|
|
|||
5 Pide y se te dará; busca, y hallarás; Tengo la firme idea de que muchos de nosotros hemos crecido, desde nuestra más tierna infancia, programados con la creencia de que pedir es algo malo, propio de mediocres, algo característico de personas abusivas. Pues bien, puede darse el caso, no lo niego, pero el caso aislado es extremadamente diferente a la creencia de que pedir es malo. De hecho, es algo sano. Lo anterior te lo afirmo porque es algo que he vivido. La mayoría de la gente cree que se necesita para obtener lo que uno quiere en la vida, visualizarlo, esforzarse, mentalizarlo, trabajar duro, ahorrar, tener un sueño, comprometerse con un ideal, etc. Todas son respuestas muy bonitas y estoy totalmente de acuerdo en que nos ayudan enormemente a obtener lo que uno quiere en la vida, pero hablando muy sinceramente, todas estas respuestas bien podrían ser "el siguiente paso". El primer paso es: pedirlo. Ya, si nos lo niegan, pues ni hablar, se puede pasar al "plan B", y ahora sí, trabaja duro, esfuérzate y todo eso. En varias ocasiones de mi vida, he pasado por momentos en los que no he sabido si reír o llorar y te diré por qué. Creo que al igual que muchas personas he pasado por momentos de tristeza y desilusión, verdaderamente debilitantes por su desencanto. Ejemplos hay muchos, pero por nombrar alguno es como cuando me llegué a sentir mal y molesto con mi novia porque no me avisaba cuando llegaba a su casa luego de que salía sola. Así pasaron varios meses y llegó un día en que fuimos a platicar y, en esos momentos de conversación sincera, pues se lo dije: "Oye, no te imaginas cómo me molesta que no tengas la atención de avisarme cuando llegas a tu casa. Ya son muchos meses que lo vengo sintiendo y no te lo había querido decir, pero ya ves...", a lo que me respondió: "Nó puedo creer lo que me dices. ¿En verdad por eso estabas tan raro al día siguiente?" "A veces" -respondí-o "Pues yo no te avisaba porque creí que te molestaba y sentirías que te atosigo, pero me lo hubieras pedido y con todo mi amor te aviso, de hecho me encantaría. . . " Bueno, ¿ Ya ves porqué no supe si reír, llorar o enojarme?” ¡Caray! ¡Cuántas veces no obtenemos algo por el simple hecho de no pedido! Definitivamente quiero que tengas la plena y absoluta certeza de lo siguiente: "Nadie, absolutamente nadie, tiene una bola de cristal para adivinar lo que otro está pensando". Esa ha sido una gran lección en mi vida. De hecho, hoy en día hay ocasiones en donde todavía se me escapa de mi mente y olvido la poderosa fuerza que hay en pedir. Pedir es la verbalización de nuestros sentimientos. Pedir es una forma de comunicación sana y profunda. Quiero aprovechar este momento para crecer, para desmitificar una de las creencias más limitantes y debilitantes que he podido observar en muchas relaciones humanas -varias mías entre ellas-, y que es la siguiente falacia: "Si en verdad me amaras, yo no te tendría que pedir, habría iniciativa de tu parte". ¡Nada más lejos de la verdad! Confieso abiertamente que yo era una de esas personas que se la creían, de hecho la defendía con poderosos argumentos. Sin embargo, en la vida práctica -demasiado práctica- me he dado cuenta de que no es así. El creer que si alguien nos ama implica que conocerá nuestras necesidades intuitiva y anticipadamente, es una creencia romántica pero muy lejos de la realidad. Ahora bien, no descarto la posibilidad de que se dé el caso, de hecho se da y es muy lindo, pero no es la norma. También te hago la siguiente advertencia: haz caso omiso a este comentario si tu pareja es un psíquico o adivino. Pero si es una persona normal, te conviene pedir. l. Pedir denota una gran autoestima. El temor siempre brota 2. Pedir es importante para tu salud. 3. Pedir es el primer paso "lógico" para que Dios, tu jefe, tu familia. tu novio o novia, tu amigos, presten oídos a lo que quieres. El hombre que espera a que el pato asado 4. Pedir le brinda a otro el placer de ayudarte. El que no pide siente que todo lo tiene o que todo lo puede y que no debe pedir para evitarse el dolor de dar cuando a él -por equidad y justicia- le pidan. ¿Ya viste esta interesante dinámica psicológica? De esa manera y curiosamente bajo el mismo esquema mental, pedir es una característica de las personas llamadas generosas, ya que sabiendo que al pedir cabe la posibilidad de que les pidan, abren así una oportunidad para gozar dando y ayudando. ¡Ay, me emociona compartir contigo esto! Si deja escapar el amor al no pedirlo, Pedir y no sentir culpa por ello denota una gran autoestima, manifiesta un gran amor por sí mismo. Además, en tu crecimiento como persona aprenderás que en la forma de pedir, está el dar. Existe toda una técnica para pedir con prudencia, pero ése es tema de otro momento. Hoy tan sólo quiero que reflexiones en la gran cantidad de cosas que te has perdido, de tantas que te ofrece la vida, por no pedir, y que atrevas a frotar la lámpara de Aladino que todos llevamos dentro para que salga el genio y le pidamos nuestros más fervientes deseos para que nos los cumpla. Tengo la idea de que esa lámpara hay que frotarla bien -pero muy bien- para quitarle la suciedad del orgullo y la escoria del egoísmo. Se debe frotar con un paño suave y limpio llamado generosidad.
|