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¿Qué Significa?

El sentido de las cosas no reside
en las cosas en sí, sino en la actitud
     que observamos hacia ellas.
- ANTOlNE DE SAINr-ExuPÉRY

Definitivamente hay magia alrededor de los días navide­ños. Sin embargo, no todos la experimentan. ¿Por qué?

Un enorme poder interior es nuestra capacidad para darle significado o sentido a las cosas, circunstancias, ideas o personas en nuestras vidas. Nuestra actitud es la diferencia. Y ésta es "muy nuestra", nadie nos la pue­de modificar si no queremos, si no le conferimos poder a esa persona, idea o cosa. Sé que este planteamien­to puede escucharse muy sencillo para ser tan poderoso, pero ¡así es!. La única diferencia es que con una Nueva Con­ciencia, utilizando todas las poderosas herramientas de superación y autoayuda que comparto, encontramos so­lución a los problemas más fácilmente y más rápido, además de que nos duran menos los momentos de desasosiego, tristeza o intranquilidad. De hecho, sería absurdo eliminar estas emociones totalmente, dejaríamos de sentir, así, seríamos menos humanos. Sería absurdo eliminar por completo nuestras sensaciones, incluso al­gunas debilitantes. Tan sólo hay que darles menos importancia y tiempo de duración. Eso es poder de cre­cimiento.

Las alturas no espantan a nadie.
Las personas se espantan a sí mismas
cuando están en lugares muy altos.
- WAYNE DYER

Decidir qué significan las cosas, circunstancias, personas e ideas es una de las más fortificantes experiencias en una persona. Por ejemplo: ¿qué significa la Navidad para ti? Responde sinceramente. Puede significar una ocasión verdaderamente especial para tomar alcohol y comer a destajo, compartiendo esta interesante "disciplina" con familiares y amigos. También puede significar tener que re­galar y experimentar la presión financiera que esto implica. Puede significar tristeza y melancolía por aquellas perso­nas que se fueron de tu vida y que ya no verás en ocasión tan especial. O bien, puede significar una fiesta de ado­ración y alabanza en recuerdo del nacimiento de Jesús. O bien, puede significar todo lo anterior, o nada de ello. Todo significado está dentro de ti, en tu actitud hacia las cosas, circunstancias, personas o ideas.

Es posible que pienses: "...bueno, esto que dices se oye bien, pero no todas las cosas las definimos nosotros; algunas tienen su propio valor y significado, independientemente de lo que opinemos de ellas..." A lo que te contestaría: falso. Varias cosas, circunstancias, personas e ideas tienen un valor universal si todos estamos de acuerdo en cuanto a ello, pero aun en esas condiciones aceptadas tácitamente de manera general (inconscien­te colectivo), podemos elegir revalorar el objeto en cues­tión y asignarle un significado propio desde nuestro muy particular punto de vista.

Por ejemplo, esto resulta profundamente útil frente a un problema. Mientras que varias personas de nuestro al­rededor pueden ver algún problema acercarse, uno mis­mo puede decidir ver otra perspectiva y conferirle a eso que se acerca, otro significado, por ejemplo: se acerca una gran opción de mejora, se acercan condiciones para mi más auténtico crecimiento, se acerca una liberación inte­rior con todas las oportunidades de demostrar mis capa­cidades. ¿Qué te parece este acercamiento a un problema? Estoy convencido de que lo que básicamente hace a la gente neurótica no es tanto cómo se encuentra el mun­do, sino más bien cómo observan al mundo. Su propio "¿Qué significa?" hace la diferencia.

Tú eliges el significado de las cosas, circunstancias, personas e ideas que te rodean. Ese enorme poder de elección es a lo que se refiere el más auténtico libre albedrío, el que, según creo, es el máximo nivel de li­bertad. El doctor Víctor Frankl le llama "voluntad de sentido", uno de los valores más humanos y poderosos, que se refiere a la voluntad que ejercemos cada vez que decidimos darle sentido o significado a las cosas, cir­cunstancias, personas e ideas. Convéncete de una vez por todas: nadie puede deprimirte. Nadie te puede ge­nerar ansiedad. Nadie puede herir tus sentimientos. Na­die puede hacerte más de lo que ya llevas dentro.

Cuando nos amamos a nosotros mismos nos rehusamos a permitir que los demás
manejen nuestras emociones. Y esto se logra a través del perdón.
- WAYNE DYER

Una de mis mayores ilusiones y objetivos en la vida es que, con Nueva Conciencia, puedas elegir un significado que te ayude a mejorar tu calidad de vida ante cualquier cosa, circunstancia, persona e idea. Para ello estamos aquí, tú como lector. Patrick Combs cuenta una anécdota que me ayudó mucho a entender el signi­ficado de muchas cosas que suceden en nuestras vidas. Hace mucho tiempo, cuando empezó su carrera como conferencista, cuando se dirigía a la primera conferencia formal que pronunciaría en su vida, camino al teatro pasó a comprar ciertas cosas que necesitaba, y al dejar su auto fuera del establecimiento, se ganó una multa por estacionarse en un lugar prohibido.

La multa ascendía a 40 dólares. Para él esta suma era importante, pues apenas empezaba. No sabía qué hacer, ya que si liquidaba la multa antes de las 8 de la noche (hora en que cerraba la oficina que recibía los pagos), serían 40 dólares, pero si liquidaba al día siguiente, la multa ascendería a 80 dólares automáticamente. Eran las 5 de la tarde cuando lo multaron; su participación en la conferencia se inicia­ba a las 6, y planeaba dos horas de duración. Así, era imposible que pagara la multa ese mismo día, a menos que se dirigiera a pagarla en ese preciso momento y llegara tarde a su primera conferencia profesional. Dudó porque los honorarios que le pagarían por esa conferencia no le eran suficientes para cubrir la multa original. Sintió un gran compromiso por llegar a su conferencia, y así lo hizo. Al entrar al teatro, lo recibió un gran amigo suyo, que lo percibió molesto y alterado.

Le explicó la situación y le dijo que lo que más le afligía era que se sentía alterado y no se encontraba en las mejores condiciones emocionales para dar la confe­rencia.
-¡Qué maravilla! -le espetó su amigo.
-¿A qué te refieres? ¿Acaso te estás burlando? -pre­guntó Patrick, confundido y un poco molesto.
-No, en lo absoluto. Déjame explicarte. Esto que te pasó es un extraordinario indicio de que significas una muy poderosa fuerza del bien. -No entiendo.
-Sí, mira: en la vida existen fuerzas del mal y fuerzas del bien. Cuando las fuerzas del mal detectan a alguna persona con un gran poder para hacer el bien, tratan de bloquearle el camino, ya que representa una luz del bien hacia los demás, y esto no conviene a las fuerzas del mal. Esa multa y la duda que tuviste antes de llegar aquí, significan que las fuerzas del mal estaban trabajando para bloquearte, pero, aun así, volviste a ganar y llegaste, es­tás aquí. Eres más fuerte.

Patrick se quedó atónito ante las palabras de su amigo -por cierto, otro gran orador de fama internacional-, inició la conferencia con una elevada autoestima; al fi­nal, lo ovacionaron de pie y un hombre le solicitó esa misma conferencia para las 15 sucursales de su empresa. Eso representaba ¡15 conferencias más en tan sólo un mes! Nada malo para empezar como conferencista. Los ingresos alcanzaron para pagar la multa y Patrick en­tendió el sublime ascendente significado de su trabajo. Ese significado es el mismo que tengo en mi vida y es el mismo que me interesa que tú tengas en la tuya.

Si existen personas que te quieren bloquear o hacer daño, si existen circunstancias que parecen hacerte la vida difícil, si hay gente con maldad que te rodea, ¡alé­grate por lo que esto significa! Seguramente eres un muy poderoso representante de las fuerzas del bien en el mundo y por ello las fuerzas del mal conspiran para bloquearte. No les convienes. Tu presencia, tu talento, tu prestigio, tu trayectoria, tu trabajo y entrega, significan una gran amenaza para el mal. No te detengas, sigue adelante y siempre continúa con tan preciada misión.

Cada Navidad encuentra y dale un significado de purifi­cación y grandeza para tu ser. Es el festejo del nacimien­to del máximo líder de las fuerzas del bien, del maestro más poderoso, del guía espiritual del mundo cristiano. El niño que naciera en Belén hace más de dos mil años, nació en un pequeño pesebre, sin lujos ni distingas socia­les e importantes sabios lo fueron a adorar. Oro, incien­so y mirra fueron sus principales presentes. El oro como significado de que sería un rey, incienso como símbo­lo del sacerdocio, mirra porque sería un gran sanador. Este ser humano trabajó como ayudante de carpintero por casi 30 años. Luego, durante tres años se dedicó a predicar y ayudar a los necesitados con su mensaje de amor y perdón. Nunca escribió un libro. Nunca hizo cosas propias de la realeza o grandeza social. Nunca fue más allá de 800 kilómetros a la redonda del lugar de su nacimiento.

Su vida fue muy solitaria. Sin embargo, su adve­nimiento representa una fiesta casi universal. Su venida al mundo une la conciencia de millones de personas alre­dedor de la Tierra. Hay naciones que detienen sus con­flictos para festejar la Navidad. A Jesús de Nazaret se le adora, quizá, como a ningún otro ser humano que haya pisado el planeta Tierra. ¿Habías reflexionado en ello?

Que todo lo que pienses, lo que digas y lo que hagas, esté colmado de un gran significado de amor. Vivir con la mente y la actitud enfocados al bien y la verdad, siem­pre redundará en tu crecimiento y capacidad de ayuda. Por lógica existirá una fuerza del mal que te quiera blo­quear. Superar esas barreras y seguir por el camino del bien será el más bello significado que des a esa celebra­ción. Te reitero mi más ferviente anhelo de que siempre conserves tu...
¡Emoción por existir!

16
Sincronía

Si quieres hacer reír a Dios
  cuéntale tus planes.

Tú y yo nos teníamos que encontrar aquí, y ahora, preci­samente a través de este taller. Nada en la vida sucede por accidente. No existen las coincidencias, o como expresara Carl Gustav Jung, se trata de causalidad. Los que verdaderamente existen son los momentos en plena sincronía, y el momento en que escribí y lo mande por Internet, esto debía sincronizar con el momento en que tú decidiste leerlo. Así debía suceder y así está sucediendo.

Sé bien que puedes dudar de esto, sin embargo, con el paso del tiempo te percatarás de que. Así funciona la maravilla del Universo en el que tú y yo nos desenvolve­mos. Desde hace años tuve la dicha de darme cuenta de que así suceden las cosas, todo es por algo y ese algo siempre es algo bueno, sea lo que sea. Existe una sincro­nía perfecta de sucesos en la vida para que todo marche como debe ser, todo está ya perfectamente planeado. Y lo más bello aún, es que esta sincronía de eventos en la vida, aún siendo un plan perfecto, nos permite gozar de nuestra libertad. ¡Qué ironía, pero al mismo tiempo qué maravilla! Más adelante me permitiré explicarte más.

Por el momento anhelo compartirte lo extremadamente feliz que he sido a veces. ¿Alguna vez has llorado por ex­perimentar tanta dicha en tu vida? ¿Has llorado por sentir tanta emoción por existir, al contemplar las maravillas que Dios nos depara en cada momento? Yo he llorado a ese grado y es algo sublime. Ojalá lo hayas experimenta­do, e incluso ojalá lo experimentes con singular frecuen­cia.

Últimamente he viajado como nunca antes, visitando los lugares más bellos y conociendo a gente extremada­mente valiosa y humana por razones profesionales.  No puedo estar más agradecido por todo, y es que no te imaginas la mágica realidad que se vive con una nueva conciencia. Suceden tantas cosas que cualquier otra persona calificaría como "inauditas", y la verdad no es otra cosa más que la magia -milagros- que se expe­rimenta en todo momento de la vida cuando uno deja de querer ser quien organiza todo y empieza a dejarse fluir  por los designios de orden superior que han sido diseñados para cada uno de nosotros. En mis últimos viajes, he dictado conferencias en Chetumal, Cancún, Manzanilla, y en algunas otras partes, incluso fuera del país en luga­res muy, muy lejanos. Lo que me ha sucedido en cada una de esas localidades ha sido sencillamente espectacular.

Desde el "aparentemente simple hecho" de encontrarme una pequeña nota tirada en la calle con información va­liosísima para mi viaje, hasta una "aparentemente sim­ple" llamada telefónica que nos cambió la vida a mi padre y a mí en cuestión de segundos. Y todos estos cambios resultaron ser formidables e incrementaron nuestra emo­ción por existir como nunca antes. Por ejemplo, me encon­traba en la bellísima ciudad de Cancún, disfrutando éste bello lugar, cuando percibí una "voz interior" que me dijo: "...háblale a tu papá e invítalo a que venga contigo a Cancún".

Así lo hice. Lo llame y aceptó la invitación de inmediato. Des­de ese momento hubo magia; él es una persona en cuyo estilo de vida suele estar todo "perfectamente bien pla­neado y con mucha anticipación", y haber aceptado una, invitación vía telefónica para viajar fue algo que salió de la norma. El concierne del hotel en el que me hospedé había resultado ser el presidente de conciernes a nivel nacional, mismo que me había invitado a dictar una confe­rencia en su congreso seis meses atrás, y en esta ocasión volvíamos a encontramos, pero ahora en un lujoso hotel.

Cuando llegó mi padre lo invité a cenar a su restaurante preferido. Ahí, empezó a hablar con mucha nostalgia de un bello pasado, cuando unos diez años atrás íbamos de vacaciones a Cancún, él y yo solos, y recordaba cuánto le gustaba cantar con el mariachi de un famoso restau­rante de comida mexicana. A mí también me entró la nostalgia. Yo todavía estaba estudiando la escuela profesional cuando en vacaciones de verano íbamos con singular frecuencia a Cancún. Ahí veía a mi padre feliz; se relajaba tanto, se divertía tanto, que al verlo así yo era feliz también. Luego, el tiempo pasó, y nuestras ocupa­ciones nos distanciaron un poco (o un mucho). Y esta vez, cenando solos en Cancún, mientras nos emocioná­bamos por la magia de un recuerdo y tomábamos ya el café al final de nuestra cena, súbitamente entró un grupo de mariachis al restaurante. ¡Se trataba del mismo mariachi que acompañaba a mi padre diez años antes!  

No lo po­día creer. A mi padre le brillaron los ojos como nunca. La energía que emana un mariachi siempre es algo espec­tacular, y esa noche no fue la excepción. Luego de entrar con el clásico Son de la negra, varios de los integrantes del mariachi reconocieron a mi papá y se acercaron a saludado efusivamente. Cuando mi padre les dijo: "...me gustaría cantar con ustedes", el director respondió con un: "arránquense muchachos", y mi padre cantó con un en­tusiasmo desbordante.

Qué más te puedo contar, todos dejaron sus mesas para ver quién cantaba tan bien y con tanto sentimiento. Los meseros gritaban: "...otra, otra, otra". Yo estaba con lágrimas en los ojos y con un nudo en la garganta para ese entonces. Pensaba: "...cuántas cosas han cambiado en mi vida. Cuántas maravillas estoy viviendo en esta nueva conciencia. Cuánta dicha me ro­dea..." Esa mañana, ni mi papá ni yo llegamos a imaginar que estaríamos cenando la noche de ese mismo día jun­tos en Cancún, él cantando tan feliz como hace diez años, iY con el mismo mariachi y en el mismo lugar de siempre! ¿Coincidencias? ¿Fantástico accidente? Lo dudo. Más bien creo que fue una hermosa sincronía. Fue algo que teníamos que vivir -o mejor dicho, teníamos que volver a vivir. En experiencias como ésta se dice: "si lo hubiéramos planeado, no nos habría salido tan bien". ¿Verdad que a ti también te han pasado cosas similares? Pues esta sincronía todo mundo la vive. Sólo hay que dejarse fluir y enfocar nuestra mente en el bien, la verdad y la belleza.

Uno de los conceptos que ha sido "piedra angular" para generar una alta autoestima es que la mente atrae lo que piensa. Eso es innegable. Basta con que uno empiece a enfocar su mente en valores de orden superior, en la divinidad, en el bien y la verdad, para que en su debido momento y cuando la sincronía marque la perfección del suceso, éste aparezca en nuestras vidas. Así funciona esto. Así es como lo he llegado a entender.

Uno es libre de elegir en todo momento, aunque Al­guien, quien genera el orden perfecto del Universo, por el amor que nos tiene, ya sabe lo que vamos a elegir; pero no por el hecho de que Él ya sepa, nos impide tener la libertad de elegido. Es como cuando una ma­dre que quiere tanto a su hijo lo lleva a comprarse una camisa. El amor hace que ella cuide de él tanto, que lo conoce cada vez más y, así, la madre puede saber de antemano los gustos de su hijo, y cuando éste va a com­prar la camisa, la madre ya sabe qué color elegirá, pero el hecho de ya saber nunca le impide a su hijo tener la libertad de elegir el color de su camisa. Cualquier padre que lea esto sabrá, por experiencia propia, de lo que es­toy hablando.

Por eso, siempre conservamos nuestra libertad, aun­que ya todo esté planeado por Alguien que, al amamos tanto, ya sabe los desenlaces y el cómo deben funcionar las cosas para lograr la perfección del Universo, misma que no tiene por qué casar con nuestra propia idea de perfección individual. Ésta es la razón por la que mu­chas veces, cuando nos sucede algo doloroso o decep­cionante, cuando nos acontece lo que percibimos como una gran desgracia, hay que intentar entender que aun ese hecho es parte de la sincronía para lograr una per­fección superior.

Nunca creeré que Dios juega a los dados con el mundo.
ALBERT EINSTEIN

Todo esto lo he aprendido de varias fuentes: desde li­bros, hasta maestros espirituales que he tenido, y obvia­mente pasando por mi propia vida. En Un Curso de Milagros se explica perfectamente esto. Mi maestro espi­ritual Wayne Dyer me lo ha mostrado un sinnúmero de veces; Neale Donald Walsch en sus Conversaciones con Dios lo expone de manera magistral; Carl G. Jung, en su libro Sincronicidad, lo explica en forma sublime, incluso al relacionado con fenómenos astrológicos; Deepak Chopra en su obra Sincronicidad descubre las reglas del Universo que nosotros llamamos simplemente coincidencias. Apro­vecho para recomendarte el libro de mi maestro Wayne Dyer Una promesa de amor, (publicado por Grijalbo) en él encontrarás un mensaje y testimonios que te ayudarán a entender más la sincronía. Permite que ella suceda.

Existe otra vía de información más contundente aún: tu propia vida. Observa detenidamente todo lo que te ha pasado. No critiques ni juzgues, sólo observa y alcanza­rás a comprender que todo lo que has vivido lo tenías que vivir necesariamente de esa manera, para que hoy vivieras lo que estás viviendo. Así es.

Lo que deba ser,
         será.

ESQUILO

Para que vivas cada vez más con una gran emoción por existir, te invito a que intentes lo siguiente:

  1. Desarrolla una actitud de aceptación.

Con esto te invito a que no juzgues nada de lo que te ocurre en la vida, ni a nadie que se te aparezca en el camino. Sólo acepta y entiende que "todo lo que viene, conviene”. Aunque de momento no lo com­prendas intenta entender que eso que te pasa es parte del 'Plan Maestro que Alguien tiene del Universo para ti.

  1. Admira.

Te invito a que desarrolles una actitud de contemplación ante lo que sucede en tu vida, y verás que luego de aceptado, observarás que todo lo que pasa es por algo y ese algo siempre es bueno para ti. Es cuestión de tiempo para que lo alcances a ver, a comprender. Por eso, contempla con admiración, y así abrirás la puerta de la emo­ción por existir al empezar a ver "señales" especí­ficas de un camino para ti. Pronto dirás: "...esto es una señal".

  1. Escucha tu voz interior.

Por favor, atiende a todo lo que tu voz interior te indica. Créeme: no estás loco si oyes voces. Es algo que le pasa a todo ser humano y es una invitación para que te dejes fluir. Sólo cuando dejas de hacer caso a esa pequeña voz interior es cuando desaparece.

  1. Confía.

Éste es el paso más difícil, pero se puede dar. Cuando confíes en la abundancia que te ro­dea, enfocarás tu mente en ello, y de esa manera la abundancia fluirá naturalmente hacia ti. Cui­da mucho tus pensamientos, porque si están en el orden de la envidia, el coraje, el rencor o el resen­timiento, precisamente eso te rodeará, personas con esas características empezarán a merodear por tu vida. No te extrañes, las has atraído con tu mente. Confía en el orden perfecto del Universo del cual tú eres parte.

  1. Ayuda.

Cada vez que ayudes a alguien, enfoca tu mente en un gran valor: la generosidad. De esa manera, la abundancia seguirá fluyendo hacia ti. Te sucederán cosas que no podrás entender y te llenarán de una gran emoción, empezarás a vivir circunstancias "aparentemente mágicas", pero no son otra cosa más que el cumplimiento de una ley universal, tu mente atrae lo que piensa. La sincro­nía, cuando tu mente se enfoca en ayudar, hará que vivas una magia que no puedo describir con palabras. Sobre todo te comparto el gran secreto del verdadero poder de ayudar: “Hazlo sin pedir ni esperar nada a cambio”.

  1. NO TE PREOCUPES.

No te preocupes por nada. Si has logrado comprender el mensaje, la preocu­pación es algo fuera de lugar. Si aplicas los cinco puntos anteriores, podrás darte cuenta de este sexto punto como una natural consecuencia en tu vida. Doy fe de esto.

En verdad que me fascinaría me escribieras tus testimo­nios cuando te empieces a percatar de la divina sincronía que existe en nuestras vidas. Pon atención a aquel programa de radio o televisión del que captaste un mensa­je directo para ti, dedícale más atención a aquel libro que tanto te afectó. Recuerda aquella información que llego a tí y tanto te influyó, aquella película, aquella frase publicita­ria, alguna columna publicada, la mirada de una amiga, el comentario de un amigo, la canción que escuchaste. Hasta en el canto de los pájaros puede haber "señales". Cuando vivas esta seguridad que engendra la sincronía, ten la plena certeza de que tu corazón hará que tus ojos se llenen de lágrimas al poder vivir tanta...     

 ¡Emoción por existir!