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El CV4

 

Palpación La escucha El CV 4 Punto de parada Desenroscamiento Descomprimir el Atlas

 

Técnicas para la modificación del ritmo craneosacro

Hasta el momento se ha practicado la palpación de movimientos y ritmos fisiológicos, teniendo cuidado de no interferir con sus actividades normales. El propósito ha sido estudiar y aprender del cuerpo en su estado natural de reposo pero dinámico. Hemos aprendido que la práctica del tacto por parte del examinador (o mejor dicho el «descubridor») confiere seguridad al practicante. No debe haber amenaza a la que el cuerpo del sujeto pueda responder mediante rigidez refleja de la musculatura, sea consciente o inconsciente.
Ahora deberás familiarizarte y tener experiencia en el uso de técnicas que modificarán la actividad rítmica del sistema craneosacro. Los fines no son otros que el descubrimiento, diagnóstico, tratamiento y pronóstico.
Comparadas con la palpación que has aprendido hasta el momento, las técnicas que modifican el ritmo craneosacro pueden parecer bastante invasivas; sin embargo, comparadas con las técnicas manipulativas empleadas ordinariamente por médicos y terapeutas, estas técnicas siguen siendo muy suaves. Se trata de engañar al sistema craneosacro, no de maltratarlo, aturdirle ni asustarlo. Hay que aproximarse como harías con un niño tímido o un animal del que quieres ganarte la confianza. No hay que forzar el sistema craneosacro a que haga movimientos que no sean fisiológicos. El objetivo es simplemente impedir que retorne de un movimiento extremo por la vía usual, y animarlo a que halle una ruta nueva. Este descubrimiento encubierto de nuevas rutas introduce una movilidad añadida al sistema y a su reserva de movimientos.

 

EL CV4

Esta manipulación tiene su gran importancia y la realizaremos dos o tres veces en una sesión de terapia cráneo-sacral, pues será la primera manipulación a realizar y la última en cada sesión. Nos sirve para activar el movimiento de la sincondrosis esfeno-basilar y por tanto de todo el sistema cráneo-sacral y también nos es de utilidad para al acabar la sesión dar un mensaje de guardar todos los nuevos datos fisiológicos ocurridos en la sesión en la memoria central del cerebro.
Vamos ha hacer el CV4  craneal.
El occipital caerá sobre el triángulo que forman los pulgares con las eminencias tenares de nuestras dos manos juntas como indica en el dibujo. Es importante que el occipital caiga perfectamente en su sitio. Si apoyamos un poco más hacia arriba podremos pillar las dos suturas del occipital con los parietales y no podremos hacer correctamente el CV4.
Tampoco podremos tener las manos muy abiertas, porque si no podremos coger los huesos temporales. Hay que ser muy preciso y el occipital se queda en dos puntos de apoyo en las eminencias tenares de los pulgares, lo demás está en el aire. La mano se tiene que fundir con los tejidos del paciente energéticamente hablando.
También podemos escuchar el ritmo craneal en los mastoides. Aquí tengo que sentir el movimiento de descenso, de ascenso(flexo-extensión), pero también tiene un movimiento de apertura lateral de ensanchamiento, en donde los mastoides se acercan y se separan. Podemos sentir estos movimientos en nuestros codos o tríceps. 
En la flexión la cabeza se llena y crece por los lados y el occipital se estira lateralmente.
Después cuando está en la fase de vaciado al final de esta fase hacemos el bloqueo, evitando el llenado. Es con la intención y la concentración, como realizamos el bloqueo de la fase de llenado. El occipital al no poder llenarse va ha empezar el borboteo y luego vendrá el punto de parada o punto de quietud, o Still Point. Después de realizar estos pasos volverá el ritmo con toda  su belleza y amplitud. Estos pasos nos pueden costar varios minutos entre dos o tres hasta diez o veinte dependiendo del tipo de lesión. Tambien podemos decir que según vamos progresando con el paciente las sesiones serán mas cortas y más efectivas.

   

El aquietamiento del ritmo craneosacral es un proceso natural y se da por sí solo como un mecanismo de autorregulación. Por ello es habitual en consulta, reconocer cómo se detiene espontáneamente sin ninguna intervención por parte del facilitador. Este sistema es tan sensible que responde con suma facilidad a la interacción, ya que, con frecuencia, basta con empezar a pensar o sentir, que podría ser apropiado invitar a un punto de quietud, para que éste, se de por sí solo.
CV4 es una de las formas clásicas desarrolladas por el Dr. Sutherland para favorecer un punto de parada

Para conseguir dicha posición, se puede pedir al cliente que levante ligeramente la cabeza con el fin de colocar las manos de la forma especificada bajo ésta.


Conviene poner atención en que no se relajen en exceso las manos durante la práctica, pues de sí, éstas se pueden abrir por el peso craneal y el apoyo podría pasar del occipital al temporal lo que podría ser contraproducente.
Desde la posición explicada, prestad atención al movimiento del occipital en respuesta al MRP y acompañad con suavidad la fase de extensión, rotación interna, exhalación, en la que se podrá percibir cómo se estrecha lateralmente el occipital comprimiendo el 4° ventrículo. Cada ciclo de rotación interna se acompaña hasta el límite de su movimiento. Y, con la intención y la suave presión de las manos, se le va invitando a que se produzca un aquietamiento al final del mismo. Si el occipital empuja hacia la rotación externa se debe dificultar su movimiento, volviendo a invitar a la quietud al final de la siguiente fase del estrechamiento lateral, hasta percibir su aquietamiento.
En este punto es frecuente notar cómo se profundiza la respiración del cliente y se adentra en un estado de mayor relajación a todos los niveles, e incluso suele ser frecuente el que se duerma. También pueden darse pequeños ajustes posicionales en los huesos craneales o en los músculos del cuello conforme se ahonda en la quietud.

Desde cualquier parte del cuerpo se puede pedir una parada del MRP y después de ésta retornará con mejor calidad y fuerza. La sensación de bienestar se puede notar a los pocos minutos de realizar esta maniobra.

También se puede considerar cualquier parada o aquietamiento como una necesidad neurológica para que el circuito haga un réset  e imponga las nuevas tensiones reciprocas mejoradas en su software biológico. Vamos parecido a cuando se cuelga un ordenador al acoplar nuevos programas  o requiere de apagar y volver a encender para interiorizar los nuevos cambios.

 

 

Abajo tenemso la explicación del doctor John Upledger sobre el CV4

LA TÉCNICA DE CV-4

El punto de quietud alcanzado mediante la aplicación de la técnica sobre el occipital del sujeto se llama tradicionalmente técnica de «CV-4». CV-4 supone la compresión del cuarto ventrículo. En este caso, el cuarto ventrículo es el ventrículo del cerebro. El doctor Sutherland, creador de esta técnica (SUTHERLAND, 1939), creía que estaba comprimiendo el cuarto ventrículo del cerebro y, por tanto, influía en los centros nerviosos vitales localizados en éste y en las paredes del ventrículo.
La escama del occipital permite la acomodación a la presión cambiante del líquido intracraneal. La técnica de CV-4 reduce de modo significativo la capacidad de acomodación de las escamas. La presión hidráulica del líquido intracraneal aumenta, por tanto, y se reconduce a lo largo de todas las otras vías disponibles cuando el movimiento de la escama del occipital se restringe extrínsecamente. En consecuencia, la técnica de CV-4 favorece el movimiento del líquido y su intercambio. La mejora del movimiento del líquido siempre es beneficiosa excepto en casos de hemorragia intracraneal en que la forma­ción de trombos mejora con la estasis, y en casos de aneurisma cerebral en los que el cambio de la presión intracraneal podría causar una fuga o una rotura.
La técnica de CV-4 afecta la actividad del diafragma y el control autóno­mo de la respiración, y parece relajar el tono del sistema nervioso simpático en un grado significativo. He empleado a menudo esta técnica para reducir la hipertonía simpática crónica de pacientes estresados. Siempre se espera
una mejoría funcional vegetativa como resultado de la inducción del punto de quietud.
Clínicamente, esta técnica es beneficiosa en casos en que lo indicado es una técnica de bombeo linfático (MAGOUN, 1978). Se ha conseguido bajar la fiebre hasta 4" F en 30-60 minutos. Relaja todos los tejidos conjuntivos del cuerpo y, por tanto, es beneficiosa para las lesiones musculosqueléticas agu­das y crónicas. Es eficaz en los procesos artríticos degenerativos, tanto para la congestión cerebral como pulmonar, para regular los dolores del parto y como medio para reducir el edema postural.
La técnica de CV-4 es un tratamiento en perdigonada muy sencillo para multitud de problemas, porque mejora el movimiento hístico e hidráulico, y restablece la flexibilidad de la respuesta vegetativa.
Como terapeuta, forma un cuenco con las manos de modo que los pulgares formen una V. El vértice de la V formada por los pulga­res debe hallarse a nivel de las apófisis espinosas de las vértebras cervicales II y III. Las eminencias tenares se posan sobre la escama del occipital, media­
les y evitando por completo las suturas occipitomastoideas
A medida que se estrecha el occipital del sujeto durante la fase de ex­tensión del ciclo del sistema craneosacro, este movimiento es seguido por las eminencias tenares. Cuando el occipital del sujeto trate de ensancharse durante la fase de flexión del ciclo craneal, deberás oponer resistencia a este proceso de ensanche. Las manos quedan inmóviles y no ejercen presión alguna. A medida que se produce el estrechamiento del occipital durante la fase de extensión, se alcanzará el límite articular siguiendo el estrechamiento del occi­pital. Se opone de nuevo resistencia al ensanchamiento del occipital durante la fase de flexión del movimiento del sistema craneosacro. Este procedimien­to se repite hasta que el ritmo craneal se reduzca y desorganice, terminando por detenerse, temporalmente pero por completo.
Cuando se produzca esta detención del ritmo craneal, se habrá inducido el punto de quietud. Éste se mantendrá durante un número variable de se­gundos o minutos. Cambiará la respiración del sujeto, y a menudo aparece­rá una ligera transpiración en la frente. Se observará una relajación aprecia­ble del cuerpo.
A1 cabo de unos minutos, se apreciará que el occipital del sujeto trata una vez más de dilatarse en la fase de flexión del ciclo rítmico del sistema craneosacro. Cuando notes un movimiento bilateral fuerte y concertado, deja de oponer resistencia. Sigue este ensanchamiento y evalúa la amplitud y simetría del ritmo craneosacro.
También puede inducirse un punto de quietud en cualquier parte de la ca­beza del sujeto aplicando los mismos principios de seguimiento del movimiento hasta su extensión extrema, y oponiendo resistencia a la vuelta a la posición neutra hasta que se interrumpa temporalmente la actividad rítmica.

Autor: John Upledger