Diagnósticar la energía y la salud mediante radiestesia |
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
En otras palabras, la enfermedad de una persona podía registrar, y registraba, unas «reacciones electrónicas» en el cuerpo sano de otra. Si se podían distinguir las longitudes de onda de las varias enfermedades, podría emplearse a personas sanas para detectar las enfermedades de otras. El sistema nervioso humano sano podría servir como instrumento de diagnóstico. Nacía así oficialmente la ciencia de la radiestesia médica. DESCUBRIR LA ENFERMEDAD
Como el diagrama no es del todo exacto, no sabrá usted a ciencia cierta qué organo o estructura concreta está enfermo. Únicamente ha identificado la zona general. A continuación,, escriba una lista de todos los órganos localizados en ella. Si tiene usted dibujos, fotos o ilustraciones de estos órganos, le vendrán muy bien. Mediante un proceso de eliminación, pregunte al péndulo: «¿Funciona mal este órgano?» y observe la respuesta. Haga la misma pregunta sobre cada uno de los órganos de la lista, hasta que localice el afectado. Entonces puede hacer preguntas más concretas: «¿Está inflamado este órgano?» «¿Es hiperactivo?» «¿Es hipoactivo?» El péndulo le dará las respuestas, si hace las preguntas correctas. Al practicar esta técnica resultarán muy útiles los conocimientos de anatomía y fisiología, pues le ayudarán a hacer las preguntas apropiadas.
Uno de los problemas con la curación magnética es saber la duración adecuada del tratamiento. Siempre hay una duración óptima en cualquier momento dado para obtener los mayores beneficios para ambos. Esta duración puede determinarse mediante el péndulo, y también con éste puede averiguarse la frecuencia del tratamiento. Emplee los procedimientos descritos anteriormente. El péndulo será su herramienta. Como con las otras terapias, su uso no requiere adquisición de experiencias ni probar equivocándose una y otra vez. Se abren nuevas posibilidades para el alivio de la enfermedad y el dolor. RESUMEN No es nuestra intención desarrollar aquí por completo el tema de la salud, algo que requeriría muchos volúmenes. Hay muchas terapias que no hemos incluido, como la reflexología, acupuntura y acupresión, hidroterapia, terapia térmica, Remedios Florales, medicina de hierbas, homeopatía y ayuno. En el futuro surgirán muchas más. Con todo lo interesantes y atractivas que puedan ser, es importante recordar los principios fundamentales de la salud. Los caminos para llegar a éstos son variados. Pero hasta que nos adaptemos a las leyes del orden natural (las leyes de lo que existe) y sintonicemos con ellas, seguirá habiendo enfermedad y seguirán siendo necesarias terapias nuevas y mejores. Acaso esta sea la lección que cada manifestación de la enfermedad ha de enseñarnos. Es la naturaleza empleando la vara del dolor y el malestar para hacer que nos acerquemos más a ella. En lo que respecta a las terapias, todo en este universo dinámico y en constante transformación es una bendición para nosotros, una fuente de salud, en algún punto del espacio y el tiempo, y viceversa, pues en otro punto dado en el espacio y el tiempo puede ser dañino y destructivo. Algunas cosas que son beneficiosas para ciertas personas son dañinas para otras. Incluso algo bueno en proporciones excesivas puede ser perjudicial. Necesitamos un instrumento de medida que registre las buenas cualidades. Lo tenemos en el sistema nervioso humano, el sentido radiestésico. Aprenda las técnicas de la radiestesia. Tómese el tiempo y el esfuerzo necesarios para adquirir un dominio razonable de las mismas, y habrá dado un paso gigantesco hacia la «plenitud». Vivirá y utilizará otra parte de su aparato sensorial hasta ahora ignorada, y se independizará de la obediencia a todas las autoridades y expertos. No los necesitará, pues usted mismo medirá los efectos (en las filosofías hinduistas, la palabra que significa hombre es manas, que traducida literalmente quiere decir «el medidor» o «el que mide»). Al aprender más sobre las técnicas de curación natural, descubrirá mediante la práctica que una terapia sola raramente da resultados permanentes. Casi siempre será una síntesis, una combinación de varias terapias físicas, emocionales, mentales y espirituales la que funcione. Es lógico, teniendo en cuenta que la mayoría de las enfermedades no se deben a un solo factor, sino a una síntesis de factores negativos que gradualmente ganan control del cuerpo. Así pues, el secreto de la"curación es hallar la adecuada combinación de terapias que produzca el acorde de resonancia adecuado o la frecuencia capaz de restablecer el equilibrio de energía. Dos terapias usadas por separado pueden ser excelentes, pero en combinación acaso sean peligrosas. Lo opuesto también es verdad. Dos terapias diferentes, estudiadas y administradas por separado tal vez no sean beneficiosas para usted, pero en combinación pueden actuar de tal modo que provoquen los resultados necesarios. Cada síntoma de uña enfermedad es único. Cada individuo es único. En cierta ocasión, un resfriado podrá curarse mediante la acupresión y las hierbas, en tanto que en otro momento sólo responderá a un cambio dietético y un tratamiento de sales celulares. Son variables. Con una sola excepción, no hay reglas fijas en el universo dinámico de energía donde todo está en constante flujo y transformación. La única regla fija es: «Discrimine y mida». Son cuatro las técnicas fundamentales del péndulo que usted debe dominar antes de dedicarse a la curación: La Prueba de la Compatibilidad: Mide la interacción entre dos o más campos de radiación. Puesto que todo en el universo irradia energía, todo posee un campo de fuerza y, por lo tanto, puede medirse la compatibilidad de todo lo que existe. En cualquier caso, coloque juntos los dos objetos o personas que quiera comprobar, física o simbólicamente. Sostenga el péndulo por encima de las sustancias, símbolos o fotografías y pregunte: «¿Son compatibles entre sí?» Observe con atención la clase de oscilación y su intensidad. Esta técnica es especialmente importante cuando se combinan varias terapias, alimentos o extractos de hierbas. La Pregunta del Sí o el No. Es la más versátil y sencilla técnica del péndulo. Todos los otros métodos son meras variaciones. En caso de emergencia, puede usarse casi para todo. Sencillamente, haga una pregunta que pueda responderse con un sí o un no. Por un proceso de eliminación, averiguará toda clase de información. Diagnóstico mediante Diagramas o el Cuerpo. Aquí no hay que hacer ninguna pregunta. Basta con sostener el péndulo por encima de cada zona del diagrama o del cuerpo y observar el tipo de movimiento que se produce. Si oscila en sentido positivo, la zona está bien; si oscila negativamente, hay algún problema. Este método es más rápido que hacer preguntas sobre cada órgano, lo que puede ser agotador y llevar demasiado tiempo. En este caso, se trata sólo de leer directamente el campo de fuerza. Medición: Esta técnica puede aplicarse para medir la cantidad de una sustancia que conviene tomar, o para medir la duración apropiada de un tratamiento, la frecuencia de una terapia dada al día, o por cuánto tiempo ha de continuarse el tratamiento. Cualquiera que sea la unidad de medida que utilice, sean miligramos de vitamina, o dosis de 2x a 12x de una sal celular, o unidades de tiempo en minutos, días o semanas, plantee su pregunta pensando en esa medida. Empiece por la cantidad más pequeña posible y ascienda gradualmente, observando atentamente en todo momento los movimientos del péndulo. Al mencionar una cantidad, el péndulo oscilará en sentido negativo (en sentido contrario a las agujas del reloj) o en sentido positivo. En todo caso, cuando el péndulo interrumpa su giro positivo (en el sentido de las agujas del reloj), esa es la medida correcta que está buscando. Por ejemplo, supongamos que está resfriado y el péndulo indica que sería conveniente tomar vitamina C. Pregunte entonces: «¿Necesito 100 mg? ¿200 mg? ¿300 mg? ¿400 mg? ¿al día?» y así sucesivamente, siempre que siga moviéndose en sentido positivo, aumentando la cantidad de miligramos. Deje que oscile unas pocas veces antes de seguir con la siguiente cifra. Supongamos que el péndulo comienza a oscilar al mencionar 3.000 mg al día. Ahora quiere usted saber por cuánto tiempo debe seguir tomando esta dosis. Así que pregunta: «¿Sigo con el tratamiento durante un día? ¿Dos días? ¿Tres días?» y así sucesivamente. Espere unos pocos minutos después de mencionar cada cifra para que el péndulo tenga tiempo de reaccionar. Supongamos que deja de girar al mencionar cinco días. Quiere decir que tiene que tomar 3.000 mg de vitamina C todos los días durante cinco días. A medida que adquiere destreza, sin duda desarrollará sus propios métodos. Esto es normal y saludable. Con toda probabilidad no hay dos personas que manejen el péndulo del mismo modo, pues se trata de un arte único e individual. Lo importante es aprender los principios básicos. Esta es una ciencia relativamente nueva y son bienvenidos todos los métodos e investigaciones nuevas. Al final de este libro encontrará una extensa Bibliografía sobre el tema.
|