| 9
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
17 La costumbre, la rutina y la monotonía son los El diccionario define la palabra renovación como: "Hacer de nuevo una cosa o volver a su primer estado". Esta acepción fue la que me hizo reflexionar sobre el apasionante reto que tenemos todos los seres humanos para renovamos, para renacer diariamente en nuestra vida y así evitar caer en la costumbre, situación que generalmente termina desmoronando la emoción por existir. La fuerza que se requiere para lograr una auténtica renovación en nuestra vida radica en nuestra capacidad para volver al punto de partida y hacer las cosas con la pasión de "aquella primera vez". Éste fue el tema que desarrollé en una junta que tuvimos en la empresa. Resultó ser una reunión muy halagadora para todos mis colaboradores, a quienes les reconocí su continua actitud de renovación y cambio. Les explicaba que la única manera de mantenerse actualmente en el mercado es renovándose, ofrecer nuevas opciones. Renovarse o morir. De hecho, aproveché esa junta para felicitar a uno de mis más extraordinarios colaboradores. Se trata de un ser fantástico por su enorme compromiso y su gran disposición de servicio, pero lo más impactante es que a un año de haber entrado a la empresa sigue manteniendo la misma actitud de entrega y colaboración como el primer día en que entró a trabajar con nosotros. En ello radica su talento. Es muy común y hasta cierto punto lógico que el primer día que hacemos algo lo llevemos a cabo con una enorme pasión y con ganas de realizado muy bien. ¡Caray!, se trata de nuestro primer día en la empresa en la que tanto queríamos trabajar, resulta ser un día verdaderamente mágico y esto se debe a que todo es nuevo para nosotros. Los compañeros con quienes convivimos en esa primera ocasión, nuestros jefes y colaboradores son nuevos. Las responsabilidades, derechos y obligaciones también son nuevos. Es entonces cuando la magia comienza a aparecer. Lo nuevo emociona, y esa emoción hace que nos sintamos vivos, útiles e importantes. Durante nuestra primera semana de trabajo tratamos a nuestros jefes de manera extraordinaria, hacemos uso de una gran prudencia en todos nuestros actos, realizamos las cosas lo más eficientemente posible, con gran rapidez de respuesta ante las solicitudes que nos hacen, tratamos a los clientes como reyes. ¿Recuerda cómo trató a su primer cliente, cualquiera que sea el giro en el que trabaje? Pues a esa emoción me refiero al hablar de la magia de la primera vez. En mi experiencia profesional he tenido la oportunidad de observar la evolución de varios de mis colaboradores. No se imagina lo satisfactorio del comportamiento y del compromiso humano que mostraban, pero tan sólo en la primera vez. Ese primer día llegué a pensar que algunos de mis nuevos colaboradores estaban "clonados": a la misma persona la veía en varias partes casi simultáneamente. Lo que ocurría es que era tanta su emoción (por lo nuevo) que se movía rápidamente, ejecutaba sus tareas con gran velocidad de respuesta, iba y venía,subía y bajaba sin mostrar cansancio o hartazgo. Sin embargo, el tiempo pasa y la lógica evolución conlleva el riesgo de caer en la costumbre si se hace siempre lo mismo. He tenido la oportunidad de observar la consecuencia de esa evolución en varias personas pero, por suerte, en los de otras empresas (no tome como arrogante mi postura, más adelante le comentaré la fórmula para evitar caer en la costumbre, la cual ya he aplicado en mi empresa y en mi vida personal). El resultado de esa falta de novedad en el trabajo y desempeño de alguien es que después, en lugar de parecer un clon, parece "fotografía": siempre igual. Casi no se mueve de su lugar. ¡Peor aún si lleva uniforme! En ese caso realmente parece una fotografía y sólo lo salva, para distinguirse, el hecho de que esté respirando. ¿No ha llegado a advertir que alguno de sus colaboradores parece que está disecado? Casi, ¿verdad? ¿Qué pasó? ¿A dónde se fue la emoción que nos hacía actuar y tener iniciativa? Pues le tengo una sorprendente respuesta: ¡No se fue a ningún lado! ¡A ninguno! Lo que sucede es que la emoción, la pasión y la admiración por hacer lo que iniciamos quedaron cubiertas por la densa bruma y sombra de la costumbre. La monotonía aborta un renacimiento. La rutina opaca nuestro espíritu de renovación. Lo expuesto también es perfectamente aplicable en el ámbito de la pareja. ¿Qué tal eran las cosas en los primeros días de su noviazgo? ¿Qué tal en las primeras semanas de matrimonio? ¿Qué pasó después? ¿Qué pasa meses o años más tarde? Respuesta: empiezan los reclamos. Pero le garantizo que esas reclamaciones, aunque pueden ser aparentemente distintas, tienen todas un común denominador, todas podrían originarse del mismo reclamo: "Ya no me quieres como antes..... ¿Lo ha escuchado por ahí? ¿O alguno parecido? Pues bien, a eso me refiero. Cuando aparece "la costumbre", ésta origina el distanciamiento entre dos grandes amigos, cuando se presenta la rutina se enfría una relación de pareja y se pierde la pasión, cuando surge la monotonía desaparece la emoción por convivir y estar juntos. Así es. He creado una fórmula para damos cuenta del grado de "costumbrismo" en el que puede caer una persona y la compartiré con usted. Estoy seguro de que analizándose y sabiendo en qué estado se encuentra, surgirá un verdadero momento para crecer con esta reflexión. A mi fórmula la he llamado: "AFROO: Sombras de la costumbre", tomando en cuenta la letra inicial de cada uno de los elementos: Sombras de la costumbre
Aquí es donde empieza todo. Cuando se encuentra en su trabajo o con su pareja y comienzan a surgir en usted ciertas señales de aburrimiento, cuando se empieza a fastidiar o a vivir un tedio en la relación, es el momento en que aparece el distanciamiento, es cuando inicia la duda: 2. FLOJERA: 3. RECHAZO. 4. OCULTAMIENTOS. 5. OLVIDOS. La solución Nada puede ser tan triste como la fórmula AFROO. ¡Pero hay un antídoto para revertir cada una de esas fases! Cada sombra de la costumbre puede desaparecer si "iluminamos el momento". El parámetro general para iniciar esa iluminación es: ¡vuelva a sus orígenes y haga las cosas como la primera vez! Busque y encuentre la novedad dentro dé la rutina. Libere su emoción renovándose diariamente. Dése así la valiosa oportunidad de volverse a apasionar y comprometer con la acción. Abra su "cofre de los tesoros", y me refiero a los tesoros que alberga en sus recuerdos. Acuérdese de cómo hacía las cosas en esa apasionante "primera vez", recuerde la estrategia que usaba y... ¡vuélvala a usar! Con esa luz logrará renovarse. '(Consejo: Vuelva a leer este párrafo pensando en su pareja; luego reléalo pensando en su trabajo; posteriormente vuelva a reflexionar pensando en su mejor amigo y repáselo una vez más pensando en sus familiares.) ¿Qué le parece la propuesta? Le garantizo que podrá vivir con mayor emoción si lo que realiza lo lleva a cabo con un auténtico espíritu de renovación. Para revertir cada una de las sombras de la costumbre y no pasar del olvido al ocultamiento, de éste al rechazo y así sucesivamente, use el antídoto contra la costumbre. Sin embargo, antes de que comparta el antídoto con usted, debo advertirle algo muy importante de la vida práctica: en la gran mayoría de los casos se requiere dinero (y mucho) para no aburrirse ni ser presa de la costumbre. Para lograr eliminar la costumbre y salir así de lo tedioso y aburrido, una condición fundamental consiste en trabajar, ahorrar y saber invertir; necesita mejorar sus finanzas para disponer de dinero en cuanto lo necesite. Aunque se oiga un poco decepcionante, le puedo asegurar que si usted no dispone de suficiente dinero, pronto se aburrirá porque "no puede" salir a pasear en auto, ya que no le alcanza para la gasolina; porque "no puede" comprar ese vestido nuevo o porque "no le alcanza" para ir a cenar con su pareja a ese restaurante que aún no conoce, o porque "no tiene" para llevar a cabo ese atractivo viaje, etcétera. Pues bien, una vez hecha esta afirmación, le invito a conocer el antídoto contra la costumbre. l. CULTÍVESE. 2. INTERÉSESE 3. ATRACCIÓN. 4. REVELE. 5. COMPARTA. Ésta es la manera en la que he encontrado un momento para crecer en mi vida. Renovarse o morir, pero no como amenaza, sino como lógica opción de vida. Tener la capacidad y creatividad para renovar emociones, vivir la apasionante aventura de renacer día con día, buscar la novedad en lo cotidiano. Mientras llegue nuestro próximo momento para crecer, haga algo nuevo, algo que nunca haya experimentado: renuévese, renuévese. Este taller fue diseñado para ayudarlo a cambiar, pero ni con 100 capítulos va a aumentar su autoestima si no HACE ALGO, ahora es el momento decídase para que celebremos nuestra... ¡Emoción por existir!
Experimentar el placer del deber cumplido El diccionario define la palabra digno como aquello proporcionado al mérito y condición de una persona u cosa, significa que merece. Esto me ha llevado a pensar en la reconfortante experiencia que todo ser, humano vive cuando sabe que ha realizado algo bien, muy bien, y entonces experimenta placer por lo que hizo. Sin embargo, lo que se debe subrayar es que para saber que hicimos algo bien, para autovalorarse, para ejercer una auténtica autocrítica, se requiere un profundo deseo de ser mejor, y ese deseo proviene de nuestra propia autoestima. El famoso filósofo griego Aristóteles afirmó en alguna ocasión: "Nosotros somos lo que hacemos", y pienso que esa aseveración es verdadera, porque efectivamente todo lo que hacemos en la vida resulta ser un fiel reflejo de lo que somos. Si usted se valora y estima realmente, todo lo que haga debe ser "digno de usted"; y es entonces cuando, por ejemplo, al redactar una carta, se siente mal si tiene faltas de ortografía; o cuando se viste, se siente mal si su ropa está sucia o con alguna mancha; o bien, cuando se sube a su automóvil se siente mal si éste está sucio. Ese "sentirse mal" proviene de su más auténtica autoestima, percibe que no lo merece. Es más, si ha vivido momentos en los cuales definitivamente no se sube a su auto al estar sucio, si no se pone esa ropa sucia por nada del mundo, si no manda esa carta con faltas de ortografía, aun a pesar de que urja hacerlo, es porque un sentimiento de "vergüenza" se lo impide. Esa vergüenza es una fuerza muy poderosa y, estudiada desde esta perspectiva, muy sana. Es usted tanto, que se siente mal por aquello que hizo al "ahí se va". El resultado de sus actos no le satisfacen. Es cuando percibe que lo que hizo no corresponde a lo que usted es. Experimentar esta sensación es un noble indicio de una gran autoestima. Si esto le ha pasado, ¡lo felicito!. Es verdaderamente impresionante (por lo menos para mí) que existan personas que hacen su trabajo mal, mediocremente; pero eso no es lo impactante, sino que al terminarlo ¡se sienten bien consigo mismas! (¿Ya vio qué es lo impactante?) Es el caso de la secretaria a la que se le pide un reporte y lo entrega a mano, no obstante que tiene una máquina de escribir junto a ella. Es el caso del asistente que entrega una lista de pendientes repleta de faltas de ortografía y en una hoja sucia y arrancada de un cuaderno. Es el caso del hijo que se viste de una forma "fachosa", y tiene su guardarropa repleto de buenas prendas, digamos de ropa digna (pero digna ¿de quién?). Es el caso del muchacho que visita a la novia yendo en su automóvil sucio y lleno de basura en su interior y ¡ni se da cuenta!, de hecho le extrañan las caras de "fuchi" que le hace su novia y no se explica el porqué. En fin, los ejemplos pueden ser interminables, lo único que tienen en común es la pobre auto estima de quien ejecuta los actos. No hay autocrítica, y no la hay porque no existen valores de referencia para autocalificarse. Aquí lo invito a reflexionar más profundamente en el tema. Empecemos. La fábrica de nuestras vidas: Referencias Todo hombre es como un cheque firmado en Cada vez que emitimos un juicio de valor, lo realizamos con base en una referencia. Para saber que algo es grande, deducimos que lo es pero con respecto a algo más pequeño. Por ejemplo, si usted coloca un cenicero junto a una cajetilla de cigarros, ¿de qué tamaño "le parece" el cenicero? Es posible que responda que de un tamaño mediano. Pero si el mismo cenicero lo coloca unto al refrigerador, ¿de qué tamaño "se le hace" el cenicero? ¿Pequeño, verdad? De igual forma, si ahora coloca el cenicero junto a un alfiler, ¿cómo se le figura el tamaño del cenicero? Grande, ¿no es así? Pues bien, la lección de este "Momento para crecer" es: "Todo en la vida es basándose en una referencia", Bien podríamos afirmar que "las referencias" son la fábrica de nuestras vidas. Por ello, cuando usted emite un juicio de valor, cuando dice que algo es grande, pequeño, caro, barato, delgado, grueso, feo, bonito, profundo, superficial, etcétera, lo hace basándose en una referencia. Compruébelo en su vida cotidiana cuando dice por ejemplo que algo está caro. ¿Caro para quién?, porque tenga la plena certeza de que eso que a usted le pareció caro, lo pudo considerar otra persona una verdadera ganga. La referencia está en el poder adquisitivo de su bolsillo. O bien, otra referencia en este mismo ejemplo podría ser el grado de utilidad de la cosa por adquirir. Me acuerdo de una novia que tuve, a quien le encantaba gastar y gastar creo que por eso le dije "tuve". Uno de los argumentos que me daba cuando la criticaba por haber comprado algo muy caro, carísimo (un reloj de gran lujo, por ejemplo), era: "Analicemos, ¿cuántos días vaya traer puesto el reloj si 10 uso diario y durante todo un año? Trescientos sesenta y cinco días, ¿no? Bueno, entonces, si dividimos el precio entre esa cantidad de días, ¡ya me salió baratísimo mi reloj por día!... '" Imagínese hada más. De todas formas, aunque en ese entonces no me hacía mucha gracia ese argumento, le confieso que actualmente, de vez en cuando lo aplico. Creo que cuando uno va a usar un bien material con frecuencia, si nos va a servir por bastante tiempo, toda inversión por grande que sea está justificada. Una computadora, por ejemplo, si usted piensa adquirir una de gran poder, con lo último de la tecnología en multimedia, el precio de esa máquina será carísimo en caso de que usted tan sólo la quiera para entretenerse con juegos de video, si por el contrario, la va a utilizar para redactar cartas diariamente, enviar y recibir su correo electrónico de varias partes del mundo; si la necesita para realizar los mejores diseños y dibujos para sus presentaciones; si buscará diariamente información de vanguardia para su empresa en Internet; si la utilizará para llevar su contabilidad con la mayor exactitud posible, pues le aseguro que, cueste lo que cueste, se le hará muy accesible su precio. Todo es una referencia. Nada es barato ni caro, todo es igual en la vida... Pues bien, lo anterior muestra la importancia de una referencia para lograr calificar algo. Piense, ¿qué es una regla o una cinta métrica o las horas que marca un reloj? Respuesta: una referencia, aquello que nos sirve para valorar algo. Ahora bien, si "ese algo" es lo que usted hace, la referencia trascendente resulta ser "usted mismo", Mientras la gente se aprecie más a sí misma, más se autoexigirá un trabajo de gran calidad. Es por ello que he llegado a afirmar que esa sensación de gran placer experimentada luego de haber cumplido con un deber, es una sensación exclusiva de la persona que tiene una muy alta autoestima, de alguien que se sabe digno. A una persona no le podemos exigir que haga algo digno, noble y honorable, sin antes confirmar que "sea" digna, noble y honorable. Necesitamos esa poderosa referencia. Es entonces cuando la misión de este taller de autoestima me emociona enormemente: "Compartir opciones para mejorar su calidad de vida". Imagínese la satisfacción que experimentamos (lo digo con sincera humildad) todos aquellos que participamos en este taller, enseñando nuevos modelos de vida, compartiendo nuevos horizontes, aprendiendo juntos una NUEVA CONCIENCIA de calidad humana. Ésas son las valiosas referencias que necesita el ser humano para hacerlas suyas y que conformen su identidad, para así, actuar en consecuencia con esa identidad. Nosotros no podemos elegir lo que no conocemos, entonces resulta ser una gran lección de vida el dedicarse a enseñar a otros, a ser un auténtico maestro de vida. Le confieso que me embarga la emoción el poder compartir con usted estas reflexiones, mismas que surgen de mi más profundo deseo de superación personal y pasión por ayudar a otros. Esta pasión se la quiero contagiar hasta lo más profundo de su ser. Deténgase un momento a pensar si todo lo que le rodea en este momento, ahora mismo mientras lee, es digno de usted. Su arreglo personal ¿es digno de usted?, el orden y limpieza de su habitación ¿es digno de usted?, su cuerpo ¿es digno de su espíritu, lo merece su yo interior? Más aún, ha pensado si los amigos que ha elegido en su vida ¿son dignos de usted? En fin, piense si todo lo que realiza es verdaderamente digno de usted. Pero, por favor no sólo responda sí o no a las preguntas anteriores, no se trata de responder sí o no nada más. Se trata de generar un gran momento para crecer si logra "darse cuenta" de su parámetro de referencia, si logra confrontarse a sí mismo sabiendo quién es y, por tanto, qué merece; le aseguro que entonces, y sólo entonces, podrá responder adecuadamente "sí o no" a estas preguntas. Tener la formidable oportunidad de demostrarse a sí mismo lo que uno vale, incluso sin importar demostrado a los demás, confrontándonos con nuestra más auténtica identidad y buscar la congruencia con nuestras acciones y elecciones, le garantizo que redunda en el lógico incremento de su placer por el deber cumplido. Es auto premiarse con el llamado "Orgullo de autoría". El placer que genera dicho orgullo, exclusivo para mentes triunfadoras, es otra razón para que mantenga su... ¡Emoción por existir!
Incremente su autoestima y, luego, haga algo verdaderamente digno de usted, logrando así sentirse bien consigo mismo, experimentando el orgullo de saberse el autor de los hechos.
|