías, procedentes de la gran estrella Sirio y que a través de una gloriosa Potestad cósmica que en términos del Ashrama definimos como "El Espíritu de la Paz", lleva a nosotros una corriente acuariana de segundo Rayo, el Rayo del Amor, de la Comprensión y de la Sabiduría.

3. Otra efusión de energía trascendente procedente de Shamballa es canalizada hacia la humanidad y vertida en los niveles etéricos más sutiles, por aquel bendito Ser planetario que todos conocemos con el nombre de "Señor Buda" y lleva para nosotros, como esperanza suprema de realización espiritual, un impulso acuariano que ha de producir "liberación" a través de las impresiones constantes de una corriente de energía del tercer Rayo de actividad creadodora de la Divinidad.

Se trata de tres tipos de energías omnipresentes y omniactuantes que podemos actualizar en nuestra vida en un intento realmente inteligente y poderoso tras el supremo objetivo de "redimirnos del karma y ayudar a redimirse a la humanidad". No olviden ustedes que todo ser humano contiene en su corazón las semillas de la eternidad y del poder divino y que desde el fondo místico de sí mismo este Poder, "que transporta las montañas", puede hacer y deshacer, pese al destino que marcan las estrellas, las condiciones para cada ciclo específico planetario. Recuerden al respecto las aparentemente misteriosas palabras de Cristo a Pedro: "...lo que tú atares en la Tierra será atado en el Cielo y lo que tú desatares en la Tierra desatado también será en el Cielo", que nos muestran en una cierta medida la tremenda eficacia del poder cósmico que todos y cada uno de nosotros podemos invocar, atraer y poner en movimiento.

El desconocimiento de los niveles espirituales del ser humano en donde actúa plenamente el aspecto "voluntad de Dios", ha dado lugar a muchas dudas y confusiones y a la falsa idea de creer que el destino humano debe seguir inexorablemente "la ruta que fijan las estrellas". Queremos significar con ello que si bien los ciclos cósmicos de la actividad creadora de Dios actúan implacablemente sobre el ser humano, no es menos cierto que cuando éste ha desarrollado en una cierta medida el poder cósmico que arde en su interior empieza a actuar asimismo sobre la Voluntad de Dios, alterando ciclos cósmicos de la actividad divina y determinando nuevas corrientes de actividad cíclica. 

"Los astros detuvieron su curso cuando Josué lo había ordenado", es una frase muy poco comprendida todavía, pues dentro de su inevitable simbología nos habla precisamente de aquel poder inmenso que surge del caudal misterioso de lo eterno y que como llama viva de indomable intención pura puede utilizar el hombre para alterar o modificar los efectos kármicos en su vida personal y en la sociedad que le rodea.

No vamos a profundizar más sobre este tema, pero el indicio nos parece suficiente para darles a ustedes una idea de la fuerza divina que está a nuestro alcance y que todos podemos poner en movimiento para originar una gran "catarsis" mundial y abrir para nuestro planeta las radiantes perspectivas de un nuevo mundo en donde la enfermedad, el dolor y la decrepitud dejen de ser un tormento inevitable o necesario.

 El Mántram de Unidad                                                                                                       

Habida cuenta que vamos a actuar conjuntamente como un grupo de inspiración jerárquica y de acuerdo a ciertas intenciones muy claramente definidas y delimitadas, como pueden ser la curación física, la estabilidad emocional y la comprensión espiritual, cada uno de nosotros deberá determinar el área precisa de su actividad y dedicarle a la misma toda la devoción, intención y afecto fraternales a nuestro alcance, seguros de que la triple corriente de energías actuantes ya sobre nuestro mundo procedentes inicialmente del poderoso Señor de Acuario, nos ayudará en nuestros intentos.

El Mántram de Unidad que debe sintetizar el esfuerzo conjunto y evocar del interior de cada uno el poder divino que arde en el corazón, es el siguiente:

Que la Luz Liberadora de Buda, 
el Amor infinito del Espíritu de la Paz 
y el poder indescriptible del Avatar de Síntesis 
restablezcan el Plan de Dios en la Tierra.

Se trata de un Mántram muy poderoso desde el punto de vista jerárquico, y por medio del mismo y de acuerdo con la pureza de las propias intenciones, cada cual invocará una cierta medida de aquel trascendente poder cósmico que la Constelación de Acuario reserva para nosotros y que cada cual podrá utilizarlo en el respectivo campo de servicio, aquel que previamente haya sido elegido.

Este Mántram debería ser utilizado preferentemente por las mañanas, a las 7 horas, coincidiendo esta hora con la del meridiano del país en donde se viva o habite y teniendo presente que el poder liberador del mismo es realmente extraordinario. A esta hora cíclica del ritmo solar el Mántram debería ser pronunciado tres veces, oral o mentalmente, dependiendo esto del nivel en donde se haya decidido trabajar: oral para aquellos que estén interesados en la curación de dolencias humanas en el plano físico, y han de actuar forzosamente sobre los éteres físicos, y mentalmente para aquellos otros que hayan decidido hacerlo en los niveles psíquicos y mentales. 

El resultado inevitable, previa una gran pureza de intención, será el establecimiento de un cauce por donde puedan discurrir las energías acuarianas que están suspendidas sobre el aura de la Tierra", esperando que la humanidad determine por sí misma la oportunidad cíclica, la que corresponde al momento actual. Una legión de devas en los distintos éteres, profundamente marcados por el sello de Acuario, están prontos a intervenir a la demanda más mínima de la humanidad si ésta responde con profunda intención y buena voluntad a la creciente demanda de todos y cada uno de los Reinos de la Naturaleza.


 ¿Cómo actuar?                                                                                                                   

 
El proceso será muy simple, como ha de serlo toda obra de tipo acuariano. Enfocar la mente con toda intención en cada una de las palabras que se pronuncien, tratando de vivir por anticipado los efectos que se desee determinar en el aura de nuestro mundo.

Imaginar el globo terrestre rodeado de un aura envolvente que será de color dorado, color de la energía etérica, para los colaboradores que trabajen para la curación física de enfermedades, amarillo claro muy brillante para los que mentalmente operen sobre el mundo astral o psíquico para infundir allí la energía que ha de producir equilibrio y azul intenso, casi índigo, para los que mental- mente trabajen para invocar aquella energía sutilísima que ha de determinar una efusión de conocimiento espiritual con destino a los verdaderos amantes de la sabiduría esotérica.

Trabajaremos así conjuntamente con tres colores que son sintónicos con el trabajo que vamos a realizar y con la Era de Acuario que muchas personas del mundo han empezado ya a vivir aunque no sean plenamente conscientes de ello: el dorado que es símbolo de la energía de vida que emana del sol físico y halla su máxima expresión en los mundos etéricos; el amarillo claro, símbolo del plano búdico y trasmisor de las energías superiores del mundo emocional que allegan paz y equilibrio, y el azul intenso, símbolo del Amor del Logos Solar, expresándose por medio de Cristo para infundir amor y sabiduría, o comprensión amorosa, en todos los hombres y mujeres de buena voluntad, rectas intenciones y sincero deseo de servir a los demás.

Aconsejamos que cada cual trabaje durante un mes como mínimo sobre el nivel elegido de trabajo y utilizando el color característico de la actividad a desarrollar, a fin de crear un núcleo de poder, o campo magnético de fuerzas, que se convertirá en recipiente de las energías acuarianas que en su triple vertiente han de producir inevitablemente un impacto tremendo sobre el aura planetaria. No olviden que el Mántram que van a utilizar es muy potente y que sus resultados serán tanto más eficaces cuanto con más intención espiritual y más sentido impersonal sea empleado. 

De no ser así se correría el riesgo que acecha al "mago negro", cuya intención desenfocada y sentido egoísta hacen que las energías divinas los destruyan irremesiblemente al llegar a "cierto punto" kármico o cíclico. Nosotros debemos operar siempre como "magos blancos", como teurgos de la buena ley, como lo fue Cristo, Avatar del Amor y Maes- tro de Maestros, de Ángeles y de hombres. No duden ustedes que la obra que sometemos a la consideración de ustedes es parte de Su obra, la Obra del Avatar de la Nueva Era.

Al cabo de un mes de trabajo, y si han actuado ustedes de acuerdo con estas sencillas instrucciones, estarán capacitados para proceder individualmente sobre casos definidos, aquellos que la ley kármica de relación sitúe al alcance de ustedes.

Se trata de una obra de gigantesca envergadura y de grandes efectos espirituales sobre la Tierra, a pesar de la sencillez de los procedimientos. Al trabajar sobre casos concretos y después del tiempo prudencial de un mes de preparación, si el conjunto de personas que se hayan adherido al trabajo lo han realizado adecuadamente según este imperativo de conciencia, tendremos tres campos magnéticos bien definidos y vibrantes que han de producir salud, equilibrio y comprensión, tres expresiones mágicas que responden al gran dictado o propósito de Acuario en relación con nuestro planeta.

He ahí los Mántrams específicos para cada tipo de actividad para actuar sobre casos y niveles definidos:


 Para la Curación Física de Enfermedades                                                                     

 
Después de pronunciar oralmente el Mántram de Unidad, el que utilizaremos conjuntamente a las siete de la mañana, pronunciar oralmente también y por tres veces consecutivas este otro, después de "visualizar" a la persona a la cual se quiere beneficiar:

Que la Fuerza del Gran Triángulo Mágico 
Y las Energías de los Devas de Curación 
Actúen sobre ...(el nombre de la persona 
                  sobre la cual se está actuando)

Sin dejar de "visualizar" a esta persona imaginen que una corriente de energía de color dorado va incidiendo y penetrando en el órgano u órganos afectados por alguna dolencia. No desesperen ni pierdan la confianza si los resultados esperados no surgen espectacularmente y de inmediato; antes bien, con buena intención y fuerte voluntad prosigan el trabajo y perseveren.


 Actividad Espiritual que debe producir Equilibrio Psíquico                                        

 

Después de recitar mentalmente el Mántram de Unidad recitar mentalmente asimismo y por tres veces el que sigue, imaginando como en el caso anterior a la persona elegida para aliviarla de sus condicionamientos psíquicos (casos de obsesión, epilepsia, manías diversas, posesiones astrales, etcétera).

Que la Fuerza del Gran Triángulo Mágico 
Y la Energía de los Devas del Equilibrio 
Actúen sobre ...(el nombre de la persona 

                  sobre la cual se está actuando)

Este Mántram viene precedido como el anterior por unos momentos de sentido recogimiento, dentro de los cuales se visualizará a la persona elegida víctima de estos trastornos, imaginando que una corriente de energía de luminoso y brillante color amarillo la está bañando desde arriba hacia abajo, es decir, de la cabeza a los pies, llevándose a su paso todas las impurezas nocivas apegadas a su aura. Con la práctica esta "visualización" llegará a ser tan clara y definida que no parecerá sino que la persona imaginada está frente a nosotros. En aquel momento las energías puras del sentimiento de compasión fluirán a través de ustedes curando real y efectivamente a la persona elegida como beneficiaria del trabajo de curación psíquica.


 Actividad Mental que debe Desarrollar Comprensión Espiritual                              

 
Es la más impersonales de las actividades a desarrollar, habida cuenta que sólo los trabajadores que hayan educido una cierta medida de conocimiento interno podrán emprenderla y llevarla a cabo. Poco habrá que decirse por tanto en tal sentido por tratarse de un grupo realmente minoritario y de carácter selectivo al que habrá que exigírsele de inmediato una medida apreciable de entrenamiento espiritual según las reglas específicas de la meditación esotérica. 

He aquí el Mántram a utilizar por aquéllos que intuitivamente se sientan llamados para este trabajo específico de cooperación con la Jerarquía:

Que la Fuerza del Gran Triángulo Mágico 
Y la Energía de los Ángeles Solares 
Actúen sobre ...(nombre de la persona o de los grupos 
sobre los cuales se intenta hacer descender 
los luminosos rayos de la comprensión espiritual)

La visualización y los momentos íntimos de recogimiento se realizarán como en los dos casos anteriores, pero más profundos y sostenidos. La mente debería quedar como en suspenso, en una profunda y serena expectación invocativa, a fin de que los Ángeles Solares invocados (la Fuerza viva que preside la Evolución del Cuarto Reino) puedan seguir el curso de nuestras intenciones e imaginaciones y actuar a través de las mismas sobre individuos, grupos y organizaciones. El color distintivo de esta actividad es el azul índigo, característico del segundo Rayo y de la Comprensión espiritual.


 El símbolo de nuestro trabajo, el símbolo de la Nueva Era                                       

 
Véase el símbolo de nuestro trabajo que aconsejaríamos fuese utilizado por todos y cada uno de los miembros que hayan decidido colaborar en una y otra de las actividades de curación, que fueron anteriormente descriptas y como centros de contacto y de proyección de las energías invocadas. Es el símbolo de la Nueva Era.

Un disco de color dorado, símbolo del sol físico, destacándose de un ilimitado fondo color azul índigo, que como se sabe esotéricamente es el color distintivo del segundo Rayo, característico de la Cualidad de Amor del Logos de nuestro Universo: un Triángulo de color amarillo claro, símbolo del plano búdico o de unidad espiritual, surge del disco de luz dorada teniendo en cuenta que en forma misteriosa cada vértice de dicho Triángulo está ocupado por una de las Tres grandes Entidades Cósmicas que canalizan las energías de la Constelación de Acuario con destino a la Tierra: El Avatar de Síntesis, El Espíritu de la Paz y el Señor Buda. 

Dentro de este mágico Triángulo se halla situada una estrella de cinco puntas de color azul índigo, como el del fondo dentro del cual se destaca el disco dorado. Es el símbolo precioso del Cristo, Señor de la perfección planetaria como Dios y como Hombre, tal como reseñan los tratados bíblicos, entresacados inicialmente de "El Libro de los Iniciados". 

La Estrella de Cinco Puntas indica exactamente la posición de Cristo dentro de la evolución planetaria: tres vértices pertenecen a los Reinos mineral, vegetal y animal, a los tres vehículos periódicos de la evolución humana y al sagrado Mántram AUM. 

Los otros dos vértices pertenecen por entero a la vida espiritual del Ángel Solar, el Gran Intermediario Cósmico, cuya atención va dirigida simultáneamente hacia el mundo espiritual-divino y hacia el mundo de evolución de los hombres. 

Es el OM, el indescriptible Mántram cuyo secreto de eternidad tiene que ser revelado por el Ángel Solar en "cierto momento estelar y kármico de la vida evolutiva del ser humano" y es una de las infinitas promesas de Acuario en el devenir de la Nueva Era para muchos hombres y mujeres de buena voluntad. 

El OM y el AUM plenamente integrados constituyen la Estrella mística del Cristo y su perfecta armonía yconjunción magnética son símbolo del hombre realizado. El color azul índigo de la Estrella indica indefectiblemente la relación de Cristo con la naturaleza del Logos Solar a través de la misteriosa línea del segundo Rayo del Amor universal, característica o cualidad distintiva del Señor de nuestro Universo y de Cristo a escala planetaria. 

La pequeña cruz blanca situada en el centro de la estrella es reflejo y símbolo del Gran Sacrificio Cósmico que se extiende a través del Cosmos infinito y que en el dibujo aparece como una Gran Cruz Blanca que surge del ilimitado fondo azul de la vida del Logos Solar y condiciona el Universo manifestado.

Para terminar esta exposición de trabajo creador, sólo quisiéramos expresarles la gran esperanza que sentimos por la obra que conjuntamente podríamos llevar a cabo y emprender de inmediato. 

Esta Actividad de Servicio podría ser para cada uno de nosotros un acercamiento consciente a la Obra que Cristo y la Jerarquía Espiritual del Planeta están realizando aquí en nuestro pequeño mundo a través de las edades. 

Aprovechemos pues inteligentemente la oportunidad cíclica única que nos ofrece la proyección de los luminosos rayos de Acuario sobre nuestro planeta y que a través de los Tres Grandes Señores del Triángulo están actuando sobre la conciencia humana y sobre todos los estratos o niveles de vida aquí en la Tierra. Ello implicará, sin duda, una definida y tremenda responsabilidad que sólo la buena voluntad del corazón y el sostenido y sincero propósito de servir pueden soportar. 

Como estímulo del trabajo, para aquéllos que decidan emprenderlo, sólo podemos decir, y somos muy sinceros al hacerlo, que la bendición de Cristo y de la Jerarquía se derramará constantemente sobre cada una de las fases del trabajo si se actúa con fe, persistencia y decisión. Les acompañan a todos ustedes nuestros mejores deseos y las más sinceras plegarias.

"Los Misterios del Yoga" Vicente Beltrán Anglada

 

 

 

Visión Clarividente de la Muerte ]

Narraciones Esotéricas

Por Vicente Beltrán Anglada

La salvaguarda del alma, después que ha dejado su cuerpo físico,
no corresponde a los seres humanos, a sus deudos, amigos y parientes,
sino que corresponde a la actividad de aquellas Entidades dévicas que llamamos
Los Ángeles de la Luz Resplandeciente.

Una Experiencia Post‑Morten

El contacto consciente con personas fallecidas es también una experiencia psíquica que tuve que realizar para integrar el mecanismo de mis percepciones astrales.

Un señor amigo de la familia dejó el cuerpo después de un proceso cardiovascular muy rápido. Que yo sepa no tenía co­nocimiento alguno acerca de que existía una vida después de la muerte, pues cuando íbamos a su casa y comentábamos con sus familiares algunos de estos temas ocultos o psíqui­cos, solía marcharse pretextando algún quehacer fuera de la casa.

Después del entierro estuvimos solos con su viuda e hijas hablando naturalmente de él y tal como suele suceder en estos casos, resaltábamos sus virtudes y ocultábamos piado­samente sus defectos. Durante el curso de esta conversación tuve la sensación de que él estaba allí escuchándonos e iba de un lado a otro intentando hacerse oír. Como Uds. segura­mente sabrán, hay un período de tiempo después de la muer­te física en el que el alma de la persona es totalmente incons­ciente de su estado. Ve y oye cuanto sucede a su alrededor por cuanto subsiste todavía la conciencia etérica, pero no acaba de comprender el hecho de que nadie le vea ni nadie le oiga y en tal angustioso estado solicita desesperadamente comprensión y ayuda. Consciente de esta circunstancia le llamé afectuosamente por su nombre de pila y le rogué que me escuchase. Pareció oírme por cuanto sentí inmediata­mente su presencia a mi lado. La proximidad de una persona desencarnada siempre resulta deprimente cuando se trata ‑como en aquel caso‑ de alguien de los que solemos llamar de tipo corriente, sin estudios esotéricos e inclinados más bien a la vida fácil y sin complicaciones mentales, pues no acaban de darse cuenta de su situación astral y frecuente­mente se irritan cuando ven que nadie les hace caso. Consciente de tal estado de conciencia estuve dialogando mentalmente con aquel señor, explicándole la realidad de su estado y lo que debía hacer para adquirir cuanto más pronto la comprensión del nuevo nivel en el que ahora estaba funcionando, tan distinto del anterior. Pareció darse cuenta de alguna manera de lo que estaba intentando decirle, pues de improviso desapareció y ya no volví a verle durante el tiempo que permanecimos en la casa.

Sin embargo, aquella noche soñé que encontraba a este señor paseando meditabundo por algún remoto lugar del plano astral. Iba con el mismo traje azul marino a rayas con el cual había sido enterrado y, tal como digo, parecía absorto en sus pensamientos. Le llamé nuevamente por su nombre e inmediatamente lo tuve cerca de mí. Inicié nuevamente la conversación de la tarde anterior en su domicilio, pareciendo comprenderme mucho más fácilmente. Estuve hablándole un buen rato explicándole todo cuanto yo sabía acerca del estado post‑morten, de acuerdo con mis estudios esotéricos, hasta que finalmente le dejé. La impresión que me dejó aquel 11 sueño" era de una clara y positiva realidad, dejándome la sensación de que mis palabras surtirían unos efectos muy po­sitivos.

Unos cinco o seis días después tuve otro "sueño". Esta vez era él, nuestro amigo, quien al parecer ya me estaba esperan­do y se acercaba a mí sonriente y con el semblante radiante de satisfacción. Me abrazó afectuosamente y me dio las gra­cias por cuanto por él había hecho, diciéndome luego que se despedía de mí pues junto con otros amigos a los que había conocido y que se hallaban en el mismo caso que él, debía emprender un viaje durante el cual –según afirmó— debería aprender muchas más cosas de las que yole había explicado. Su semblante irradiaba gozo y entusiasmo y yo me sentía también muy contento al ver que en un plazo tan corto de tiempo había logrado adquirir la conciencia astral y el pleno reconocimiento de su estado.

Jamás volví a "soñar" con él, pero dejó en mi conciencia la agradable sensación de un servicio realizado.

 

Mi Amigo Luís

La experiencia que voy a relatarles ahora es de otro tipo, aunque todas sus incidencias tengan carácter astral, pues du­rante el curso de la misma fui consciente de la presencia de unas luminosas entidades del Reino dévico, actuando defini­damente sobre el cuerpo físico de una persona moribunda. En el caso que nos ocupa se trataba del señor Luís Lorenzana, secretario general de la Sociedad Teosófica española, con el cual nos unía una gran amistad.

Hacía días que se hallaba postrado en la cama y el médico no daba esperanza alguna de salvación. Leonor y yo había­mos decidido acompañar a su esposa, la señora Pepita Maynadé –muy conocida en los ambientes teosóficos y esotéricos por sus libros, poesías y trabajos artísticos‑, en tanto durase aquel amargo trance y ayudarla a soportar más fácilmente aquel estado de cosas. Yo, particularmente, había decidido estar al lado de Luís por las noches a fin de que Pepita y Leonor descansasen. Me sentaba a su lado y estaba atento por si necesitaba alguna cosa. La mayor parte de las dos noches que pasé con Luís, éste se las pasó bendiciendo a la humanidad, elevando los brazos y pronunciando palabras que yo no comprendía... De vez en cuando se paraba y me miraba como preguntándose ¿quién es éste? Había perdido por completo la noción corriente de las cosas y no se acorda­ba de nada. Después continuaba bendiciendo y pronuncian­do una especie de oración o letanía.

La última noche que estuve al lado de Luis fui testigo de una experiencia psíquica muy interesante, ya que me permi­tió observar detenidamente un cuadro astral que nunca podré olvidar y que obedecía, sin duda, a ciertas reglas post-­morten kármicamente establecidas. Aparentemente, yo me había dormido. Sin embargo, veía el cuerpo de Luis tendido en la cama y en aquellos momentos parecía descansar profundamente. De pronto la habitación pareció ensanchar­se extraordinariamente y vi a Luis, el auténtico Luis, flotan­do por encima de su cuerpo y conversando amigablemente con dos personas las cuales, al parecer, lo estaban aguardan­do. Al lado del cuerpo postrado en la cama había dos Devas cuyas auras magnéticas eran totalmente blancas e intensa­mente brillantes... De pronto mi mirada se cruzó con una de las personas que conversaban con Luis y la reconocí. Se tra­taba del señor J. Casajuana, un antiguo miembro de la Socie­dad Teosófica fallecido hacía ya varios años. Me sonrió muy afectuosamente y me hizo una seña indicándome que Luis estaba a punto de dejar el cuerpo y que ya poseía conciencia astral, por lo cual no debía preocuparme. La otra persona, de acusadas facciones orientales, se había percatado también de que yo estaba observándoles y me saludó sonriente. Me era completamente desconocido, pero por el respeto que aun en aquel trance le estaban demostrando tanto Luis como el señor Casajuana, colegí que aquella persona debería ser un alma muy evolucionada y ocupando algún elevado cargo jerárquico dentro de la Sociedad Teosófica, en cuyos am­bientes siempre se habían movido mis dos amigos. Continué observando con creciente interés aquel cuadro astral y de pronto mi atención se desvió hacia los dos luminosos Devas que se hallaban al lado del cuerpo de Luis, uno a su costado derecho y otro al izquierdo. Estaban absortos, como si espe­rasen una señal, hasta que de pronto obedeciendo alguna indicación proveniente de niveles superiores al de mis percepciones, tiraron del "hilo plateado", llamado esotéri­camente "Sutratma", que une el vehículo etérico al cuerpo  denso y dejaron a Luis completamente libre en el nivel astral desde donde yo estaba siguiendo atentamente aquel insólito proceso. Técnicamente Luis había fallecido. Desaparecie­ron entonces del campo de mi visión los dos Devas y las per­sonas, que ya en aquellos momentos eran muchas más, que estaban aguardando a Luis y vi a éste completamente solo en medio de la habitación. Ahora se hallaba frente a mí, me hablaba y, al parecer, estaba agradeciéndome cuanto había hecho por él. Me desperté de improviso y vi de nuevo el cuerpo de Luis en la cama. Me acerqué a él, le tomé el pulso y me di cuenta de que todavía estaba latiéndole el corazón. Hablaba en forma incoherente y tenia los ojos semiabiertos.

Luis dejó su cuerpo por la mañana, antes del mediodía. Yo había permanecido junto a él todo el tiempo y en un momen­to determinado le había pronunciado algunos mantrams de liberación... Su muerte fue tranquila y dulce, pero había per­dido totalmente la conciencia de su estado desde la noche anterior, coincidiendo quizás con la actividad de los devas que le habían desembarazado de su cuerpo físico. Así, la aparien­cia de vida era provocada sin duda por la actividad del elemental constructor del cuerpo físico, que aún después de haber sido desposeído del vehículo etérico continuaba duran­te cierto tiempo aferrado al vehículo que él había construido y del cual no quería separarse. Pero, la muerte real del cuerpo no tardaría mucho tiempo en ser efectiva y el elemental cons­tructor debería iniciar entonces la tarea cósmica de desinte­gración de todos y cada uno de los elementos moleculares y atómicos que habían constituido la estructura física del cuerpo de Luis.

Es muy interesante la experiencia psíquica que acabo de narrarles, ya que era la primera vez que lograba percibir con todo lujo de detalles la parte oculta del fallecimiento de un ser  humano. En las muertes de mi padre y de una hermana en las que estuve presente, lo único que experimenté fue una tre­menda sensación de paz y la convicción esotérica de que unas almas se habían liberado. El caso de mi amigo, el señor Luis Lorenzana, fue muy especial, habida cuenta de que en el mismo incidía el hecho de que él era teósofo de toda la vida y seguramente estaba afiliado a algún Ashrama. Sabía pues perfectamente todo cuanto se refería al fenómeno de la muer­te. Así, ajeno por completo a su cuerpo, ya anticipadamente estaba conversando en los niveles astrales con amigos ante­riormente fallecidos, los cuales le estarían indicando sin duda algunos detalles con referencia al proceso de liberación corporal que estaba a punto de realizarse.

De acuerdo con las leyes de la analogía, podríamos asegurar que hay dos hechos principales relacionados con el fenómeno de la muerte. Primero, la actividad de unos luminosos devas, llamados esotéricamente "Ángeles de la Luz", cuya misión es “segar el hilo de la vida" que une las almas a los cuerpos, en todos los niveles de la vida humana. Segundo, la presencia alrededor del cuerpo que va a ser abandonado y en el nivel astral de personas fallecidas ante­riormente, enlazadas kármicamente con el alma que va a desencarnar, las cuales le dan la bienvenida a aquel nuevo estado de conciencia... La muerte, en todo caso y tal como me ha sido posible observarla, no es tan mala como la gente supone; muy al contrario, yo diría incluso que resulta alta­mente agradable por los bellísimos aspectos espirituales de que viene revestida. Los Ángeles de la Luz que te asisten y acompañan hacia superiores niveles de conciencia, los seres queridos que vienen a darte la cordial bienvenida a aquel nuevo estado de ser, la sensación indefinible de libertad que experimenta el alma liberada de la pesadez gravitatoria del cuerpo, etc., son aspectos substanciales asociados al fenómeno de la muerte, que no es la aniquilación del yo, sino el renacer en el seno de una nueva y más abundante vida.

Fuente: Mis Experiencias Espirituales, pág. 67 - 73
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