Minerales Estudio sobre los minerales

 

 
 
Tienda de minerales
 
Vibración y energía
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La terapia celular, o Sistema Bioquímico de Medicina, es el nombre de un sistema de tratamiento desarrollado por el doctor Wilhelm Heinrich Schuessler a finales del siglo XIX, basado en la «teoría celular» de Virchow. En 1858, Virchow descubrió que el cuerpo es poco más que una enorme planta química y que lo que llamamos enfermedad no es sino una deficiencia en uno o más de los elementos químicos inorgánicos de las células del cuer­po. Descubrió que todas las células están compuestas de tres ele­mentos básicos: agua, materia orgánica (como azúcares, proteínas y grasas) y materia inorgánica, es decir, sales minerales. Estas «sales celulares» o sales minerales o sales de los tejidos son esenciales para reconstruir las células. Se dan en cantidades diminutas en todo el cuerpo, y su papel en la lucha contra la enfermedad y equilibrio del organismo es inmenso.
Diagnosticando en qué sales celulares es deficiente un paciente y corrigiendo la carencia al proporcionarle la sal adecuada, en forma de pequeñas pastillas homeopáticas, el doctor Schuessler consiguió un increíble número de curaciones. La atracción de su sistema reside en su sencillez. Hay doce sales básicas y usando una sola o combinaciones de ellas puede curarse la mayoría de las enfermedades.

Estas sales no son fármacos, son inofensivas para el organismo. Son sencillamente dosis diminutas de minerales que actúan restableciendo el equilibrio del cuerpo. Su función no es suprimir síntomas ni matar bacterias; una vez logrado el equilibrio, el cuerpo se sanará por sí mismo. Las doce sales celulares son :

 

1. Fluoruro de calcio. 2. Fosfato  de     calcio. 3. Sulfuro de calcio. 4. Fosfato ferroso o de hierro. 5. Cloruro potásico. 6. Fosfato potásico.
7. Sulfato potásico.
8. Fosfato de magnesio.
9. Cloruro de sodio.
10. Fosfato  de     sodio.
11. Sulfato de sodio.
12. Oxido   silícico.

Estas sales se presentan en varias potencias, de lx a 12x. Cuanto más alto sea el número, mayores son la potencia y la frecuencia. Son directamente asimiladas por la corriente sanguínea y actúan de inmediato. (Para una descripción detallada lea el libro The Bio­chemic Handbook).
Como ejemplo de lo anterior, en cierta ocasión observé a un amigo que tomó algo de sílice para curar un grano. En pocos minutos, oímos un agudo chasquido procedente del brazo donde tenía el grano. Se produjo una intensificación del dolor -que él describió como una explosión de dolor- y luego el grano gra­dualmente disminuyó de tamaño. Se redujo a la mitad en una hora y media. En cuatro horas había desaparecido y no le dolía.
Como con las vitaminas, el problema con estas sales milagro­sas es saber cuáles tomar y para qué enfermedad, y las dosis y frecuencia de las mismas. Siga el mismo procedimiento empleado con las vitaminas y tendrá acceso a un método verdaderamente seguro y eficaz de tratamiento hasta entonces ignorado por usted.