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El punto de parada

 

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PUNTO DE PARADA O STILL POINT

 

Casi que el pilar fundamental de esta terapia es la técnica de forzar el punto fijo o Still Point. Para forzar este punto gentilmente impediremos la fase del llenado o expansión del ritmo cráneo-sacral. El punto de parada lo realizaremos con la intención, con nuestra voluntad e intento de que el líquido cefalorraquídeo no pulse, impidamos que respire. Esta técnica se puede aplicar en cualquier parte del cuerpo, desde el dedo del pie hasta en los parietales, en una sutura o en un músculo pequeño, en un órgano, en una vértebra, da igual, sus beneficios van ha ser muy importantes allá donde lo hagamos. Con esta técnica ayudamos a que el LCR circule por todo el organismo con un buen ritmo y simetría, o sea que respire correctamente. El LCR se ve muy influenciado con nuestra mente. Este líquido tan especializado circula en un campo semi-cerrado y sé vera obligado a no pulsar, si así se lo pedimos, lo que creará una presión extra en su circuito, que tras su liberación servirá para mejorar su circulación, y por tanto el tejido fascial se relajara.

El punto fijo se percibe como un apagón del ritmo cráneo-sacral y puede ser interpretado como una oportunidad neurológica para procesar cambios neurológicos en la zona.O sea el propio IRC del paciente al contacto con nuestras manos y evitando el siguiente llenado del IRC entrará en su proceso de borboteo o desenroscamiento.Lo mejor de esto es que el LCR es muy influenciable por nuestro pensamiento y por nuestro intento. Así que cuando queramos podemos poner nuestra intención mental y forzar un Still Point. Así que con nuestra mente viajaremos por los tejidos y mantendremos la parada del impulso rítmico craneal. En la mayoría de los casos puede venir un borboteo y a los minutos el LCR volverá a circular con mayor fuerza. Es como retener el agua de un arroyo durante un rato y después volver a liberarla, en este momento el agua saldrá con mayor fuerza y debido a su presión  podrá limpiar de residuos el arroyo y así poder abrir y ensanchar las parte que estaban bloqueadas o atascadas.Practicar el punto de parada neurológica fortalece las fascias y por tanto el órgano o sistema en el que se encuentra. Si practicamos esta técnica en cualquier parte del cuerpo que sintamos dolor o exista alguna enfermedad, ayudaremos a que el líquido cefalorraquídeo circule por su interior y por tanto todo el sistema nervioso central pueda conectarse con la zona y realizar todos los ajustes necesarios para su auto-curación.

 

Técnica de «punto de quietud» con el inductor
Este ejercicio se realiza con un aparato llamado inducidor de punto de quietud. Es un ejercicio para uno mismo con enormes beneficios.
La manera de realizarlo: Nos colocamos cómodamente de espaldas sobre una superficie que no sea ni muy blanda ni muy dura. Nos colocamos el inductor debajo de la cabeza contactando la zona media del occipital transversalmente, dejando que el peso de la cabeza descanse sobre él. Entonces simplemente nos relajamos, entre 10 ó 15 minutos (nos podemos acompañar con música relajante).
¿Cuáles son los beneficios?
Durante el «punto de quietud» se crea una sensación de relajación general: todo el tejido conectivo del cuerpo se relaja, se reduce el estrés, se mejora la eficiencia del sistema inmunológico, se alivian el dolor de cabeza y la migraña, se benefician la artritis y miembros hinchados, y se incrementa la vitalidad. Ayuda en las náuseas por la mañana durante el embarazo, activa las fuerzas de autocuración del cuerpo (homeostasis), restablece la flexibilidad del sistema nervioso autónomo. A esta técnica no se le conoce efectos secundarios y solamente está contraindicada en traumas craneales graves donde no conviene comprimir el cráneo ni provocar cambios de presión dentro del cerebro como en caso de reciente fractura del cráneo, hemorragia en el cerebro, tumor cerebral grande, aneurisma intercraneal y apoplejías.

 

Yo personalmente uso el impulso rítmico craneal, o movimiento respiratorio primario para seguir esa fluctuación energética por el aura de la persona y, asi percibo cinestésicamente los nudos de energía o quistes energéticos. Una vez localizado ese torbellino de energía retorcida y, que puede adoptar diferentes formas y tamaños, se procede a su disolución y limpieza. Después de tiene que recargar la zona del aura afectada y, volver a realizar esta sanación en los próximos dias, para asegurar que esa zona del aura quede reflejando correctamente las mareas internas del ser humano.

Si fortalecemos el campo de energía humano, la salud integral e innata del ser humano se realiza de forma automática.

Estoy totalmente convencido que con estas cuatro técnicas a aplicar se obtienen resultados verdaderamente asombrosos y, que con cualquier otra terapia manual directamente en el cuerpo, parece una labor ardua, sino imposible.

PARADA NEUROLOGICA

 

Después del borboteo o desenroscamiento vendrá una parada neurológica, una parada del impulso rítmico craneal, un silencio, una tranquilidad después del estrés del unwinding.

Esto se puede interpretar como un momento de paz para que el sistema nervioso central y el tejido fascial se reorganicen y equilibren para el nuevo y mejorado IRC. Al cabo de unos segundos o pocos minutos vendrá el impulso rítmico craneal con mayor amplitud, simetría y mejor ritmo. Nosotros seguiremos con nuestro ligero contacto en la zona hasta que vuelva el impulso rítmico craneal. De nuevo, si tardara en volver el impulso rítmico craneal sería indicativo de la importancia de la lesión.Al volver el impulso rítmico craneal en todo el cuerpo conseguiremos que el micro articulaciones del cuerpo, las suturas craneales, el sacro con la pelvis, etc., recobren su movimiento de flexo-extensión. Este es un bello momento en donde podemos observar la curación sutil de la zona, la vuelta a la normalidad del IRC en la zona que estamos tratando. El cuerpo, una vez establecido este movimiento respiratorio y por tanto pulsando su campo energético, el sistema nervioso central y periférico están de nuevo mejor conectados y ellos se encargarán de llevar toda la sanación y la salud a la zona.

La comunicación neurológica y eléctrica de la zona funcionará mucho mejor y el cuerpo sabrá llevar toda la actividad química, motora o fisiológica a la zona, para su recuperación. Por supuesto gracias a los movimientos de flexión y extensión cráneo-sacral la circulación sanguínea del cerebro, y de todo el organismo se mejorará considerablemente, sobre todo en las uniones de los huesos, tendones y ligamentos. Por ejemplo entre las suturas craneales existen micro venillas y tejido fascial que recobrarán su salud si desbloqueamos las suturas craneales.El cuerpo es suficientemente sabio para reencontrar su homeostasis.                    

Para ello se sigue la dirección de mayor facilidad o amplitud que se esté expresando, o lo que es similar, la dirección de menor resistencia, hasta encontrar un punto en el que todas las tensiones que actúan sobre la zona se equilibran mutuamente, y se produce lo que llamamos un punto de tensión equilibrada, un punto neutral o de balance, en el que nos sea más sencillo encontrar un nuevo equilibrio, en el que se compensen y disipen las tensiones.
Acompañar el movimiento en la dirección de facilidad, presenta un límite natural en el que no se puede ir más allá sin añadir tensión por parte del facilitador, porque en ese caso se trataría ya, de la técnica de exageración.
En el límite del movimiento natural facilitado, en el que las fuerzas se equilibran mutuamente, el facilitador promueve la espera en ese punto de menor tensión, hasta que se perciba la suavización de las tensiones. Este desarrollo suele requerir por su parte una atención precisa para poder facilitar y colaborar en el ajuste sutil de ese punto. Por ejemplo: en la práctica, al estar escuchando los parietales, se percibe que el derecho se mueve con naturalidad y simetría y el izquierdo presenta una rotación externa amplia y suave y una rotación interna disminuida y con resistencias.
Para promover que el parietal izquierdo pueda normalizarse se sigue la dirección de la facilidad, que sería la de la rotación externa hasta el límite de su movimiento natural. En torno a ese punto se espera, y se ayuda a que se estabilice en el punto de tensión equilibrada. Es posible que las tensiones se disipen desde ese punto, o que, a partir de él, necesite irse acomodando a las diferentes fuerzas que actúan sobre la zona con pequeños movimientos y paradas, que se acompañarán en cualquier dirección que se muestre menos en la de la vuelta.
Si después de realizarse la parada, el movimiento se desplaza hacia la rotación externa, la acompañaremos. Pero si, más adelante, el movimiento quiere volver a la rotación interna, lo impedimos. Si desde ahí se quiere mover hacia arriba, lo acompañaremos. Pero si después el movimiento quiere bajar, lo impediremos para que se puedan proporcionar todos los ajustes que el organismo necesite sin retroceder por el camino ya avanzado.

Exageración La exageración, al igual que el punto de tensión equilibrada, es un proceso indirecto para recuperar la movilidad restringida y/o la libertad de expresión. Por ejemplo, supongamos que el parietal izquierdo muestra una buena movili­dad en rotación externa y limitada en rotación interna. Para normalizarlo, no se trataría de llevarlo hacia la rotación interna, que es la que se encuentra en dis­función, sino que se acompaña el movimiento facilitado hacia la rotación externa hasta su límite natural, como se hacía en la tensión equilibrada. Lo que ocurre en la exageración es que, una vez que se ha llegado a ese punto de equilibrio, se continúa de forma suave y progresiva, aumentando la amplitud del movimiento en la dirección de la facilidad hasta la barrera fisiológica.

Obvia expresar que se debe respetar el tiempo y la forma en la que el organismo vaya realizando estos ajustes. Al realizar esta técnica, también es posible sentir cómo, una vez llegado al punto de tensión equilibrada y exagerar el movimiento facilitado, el tejido se alarga pero retiene la tensión, de forma similar a cuando estiras de una goma, efecto que se puede aprovechar para seguir con suavidad la tensión generada en la dirección de la corrección.
Cada vez que se afloja el tejido, se gana un poco más de recorrido en la dirección de la exageración. En este punto, se espera hasta que se vuelva a suavizar, repitiéndolo todas las veces que se precise hasta percibir que el movimiento fisiológico ya ha llegado a su límite o que se ha soltado la tensión retenida
.
Esto no debe de aplicarse sobre traumatismos agudos o cuando temamos que se pueden agravar los síntomas. Tampoco se debe aplicar sobre niños de menos de 8 años, pues, al no tener todavía sus barreras fisiológicas, delimitadas se podría ir mas allá de lo debido y aumentar la lesión.

Cerebro Flexion