Cómo usar el péndulo

 

 
 
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Aprender a usar el péndulo es como aprender cualquier otra técnica que valga la pena. Requiere tiempo, esfuerzo y dedicación. Dadas estas condiciones, su éxito está asegurado.
El péndulo es un medio de comunicación entre las mentes consciente e inconsciente. Para que pueda tener lugar la comunicación entre estos dos «extraños», ha de establecerse un lenguaje común, un lenguaje que sea comprendido por ambos.
La mente subconsciente no puede originar nada. Sólo puede actuar en base a sugerencias transmitidas por una fuente exterior; en este caso, por la mente consciente del que maneja el péndulo. Este debe informar a su propio subconsciente cuáles serán los sím­bolos o movimientos que indicarán una respuesta positiva, negati­va o probable. El subconsciente debe comprender perfectamente su papel para que pueda tener lugar la comunicación apropiada. Este procedimiento recibe el nombre de programación del subconsciente.
Tome una hoja grande de papel en blanco y dibuje los siguien­tes símbolos: una flecha vertical, una flecha horizontal, un círculo en el sentido de las agujas del reloj, y un círculo en sentido con­trario a las agujas del reloj, como se muestra en la figura 5.
1. Suspenda el péndulo sobre la flecha vertical. Comience con una longitud de cuerda de tres pulgadas. (Nota: no hay una longi­tud de cuerda estándar. A medida que gane experiencia, se hará una idea más precisa de la que se requiere.) Al sostener el péndu­lo, éste estará quieto o se moverá erráticamente por encima de la flecha.
2. A continuación, mire el péndulo y con el poder de su mente consiga que se mueva en la línea recta hacia arriba y hacia abajo, en la misma dirección de la flecha. NO LO MUEVA CON LOS DEDOS NI LA MANO, EMPLEE UNICAMENTE EL PODER DE SU MENTE Y SU VOLUNTAD.
Nueve veces de cada diez, el péndulo obedecerá. Aunque sor­prendente para muchas personas que no entienden los fenómenos mentales, es algo perfectamente natural. La mente tiene, efectivamente, el poder de influir en la materia, y éste es uno de los métodos más sencillos para probarlo.

Si le resulta difícil hacer que el péndulo obedezca a su mente, es que está usted cansado la razón normal o que no tiene el necesario voltaje o energía mental para hacer que se mueva. Este último motivo es muy raro, ya que hasta los niños pueden hacerlo. Si después de descansar sigue resultándole imposible mover el péndulo, debe empezar a almacenar la energía mental nece­saria mediante este ejercicio, que ha de practicar a diario. Si persevera, con el tiempo logrará hacer que se mueva el péndulo. La mente puede reforzarse por la gimnasia mental de modo muy pa­recido al robustecimiento del cuerpo mediante ejercicios físicos.
3. A continuación, suspenda el péndulo por encima de la flecha horizontal. Mírelo y ordénele con la fuerza de su mente que se mueva en la dirección de la flecha: horizontalmente

4. Esta vez repita el procedimiento manteniendo el péndulo por encima del círculo trazado en el sentido de las agujas del re­loj, y ordenándole con la fuerza de su mente que se mueva en una' dirección circular que corresponda a la del círculo.

5. Haga lo mismo con el círculo en sentido contrario a las agujas del reloj.
Antes de practicar el siguiente paso, cerciórese de que domina la facultad de hacer que el péndulo se mueva en cualquier direc­ción que usted desee.

6. Una vez comprobado lo anterior, haga que se mueva en dirección de las agujas del reloj mientras lo mantiene por encima del círculo correspondiente. Haga que gire trazando un círculo ininterrumpido. Al girar, diríjase a su subconsciente, háblele en voz alta. Llame a su subconsciente por su nombre y diga: «Cuando yo haga una pregunta cuya respuesta sea sí, harás que el péndulo se mueva en el sentido de las agujas del reloj, en la misma direc­ción que tiene ahora.» O diga: «Este movimiento significa sí.» Hable con autoridad. Recuerde que está dando órdenes a su men­te subconsciente, y que ésta debe obedecerle.

7. Luego mantenga el péndulo sobre el círculo trazado en sen­tido contrario a las agujas del reloj y con el poder de su mente haga que se mueva en la misma dirección del círculo. A medida que gire, diga a su subconsciente: «Cuando yo haga una pregunta cuya respuesta sea no, harás que el péndulo se mueva en la misma dirección que tiene ahora.» O diga: «Este movimiento significa no.»

8. Repita este procedimiento una vez al día durante una se­mana. Así, las sugerencias dadas «prenderán» en su subconsciente.
Una vez que el subconsciente esté programado, estará usted listo para empezar a usar el péndulo. Antes de hacerlo, he aquí algunos puntos importantes que recordar.

 

 

La idea de que podemos tener acceso a información sin tener que utilizar el proceso de pensamiento consciente nos resulta ex­traña debido a la naturaleza mentalista de nuestro sistema edu­cativo. Sin embargo, muchos inventores estarían dispuestos a testificar el hecho de que las piezas de información cruciales que hicieron posibles sus invenciones les llegaron cuando habían re­tirado su atención del empeño que tenían entre manos y estaban haciendo otra cosa, como la de consentirse una relajante siesta. La mera idea de aplicar esta técnica para obtener información resulta amenazadora para nuestro ego porque revela que, en con­tra de sus suposiciones, la mente consciente no es el principio y el final de todo. Es simplemente una herramienta y, por tanto, tiene sus limitaciones.
A través del Proceso de la Presencia, se nos anima a que for­mulemos muchas preguntas acerca de nuestra experiencia vital. Y, con el fin de no reducir la fuerza y el potencial de este aspecto de nuestro viaje, se nos pide desde el mismo principio que no nos aproximemos a estas preguntas de un modo en que nos pon­gamos límites. Si aplicamos de manera automática las extrava­gancias limitadoras del ego, nos vamos a privar de muchas y profundas ideas. También les cerraremos la puerta a las maravi­llosas experiencias de la intuición y la inspiración. De ahí que se nos anime a abordar cada pregunta que se nos haga durante el Proceso de la Presencia de este modo:

A lo largo de todo este viaje, el hallazgo de respuestas
ante las preguntas que se nos formulen no es tan
importante como formular las preguntas sinceramente,
con una mentalidad abierta.

No tenemos que preocuparnos lo más mínimo si no recibimos de inmediato la respuesta a una pregunta que nos hayamos hecho. Nuestro trabajo estará hecho una vez hayamos formulado la pregunta con sinceridad. Si la respuesta no se hace evidente de inmediato, podemos optar por mantener la mente abierta sobre el tema, para dar la posibilidad de que se nos ofrezca la respues­ta cuando menos lo esperamos.
No tiene sentido pensar con intensidad sobre las respuestas a las preguntas que se formulan, para luego quedarse frustrados por no haber podido acceder a ellas conscientemente. Este enfo­que nos va a llevar a reaccionar ante nuestra frustración echán­dole el cierre a la búsqueda con un juicio limitador sobre no­sotros mismos. Durante el Proceso de la Presencia, nadie va a evaluar nuestras respuestas, simplemente porque no hay respuestas correctas o incorrectas. Nuestras respuestas no pueden ni van a ser tasadas por comparación, porque nuestro viaje se va a adap­tar de tal modo que encaje con nuestras necesidades individua­les. Ni siquiera va a haber respuestas a las cuales se supone que tenemos que llegar. Lo único que tenemos que hacer es hacer las preguntas y mantener la mente abierta para, así, permitir que se nos den las respuestas. Al no cerrar automáticamente nuestra bús­queda de respuestas con un juicio limitador sobre nosotros mis­mos, impediremos que nuestros procesos de pensamiento que­den silenciados por las inseguridades del ego.
Las leyes del universo dicen que cada causa genera un efecto. Esto se puede traducir también como «Buscad y encontraréis», «Pedid y se os dará» y «Llamad y se os abrirá». En otras pala­bras, cuando hacemos una pregunta y no damos fin al proceso de intentar encontrar una respuesta, esa respuesta tiene que ser en­tregada inevitablemente en nuestra conciencia de una manera u otra. La pregunta es la causa, y la respuesta es el efecto. Una ga­rantiza la otra. Éste es el enfoque que se nos pide que adoptemos con todas las preguntas que se nos planteen durante el Proceso de la Presencia. Cada vez que nos hagamos una pregunta, tenemos que ser pacientes y dejar que se nos dé la respuesta del modo que resulte más ventajoso para nuestro viaje a través del proceso.
El problema que tenemos es que nosotros, tal como nos conocemos en este momento, no lo sabemos todo. De hecho, tal como nos conocemos en este momento, sabemos muy poco. Sin embargo, hay un aspecto de nuestro ser que sí lo sabe todo, aun­que puede que nosotros aún no seamos conscientes de él. Lo sabe todo sin tener que «pensar» en ello. Lo sabe. Es nuestra presencia interior. Ella ha sido la testigo silenciosa de cada expe­ riencia que hayamas tenido, y lo recuerda todo de cada instante de esas experiencias, como si estuviera ocurriendo justo en este momento. Para ella, todas las experiencias que hemos tenido es­tán sucediendo justo ahora, porque la conciencia del instante presente no conoce el tiempo. Se podría decir que la diferencia entre el ego y nuestra presencia interior eterna es que el ego tiene que pensar para poder comprender, mientras que la presencia interior sabe. Nuestra presencia interior sabe porque es el testigo permanente de todas las experiencias de nuestra vida; mientras que el ego se enfoca en el mundo exterior, y está determinado por el mundo exterior y por lo que los demás están haciendo en él.
Cuando abordamos una pregunta con la idea preconcebida de que sólo podemos acceder a la respuesta a través del pensa­miento, hacemos del ego un cómplice, al tiempo que nos limita­mos a la mente pensante como único mecanismo posible para lograr el empeño. Y de este modo hacemos callar a nuestra con­ciencia del instante presente. Este proceso de callamiento tiene lugar de forma automática, porque nuestra presencia interior se atiene a la ley de no interferencia. Permanece serena y silenciosa si insistimos en obtener la información, únicamente, a través del proceso de pensamiento y de entendimiento. Pero, en cuanto estamos preparados para aceptar la idea, y actuar en función de ella, de que lo que hemos «hecho» de nosotros mismos (el ego) no es de fiar, y que la mente es una herramienta que tiene sus limitaciones, invitamos automáticamente a la omnisciente con­ciencia del instante presente a que nos dé la respuesta. De este modo, nos abrimos automáticamente a la posibilidad de acceder, sin ningún esfuerzo, al conocimiento interior. En este mundo, la mente será siempre el medio a través del cual se nos transmitirá el conocimiento, pero no necesariamente es el único medio para acceder al conocimiento.
Si formulamos todas nuestras preguntas acerca de la vida desde este punto de conciencia, activamos la energía de la intui­ción, de la inspiración y de la revelación en nuestra experiencia cotidiana. Y esto nos abre la puerta al espacio del conoci­miento sin tener que saber por qué. Es esencial que nos permita­ entrar en la experiencia del conocimiento sin saber por qué, porque durante el Proceso de la Presencia vamos a poder acceder a experiencias que tuvimos antes de desarrollar el lenguaje. Es­tas experiencias tuvieron lugar antes de que pudiéramos añadir­les conceptos mentales, y muchas de ellas son simplemente sen­timíentos, vibraciones o sensaciones. Son «conocimientos». Son energías en movimiento. Son las experiencias emocionales que tuvieron lugar antes de que tuviéramos al alcance el lenguaje mental. Son las experiencias vibratorias que tuvimos en el vien­tre de nuestra madre y poco después de llegar a este mundo. Si insistimos siempre en tener que saber por qué para aceptar que lo que sabemos es cierto y real para nosotros, no dejaremos que nuestra conciencia entre en estos recuerdos vibratorios precoces, y los active así, con el fin de neutralizar su impacto negativo en nuestra experiencia vital actual.
Las preguntas que formulamos a lo largo de nuestra expe­riencia vital son sumamente importantes. Gracias a la ley de cau­sa y efecto, si mantenemos una mente abierta, las respuestas a nuestras preguntas se manifestarán siempre, de una manera u otra. Si tenemos en cuenta esto, quizás podamos aceptar la posibilidad de que nuestra experiencia vital en un momento dado es una respuesta que se va revelando ante las preguntas que hemos estado formulando. El motivo por el cual esto no nos resulte evidente aún es porque la mayoría de las preguntas que hemos estado haciendo se han formulado de forma inconsciente. El Proceso de la Presencia nos ayuda a rectificar este problema, al enseñarnos el modo de eliminar este comportamiento incons­ciente y al llevarnos a formular conscientemente las preguntas que nos sean de utilidad. Comprendiendo y aceptando que todas las preguntas que nos formulamos van a ser respondidas inevita­blemente, podemos poner toda nuestra atención en el proceso de formulación de preguntas útiles y retirar nuestra atención del proceso de intentar «pensar» las respuestas.

Pero a todos nos ha ocurrido alguna vez que, al no cerrar conscientemente nuestra búsqueda mental de algo, la respuesta se nos ha dado en el momento menos esperado. Esto suele ocurrir cuando estamos intentando encontrar una respuesta que tene­mos «en la punta de la lengua». Debido a que la respuesta parece estar un poco más allá del alcance de la mano, optamos por no dar por concluida la búsqueda mental, y nos decimos algo así como:

«Lo sé, eso lo sé»,
«Ya me vendrá»,
«Lo tengo en la punta de la lengua»

Y la consecuencia es que viene. Más tarde, cuando nuestra aten­ción está absorta en otra cosa, la respuesta aflora misteriosamen­te, como si siempre hubiera estado ahí. Este tipo de experiencias nos demuestra que toda la información que buscamos acerca de nuestra experiencia vital está a nuestra disposición, siempre y cuando apliquemos el método de acceso correcto. Este método no supone necesariamente pensar. Supone estar abierto para re­cibir la respuesta desde ese aspecto de nuestro ser que lo sabe todo.

Estar centrados, tener una buena línea de energía central o línea hara, es estar conectados con nuestra Presencia y por tanto tener acceso a todos los registros Akásicos, sin importar el tiempo ni el espacio. Esta idea de estar centrados o conectados se usa mucho en yoga, tai-chi, artes marciales, etc.

Establece contacto con la presencia Yo Soy la unica presencia en acción y busca tu alineamiento, busca tu equilibrio derecha e izquierda, arriba y abajo y estabiliza tu vibración. Ahora estás listo para utilizar el péndulo.

1. El péndulo responderá a cualquier pregunta que requiera un sí o no por respuesta, pero usted deberá cerciorarse de que las preguntas se plantean de ese modo. Es inútil hacerle preguntas que no puedan contestarse con una señal afirmativa o negativa. El sistema nervioso no tiene ningún idioma con el cual responder a través del péndulo.

2. Su mente y sus emociones han de estar en un estado neu­tral. Si desea obtener una interpretación exacta, no puede tener una opinión ya establecida ni sentir una emoción de­terminada por una respuesta. Sus emociones y deseos in­fluirán en la oscilación del péndulo. Para lograr los mejores resultados, adopte la actitud de una persona que lee un gasómetro o un voltímetro. Esté usted alerta, pero no tome una actitud subjetiva. Quiere una respuesta verdadera, aunque vaya contra sus deseos. Alcanzar tal estado es acaso lo más difícil del dominio del péndulo, pero, una vez conseguido, será un instrumento inapreciable durante toda la vida. Usted habrá adquirido un sexto sentido. Su conciencia y percepción se habrán expandido; es una experiencia indescriptible. Hasta que logre tal estado de neutralidad en sus preguntas, si quiere hacer averiguaciones sobre asuntos que le afecten personalmente, lo más acertado será encargar la lectura del péndulo a algún amigo suyo u otra persona que sepa manejarlo, pero no tenga ningún interés subjetivo y personal en la respuesta. Esta persona podrá mantenerse en un estado neutral y objetivo más fácilmente, lo cual es requisito indispensable para obtener resultados exactos.
3. Cerciórese de que está tranquilo y sereno al utilizar el pén­dulo. Si está trastornado por algún motivo, deprimido o eufórico o en cualquier estado de alteración emocional, ello provocará interferencias en su lectura. El motivo es que las emociones fuertes suelen afectar el sistema nervioso. El péndulo funciona en base a unos principios bioeléctri­cos. Las emociones fuertes añaden una resistencia al flujo de corriente nerviosa necesaria para hacer que se mueva. El instrumento se moverá erráticamente, vacilará, saltará y temblará como aquejado del baile de San Vito, pero dis­torsionará sus lecturas.
4. Puesto que el péndulo funciona según principios eléctricos, es muy importante que no corte usted el circuito al manejarlo. NO CRUCE LAS MANOS NI LAS PIERNAS NI DEJE QUE SE TOQUEN MIENTRAS MANEJA EL PENDULO. Sién­tese con los pies separados y firmemente plantados en el suelo. Si es usted diestro, sosténgalo con la mano derecha; si es zurdo, hágalo con la izquierda. Mantenga la otra ma­no a un costado.

5. Sepa lo que pregunta, es decir, dése perfecta cuenta de los significados de las palabras que usa al hacer una pre­gunta. Si no sabe con exactitud lo que está preguntando, el péndulo no podrá dar una respuesta adecuada o correc­ta. Muchos principiantes cometen el error de hacer pre­guntas como: « ¿Será Julieta feliz con Manolo?» o« ¿Ten­dré éxito en la vida?» El problema en este caso es que la mayoría de nosotros no sabemos qué queremos decir al hablar de «éxito» o «felicidad». Son términos demasia­do abstractos. Que sus preguntas sean lo más específicas y concretas posible. Si por éxito quiere decir lograr que un negocio le produzca cierta cantidad de dinero, eso es lo que debiera preguntar. La ambigüedad o confu­sión que la mayoría de nosotros mostramos en cuestión de palabras, es un serio obstáculo para manejar el péndulo con exactitud.
6. Después que su subconsciente esté programado con los mo­vimientos adecuados para indicar la respuesta afirmativa y negativa, y obedezca sus sugerencias, podrá incorporar otros elementos más complejos. Empleando el mismo pro­cedimiento mencionado, podrá programar un giro o rota­ción del péndulo en el sentido de las agujas del reloj que signifique POSITIVO, y un giro opuesto, contrario a las agu­jas del reloj, que signifique NEGATIVO; un giro en el sen­tido de las agujas del reloj que signifique ARMONIOSO y un giro opuesto que signifique NO ARMONIOSO. Estas nue­vas palabras tendrán importancia en los usos más avanza­dos del péndulo.
7. Después de establecer su sistema de señales y terminar el proceso de programación del subconsciente, nunca tendrá que repetirlo. Le bastará con sentarse e interpretar el fun­cionamiento del péndulo.
8. Como dijimos antes, el péndulo funciona según unos prin­cipios eléctricos y lee las radiaciones. Por lo tanto, al usar­lo cerciórese de que no está en un entorno con demasiados aparatos eléctricos, en especial los de alto voltaje, como, por ejemplo, máquinas de rayos X, televisores en color, maquinaria de alto voltaje. Estos aparatos emiten fuertes radiaciones que suelen distorsionar las lecturas y hacen que el péndulo oscile erráticamente, sobre todo cuando lo ma­neja una persona poco experimentada.

Recapitulemos los puntos principales de la introducción al uso práctico del péndulo.

- Siéntese con los pies plantados firmemente en el suelo, sin que sus manos se toquen y sin que tampoco se toquen sus piernas.
- Esté en un lugar tranquilo, con pocos aparatos eléctricos alrededor.
- Tome una hoja de papel en blanco y dibuje una flecha vertical, una flecha horizontal, un círculo en el sentido de las agujas del reloj y un círculo en el sentido contrario a las agujas del reloj.
- Sostenga el péndulo por encima de cada uno de los símbolos, mírelo y solamente con el poder de su mente haga que se mueva en la misma dirección del símbolo.
- Mientras el péndulo gira en el sentido de las agujas del reloj, diga a su subconsciente, en voz alta: «Esto significa sí.» Mientras gira en el sentido contrario, diga a su subconsciente: «Esto significa no.»
- Repita el ejercicio todos los días durante una semana, para asegurar que su subconsciente ha aceptado y asimilado las sugerencias.
- Entonces estará usted listo para hacer preguntas y descubrir todo un nuevo campo de comunicación con su mente sub­consciente.
- Cerciórese de que todas las preguntas pueden responderse con un sí o un no.

Hasta ahora hemos mencionado los dos movimientos básicos del péndulo, en el sentido de las agujas del reloj para indicar «Sí», y en el sentido contrario para indicar «No». En las etapas más avanzadas, las oscilaciones del Sí/No no son suficientes. El usua­rio querrá saber el tipo rotación positiva o negativa; en concreto, el significado del radio de la oscilación, la intensidad y la dura­ción de la misma.
Por ejemplo, si preguntamos: «¿El señor y la señora Rodríguez siguen llevándose bien en la actualidad como marido y mu­jer?» Si el péndulo gira en sentido positivo, pero con un radiopequeño, digamos de una pulgada, y la intensidad o velocidadde las vueltas es muy lenta, esto indica compatibilidad, pero sóloen un grado reducido. Lo idílico, vital y encantador de la relaciónprobablemente se ha desvanecido, y hay que renovarlo o reforzarlo.Supongamos ahora que las cosas han cambiado entre nuestraparejaimaginaria. El señor y la señora Rodríguez han estado chi­llándose y peleando como gallinas en el gallinero. Al comprobarsu compatibilidad, el péndulo no sólo gira en sentido negativo,sino que da vueltas incontroladas, con un radio de seis o site pul­gadas y una velocidad suficiente para salir lanzado de las manos
del usuario: esto indica que probablemente el divorcio está al caer.A lo largo de nuestros años de práctica, hemos descubiertootros movimientos complejos. Cada tanto tiempo, el péndulo girará en ambas direcciones; es decir, empezará, por ejemplo, a giraren el sentido de las agujas del reloj, para pararse luego y empezar a girar en sentido contrario. Según la pregunta, puede indicar mu­chas cosas. Supongamos que en la relación entre el señor y la señora Rodríguez alternan los períodos de armonía y de crisis. En cuestión de inversiones financieras, puede indicar ganancias considerables, pero con obstáculos imprevistos.
Por último, la falta de oscilación del péndulo después de hacer una pregunta significa que ésta estaba mal planteada, que era ab­surda o que no debe hacerse. Si está mal planteada, siga formu­lando la pregunta hasta que el péndulo responda. «¿Cuántos ca­mellos pueden pasar por el ojo de la aguja?» o «¿Hay que empezar a comer los helados por el lado izquierdo?» son preguntas absur­das que no deben hacerse. Dedique su tiempo a formular otras más productivas y el péndulo funcionará.
Evite, asimismo, las que no deban hacerse, pues ciertas res­puestas no pueden ser conocidas hasta el momento adecuado. Por ejemplo, cuándo y cómo morirá una persona, cuestión que acaso no le importe a usted y que puede dañar a la otra persona si su lectura es exacta, por telepatía subconsciente.

¿Cómo funciona la Radiestesia?
Encontramos dos grandes corrientes dentro de esta especialidad:
-la escuela física: se basa en la reacción física, por ejemplo: siento el agua y
reacciona el péndulo.
-la escuela mental: la reacción es una manifestación del inconsciente, por lo cual
se produce una reacción neuromuscular que mueve el péndulo.
Tenemos que tener presentes dos leyes básicas para el trabajo:
-la convención: es tener claro cada movimiento del péndulo o varillas y saber
bien su significado, para lo cual se debe hacer un entrenamiento previo.
-la orientación: es la formulación exacta de lo que busco, ej.: quiero saber tal
cosa de tal persona.
Las fases a seguir
a) Memoria subconsciente: saber lo que se va a medir y estudiar el tema para que éste se grabe en la mente inconsciente (por ej.: saber sobre chakras y sobre los significados de los movimientos).
b) Convención mental: tener claro o visualizar los movimientos o enunciarlos antes de practicar el movimiento.
c) Orientación mental: formular correctamente la pregunta sobre lo que mediré.
d) Concentración y mente "en blanco" para no influir con nuestros pensamientos y deseos y así proceder a la medición, a través de la reacción neuromuscular.
e) Interpretación de los movimientos (previo anotar en ficha).
Reglas a seguir
No se debe hacer una medición radiestésica si:
· estamos cansados
· estamos enfermos física o mentalmente
· en donde hay un punto geopatógeno
· haciendo la digestión
· si hay tormenta eléctrica
· preferentemente no sobre pisos vinílicos y alfombras sintéticas
· no exponerse en público ni a demostraciones de escépticos
· cuando se ingirieron medicamentos como psicofármacos y aspirina u otros analgésicos alopáticos, se debe esperar unas 6 horas para realizar la medición si recientemente hubo trastornos telúricos
.

El artículo siguiente es de Alejandro Mir Flor.

“La conciencia activa y serena, en la quietud del no-pensamiento”
 
 
Esto sucede esencialmente, cuando el BHUDATHA o partícula de alma que
todos llevamos dentro, también llamada esencia o conciencia; se activa y se
sincroniza, con los dos hemisferios cerebrales, generándose el estado mental
adecuado para prospectar.
 
Entre 15 y 18 hz. Sobre todo si tenemos en cuenta que para practicar la
radiestesia sobre el terreno, el cuerpo debe estar activo y en movimiento.    
Otra cuestión distinta es la radiestesia sobre plano, en la cual el cuerpo y la
mente pueden estar mucho más relajados e inactivos: de 11 a 13 Hz.
 
La sincronicidad de los lóbulos cerebrales, por lo común no se produce
espontáneamente en las personas, salvo en aquellas que han adquirido a
través de disciplinas psíquicas adecuadas, realizadas conscientemente, las
técnicas apropiadas para lograrlo.
 
El zahorí experto, cuando otea el horizonte de una finca con la vara enhiesta de
avellano y pregunta por la localización del anhelado acuífero, entra en un
estado de receptividad mental profunda, desinhibiéndose de los sentidos
terrenales y aislándose por completo del mundo exterior. En esos breves
instantes de percepción, aislado del mundanal ruido, entra en décimas de
segundos en estado alfa, adquiriendo la respuesta deseada a través de una
previa y correcta codificación mental.
 
 
El milagro se ha producido. Ha localizado con su vara un punto determinado
del terreno. Dirigiéndose allí, comprueba el sitio exacto y lo certero de su
predicción. Días mas tarde, el propietario del terreno le felicita por su éxito, y le
pregunta: ¿Cómo percibió usted, que el agua estaba allí? 
 
A lo que el zahorí, desprevenido y contrariado por lo abrupto de la pregunta,
apenas puede esbozar una tenue sonrisa, contestándole: No lo sé, no se lo
puedo explicar, simplemente sabía que el agua estaba allí...
 
El agua siempre ha estado allí, en el terreno y a la vez siempre ha estado en la
mente del zahorí. Solo necesito activar conscientemente los mecanismos de la
búsqueda, para que de su interior brotara la respuesta.
 
 
“Todo está en todas partes. Todo lo que nuestra mente piensa, existe, es.
Todo se encuentra en algún lugar secreto de nuestra psiquis, esperando
ser de nuevo redescubierto, esperando humildemente ser re-encontrado”.
 
 
 
LA INCREÍBLE TACITA DE TÉ
 
 
El buscador de conocimientos baja de su lujoso coche negro, rodeado de sus
más fieles guardaespaldas, se acerca emocionado a la puerta de la eremítica
cueva, y sorpresa, antes de llamar a la puerta, ésta se abre sola...
 
Un bello anciano de larga barba blanca, recibe con una cálida sonrisa al
perplejo visitante.
 
Le dice el invitado al Maestro: Vengo en busca del conocimiento. Tengo mucho
dinero y  en mi país soy un hombre muy importante. 
 
El maestro le contesta: Primero tomemos un té calentito.
 
Se sientan cómodamente, en el suelo duro de aquella luminosa morada, y el
maestro comienza a llenar las tazas con el oloroso té. 
 
Cuando tiene la taza del visitante llena, la coge suavemente y la vacía otra vez
en la tetera, y le dice: Cuándo vengas vacío como está taza, te daré el
conocimiento, mientras tanto, puedes ir en Paz...
 
 
ALEGORÍA DEL BUDHISMO ZEN.
 
 
Con la radiestesia sucede lo mismo. Si el odre del conocimiento no está vació,
la información buscada, inexorablemente se perderá en el olvido de la nada...
 
 
 
Técnicas adecuadas para el desarrollo de las facultades radiestésicas.
 
 
LA RELAJACIÓN
 
Con la relajación física y mental, desciende las frecuencias de nuestras ondas,
se unifican armónicamente los lóbulos cerebrales, consiguiendo con todo ello la
serenidad y la calma mental. Hay una reducción del ritmo cardíaco, del
consumo de oxígeno, un mayor equilibrio neuroendocrino, etc. Los efectos de
la relajación repercuten favorablemente sobre el rendimiento físico, mental y
además favorece el equilibrio de nuestras emociones.
 
Otra de las ventajas importantes de la relajación y de la concentración, es la de
poder reducir la cantidad de estímulos innecesarios que llegana nuestra
mente, logrando con ello centrarnos en aquello que realmente es importante,
evitando de este modo, cualquier posibilidad de distracción.
 
 
“La relajación profunda le permite al asceta radiestésico, 
desinhibirse del cuerpo físico y de los cinco sentidos”
 
 
LA CONCENTRACIÓN 
 
Es dirigir la atención conscientemente hacia un solo pensamiento, cosa, objeto
o lugar. Con la concentración logramos recibir la información que buscamos. Si
realizáramos una perfecta concentración sobre “la vía Láctea”, vislumbraríamos
los principios de la creación.
 
Cuando la mente deambula mecánicamente entre pensamientos residuales,
que no son mas que despojos de nuestra psiquis, entonces no logramos la
concentración. La búsqueda radiestésica se mecaniza, y por ello no obtenemos
los resultados deseados. Nuestra mente se dispersa, llevándonos al fracaso de
nuestra investigación.
 
 
 
“La concentración es una fuerza centrípeta, espiritual;
mientras que la dispersión es una fuerza centrífuga o egoica”
 
 
 
LA MEDITACIÓN
 
Una vez que hemos conseguido la relajación física y mental, y concentrarnos
en un único pensamiento, solo nos resta dejar de pensar. La meditación es la
ausencia total de pensamientos y de preocupaciones
 
La meditación es el alimento del alma, el pan consustancial de la suprema
sabiduría. Cuando dejamos de pensar, adviene a nosotros lo nuevo. 
 
El conocimiento radiestésico siempre se manifiesta a través de una mente
serena, en el silencio resplandeciente del no-pensamiento. Con la meditación,
la conciencia despierta del letargo de los muchos ayeres. Meditar, es
acercarnos a la Deidad, descubrir la morada oculta de la sabiduría dentro de
nosotros mismos.
 
Grandes sabios a través de la meditación, han logrado él vació iluminador, la
emancipación de la conciencia del mundo de la materia, siendo transportados
en su ascesis a tierras desconocidos, donde han descubierto parte de las
claves del conocimiento universal.
 
Satori o samadhi, son sinónimo de Meditación, revelación y ausencia total de
pensamiento. En nuestras tierras íberas, Teresa de Jesús lo llamaba “éxtasis”,
con él, se trasladaba a dimensiones superiores, donde los conceptos de la
mente, son destruidos por la más abrumadora realidad Espiritual.
 
 
Transformando nuestra realidad psicológica.
 
 
LA AUTO-OBSERVACIÓN Y EL RECUERDO DE SÍ
 
La Auto-observación, es una disciplina ascética, que se remonta a la noche de
los tiempos. Evidenciar, experimentar y comprender es lo fundamental. 
 
Conocimiento y comprensión son diferentes: El primero es de la mente,
pertenece al mundo del intelecto, y solamente nos permite conocer las cosas
de una manera superficial; el segundo del corazón, del mundo de las
emociones superiores y nos conecta a través de la conciencia interna, con el
Dios interior, permitiéndonos captar el oculto significado de todas las cosas.
 
Podemos conocer un acontecimiento, penetrando más, podemos observarlo,
pero solo discerniendo con la observación dirigida hacia nuestro interior,
llegaremos verdaderamente a conocer nuestra relación psicológica con tal
evento o circunstancia. 

 
“Lo exterior que nos rodea, es un fiel reflejo de lo
interior que desconocemos de instante en instante”
 
 
Con la Adoración Íntima de nuestro Ser y a través del discernimiento,
lograremos separarnos psicológicamente, entre Observador y Observado. Con
la atención dirigida hacia fuera observamos, con la atención dirigida hacia
dentro de nosotros mismos, nos auto-observamos.
 
Recordamos como nos llamamos, donde vivimos y cual es nuestro trabajo; eso
esta muy bien. Pero realmente sabemos quiénes somos, cual es el origen de
nuestra existencia; hacia donde vamos y de donde venimos. El recuerdo de sí,
nos permite estar continuamente en contacto con nuestra auténtica identidad
espiritual.
 
 
VIVIR EL MOMENTO PRESENTE
 
Vivir el momento presente es tan difícil como sostener agua entre los dedos,
sin embargo es fundamental para el despertar del sueño de los muchos ayeres. 
 
El radiestesista cuando prospecta, debe de vivir el momento presente,
abstraerse de cualquier circunstancia exterior y estímulo interno, ajeno al acto
de prospectar en sí. La filosofía de la momentaneidad es fundamental a la hora
de realizar una buena prospección. 
 
Visualicemos por un instante, a una persona que caminapor el campo,
pensando lo que va a comer cuando llegue a casa, y a la vez, siente alegría al
recordarlo que hizo ayer por la tarde. Esta persona no vive el momento
presente, dado que esta proyectando su energía hacia el futuro y hacia el
pasado, cuando lo que debería hacer es simplemente caminar, solamente
caminar y hacerse realmente consciente del camino...    
 
 
Conectando  con el origen de nuestra conciencia.    
 
 
LA IMAGINACIÓN
 
Imaginar, es ver en el translucido del Alma, la realidad del objeto investigado.
Con la práctica de la imaginación consciente, seremos capaces de ver la
multidimensionalidad de todas las cosas. Si miramos la llama de una vela muy
concentrados y cerramos los ojos durante unos segundos, podremos ver la
llama. Si repetimos esto muchas veces, llegará un momento, en que la llama
de la vela aparecerá súbitamente a través de nuestra visión interior. Esto es
imaginación consciente, o lo que es lo mismo: Un conato de CLARIVIDENCIA.
 
 
LA INSPIRACIÓN
 
El hombre inspirado, es aquel que recibe de lo alto la bendición de la divinidad. 
Con la inspiración, nos pueden ser reveladas grandes verdades del Espíritu. 
 
El Glorioso Wagner, nos describe con su música, la aventura mística del
sagrado Grial; mientras el Inmortal Bethoven, nos transporta con sus nueve
sinfonías, a través de un viaje iniciativo por los nueve cielos del universo. 
 
El arte de la desaparecida Atlántida y el del viejo Egipto de los faraones; los
escritos de Juan de la cruz; la revelación mística de Juana de Arco; la poesía
de Gustavo Adolfo Bécquer; la genialidad de Leonardo da Vinci, son fruto de la
dulce Inspiración. Los grandes santos, oyen la voz de los Ángeles y la música
de las esferas, a través de LA DIVINA INSPIRACIÓN.  
 
 
LA INTUICIÓN
 
Es el sentido de percepción de las grandes verdades cósmicas, la facultad de
la interpenetración. La intuición va más allá de la razón. Con ella logramos
conectar con la unidad, con lo absoluto, lo real de instante en instante, sin
intermediarios mentales.
 
La intuición destrona al intelecto, como instrumento de percepción. Con ella
captamos el profundo significado de los arquetipos universales, conectándonos
con el inconsciente colectivo y con todas las dimensiones de la naturaleza. Con
la intuición, los maestros de sabiduría, hierofantes de la divinidad; adquieren el
don de estar intercomunicados con él todo, en una fracción de eternidad.
 
El animal intelectual, el hombre contemporáneo, fundamenta su capacidad de
adquirir conocimiento en los opuestos: Tesis y antítesis; blanco y negro;
bueno y malo; ying y yang; positivo y negativo; etc.
 
La razón nunca tiene razón; si no, contemplemos como las lumbreras del
conocimiento a través de la dualidad de los conceptos mentales y de las
verdades a medias, han conducido a la pobre humanidad, a la destrucción de
todos los valores éticos y morales. El hombre razonativo se derrumba sobre los
cimientos de su propia ignorancia espiritual; mientras el hombre síntesis,
comienza a lentamente despuntar en los albores de este valiente milenio, lleno
de expectativas de cambio y regeneración. 
 
LA INTUICIÓN, nace en nosotros en forma de discernimiento y de instintiva
percepción. Cuantas vidas no se han salvado, gracias a las corazonadas y a
los presentimientos... La intuición nos hace libres y nos conecta con el todo. La
intuición nos libera de la prisión de la mente y nos permite alzar el vuelo hacia
la suprema eternidad.

 
 
La dificultad psíquica.
 
La interferencia o intrusión psíquica, es la parte más ardua de controlar y la de
mayor responsabilidad. La intromisión de la mente en el proceso radiestésico,  
es la causa de casi todos nuestros errores.
 
La radiestesia es esencialmente subjetiva y personal, y esta subjetividad debe
ser conciente y constantemente fiscalizada, si de verdad queremos obtener
unos resultados fiables y coherentes. El investigador debe mantenerse aislado
de las impresiones del mundo exterior.
 
 
 
Debemos evitar:
 
 
La seducción racional de controlar mentalmente la parte incognoscible del proceso.
 
La intrusión de supuestos mentales, preocupaciones, miedos, dudas y escepticismo.
 
La distracción, la dispersión mental o la perdida de la constancia en la concentración.
 
Los actos de mitomanía, vanagloria, prepotencia, arrogancia, engreimiento y jactancia.
 
Las conclusiones precipitadas y todas las clases de ideas mentalmente preconcebidas.
 
La auto-sugestión mental y la identificación egocéntrica con el proceso radiestésico.
 
Pero sobre todo evitaremos: Trabajar con la conciencia dormida y la mente alterada.

 
Es ineludible la cuestión mística en el proceso radiestésico. La introspección, el
aislamiento y la serena concentración, son requisitos ineludibles de la ascesis
radiestésica. Hacer que la mente se concentre voluntariamente, es algo a lo
que ella siempre se resiste. Los agregados psicológicos, también conocidos
como los demonios rojos de SETH, son sumamente hábiles a la hora de
colocarnos impedimentos. Debemos evitar trabajar cansados, procurando no
llegar jamás a la extenuación psico-física. 
 
 
Estímulos y motivación.
 
La motivación es fundamental a la hora de prospectar. Sin una motivación
definida, serena e irrevocable, lo más seguro es que fracasemos. La motivación
es el ímpetu que beneficia el trabajo radiestésico, potencia el procedimiento y
concretiza la actitud mental adecuada.
 
 
 
La motivación es una necesidad vital, basada en la fe consciente y en la
necesidad filantrópica de obtener resultados. Sentir la necesidad y el deseo de
encontrar, nos garantiza en gran medida, unos resultados favorables. 
 
El deseo es una potencia propulsora inconmensurable. Cuando el deseo es
generoso, nos rodeamos de un halo de misterio que nos protege del fracaso,
mas cuando el deseo no es éticamente correcto, corremos el riesgo de caer en
la decepción. Un radiestesista frustrado y decepcionado, es decir, sin una
verdadera motivación, es la victima perfecta de la mediocridad.       
 
Es importante comprender, que las intenciones con las que actuemos, tienen
un papel fundamental en los resultados obtenidos.
 
El radiestesista antes de emprender su trabajo, debe tener claras sus
intenciones. Si los objetivos son honestos y apropiados, perfecto; pero si existe
un atisbo de duda, debemos desistir, antes de que sea demasiado tarde.
 
Sin un contacto lúcido con la Madre Naturaleza, no lograremos eliminar los
patrones biosensoriales equivocados, que nos impiden captar juiciosamente,
las fuerzas telúricas y su relación con los seres vivos y el universo.
 
 
Artículo publicado en el boletín “42” de la asociación de estudios geobiológicos,
“GEA”. (España) 

 
EL RADIESTESISTA DEBE MANTENER UNA ELEVADA ESPIRITUALIDAD Y UN ESTRICTO
SENTIDO ÉTICO DE LO CORRECTO EN LA APLICACIÓN DE SU LABOR, DADA LA
INMENSA RESPONSABILIDAD MORAL QUE RADIESTÉSICAMENTE TIENE EN LA TOMA
FINAL DE DECISIONES Y EN SUS POSIBLES CONSECUENCIAS KÁRMICAS.