| 7
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
13
Algo sirve sólo si lo usas y te genera el resultado que esperabas, demostrándote así su beneficio. Pero absolutamente nada de lo que llegues a conocer para tu beneficio y desarrollo humano te va a servir, nada, sino sólo hasta que decidas usarlo y aplicarlo a tu propia y personalísima vida en verdad. Si solo compras libros y no lees (este absurdo existe), si solo asistes a conferencias y no actúas, si solo escuchas audio-cintas motivacionales y no sigues sus sugerencias, si decidiste seguir éste taller de autoestima pero nunca decides llevar a cabo en tu propia y particular vida un cambio enteramente personal, haciendo uso de lo que recomiendo y sugiero para lograr una Nueva Conciencia, pues no, no va a servirte, tenlo por seguro. Un día hace tiempo recibí el siguiente correo electrónico: El marido de la señora que me escribió ha de ser de esos sujetos míticos y legendarios que existen en toda buena familia (en la mía también hay) que, por ejemplo, piensan que con ir al gimnasio un día y hacer ejercicio dos horas, sin duda algo debe de estar fallando en las instalaciones del gimnasio porque al día siguiente no están con todos los músculos hipertrofiados. Esa fue la primera imagen que vino a mi mente cuando le dijo a su esposa que ya van tres conferencias y sigue cometiendo errores. Incluso, con todo respeto, hasta solté la carcajada tan solo con imaginar la escena toda seria y formal. Comprende algo más: nadie cambia de la noche a la mañana. El deseo de cambiar sí puede suceder en un solo instante, en un relámpago de claridad, pero luego hay que trabajar en él por años, por siempre. Hay que mantenerse cambiando en esta mágica espiral ascendente donde cada vez se descubre más y más. Y ese auto-mantenimiento es fuente de gran emoción por existir. Ayer platicaba con mi entrenador del gimnasio que asisto y le comentaba lo extraordinario de su sistema, pero que me llamaba la atención que a algunas personas no les servía, y me respondió: “Sí, así es, efectivamente a algunas personas no les sirve mi método para bajar de peso”. Le pregunté: “¿A quienes y por qué?”. Y me dijo: “A los que no hacen lo que les digo”. Punto, no hubo más que cuestionar. Sin embargo, él prosiguió: “...y lo que más me impresiona es que esas mismas personas que no hacen lo que yo les digo, que no siguen mi esquema de alimentación y ejercicio, me han llegado a escribir correos para reclamarme del por qué no les funciona y siguen sin bajar de peso... increíble”. Increíble que pregunten, pensé. Y le comentaba que exactamente lo mismo me pasa a mí. Así como él es entrenador físico, me sucede como entrenador de personas y recibo las mismas preguntas de reclamo muy ocasionalmente. Increíble que pregunten. Pero luego me dejó de ser increíble cuando observé el estado de conciencia desde el cual me planteaban la pregunta, el estado de conciencia desde el cual se hace un reclamo o afirmación de que algo no sirve, y ahí, hasta es lógico y natural que piensen que no sirve. No más comentarios aquí. Un maestro de psicoanálisis que tuve en mi carrera dijo sabias palabras que nunca he olvidado: “Cuando un paciente no quiera cambiar, ni tu mayor talento por ayudarlo lo logrará. Pero cuando un paciente desee cambiar en verdad, hasta un leve soplo del aire emitido por tus palabras y aliento logrará cambiarlo”. Estoy de acuerdo, me consta. Si cambias, cambias tú; si te gustó el cambio y mucho, en vez de obligar o invitar a que tus seres queridos cambien también, si en serio te gustó tanto el cambio, pues mejor sigue cambiando tú y ya (si al que le gustó es a ti). Es de las posturas más sensatas, pacifistas e inteligentes que puedes tomar. Ya llegará el momento en que la otra persona te vea tan en paz, tan feliz y tan emocionado por existir que se acerque a preguntarte cómo lo has logrado. Y solo hasta entonces podrás recomendar Nueva Conciencia, no sugiero antes. E incluso ahí, tu recomendación deberá estar desapegada de que sea seguida o no. Hace algunas semanas me escribía un asistente a un evento de desarrollo humano y en sus propias palabras la información que éste taller comparte le había servido enormemente, donde según sus propias palabras, le ha cambiado la vida. Sin embargo también me decía con cierta aflicción: “...el problema es mi esposa, carambas. Incluso la llevé a una de tus conferencias y sigue igual, incluso ahora me ataca...., y si te soy sincero, también a ti te ataca y hasta te ofende cuando se refiere a ti”. Cosa que me tuvo sin el más mínimo cuidado, por supuesto. Ya son muchos, pero muchos años en estos menesteres de la superación personal, y llega un momento, un hermoso estado del luz interior, donde te das cuenta de que lo que opinen los demás de ti, es algo totalmente independiente de ti. La opinión de alguien es mera medición refleja de su estado de conciencia para valorar algo o alguien, y esa medición es un parámetro totalmente independiente del objeto a juzgar donde nunca revela las características del objeto juzgado, sino manifiesta las características del estado de conciencia de donde emana dicho juicio. Esto mismo le expliqué al gran empresario y cuando lo comprendió sintió liberación, la liberación y respeto que te da comprender con Nueva Conciencia. Muchas veces, en el sano impulso por compartir los maravillosos hallazgos que uno encuentra y que nos generan tanto beneficio, nos aventuramos a compartirlos con nuestros seres queridos para sólo toparnos con la sorpresa de que lo que tanto nos emocionó a nosotros no causa el más mínimo atractivo o interés en ellos. Y pues.... ¡lógico! Se tratan de dos personas en momentos evolutivos de la conciencia humana totalmente distintos. Lo que le emociona a uno nunca será garantía de que le emocione al otro. Y ambas posturas son respetabilísimas. Ni uno está bien, ni el otro está mal. Simplemente están cada quien en su momento evolutivo con su muy particular y respetable perspectiva. Cuando tú le muestras a alguien una rosa, puede percibir una flor, mientras que otra persona a quien le muestras la misma rosa, puede percibir un milagro. De tal suerte que si una conferencia sirve o si un material de autoestima compartido por Internet sirve o si un libro sirve, la respuesta es enteramente personal. Depende si resuena en ti o no. De hecho, me atrevo a decirte que no existen conferencias extraordinarias, ni libros extraordinarios, ni páginas extraordinarias, ni guías espirituales extraordinarios..., sino que lo único extraordinario en verdad eres tú, lo extraordinario es tu divino momento donde resuenan dentro de ti, como verdades, lo expresado en una conferencia; tu muy personal y extraordinario momento de vida donde resuenan como verdad ciertos libros, donde te resuenan como sensatas y amorosas las sugerencias de tu guía espiritual, tu extraordinario momento evolutivo donde te cautivan y atrapan ciertos escritos que lees y los calificas como extraordinarios, pero recuerda..., el extraordinario es “tu” momento. Y es hasta entonces, y solo hasta entonces, que empiezas a creer. Es hasta entonces que empiezas a constatar que creer es crear. Es entonces, y solo hasta entonces, que decides entrar a una dimensión donde los milagros son los sucesos más cotidianos. Es entonces cuando la información de cambio te sirve. Es entonces cuando mis palabras te acompañan como guía. Solo hasta que tú decides crecer -buscando- es cuando encuentras, antes nunca. El camino del héroe se transita solo..., y así cada héroe. Se trata del héroe de sí mismo que cada uno llevamos dentro. Si para buscar prendes la luz, llegarás a darte cuenta que la luz sirve, pero si la prendes cuando no buscas nada, quizá llegues a decir que la luz no sirve. Sólo hasta que llegue tu momento donde decides preguntarte si hay algo más, las respuestas se empiezan a aparecer frente a ti con frecuentes y deslumbrantes: ¡Sí!, ¡Sí! Pero esto sucederá solo hasta que tú decides emprender tu viaje de auto descubrimiento, tu búsqueda. El divino y solitario viaje de un ser donde el objetivo es descubrir quién es realmente. Tan solo te puedo decir que el viaje vale la pena. Es más allá de lo más hermoso que hayas conocido jamás nunca. Es cuando sirve Nueva Conciencia, cuando tú mismo has decidido elegir para ti la ¡Emoción por Existir!
Es una peculiaridad del hombre que sólo Un día tuve una cita a la cual llegué un poco tarde, y le dije a la persona que me estaba esperando: "Lo siento por mi retraso, pero fui a recoger mi pasaporte y me hicieron esperar demasiado..." Recuerdo que me impactó su comentario: "Ya me imagino, yo por eso prefiero no sacar ningún pasaporte, además, no lo necesito. La distancia que mayormente recorro no rebasa los límites de esta ciudad...: La persona que me lo dijo tiene aproximadamente 50 años y le confieso que todavía sigo impactado por la parsimonia con que me lo comentó. ¡No tenía el más mínimo interés en tener un pasaporte porque no le interesaba salir de este país nunca! Este breve encuentro me hizo pensar en el vasto número de personas que han de pensar de manera similar. ¿Cuánta gente vivirá dentro de sus propios límites? No lo sé. Pero sí sé que la gente es la que se pone limitaciones. Cuando una persona no busca un horizonte más lejano del que perciben sus ojos, cree firmemente que el límite es tan sólo su línea de horizonte porque no ve más allá. Ahora bien, lo impresionante es que muchas personas no quieren ver más allá, son seres sumergidos en su cómoda quietud. ¿Usted se ha preguntado cuál es su horizonte? Recuerde que por horizonte quiero decir la línea que limita la parte de superficie terrestre visible desde un punto. Entonces, metafóricamente hablando, su horizonte bien podría ser el límite de sus capacidades y potencialidades visibles desde donde está ahora. Bien se podría preguntar: ¿A qué capacidades me refiero? Pues a todo lo que usted pueda soñar de sí mismo. Muy pocas personas llegan a destacar en sus ámbitos porque nunca se han imaginado a sí mismas haciendo algo superior, siendo algo mucho mejor, estando aún más arriba. De paso está decir que me impresionó un breve fragmento del más reciente libro de Douglas Coupland, La vida después de Dios, que me recomendó un buen amigo. De inmediato adquirí el libro. Es muy interesante el planteamiento que hace este autor quien también escribió La generación x, en su nueva obra, donde escribe lo siguiente: A veces pienso que las personas que más pena me dan son aquellas incapaces de relacionarse con lo que es profundo; seres como mi aburrido cuñado, un tipo campechano tan interesado por la normalidad y por integrarse que se ruega a sí mismo y a su personalidad todo asomo de singularidad. Me pregunto si algún día, cuando sea mayor, despertará y la parte más profunda de su ser se percatará de que nunca se permitió existir de verdad, y llorará de arrepentimiento, vergüenza y pesar. ¿Qué le parece? ¿Conoce gente como él? Yo sí. Sin embargo, no soy tan dramático como Douglas Coupland al pensar que cuando una persona despierte llorará de arrepentimiento, mejor planteo la posibilidad de que las personas despierten antes de que hayan dormido "demasiado". Todos necesitamos un momento para crecer, un momento para reflexionar y optar por un nuevo horizonte más lejano y noble. Sólo que, ese horizonte nunca va a llegar solo. El éxito, el triunfo, la plenitud y la realización no llegan por sí solas, hay que salir a su encuentro, hay que ver más allá de lo evidente y emocionamos ante la desafiante conquista de un porvenir más sobresaliente. Todo depende de nuestro interés por conocer más y adquirir mejores opciones de vida para mejorar la calidad de la misma. Por favor, haga un alto en su vida y dése tiempo para pensar -como diría el eslogan publicitario de Microsoft-, ¿hasta dónde quiere llegar hoy?, ¿cuál es su horizonte de vida? Si usted es de las afortunadas personas a las que normalmente todo les sale bien, casi siempre están de buen humor, comúnmente gozan de buena salud, pues imagínese si se planteara un horizonte aún más alto y lejano. Le garantizo que su vida se transformaría en una apasionante experiencia día con día. Ahora bien, si por el contrario usted es de esas personas con "tendencia a la baja", a las que comúnmente todo les sale regular, sienten temores y desesperación y se deprimen con facilidad; pues con más razón plantéese un horizonte mucho más lejano y mucho más emocionante. Recuerde que los problemas nos parecen grandes no por su magnitud, sino por la cercanía que tenemos con ellos. Es una ilusión de óptica psicológica. Por ejemplo, ahora mismo mientras lee, le preguntara el tamaño del monitor de su computadora, me podría responder determinada medida o dimensión, pero si le pido que me vuelva a decir la medida del mismo, pero ahora alejándose de él 20 metros, ¿cómo lo vería? Le puedo garantizar que un poco más chico. ¿Lo ve? Creo que una buena observación para esta ocasión en la cual me permite comunicarme con usted por medio de su lectura, es la siguiente: "Usted es capaz de mover su horizonte a voluntad" y así poder ver las cosas desde una perspectiva diferente. Le garantizo que bien vale la pena mover nuestro punto de vista ante cualquier problema y dificultad, manteniendo un "distanciamiento estratégico" entre usted y el problema, de tal forma que usted siempre sea más grande que sus problemas y tenga así la fortificante sensación de dominio de los mismos. Una ventaja más de detenerse a pensar en su horizonte es preguntarse: ¿hasta dónde quiero llegar?, y es la poderosísima respuesta que usted podría encontrar en ese momento para crecer. Créamelo, vale la pena hacerse ese tipo de preguntas, ya que al hacerlo se corre el maravilloso riesgo de encontrar una gran respuesta y, así, emocionarse por emprender la acción. Cuando algunos pacientes jóvenes me dicen que están un poco desmotivados, les garantizo que están en un gran error, ya que la desmotivación no existe. Todo ser humano encuentra razones para su comportamiento. Ahora bien, lo que sí pueden existir son motivos tan mediocres, comunes y corrientes que no son suficientes para generar la chispa de la acción. Son personas con un horizonte tan corto que no justifican "moverse", por que casi no encuentran diferencia entre su horizonte y el sitio donde están. Algo que los hará "moverse" es tener la visión de su futuro, pero un futuro convincente, emocionante y apasionante. Sólo si usted mueve su horizonte a límites jamás imaginados, a lugares antes insospechados y llenos de emoción, sólo en ese momento justificará moverse y actuar en pos de la conquista de su sueño. En su nuevo horizonte imagine el cuerpo que puede llegar a tener, la posición económica que puede alcanzar, la paz y armonía con las que puede convivir, la gran calidad humana que puede lograr y así ser cada vez más humano. Haga, la prueba y verá lo motivante que resulta actuar persiguiendo un ideal. No tan sólo lo invito a que obtenga su pasaporte para viajar y conocer nuevos horizontes y lugares que explorar, sino también lo exhorto a que obtenga un "pasaporte emocional", permitiéndose imaginar hasta dónde puede llegar como ser humano. Verá que muy pronto llegará a afirmar -como Wayne Dyer lo hace- "El cielo es el límite". Para obtener su pasaporte emocional basta con darse tiempo para pensar y entrar en contacto con lo profundo de su ser. Una estrategia útil podría ser preguntarse: ¿Los mejores momentos de, mi vida ya pasaron, o están aún por venir? Si su respuesta es que ya pasaron usted entonces solo esta a la espera de que le llegue el final y no espera nada ni del ahora, ni del futuro; si su respuesta es que lo mejor de su vida está aún por venir, pues lo felicito por el emocionante horizonte que se plantea usted mismo. Visualizar un horizonte así, imaginarse un ideal por alcanzar, le aseguro que le conferirá una gran... ¡Emoción por existir!
|