El poder de la mente subconciente

 
 
 

17 Como utilizar  la mente subconsciente para perdonar
La vida no tiene favoritos. Dios es la vida y este principio vital fluye a través de todos y cada uno de nosotros en este momento. El principio vital gusta expresarse a sí mismo como armonía, paz, belle­za, alegría y abundancia a través de usted. A esto le llama usted Vo­luntad Divina o la tendencia a la vida.
Cuando usted pone resistencia mental al fluir de la vida a través de su cuerpo, en su mente subconsciente se fijará esta congestión emocional, produciendo toda clase de condiciones negativas. La Vo­luntad Divina nada tiene que ver con las condiciones caóticas o desdi­chadas en que se desenvuelve este mundo. Todas estas condiciones son traídas por el pensamiento negativo y. destructivo del mismo hombre. Por esta razón, es necedad culpar a la Voluntad Divina de nuestros problemas o penalidades.
Son muchísimas las personas que ponen resistencia para que les fluya el principio vital, acusándolo reprochándolo por las penurias, malestares y sufrimientos de la humanidad. Hay otras que le culpan por sus penas, dolores, pérdida de seres queridos y tragedias persona­les. Descargan su ira contra e¡ principio divino y lo creen responsable de su miseria. Mientras esta gente sostenga tales conceptos negativos acerca del principio divino, experimentarán automáticamente las reac­ciones negativas de su mente subconsciente. En la actualidad, tales personas no saben, ignoran, que se están castigando a sí mismas. Es necesario que comprendan la verdad, que hallen la liberación y suspendan toda condenación, resentimiento y cólera contra cualquier poder ajeno a sí mismos. De otra manera, no podrán avanzar en pros­peridad, felicidad o actividad creativa. En el instante que estas perso­nas mantengan en su mente y en su corazón un Dios de amor y cuan­do crean que el principio divino en el Padre amoroso que los observa, los cuida, los guía, los sostiene y los fortalece, este concepto y creen­cia acerca del principio de vida o divino será aceptado por su mente subconsciente y les llegarán bendiciones innumerables.
LA VIDA SIEMPRE PERDONA
Cuando usted se corta un dedo, la inteligencia subconsciente dentro de todos y cada uno de nosotros comienza inmediatamente a repararla. Nuevas células se reproducen formando el tejido que cu­bren la herida. Cuando coméis por error un alimento contaminado o dañado, la vida le provoca el vómito con el fin de conservarle. Si us­ted se quema la mano, el principio vital reduce el edema y la conges­tión, reproduce los tejidos y la piel.
La vida no tiene nada contra usted y siempre perdona sus erro­res. La vida nos devuelve la salud, vitalidad, armonía y paz, cuando usted coopera pensando en la armonía con la naturaleza.
Sus pensamientos negativos, dolorosos, mórbidos y la mala vo­luntad se posesionan y obstaculizan el fluido del principio vital en usted.
COMO ELIMINO SU SENTIMIENTO DE CULPA
Conocí a un hombre que trabaja todos los días casi hasta la una de la mañana. No prestaba la debida atención a su mujer y sus hijos. Siempre estaba muy ocupado, trabajaba mucho. Creyó que la gente lo felicitaría por tanto empeño en su trabajo y su constancia de pasar la media noche en pleno trabajo. Sufrió una hipertensión y se sintió culpable. Inconscientemente había procedido a castigarse trabajando duro, olvidando completamente a su familia.
Un hombre normal no hace esto. Se interesa en sus hijos y en su desarrollo.
Le expliqué la razón de por qué trabajaba él tan arduamente, diciéndole: "Hay algo que lo está devorando, pues de otro modo no actuaría así. Se estaba castigando a sí mismo y ha aprendido a perdo­narse usted mismo". Tenía un profundo complejo de culpa con su hermano.
Traté de convencerlo de que la Divina Providencia no lo estaba castigando, era él mismo quien se castigaba. Por ejemplo, cuando usted desprecia la ley vital, sufrirá de acuerdo con esto. Cuando usted pone su mano desnuda sobre un alambre de alta tensión, lo quemará. Las fuerzas de la naturaleza no son malvadas; es el uso de ellas lo que de­termina si tienen un efecto bueno o malo. La electricidad no es noci­va; depende de como usted la use, ya sea para incendiar un edificio o alumbrar una casa. La única pena es la ignorancia de la ley y el úni­co castigo, es la reacción automática del hombre que desprecia la ley.
Cuando usted emplea mal el principio de química, puede hacer explotar su laboratorio o la fábrica. Cuando usted golpea una tabla con su mano, es posible que se la lastime; el objeto de la tabla no es éste. El objeto puede ser recostarse en ella o para que soporte sus pies.
Este hombre comprendió que Dios no condena o castiga a na­die, y que todos sus sufrimientos se producían por la reacción de su mente subconsciente a los pensamientos destructivos. En alguna oca­sión había engañado a su hermano y ahora éste no le prestaba aten­ción. Aún estaba él lleno de remordimientos y culpa.
Le pregunté: ¿quiere engañar a su hermano de nuevo?
El contestó: No
Cuando le falló, se justificó alguna vez?
El contestó: Sí
Pero no lo ha hecho ahora?
Me contestó: No; estoy ayudando a otros que no saben como vivir
Agregué a su comentario: "Usted tiene que perdonarse a sí mis­mo". El perdón es mantener los pensamientos sintonizados con la ley divina de armonía. La autocondenación es llamada el infierno (esclavitud y restricción); el perdón se llama cielo (armonía y paz)". Tuvo una total recuperación por cuanto la pesada carga de culpa y autocondenación fueron eliminadas. El médico comprobó que su pre­sión sanguínea se había normalizado. Al haber explicado su mal ha­lló su remedio.
UN ASESINO APRENDIÓ A PERDONARSE A SI MISMO
Hace algunos anos me visitó un hombre que había asesinado a su hermano en Europa. Me explicó que su hermano se entendía con su esposa y que al descubrirle les había disparado en la confusión de tal momento; esto había sucedido quince anos antes de nuestra entre­vista. Poco después conoció a una muchacha americana con la cual se había casado, teniendo tres hermosos niños; estaba ocupando una posición en donde ayudaba a mucha gente; era otro hombre, se había transformado. Sin embargo sufría una profunda angustia y tortura mental, creyendo que Dios le castigaría.
Le expliqué cómo ya no era física y sicológicamente el mismo hombre que hacía quince anos había matado a su hermano; pues se­gún los científicos nos informan, las células del cuerpo cambian cada once meses; además, mental y espiritualmente era un hombre nuevo, amable, lleno de bondad y buena voluntad por los demás. El hombre "viejo" que había cometido el crimen, quince años antes, estaba men­tal y espiritualmente muerto. En este momento él estaba condenando a un hombre inocente.
Esta explicación causó un profundo efecto sintiendo como si un gran peso se hubiera quitado de encima; entonces comprendió el sig­nificado del versículo: "Venid ahora; razonemos juntos; aunque tu mal sea como la escarlata, será tan blanco como la nieve; aunque sea tan rojo como el carmesí, será tan blanco como la lana".
LA CRITICA NO PUEDE HERIRLE MIENTRAS USTED NO LO CONSIENTA
Me contaba una maestra de escuela que uno de sus compañeros le escribió criticándola por una lección dictada con demasiada rapi­dez; no pronunciaba algunas palabras, la dicción era muy pobre y su discurso pésimo. La maestra se puso furiosa llena de resentimiento ha­cia el muchacho, pero admitió la crítica como justa; su primera reac­ción fué infantil reconociendo al fin que la nota recibida era benéfica y maravillosa. Procedió inmediatamente a corregir sus deficiencias de dicción tomando un curso de "Cómo hablar en público" en el City College.
Luego escribió y agradeció al autor de la nota por su interés ex­presándole gran aprecio por sus conclusiones, lo cual le había permi­tido una oportuna y adecuada corrección.
COMO SER COMPASIVO
Supongamos que ninguna de las cosas dichas en la carta mencio­nada hubiese sido verdad. La maestra habría comprendido que el tema de la clase había alterado los prejuicios, supersticiones o creencias sectarias del autor de la nota y simplemente habría visto la expre­sión de una persona enferma vaciando su resentimiento, como si una caldera sicológica lo hubiera impulsado.
Para comprender este fenómeno se necesita compasión. Usted no podrá ser herido cuando comprenda que tiene la clave de los pen­samientos, reacciones y emociones. Las emociones siguen a los pensa­mientos, y usted tiene el poder de rechazar todos los pensamientos que puedan perturbarlo o trastornarlo.
ABANDONO EL ALTAR SIN CELEBRARSE EL CASAMIENTO
Hace algunos años fui a una iglesia para celebrar un matrimonio. El novio no apareció. Al cabo de dos horas la novia rompió a llorar di­ciendo: "Le rogué a la Divina Providencia me asistiera con su iluminación, y esta es la respuesta. Si no havenido, quizás haya sido lo me­jor para ambos".        
Cualquier otra persona en un estado similar se habría dejado lle­var por un estado emocional, terminando en gritos, tomando sedantes y hasta hospitalizada.
Sintonícese con la Inteligencia Infinita que permanece en el sub­consciente, escódese en la respuesta que reciba en la misma forma que un niño se escuda en los brazos de cu madre. Es así como usted pue­de obtener la salud y el equilibrio emocional.
EL MATRIMONIO ES ALGO MALVADO, LA VIDA SEXUAL ES UNA COSA MÓRBIDA Y YO SERIA UNA MALVADA, DIJO ELLA
Hace algún tiempo entrevisté a una joven de 21 anos de edad. Se había educado en un ambiente rancio e insano, le habían enseñado que era pecado bailar, jugar a las cartas, nadar o salir con un hombre.
La joven vestía siempre de negro, no usaba ninguna clase de ma­quillaje pues según su madre era pecado, quien además le añadía que todos los hombres eran perversos, que el sexo era cosa maligna, cual libertinaje endiablado.
Concluí que esta joven debía aprender a perdonarse a sí misma pues se sentía llena de culpas. Perdonar significa dar. Ella debía cam­biar sus falsas creencias por las verdaderas vitales y una estimación de sí misma. Cuando salía con jóvenes de la empresa donde trabajaba, tenía un profundo sentimiento de culpa y sentía que Dios la iba a castigar. Varios jóvenes le habían propuesto matrimonio, pero según me contó: "Era un error casarse. Él sexo es algo perverso y yo sería malvada". Era la voz de la conciencia y acondicionamiento mental mal formado desde su infancia.
Estuvo visitándome una vez a la semana y le enseñé como traba­jan las mentes consciente y subconsciente, tal como yo le expliqué en este libro. Comprendió que había sufrido un embrutecimiento cerebral, hipnotizada y condicionada por su madre ignorante, supersti­ciosa, fanática y frustrada. Se separó de su familia; empezó a vivir una vida normal y maravillosa. Siguió mis consejos, se vistió mejor, concurrió a los salones de belleza, tomó lecciones de baile con un pro­fesor y también aprendió a conducir carro. Aprendió a nadar, jugar las cartas; aceptó muchas invitaciones y citas; empezó a amar la vida. Suplicó por tener un compañero adecuado y pidió al infinito espíritu traerle un hombre que armonizara con su modo de ser. Esto se llevó a cabo una tarde cuando salía de mi oficina, había un joven espéren­me y los presenté; hoy están casados y armonizan entre sí perfecta­mente.
PERDONAR ES NECESARIO PARA CURARSE DE CIERTAS ENFERMEDADES
Y cuando estéis orando, perdonad si tenéis algo contra alguno, para que también os perdone a vosotros vuestras ofensas.
Perdonar a otros es esencial para la paz mental y salud radiante. Es necesario que perdonéis a todos los que os han hecho mal, si que­réis la paz y el bienestar perfectos. Perdonarse a sí mismo es poner vuestros pensamientos en armonía con la ley y orden divinos. Real­mente no pueden perdonarse a sí mismos hasta cuando usted no haya perdonado a los demás. Rehusar perdonarse a sí mismo es ni más ni menos que el orgullo o ignorancia espiritual. La medicina psicosomática de hoy, sostiene el hecho que todos los sentimientos, condena­ciones, hostilidad y remordimientos, son la causa de un prototipo mental que producen enfermedades que van desde la artritis hasta los desórdenes cardíacos. Recalcan que estas personas enfermas han sido maltratadas, heridas, golpeadas, injuriadas y guardan odio y re­sentimientos contra sus opresores.. Esto produce sangrantes heridas en la mente subconsciente. Hay una sola medicina que puede curar sus heridas: Perdonando.

PERDÓN ES AMOR EN ACCIÓN
Lo esencial en el arte de perdonar, es tener el deseo auténtico de hacerlo. Cuando usted desea perdonar sinceramente a otro, tiene el cincuenta por ciento a su favor. Perdonar a los demás no significa ne­cesariamente el que deba tener relaciones con él o se asocie a él. Us­ted no puede ser obligado a querer a alguien, ni puede imponérsele le­yes que le obliguen a tener buena voluntad, amor, paz o tolerancia. No es posible amar a las personas porque emitan una ley a tal efecto. Se deduce entonces que se puede amar a otros, sin que necesariamen­te nos gusten.
"Amaos los unos a los otros". De esto, todos y cada uno de no­sotros puede hacerlo quien realmente lo desee. Amar significa desear a los demás salud, felicidad, paz, alegría y todas las bendiciones de vida. Sólo existe un requisito; ser sincero. Usted no es del todo mag­nánimo cuando perdona; en cierto modo hay egoísmo por cuanto us­ted piensa en ello y lo siente. Como usted crea y piense, así será. ¿Hay algo más simple que esto?
TÉCNICA DEL PERDÓN
El método expuesto a continuación es muy sencillo, obrará ma­ravillosamente en su vida cuando lo practique: tranquilice su mente, relájese y siga adelante. Piense en el principio divino tantas veces cita­do, piense en su amor por usted y afirme: "Perdono total y libremen­te a Fulano de Tal (mencione el nombre del ofensor); lo libero men­tal y espiritualmente. Perdono totalmente cualquier cosa relacionada con el problema en cuestión. Soy libre y él (o ella) es libre. Es un sentimiento maravilloso. Es mi día de olvido general, libero a todas y cada una de las personas que me han ofendido y les deseo a todas ellas prosperidad, felicidad, paz y todas las bendiciones de la vida. Lo hago libre, alegre y amorosamente y cualquier cosa que yo piense de la persona o personas que me han ofendido, diré: -La he liberado y todas las bendiciones de la vida sean con ella. Soy libre y él será libre". Los resultados son maravillosos.
Una vez que usted ha perdonado con toda sinceridad a la perso­na es necesario repetir la plegaria, este es el gran secreto del perdón. Si la persona permanece en su mente o la ofensa particular por ella inferida surja a su mente, elimínela diciendo: "La paz sea contigo". Hágalo así muy a menudo cuando el pensamiento entre en su mente. Usted hallará que después de pocos días el pensamiento o experien­cia retornará cada vez con menos intensidad, hasta desaparecer.
LA PRUEBA ACIDA DEL PERDÓN
El oro se prueba con ácido. Hay también una prueba acida para el perdón. Si yo le contara algo extraordinario de alguien que usted no quiere porque le ha engañado, o defraudado, y usted se enfurece al oír noticias buenas de su eventual enemigo, esto significaría que las semillas del odio están todavía en su mente subconsciente disponibles a hacer estragos con usted.
Supongamos que haya tenido un doloroso abceso dental hace un año y usted me lo cuenta; si yo le preguntara si ha tenido casual­mente disgusto en este momento, al contármelo, con toda seguridad que me contestará: "Por supuesto que no; tengo recuerdo de ello pe­ro no disgusto". He aquí la clave. Usted guarda memoria del inciden­te pero no sufre por ello. Es esta la prueba del ácido y m necesario comprenderla sicológica y espiritualmente; de otro modo está simple­mente obstaculizándose a sí mismo y no está practicando el verdade­ro arte del perdón.
PARA COMPRENDER ES NECESARIO PERDONAR
Cuando un hombre comprende la ley creativa de su mente, cesa de culpar a los demás y las condiciones que obstaculizan su vida. Sa­be que son sus propios pensamientos y sentimientos los que crean su destino. Además está consciente que lo externo no es la causa condicionadora de su vida y experiencias. Creer que otros puedan destruir nuestra felicidad, que usted es la pelota de un cruel destino, que us­ted necesita oponerse y pelear con los demás para poder vivir, todas estas y otras cosas parecidas son insostenibles una vez comprenda que sus pensamientos son cosas factibles.
"Lo que un hombre piensa en su corazón, así será".


RESUMEN DE LOS PUNTOS MAS SOBRESALIENTES

  1. El principio vital no respeta a nadie. La vida no tiene favori­tos. El principio vital parece favorecerle cuando usted se sintonice a sí mismo con el principio de armonía, salud, alegría y paz.
  2. El principio vital no envía ni enfermedades, ni accidentes, ni sufrimientos. Nosotros atraemos estas cosas sobre sí mismos por nues­tros propios pensamientos destructivos negativos basados en la ley "lo que sembramos, recogeremos".
  3. Su convicción sobre el principio vital es la cosa más importan­te de su vida. Si usted está convencido realmente de la existencia del Amor Divino, su mente subconsciente responderá dándole innumera­bles bendiciones. Crea en el Amor Divino.
  4. El principio vital no guarda rencor alguno contra nadie. La vi­da jamás condena. La vida cura una profunda cortada en su mano. La vida le perdona cuando se quema un dedo, reduciendo el edema y restaurando la parte afectada perfecta y totalmente.
  5. El complejo de culpa es un falso concepto del principio vital ni nos castiga, ni nos juzga. Usted se castiga o juzga a sí mismo por sus falsas creencias, pensamientos negativos o autocondenación.
  6. El principio vital, ni condena ni castiga. Las fuerzas naturales no son malvadas; es el efecto de su uso. Depende de como utilice us­ted el poder que "están dentro de ellas. Usted puede utilizar la electri­cidad para matar a alguien e iluminar su casa. Puede utilizar el agua para ahogar a un niño o calmar la sed. El bien o el mal respaldan el pensamiento y el propósito en la propia mente del hombre.
  7. El principio vital jamás castiga. Los hombres se castigan a sí mismos por su falso concepto de Dios, de la vida, y del universo. Sus pensamientos son creadores y ellos crean su propia miseria.
  8. Si alguien le critica y estas faltas son ciertas, alégrese y apre­cie el comentario. Esto le da la oportunidad de corregirse.
  9. No volverá a ser herido por la crítica cuando comprenda que usted es la clave de sus pensamientos, reacciones y emociones. Esto le dará la oportunidad para rogar y bendecir a los demás, y en conse­cuencia, a sí mismo.
  1. Cuando suplique para obtener guía y actuar correctamente, tómelo tal como venga. Comprenda que es bueno y muy bueno. En­tonces no habrá causa para autoapiadarse, odiarse o criticarse.
  2. No hay algo que sea bueno ni malo, sólo el pensamiento así lo hace. No hay nada malo en el sexo, el deseo de comida, prosperi­dad, riqueza o expresión perfecta; depende de como utilice estas ne­cesidades, deseos o aspiraciones. Sus deseos por alimentarse pueden lograrse sin matar a alguien para conseguirlo.
  3. El resentimiento, el odio, mala voluntad y hostilidad están detrás de un pesado fardo de malestares. Perdónese a sí mismo y a los demás, irradiando amor, vida, alegría, buena voluntad para todos aquellos que le ofendan. Continúe hasta atando traspase su mente y tenga verdadera paz con. ellos.
  4. Perdonar es dar algo -Dar amor, paz, alegría, sabiduría y to­das las bendiciones de la vida a los demás, basta que no haya dolor en vuestra mente. Es esta la prueba del ácido del perdón.
  5. Supongamos que usted haya tenido un abceso dental hace un ano, era muy doloroso. Pregúntese a sí mismo, ahora duele? La res­puesta será negativa. En forma semejante si alguien le ha ofendido, calumniado, herido, ultrajado, su pensamiento contra esta persona es negativo? . Se enfurece cuando lo recuerda? Si es así, las raíces

del odio están allí, vivas y destruyéndole. La única manera de elimi­narlas es con amor, deseándole a la persona ofensora todas las bendi­ciones divinas, hasta el instante en que el recuerdo de la persona no le mortifique y reaccione con una bendición de amor y paz. Esto es el significado de "perdona setenta veces siete".