Meditación

 

 
 
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EL PÉNDULO Y LA MEDITACION

Definimos la meditación como la concentración, relajada, aunque prolongada, de la mente en una idea, objeto, problemas u
objetivo. Es a la vez un medio de adiestrar la mente y un instru­mento para la mente disciplinada. Es la herramienta no superada
del pensamiento creativo, para la resolución de problemas, para eliminar bloqueos y obstáculos psíquicos y la manifestación últi­ma de la capacidad interior de una persona en la realidad exterior.
Como podemos ver, la meditación es mucho más que sentarse a cantar mantras y contemplarse el ombligo.
Desgraciadamente, mucha gente confunde ciertos ejercicios específicos y prácticos de meditación con el arte mismo de la meditación, y asumen equivo­cadamente que consiste sólo en ello. Es como creer que la música puede abarcarse en una sola canción o en la habilidad para tocar un solo instrumento, o que el único género literario que existe son las novelas de detectives.
No hay nada raro ni misterioso con la meditación. Cualquiera que haya observado a un artista o escritor reflexionando sobre un problema creativo, o que haya participado en una discusión de ejecutivos, o que haya pensado profunda y continuamente en cualquier clase de dificultad personal, ha estado meditando incons­cientemente. Como instrumento mental, sin embargo, es mucho más eficaz si se practica conscientemente y a voluntad.
Las técnicas de meditación varían de acuerdo con el propósito y la función que se quiera alcanzar. Básicamente, todas requieren control de la respiración, relajación corporal y serenidad mental. Las técnicas para alcanzar este estado divergen: las hay que se basan en la respiración, en el cuerpo, en los sentimientos, en los pies, en los pensamientos, en los ideales y en las cualidades tras­cendentales, como la belleza, el amor, Dios, etc.
Pues cada uno de nosotros es único, y estamos dotados de distintas estructuras y temperamentos, no es sorprendente que a cada uno de nosotros le convenga cierto tipo determinado de me­ditación. El péndulo puede usarse para determinar cuál es el me­jor para nosotros. Además de seleccionar la forma particular de meditación, podemos determinar la duración ideal de cada sesión y el lugar más conveniente.
El ejercicio mental es parecido al físico, en el sentido de que hay que trabajar teniendo en cuenta nuestros límites, si no quere­mos agotar nuestros músculos mentales. Por este motivo, las se­siones de meditación no debieran ser demasiado largas, especial­mente en el comienzo.
Dibuje el esquema de un reloj con sus sesenta minutos. Sosten­ga el péndulo por encima del cinco y pregunte: « ¿Puedo meditar hoy durante cinco minutos?» Si oscila positivamente, pregunte: « ¿Puedo meditar hoy durante diez minutos?» Si la respuesta es afirmativa, siga aumentando el tiempo en la pregunta hasta que el péndulo oscile negativamente. Así sabrá cuál es su límite de seguridad.
Al empezar a entrenarse en los niveles mentales superiores, des­ cubrirá que el ambiente, la atmósfera, el entorno, adquieren una gran importancia. Cada lugar tiene una atmósfera mental-emocional particular, determinada por el ritmo de frecuencias o por las vi­braciones de las personas que lo visitan o viven allí habitualmen­te. Si demasiadas personas con pensamientos o estados de ánimo bajos ocupan un lugar durante cierto tiempo, sus emanaciones tien­den a permanecer y el lugar no es adecuado para la meditación.' Ciertas zonas, como los hospitales, asilos para enfermos mentales y metros están cargados de vibraciones y entidades astrales negati­vas y no son adecuados para practicar la meditación, en especial para el principiante. Si algún principiante poco entrenado se pu­siera a meditar en uno de estos lugares, muy probablemente estas entidades penetrarían en su aura (campo magnético, piel psíqui­ca), causando indisposiciones, pérdida de energía u obsesiones. Es fácil protegerse de este tipo de riesgos utilizando el péndulo para descubrir si el lugar elegido es lo bastante seguro para practicar la meditación.
La meditación puede reportarnos grandes beneficios. Practica­da del modo adecuado, mejorará nuestra salud, eliminará nues­tros temores, complejos y bloqueos psíquicos, y abrirá nuevos cam­pos de experiencia mental. Nos mostrará toda una nueva perspectiva ante la vida. Mal practicada, puede llevar a la enfermedad men­tal. Por lo tanto, elija un buen maestro y use su péndulo.
Es interesante que muchas personas que manejan habitualmen­te el péndulo consideran que éste es una forma de meditación, pues se requiere una actitud serena, meditativa y relajada. El empleo del péndulo le ayudará a meditar mejor, y la meditación me­tódica le ayudará a manejar mejor el péndulo.