9

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Taller de autoestima. Capítulos del 1 al 100 Taller de autoestima. Capítulos del 101 al 200 Taller de autoestima. Capítulos del 201 al 300 Taller de autoestima. Capítulos del 301 al 400

17
Renovación

La costumbre, la rutina y la monotonía son los
grandes enemigos de la renovación y pronto acaban
con la emoción de seguir adelante.
- ALEJANDRO ARIZA Z.

El diccionario define la palabra renovación co­mo: "Hacer de nuevo una cosa o volver a su pri­mer estado". Esta acepción fue la que me hizo reflexionar sobre el apasionante reto que tenemos todos los seres humanos para renovamos, para renacer diariamente en nuestra vida y así evitar caer en la costumbre, situación que generalmente termina desmoronando la emoción por existir. La fuerza que se requiere para lograr una auténtica renovación en nuestra vida radica en nuestra ca­pacidad para volver al punto de partida y hacer las cosas con la pasión de "aquella primera vez".

Éste fue el tema que desarrollé en una junta que tuvimos en la empresa. Resultó ser una reu­nión muy halagadora para todos mis colaborado­res, a quienes les reconocí su continua actitud de renovación y cambio. Les explicaba que la única manera de mantenerse actualmente en el merca­do es renovándose, ofrecer nuevas opciones. Re­novarse o morir. De hecho, aproveché esa junta para felicitar a uno de mis más extraordinarios colaboradores. Se trata de un ser fantástico por su enorme compromiso y su gran disposición de servicio, pero lo más impactante es que a un año de haber entrado a la empresa sigue manteniendo la misma actitud de entrega y colaboración como el primer día en que entró a trabajar con noso­tros. En ello radica su talento.

Es muy común y hasta cierto punto lógico que el primer día que hacemos algo lo llevemos a ca­bo con una enorme pasión y con ganas de reali­zado muy bien. ¡Caray!, se trata de nuestro primer día en la empresa en la que tanto quería­mos trabajar, resulta ser un día verdaderamente mágico y esto se debe a que todo es nuevo para nosotros. Los compañeros con quienes convivi­mos en esa primera ocasión, nuestros jefes y co­laboradores son nuevos. Las responsabilidades, derechos y obligaciones también son nuevos. Es entonces cuando la magia comienza a aparecer.

Lo nuevo emociona, y esa emoción hace que nos sintamos vivos, útiles e importantes. Durante nuestra primera semana de trabajo tratamos a nuestros jefes de manera extraordinaria, hacemos uso de una gran prudencia en todos nuestros ac­tos, realizamos las cosas lo más eficientemente posible, con gran rapidez de respuesta ante las solicitudes que nos hacen, tratamos a los clientes como reyes. ¿Recuerda cómo trató a su primer cliente, cualquiera que sea el giro en el que traba­je? Pues a esa emoción me refiero al hablar de la magia de la primera vez.

En mi experiencia profesional he tenido la oportunidad de observar la evolución de varios de mis colaboradores. No se imagina lo satisfactorio del comportamiento y del compromiso humano que mostraban, pero tan sólo en la primera vez. Ese primer día llegué a pensar que algunos de mis nuevos colaboradores estaban "clonados": a la misma persona la veía en varias partes casi simultáneamente. Lo que ocurría es que era tanta su emoción (por lo nue­vo) que se movía rápidamente, ejecutaba sus ta­reas con gran velocidad de respuesta, iba y venía,subía y bajaba sin mostrar cansancio o hartazgo. Sin embargo, el tiempo pasa y la lógica evolu­ción conlleva el riesgo de caer en la costumbre si se hace siempre lo mismo.

He tenido la oportuni­dad de observar la consecuencia de esa evolución en varias personas pero, por suerte, en los de otras empresas (no tome como arrogante mi pos­tura, más adelante le comentaré la fórmula para evitar caer en la costumbre, la cual ya he aplica­do en mi empresa y en mi vida personal). El re­sultado de esa falta de novedad en el trabajo y desempeño de alguien es que después, en lu­gar de parecer un clon, parece "fotografía": siem­pre igual. Casi no se mueve de su lugar. ¡Peor aún si lleva uniforme! En ese caso realmente pa­rece una fotografía y sólo lo salva, para distin­guirse, el hecho de que esté respirando. ¿No ha llegado a advertir que alguno de sus colaborado­res parece que está disecado? Casi, ¿verdad? ¿Qué pasó? ¿A dónde se fue la emoción que nos hacía actuar y tener iniciativa? Pues le tengo una sorprendente respuesta: ¡No se fue a ningún la­do! ¡A ninguno! Lo que sucede es que la emo­ción, la pasión y la admiración por hacer lo que iniciamos quedaron cubiertas por la densa bruma y sombra de la costumbre. La monotonía aborta un renacimiento. La rutina opaca nuestro espíritu de renovación.

Lo expuesto también es perfectamente aplicable en el ámbito de la pareja. ¿Qué tal eran las cosas en los primeros días de su noviazgo? ¿Qué tal en las primeras semanas de matrimonio? ¿Qué pasó después? ¿Qué pasa meses o años más tarde? Respuesta: empiezan los reclamos. Pero le garan­tizo que esas reclamaciones, aunque pueden ser aparentemente distintas, tienen todas un común denominador, todas podrían originarse del mis­mo reclamo: "Ya no me quieres como antes..... ¿Lo ha escuchado por ahí? ¿O alguno parecido? Pues bien, a eso me refiero. Cuando aparece "la costumbre", ésta origina el distanciamiento entre dos grandes amigos, cuando se presenta la rutina se enfría una relación de pareja y se pierde la pa­sión, cuando surge la monotonía desaparece la emoción por convivir y estar juntos. Así es.

He creado una fórmula para damos cuenta del grado de "costumbrismo" en el que puede caer una persona y la compartiré con usted. Estoy se­guro de que analizándose y sabiendo en qué esta­do se encuentra, surgirá un verdadero momento para crecer con esta reflexión. A mi fórmula la he llamado: "AFROO: Sombras de la costumbre", tomando en cuenta la letra inicial de cada uno de los elementos:

Sombras de la costumbre

  1. ABURRIMIENTO:

Aquí es donde empieza to­do. Cuando se encuentra en su trabajo o con su pareja y comienzan a surgir en usted ciertas señales de aburrimiento, cuando se empieza a fastidiar o a vivir un tedio en la relación, es el momento en que aparece el distanciamiento, es cuando inicia la duda:
¿Estaré en el trabajo adecuado? ¿Será mi pareja compatible con mi estilo de vida? Estas incertidumbres generan conflicto, ya sea en la pareja, en el trabajo o con la fami­lia. Y estas dudas conflictivas dan a su vez paso a la segunda sombra...

2. FLOJERA:
Surge la debilidad y flaqueza para actuar. Debido a que "siempre es lo mismo" aparece la apatía, la cual fue definida por el doctor Víctor Frankl como la "muerte emo­cionar'. Desaparece el interés por trabajar, desaparece el deseo de convivir. Y la floje­ra para convivir con alguien o para realizar un trabajo determinado da paso a la tercera sombra...

3. RECHAZO.
Esto pasa cuando se empieza a hacer uso de la imaginación, esa facultad que nos permite adelantamos en el tiempo y suponer lo que va a pasar. Aquí empezamos a vaticinar. Nuestro pronóstico (firmemen­te avalado por la experiencia) para convivir y actuar con alguien (ese alguien) resulta tan aburrido y tan falto de emoción, que nos adelantamos al surgimiento de los hechos y de inmediato rechazamos toda posibilidad de encuentro (con ese alguien). Esa aver­sión mantiene los conflictos y las cosas co­mienzan a dejar de ser equitativas y justas. Ese rechazo abre las puertas a la siguiente sombra...

4. OCULTAMIENTOS.
En este punto el ser hu­mano empieza a "preferir". Pero todavía existe cierto nexo con aquella aburrida di­námica (trabajo o persona) y por ello prefe­rimos callar nuestra predilección. Ese nexo es mejor conocido como "costumbre". Es en esta etapa cuando su sombra nos resulta tan oscura que cualquier luz, por pequeña que sea, nos llama la atención y nos enca­mina hacia ella. Así nacen los reenfoques, así aparecen las nuevas opciones que no veíamos. Aquí surge la magia de una aman­te, la magia de una economía subterránea de aquel "trabajito extra", emanan nuevas emociones que nos hacen "actuar diferen­te", distribuyendo nuestro tiempo de mane­ra distinta. Estos ocultamientos, si nos logran renovar y nos vuelven a traer la emoción por existir, se transforman en la quinta sombra...

5. OLVIDOS.
Es cuando nuestra predilección es tan grande, tan aplastante sobre nuestros hábitos anteriores, que olvidamos cualquier nexo que hubiese existido entre nuestra per­sona y cualquier otra. Es cuando nos libera­mos de la costumbre mediante el recurso de olvidada por la novedad que estamos vi­viendo. Ésta es la fase más profunda que se genera (como consecuencia) por el desgastante hábito de la costumbre. Irónicamente, hicimos tantas veces algo que terminamos por olvidado: abandonándolo.

La solución

Nada puede ser tan triste como la fórmula AFROO. ¡Pero hay un antídoto para revertir cada una de esas fases! Cada sombra de la costumbre puede desaparecer si "iluminamos el momento". El parámetro general para iniciar esa iluminación es: ¡vuelva a sus orígenes y haga las cosas como la primera vez! Busque y encuentre la novedad dentro dé la rutina. Libere su emoción renován­dose diariamente. Dése así la valiosa oportunidad de volverse a apasionar y comprometer con la ac­ción. Abra su "cofre de los tesoros", y me refiero a los tesoros que alberga en sus recuerdos. Acuérdese de cómo hacía las cosas en esa apa­sionante "primera vez", recuerde la estrategia que usaba y... ¡vuélvala a usar! Con esa luz lo­grará renovarse. '(Consejo: Vuelva a leer este pá­rrafo pensando en su pareja; luego reléalo pensando en su trabajo; posteriormente vuelva a reflexionar pensando en su mejor amigo y repá­selo una vez más pensando en sus familiares.)

¿Qué le parece la propuesta? Le garantizo que podrá vivir con mayor emoción si lo que realiza lo lleva a cabo con un auténtico espíritu de reno­vación. Para revertir cada una de las sombras de la costumbre y no pasar del olvido al ocultamien­to, de éste al rechazo y así sucesivamente, use el antídoto contra la costumbre. Sin embargo, antes de que comparta el antídoto con usted, debo ad­vertirle algo muy importante de la vida práctica: en la gran mayoría de los casos se requiere dine­ro (y mucho) para no aburrirse ni ser presa de la costumbre. Para lograr eliminar la costumbre y salir así de lo tedioso y aburrido, una condición fundamental consiste en trabajar, ahorrar y saber invertir; necesita mejorar sus finanzas para dis­poner de dinero en cuanto lo necesite. Aunque se oiga un poco decepcionante, le puedo asegurar que si usted no dispone de suficiente dinero, pronto se aburrirá porque "no puede" salir a pa­sear en auto, ya que no le alcanza para la gasoli­na; porque "no puede" comprar ese vestido nuevo o porque "no le alcanza" para ir a cenar con su pareja a ese restaurante que aún no cono­ce, o porque "no tiene" para llevar a cabo ese atractivo viaje, etcétera. Pues bien, una vez hecha esta afirmación, le invito a conocer el antídoto contra la costumbre.
Imagínese un frasco medici­nal con un nombre grabado en la etiqueta: CIARC.
¡Ingiéralo! Los ingredientes de esta pócima que renovará su vida y le ayudará a volver a empezar son:

l. CULTÍVESE.
Lleve su atención de un cono­cimiento a otro y aprenda algo siempre. Cultive su mente y procure divertirse mien­tras tanto. Recuerde: No hay nada más abu­rrido que conversar con un ignorante o con quien habla sólo trivialidades de sus cos­tumbres. Siempre hay algo nuevo por des­cubrir, ¡siempre!, y así también, permita que otros descubran algo nuevo de usted. Nota importante (muy importante): La esencia de este ingrediente consiste en In­crementar su conocimiento. De lo contra­rio, ¿qué novedad podrá ofrecer en su con­versación? ¿Qué atractivo podrá ofrecer en una charla?

2. INTERÉSESE
En algo novedoso. Lo invito a que se apasione por algo o alguien nuevo. Explore diferentes opciones, adéntrese en caminos desconocidos. La palabra pasión la define el diccionario como: "vehemente in­terés por algo o alguien". Este ingrediente de la pócima es uno de los que más ilumi­nan su momento. Incluso, el interés desme­dido hace que se pierda en el tiempo y no exista la más mínima sombra de aburri­miento. Permítame algunos ejemplos: si siempre recorre la misma ruta para llegar a su trabajo, permítase un día ir por otra ruta, aun a costa de perderse. La experiencia val­drá la pena. Si siempre se baña con la mis­ma rutina de movimientos, ahora hágalo empezando por otra parte de su cuerpo, ve­rá 10 interesante de esa experiencia. Si siempre le habla a su pareja a una determi­nada hora y le dice lo mismo, las mismas manifestaciones de afecto, por favor ¡cam­bie a una nueva opción! Háblele a las tres de la madrugada y dígale que estaba soñan­do tan intensamente con ella que necesitó escuchar su voz. Bese a su pareja con un nuevo estilo", verá lo satisfactorio de los resultados. Si usted suele comer fuera de casa, ¡cambie de restaurante!, ¡cambie de pla­tillo preferido! Ésa será una comida muy interesante. En fin, concretamente lo invito a que su interés por lo nuevo sea con tanta pasión que le haga perder su miedo natural a lo desconocido. Vale la pena vivir una ex­periencia así.    .

3. ATRACCIÓN.
Cuide su mente y su cuerpo de tal manera que genere atracción para otros e incluso ¡para usted mismo! Generar las cir­cunstancias para atraer es un verdadero ar­te. Este ingrediente es una invitación para incrementar su auténtica autoestima. Vísta­se bien, arréglese. Sea higiénico en su men­te ¡y cuerpo!: lávese los dientes, péinese, perfúmese, etcétera. No crea que lo estoy invitando a un mundo de apariencias, le es­toy aconsejando que configure una presen­cia física digna de su interior. Así favorecerá el incremento de su autoestima y verá cómo redunda aun en su trabajo. En la medida en que la persona se autoestima, se exigirá un trabajo de mayor calidad.

4. REVELE.
Difunda sus proyectos. Uno de los ingredientes que genera más carisma en una persona es cuando difunde sus ideas con pasión. El ser humano llega a atraer por lo interesante que resultan sus proyectos, por lo que magnetizan sus ideales, y se le juzga por lo que está intentando hacer más que en lo que ha logrado. Es cuando la persona se transforma en una luz que se auto ilumina y alumbra la vida de sus colaboradores y amigos.

5. COMPARTA.
Éste es el más poderoso ingre­diente para iluminar un momento de vida. Todos los anteriores se refuerzan cuando se logran compartir con alguien. Participar, convidar y ayudar hace que se viva un au­téntico espíritu de equipo, hace surgir un tercer ser más poderoso que el "yo" y el "tú", surge el "nosotros" y así se renueva usted. Compartir proyectos de vida y vivir la implícita participación de sus riesgos y consecuencias, compartir el riesgo de un fracaso o la emoción de un triunfo hace más apasionante la experiencia para todos los implicados. Es cuando se unen caminos por siempre, es cuando las vivencias amalga­man indisolublemente a dos seres.

Ésta es la manera en la que he encontrado un mo­mento para crecer en mi vida. Renovarse o morir, pero no como amenaza, sino como lógica opción de vida. Tener la capacidad y creatividad para re­novar emociones, vivir la apasionante aventura de renacer día con día, buscar la novedad en lo cotidiano.

Mientras llegue nuestro próximo momento pa­ra crecer, haga algo nuevo, algo que nunca haya experimentado: renuévese, renuévese. Este taller fue diseñado para ayudarlo a cambiar, pero ni con 100 capítulos va a aumentar su autoestima si no HACE ALGO, ahora es el momento decídase para que celebremos nuestra...

 ¡Emoción por existir!

 

18
Digno de Usted

Experimentar el placer del deber cumplido
es privilegio de gente con orgullo de si.
- ALEJANDRO ARIZA Z.

El diccionario define la palabra digno como aquello proporcionado al mérito y condición de una persona u cosa, significa que merece. Esto me ha llevado a pensar en la reconfortante expe­riencia que todo ser, humano vive cuando sabe que ha realizado algo bien, muy bien, y entonces experimenta placer por lo que hizo. Sin embargo, lo que se debe subrayar es que para saber que hi­cimos algo bien, para autovalorarse, para ejercer una auténtica autocrítica, se requiere un profundo deseo de ser mejor, y ese deseo proviene de nuestra propia autoestima.

El famoso filósofo griego Aristóteles afirmó en alguna ocasión: "Nosotros somos lo que hace­mos", y pienso que esa aseveración es verdadera, porque efectivamente todo lo que hacemos en la vida resulta ser un fiel reflejo de lo que somos. Si usted se valora y estima realmente, todo lo que haga debe ser "digno de usted"; y es entonces cuando, por ejemplo, al redactar una carta, se siente mal si tiene faltas de ortografía; o cuando se viste, se siente mal si su ropa está sucia o con alguna mancha; o bien, cuando se sube a su auto­móvil se siente mal si éste está sucio. Ese "sentir­se mal" proviene de su más auténtica autoestima, percibe que no lo merece.

Es más, si ha vivido momentos en los cuales definitivamente no se sube a su auto al estar sucio, si no se pone esa ro­pa sucia por nada del mundo, si no manda esa carta con faltas de ortografía, aun a pesar de que urja hacerlo, es porque un sentimiento de "ver­güenza" se lo impide. Esa vergüenza es una fuer­za muy poderosa y, estudiada desde esta perspectiva, muy sana. Es usted tanto, que se siente mal por aquello que hizo al "ahí se va". El resultado de sus actos no le satisfacen. Es cuando percibe que lo que hizo no corresponde a lo que usted es. Experimentar esta sensación es un no­ble indicio de una gran autoestima. Si esto le ha pasado, ¡lo felicito!.

Es verdaderamente impresionante (por lo me­nos para mí) que existan personas que hacen su trabajo mal, mediocremente; pero eso no es lo impactante, sino que al terminarlo ¡se sienten bien consigo mismas! (¿Ya vio qué es lo impac­tante?) Es el caso de la secretaria a la que se le pide un reporte y lo entrega a mano, no obstante que tiene una máquina de escribir junto a ella. Es el caso del asistente que entrega una lista de pen­dientes repleta de faltas de ortografía y en una hoja sucia y arrancada de un cuaderno. Es el caso del hijo que se viste de una forma "fachosa", y tiene su guardarropa repleto de buenas prendas, digamos de ropa digna (pero digna ¿de quién?). Es el caso del muchacho que visita a la novia yendo en su automóvil sucio y lleno de basura en su interior y ¡ni se da cuenta!, de hecho le extrañan las caras de "fuchi" que le hace su novia y no se explica el porqué.

En fin, los ejemplos pue­den ser interminables, lo único que tienen en co­mún es la pobre auto estima de quien ejecuta los actos. No hay autocrítica, y no la hay porque no existen valores de referencia para autocalificarse. Aquí lo invito a reflexionar más profundamente en el tema. Empecemos. La fábrica de nuestras vidas: Referencias

Todo hombre es como un cheque firmado en
 blanco por Dios. Nosotros mismos escribimos en
él la cifra de su valor con nuestro merecimiento.
AMADO NERVO Poeta mexicano

Cada vez que emitimos un juicio de valor, lo rea­lizamos con base en una referencia. Para saber que algo es grande, deducimos que lo es pero con respecto a algo más pequeño. Por ejemplo, si us­ted coloca un cenicero junto a una cajetilla de ci­garros, ¿de qué tamaño "le parece" el cenicero? Es posible que responda que de un tamaño me­diano. Pero si el mismo cenicero lo coloca unto al refrigerador, ¿de qué tamaño "se le hace" el cenicero? ¿Pequeño, verdad? De igual forma, si ahora coloca el cenicero junto a un alfiler, ¿cómo se le figura el tamaño del cenicero? Grande, ¿no es así? Pues bien, la lección de este "Momento para crecer" es: "Todo en la vida es basándose en una referencia", Bien podríamos afirmar que "las referencias" son la fábrica de nuestras vidas. Por ello, cuando usted emite un juicio de valor, cuan­do dice que algo es grande, pequeño, caro, bara­to, delgado, grueso, feo, bonito, profundo, superficial, etcétera, lo hace basándose en una referencia.

Compruébelo en su vida cotidiana cuando dice por ejemplo que algo está caro. ¿Ca­ro para quién?, porque tenga la plena certeza de que eso que a usted le pareció caro, lo pudo con­siderar otra persona una verdadera ganga. La re­ferencia está en el poder adquisitivo de su bolsillo. O bien, otra referencia en este mismo ejemplo podría ser el grado de utilidad de la cosa por adquirir. Me acuerdo de una novia que tuve, a quien le encantaba gastar y gastar creo que por eso le dije "tuve".

 Uno de los argumentos que me daba cuando la criticaba por haber com­prado algo muy caro, carísimo (un reloj de gran lujo, por ejemplo), era: "Analicemos, ¿cuántos días vaya traer puesto el reloj si 10 uso diario y durante todo un año? Trescientos sesenta y cinco días, ¿no? Bueno, entonces, si dividimos el precio entre esa cantidad de días, ¡ya me salió baratísimo mi reloj por día!... '" Imagínese hada más. De todas formas, aunque en ese entonces no me hacía mucha gracia ese argumento, le confie­so que actualmente, de vez en cuando lo aplico.

Creo que cuando uno va a usar un bien material con frecuencia, si nos va a servir por bastante tiempo, toda inversión por grande que sea está justificada. Una computadora, por ejemplo, si us­ted piensa adquirir una de gran poder, con lo últi­mo de la tecnología en multimedia, el precio de esa máquina será carísimo en caso de que usted tan sólo la quiera para entretenerse con juegos de video, si por el contrario, la va a utilizar para re­dactar cartas diariamente, enviar y recibir su co­rreo electrónico de varias partes del mundo; si la necesita para realizar los mejores diseños y dibujos para sus presentaciones; si buscará diariamente información de vanguardia para su empresa en Internet; si la utilizará para llevar su contabilidad con la mayor exactitud posible, pues le aseguro que, cueste lo que cueste, se le hará muy accesi­ble su precio. Todo es una referencia.

Nada es barato ni caro, todo es igual en la vida...
Las cosas valen tan sólo lo que cuesta conseguirlas.
- FRANCISCO VILLAESPESA Escritor y poeta español

Pues bien, lo anterior muestra la importancia de una referencia para lograr calificar algo. Piense, ¿qué es una regla o una cinta métrica o las horas que marca un reloj? Respuesta: una referencia, aquello que nos sirve para valorar algo. Ahora bien, si "ese algo" es lo que usted hace, la refe­rencia trascendente resulta ser "usted mismo", Mientras la gente se aprecie más a sí misma, más se autoexigirá un trabajo de gran calidad. Es por ello que he llegado a afirmar que esa sensación de gran placer experimentada luego de haber cumplido con un deber, es una sensación exclusi­va de la persona que tiene una muy alta autoesti­ma, de alguien que se sabe digno.

A una persona no le podemos exigir que haga algo digno, noble y honorable, sin antes confirmar que "sea" digna, noble y honorable. Necesitamos esa poderosa referencia. Es entonces cuando la misión de este taller de autoestima me emociona enormemente: "Compartir opciones para mejorar su calidad de vida". Imagínese la satisfacción que experimentamos (lo digo con sincera humil­dad) todos aquellos que participamos en este taller, enseñando nuevos modelos de vida, compartiendo nuevos horizontes, aprendiendo juntos una NUEVA CONCIENCIA de calidad huma­na. Ésas son las valiosas referencias que necesita el ser humano para hacerlas suyas y que confor­men su identidad, para así, actuar en consecuen­cia con esa identidad.

Nosotros no podemos elegir lo que no conoce­mos, entonces resulta ser una gran lección de vi­da el dedicarse a enseñar a otros, a ser un auténtico maestro de vida. Le confieso que me embarga la emoción el poder compartir con usted estas reflexiones, mismas que surgen de mi más profundo deseo de superación personal y pasión por ayudar a otros. Esta pasión se la quiero con­tagiar hasta lo más profundo de su ser. Deténgase un momento a pensar si todo lo que le rodea en este momento, ahora mismo mientras lee, es dig­no de usted. Su arreglo personal ¿es digno de us­ted?, el orden y limpieza de su habitación ¿es digno de usted?, su cuerpo ¿es digno de su espíri­tu, lo merece su yo interior? Más aún, ha pensa­do si los amigos que ha elegido en su vida ¿son dignos de usted?

En fin, piense si todo lo que rea­liza es verdaderamente digno de usted. Pero, por favor no sólo responda sí o no a las preguntas an­teriores, no se trata de responder sí o no nada más. Se trata de generar un gran momento para crecer si logra "darse cuenta" de su parámetro de referencia, si logra confrontarse a sí mismo sa­biendo quién es y, por tanto, qué merece; le ase­guro que entonces, y sólo entonces, podrá responder adecuadamente "sí o no" a estas pre­guntas.

Tener la formidable oportunidad de demostrar­se a sí mismo lo que uno vale, incluso sin impor­tar demostrado a los demás, confrontándonos con nuestra más auténtica identidad y buscar la congruencia con nuestras acciones y elecciones, le garantizo que redunda en el lógico incremento de su placer por el deber cumplido. Es auto pre­miarse con el llamado "Orgullo de autoría".  El placer que genera dicho orgullo, exclusivo para mentes triunfadoras, es otra razón para que man­tenga su... ¡Emoción por existir!

 

Incremente su autoestima y, luego, haga algo verdaderamente digno de usted, logrando así sen­tirse bien consigo mismo, experimentando el or­gullo de saberse el autor de los hechos.