Explore los poderes de su mente y diagnostique sus temores, bloqueos subconscientes y complejos

 
 
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Explore los poderes de su mente y diagnostique sus temores, bloqueos subconscientes y complejos

Isidore Friedman, maestro en el manejo del péndulo, ha dicho a menudo: «El mayor peligro para la humanidad radica en que tenemos a nuestra disposición los inmensos poderes de la moderna tecnología mientras vivimos en la atmósfera psicológica del año 2000 a.C. Es comparable a darle a un hombre de las cavernas primitivo y nómada los controles de un avión 747 y decirle que lo pilote. El único resultado posible es el desastre.»
Casi todos nosotros tenemos una gran cantidad de opiniones, axiomas e ideas anticuadas, acientíficas y erróneas, algunos cons­cientes y la mayoría inconscientes. Estos falsos axiomas o creen­cias proceden de varias fuentes: de sistemas morales o éticos anti­cuados, formulados hace miles de años en la era pre-científica; de evaluaciones equivocadas de ciertas experiencias negativas de nuestra niñez; de pautas negativas adquiridas en existencias pre­vias -según afirman las ciencias ocultas-. Sea cual sea su fuen­te, el problema sigue siendo cómo localizarlos y eliminarlos para poder manifestar la verdad que hay en nuestro interior.
Muchas personas de talento no descuellan nunca en la vida debido a ciertos sentimientos de falta de auto-estima que arrastran desde la niñez. Estos sentimientos o emociones están asociados a ciertas creencias irrelevantes para la mente adulta y para la cali­dad de las capacidades reales presentes. Ocultos en el subconscien­te, siguen emanando hacia el exterior en el aura de la persona, así que aquellos en quienes tiene que producir una impresión favorable, de algún modo sienten que la persona no es «lo suficien­temente buena». A nivel no verbal, emanan estos sentimientos sub­conscientes de falta de auto-estima, y las radiaciones del individuo repelen las nuevas y mejores oportunidades.
Cuando la persona no es consciente de sus radiaciones y no conoce las leyes de la física de radiaciones, tiende a reproducir pautas pasadas de rechazo, y a interpretarlas del mismo modo. Por ejemplo, al ser rechazado como candidato a un empleo, vol­verán a hacerse conscientes los viejos sentimientos de falta de va­lía y autoestima y se resentirán su fe y seguridad en sí mismo. Esto continúa de manera progresiva creando un círculo vicioso que provoca odio, cólera, frustración y enfermedad. Las radiacio­nes de estas emociones negativas atraen nuevas calamidades, y así sucesivamente. Es una pauta muy conocida.
Uno de los axiomas básicos de la psicoterapia es que si una persona puede hacer conscientes estos sentimientos subconscien­tes, será capaz de enfrentarse a ellos de un modo racional y siste­mático, con el fin de eliminarlos. La mayoría de los psiquíatras y terapeutas intentan que el paciente interprete sus pasadas expe­riencias negativas, temores, fobias y atracciones desde el punto de vista del presente. El paciente se da cuenta de que no tiene sentido mantener las viejas convicciones y resentimientos en el con­texto de su vida presente y estado de madurez, pues acaso fueran normales en un niño, pero no lo son en un adulto; y a medida que el paciente interpreta estos factores desde la nueva perspecti­va, a medida que los racionaliza, controlándolos mediante la ra­zón, se disuelven y descargan su energía negativa, con lo que el paciente se cura.
Una de las mejores técnicas para diagnosticar los problemas emocionales y mentales consiste en emplear el péndulo. Ahorra muchísimo tiempo. El terapeuta o el paciente no tienen que em­barcarse en largos y tentativos procesos que a veces duran años para averiguar las raíces del problema. Con el péndulo, podrá sintonizar e identificar cualquier energía negativa de su aura, des­cargándola o anulándola, como veremos.
Volney Mathieson fue un pionero que descubrió que todos los miedos, sentimientos y resentimientos -todo pensamiento y emoción- eran de naturaleza eléctrica. Experimentando con dis­positivos detectores de mentiras, descubrió que si una persona re­cordaba ciertos hechos pasados, o si se le provocaba un cambio de estado de ánimo, la aguja del detector saltaba erráticamente. La intensidad de estos saltos era exactamente proporcional a la intensidad y violencia de sus reacciones.
Mathieson procedió luego a inventar el «electropsicómetro» o «E-metro», diseñado para medir los saltos de la corriente emocio­nal y mental de una persona que sujetara las dos manijas conecta­das a los electrodos.
Redactó una lista de palabras para usar junto con su electrop­sicómetro. Conectaba al paciente a su dispositivo y luego le pedía que leyera la lista en voz alta. Invariablemente, ciertas palabras provocaban reacciones violentas que se reflejaban en las lecturas del dispositivo eléctrico. Tales palabras estaban asociadas con ciertos complejos muy violentos y negativos de miedo o resentimiento en la mente subconsciente de la persona. Casi todo el tiempo, ésta no se daba ninguna cuenta de sus reacciones negativas: tanto éstas como sus recuerdos estaban profundamente enterrados en el sub­consciente.
Incidentalmente, se trata de un fenómeno normal, de un meca­nismo protector elemental de la mente. Si una persona tiene senti­mientos o experiencias dolorosos, demasiado intensos y dolorosos para enfrentarse a ellos conscientemente, el subconsciente levanta a su alrededor una especie de muro mental, manteniendo ocultos estos sentimientos y memorias. Si la mente no levantara estos blo­queos protectores, los recuerdos inundarían la conciencia en toda ocasión en que ocurriera un suceso similar, lo que probablemente conduciría a la locura a una mente no adiestrada. Así que lo que suele ocurrir es que se provocan recuerdos, pero ese los mantiene por debajo del umbral de la conciencia. La persona puede encole­rizarse o deprimirse, pero no es consciente de la causa real. Y esto constituye un auténtico peligro.
La persona, que no se da cuenta del empuje y violencia de sus recuerdos y bloqueos, proyecta estas energías en su ambiente, su entorno. «El otro tipo me sacó de mis casillas.» «Mi jefe es un tirano.» «La culpa la tienen los judíos, los hippies, los rojos, los negros», y así sucesivamente. Es acaso una de las principales causas del fracaso en nuestras vidas.
Otro efecto negativo de lo mismo es el enorme desperdicio de energía. Los bloqueos subconscientes «congelan», por así decirlo, enormes porciones de nuestra energía vital. Nos causan tensiones y agotamientos. La energía que podría emplearse para alcanzar nuestras necesidades y objetivos más genuinos queda encerrada en el subconsciente, donde se desperdicia.
Volney Mathieson apuntaba todas las palabras que producían lecturas erráticas de su contador y hacía que la persona hablara sobre ellas. Al explicar las asociaciones con una palabra determi­nada, el contador gradualmente bajaba hasta niveles normales. Esto indicaba que la energía contenida se liberaba y que se descargaba el complejo o bloqueo. El proceso es parecido a descargar una batería.
He aquí un fragmento de la lista de palabras seleccionadas por Volney Mathieson en su libro Super Visualization.

caliente - arenoso - azul - funeral - golpe - caída - gérmenes - abandonado - violación - menstrual - vergüenza - regañar - elevar las cejas - gato - rico - lago - bosque - flores - sesión de cine - avaro - puente - nieve - frío - blanco - alto - látigo
- patada - sangrar - dolor - llorar - aborto - amor - despre­ciar - reñir - comprar - besar - bailar - hipócrita - mujer - dinero - agua - campamento - deseo.

Si le interesa la lista completa, lea el libro citado. No tenemos que limitarnos a unas listas específicas, es sencillo redactar la pro­pia. Basta con elegir cincuenta palabras al azar del periódico o de su revista favorita. Si quiere, un amigo puede seleccionarlas. Si tiene usted un electropsicómetro, podrá comprobar cada pala­bra. Si no lo tiene -y son caros- puede usar el péndulo.
Tome la lista y diga la palabra o señálela con el dedo y piense en ella, observando la reacción del péndulo. Si oscila en dirección negativa, o empieza a girar a lo loco y a dar vueltas, una gran cantidad de energía negativa está siendo generada en su subcons­ciente a
Reserve media hora cada día para escribir por orden todas las asociaciones y recuerdos despertados por la palabra. Tendrá usted sorprendentes revelaciones sobre sí mismo a medida que estos blo­queos inconscientes emergen a la luz de su conciencia. Este es el primer y principal paso para eliminarlos.

partir de las asociaciones establecidas con la palabra. Si el péndulo oscila suave y fluidamente en la dirección positiva, quiere decir que la palabra no provoca ninguna reacción negativa.
Es un instrumento excelente de diagnóstico para terapeutas pro­fesionales, pues proporciona un punto de partida preciso para ini­ciar el tratamiento.
Si no acude usted a un terapeuta, redacte una lista de todas las palabras que provocaron movimientos erráticos del péndulo.

 

ADVERTENCIA: Si un recuerdo provoca una respuesta dema­siado violenta, si su reacción provoca fuertes reacciones físicas, debe buscar ayuda profesional. No siga con el procedimiento, pues requiere una mente estable y adiestrada. Si no está usted en esta categoría, busque a otra persona que sí lo esté.


Isidore Friedman tiene un sistema diferente para diagnosticar bloqueos y problemas subconscientes. Lo llama el «método Fried­man de análisis de puntos concretos». Se basa en la estructura astrológica de las casas zodiacales (véase figura 7). Al trazar un círculo de las casas zodiacales, se ve que las doce casas abarcan todas las áreas posibles de la experiencia humana. Sosteniendo el péndulo por encima de cada una de ellas y observando la reac­ción obtenida, podremos localizar con toda precisión el área de experiencia negativa, que requerirá esfuerzos conscientes por nues­tra parte para reforzarla.
Si, por ejemplo, el péndulo da una respuesta negativa sobre la tercera casa, significa que usted tiene energías negativas y re­primidas que provocan actitudes dañinas en el aspecto de las co­municaciones con los demás. Tiene problemas de comunicación. También tiene una actitud negativa hacia sus parientes.
Si el péndulo da respuestas negativas u oscila erráticamente sobre la quinta casa zodiacal, significa que usted padece bloqueos y tiene actitudes negativas ante las relaciones amorosas, la creati­vidad y los niños. Si analiza estos factores con sinceridad, retroce­diendo en su memoria y recordando todas sus experiencias al res­pecto, descubrirá que probablemente siempre ha tenido dificultades en este sentido. Ahora podrá empezar a explorarlas y observar los motivos subyacentes. Compruebe si no está usted apegado a prejuicios erróneos o axiomas subconscientes que son negativos y equivocados y que, por lo tanto, le conducen a toda clase de futuras experiencias negativas.
Si actúa con sinceridad, probablemente descubrirá que algún suceso o incidente pasado, negativo y doloroso, modifica sus opi­niones presentes sobre un tema concreto; la interpretación racio­nal del suceso pasado permitirá controlarlo.
Compruebe sus progresos suspendiendo el péndulo por encima del área u., experiencia a la que se ha dedicado y preguntando: «¿Todavía soy deficiente en esta faceta?» Observe la respuesta y la intensidad del balanceo.

 

CONTROL DEL EQUILIBRIO DE LOS ASPECTOS DE SU VIDA

La sociedad occidental padece un mal más difundido y más peligroso que el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y la tuberculosis juntos. Sus efectos son devastadores y destructivos en la salud interior y bienestar de las personas, constituyendo una amenaza para la humanidad mayor que la Peste Negra para los europeos en la Edad Media. Podemos llamar a esta enfermedad «unilateralidad» o «monoideísmo». Es la enfermedad de la frag­mentación.
La sociedad está fragmentada en legiones de especialistas que conocen únicamente un campo o disciplina y que no pueden ver la relación entre su especialidad y el todo. La enfermedad se ca­racteriza por la incapacidad de las personas de advertir el conjun­to total, las relaciones globales.
Esta incapacidad parece producir individuos que no pueden vi­vir y funcionar como totalidades, que no se esfuerzan por integrar las varias esferas de la vida cotidiana en un sistema equilibrado y simétrico. Un individuo puede triunfar como empresario y ser un fracaso en sus relaciones personales. Otro acaso sea socialmen­te popular, pero incapaz de ganarse la vida. Otro aún tal vez sea genial con las manos, pero incapaz de pensar o planificar. Los grandes intelectuales a menudo no están en contacto con sus senti­mientos, y están emocionalmente enfermos, y así sucesivamente. Tales individuos pueden vacunarse contra la enfermedad psíquica de la fragmentación si intentan equilibrar sus vidas conscientemente.
Isidore Friedman en su libro The Mathematics of Conscious­ness menciona las cinco esferas o aspectos vitales que deben estar equilibrados e integrados entre sí para llevar una vida satisfacto­ria. Son: el aspecto físico (por ejemplo, la dieta, las ropas, la buena salud, el ejercicio); el aspecto mental (por ejemplo, capaci­dad intelectual, intereses mentales, facilidad de comunicación, de compartir ideas); el aspecto financiero (carrera, ganar suficiente dinero para llevar una vida cómoda y saludable, ganar dinero ha­ciendo lo que a uno le gusta); el aspecto social (amigos, estímulos emocionales de personas afines a usted, amor); y el aspecto espiri­tual (la búsqueda del significado y propósito de su vida, evolución interior).
La infelicidad, frustración y la mayoría de los males psíquicos tienen su origen en un desequilibrio funcional de una o más de estas esferas. Friedman utiliza una carta con una estrella de cinco puntas (véase figura 8) para determinar qué aspecto está desequili­brado y dónde hay que adoptar medidas correctoras. Observe la figura 8 y cópiela en una hoja aparte. Escriba su nombre en el centro (o el nombre de la persona de que se trate). Sostenga su péndulo por encima de cada punta de la estrella y pregunte: «¿Es­toy desequilibrado en este aspecto de mi vida?» El péndulo indica­rá con precisión las zonas de mayor desequilibrio. Haga una lista de éstas. A continuación pregunte: «¿Tengo que concentrarme más
en este aspecto? ¿Tengo que concentrarme menos? ¿Debo dar prio­ridad a este aspecto de mi vida en estos momentos?»
Observe la respuesta, teniendo en cuenta la intensidad y ampli­tud de la oscilación. Luego empiece a dedicarse a los aspectos indicados. Por ejemplo, si el péndulo señala que es usted deficien­te socialmente, comience a esforzarse por hacer nuevas amistades, salir más, comunicarse más con la gente, etc. Si señala que se concentra demasiado en el aspecto financiero, acaso necesite re­forzar el aspecto espiritual para equilibrarlo.


Utilizando este procedimiento, podrá supervisar y controlar sis­temáticamente sus energías. Conviene hacer este examen una vez al mes. Si practica estos ejercicios y técnicas de modo continuo y sincero, las ventajas que cosechará en cada aspecto de su vida serán muy superiores al tiempo y al esfuerzo dedicados.

 

 

  Cantidad de energía Estabilidad y solidez Hace 5 años Hace10 Hace 15
En general          
Parte delantera          
Parte trasera          
Parte derecha          
Parte izquierda          
           

La medida se realiza del 0 al 10, aunque siempre se puede sobrepasar esta medida en ambas direcciones.

Siempre se puede inventar una nueva pregunta, que sea clara y concisa, y realizar su respuesta radioestésica.

Después de cada medición hay que hacer un reset o limpieza mental antes de empezar con la siguiente pregunta.

Después de varias preguntas y respuestas, podremos descubrir alguna información relevante y a partir de ahí, trabajar la salud con consciencia. O sea hay que analizar los datos obtenidos y sacar conclusiones. Si en dónde más flojo esta de energía es en el campo mental, tendremos que focalizar, poner nuestra intención y trabajo terapéutico en el campo mental. Aqui en esta web encontrarás muchas posibilidades de descubrir técnicas terapéuticas y espirituales que las puedes prácticar tu sólo. Una de las mejores técnicas terapéuticas es la trasmisión de energía mediante la concentración, meditación, imposición de manos, etc.

El cuerpo mental

            Nuestros pensamientos e ideas, y nuestros conocimientos racionales e intuitivos, son portados por el cuerpo mental. Su vibración es mayor que la del cuerpo etérico y la del cuerpo emocional, y su estructura es menos compacta. Es de forma ovalada, y en el desarrollo superior del hombre su volumen puede extenderse hasta ocupar aproximadamente el mismo espacio que el cuerpo emocional y el aura emocional juntos. La irradiación áurica del cuerpo mental tiene un alcance de unos cuantos metros más.
            En una persona poco desarrollada mentalmente, el cuerpo mental tiene la apariencia de una sustancia blanca lechosa. Los pocos colores existentes son apagados y sin brillo, y su estructura aparece relativamente opaca. Cuanto más vivos son los pensamientos y cuanto más profundos son los conocimientos intelectuales de una persona, tanto más claros e intenso son los colores que irradia su vehículo mental.
            Al igual que el cuerpo emocional, el cuerpo mental también posee una octava mayor y una octava menor. Sus frecuencias menores se manifiestan en el pensamiento lineal del entendimiento racional, a través del cual buscan su acceso a la verdad la mayoría de las personas. Este tipo de actividad racional se basa en las percepciones del plano físico. Junto a esto, el cuerpo físico y sus sentidos recogen informaciones que transmiten al cuerpo emocional a través del cuerpo etérico; el cuerpo emocional transforma las informaciones en sentimientos y los retransmite después al cuerpo mental, que, a su vez, reacciona ante ellos con la formación de pensamientos verbales.
            Con frecuencia, debido a la influencia del cuerpo emocional y de sus estructuras emocionales no liberadas, las informaciones se distorsionan y el pensamiento se tiñe. Surgen esquemas mentales recurrentes a través de los cuales enjuiciamos los acontecimientos de nuestro mundo. Esto significa que el entendimiento racional no es ni mucho menos imparcial y objetivo, aun cuando se arrogue esa cualidad.
            Los pensamientos que surgen en el cuerpo mental por esta vía generalmente giran en torno al bienestar personal y a los intereses del devenir terrenal y mundano. En este caso la solución racional de los problemas se convierte en la función principal del cuerpo mental. Sin embargo, esto significa una distorsión de su carácter original y una limitación de sus capacidades.

 

 

 

 

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