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Terapia Cráneo-Sacral por Franklyn Sills
Fecha del artículo 1/9/1998 / Fecha de alta en Natural 1/8/2004
 
http://www.revistanatural.com/articulo.asp?id=326
La Terapia Cráneo-Sacral es una forma de medicina complementaria relativamente reciente que se extiende con rapidez debido a que, tanto terapeutas como clientes, están percibiendo su capacidad de acceder al núcleo de la enfermedad y del proceso sanador. La Terapia Cráneo-Sacral se basa en el descubrimiento realizado por su fundador, el Dr. William Garner Sutherland (1873-1954), de los principios básicos de ordenamiento y curación del cuerpo humano. Franklyn Sills explora algunos de estos principios y ofrece su experiencia personal.
Algo remarcable ocurrió a principios de este siglo. Un joven estudiante de osteopatía meditaba sobre la naturaleza del cráneo humano. Mientras contemplaba un hueso temporal desarticulado, un pensamiento extraordinario golpeó su mente: «¡Este hueso está biselado como las agallas de un pez, diseñado para la respiración primaria!». Este pensamiento aparentemente extraño condujo al Dr. William Garner Sutherland a una exploración que ocupó el resto de su vida, acerca de las raíces y profundidades del sistema humano. Este hombre, profundamente espiritual, pensó que había recibido este pensamiento como una guía para direccionar su vida y su trabajo. De hecho, estaba a punto de descubrir un ritmo de vida primario dentro del cuerpo humano y de desarrollar conceptos y una forma de tratamiento revolucionaria y profunda, que ha tenido enormes repercusiones en todas las artes sanadoras.
El gran descubrimiento del Dr. Sutherland no fue nada menos que el principio ordenante y sanador básico del cuerpo humano, una energía de vida primaria que él denominó «Aliento de vida» y que tiene las funciones más integradoras y sanadoras del sistema humano. En un principio, lo detectó como un movimiento rítmico, sutil y estable que se puede percibir en todo el cuerpo con unas manos sensibles y entrenadas. Conforme exploraba este movimiento, se dio cuenta de que estaba palpando una «motilidad» básica, o movimiento inherente, que era impulsado por lo que llamó la «potencia» del Aliento de Vida. Esta potencia actúa como el rayo de referencia de un holograma: todo está relacionado con él y ha de referirse a él para mantener los procesos de ordenamiento y curación.
Él creyó que la potencia del Aliento de Vida era una expresión de la «Inteligencia» de la vida misma, clave para un funcionamiento adecuado del cuerpo. Más adelante percibió que esta Inteligencia, o potencia primaria, era asumida por el fluido cerebroespinal que rodea el cerebro y la médula espinal. Esta transmisión de la potencia del Aliento de Vida al líquido cefalorraquídeo (o fluido cerebroespinal) se convirtió en el concepto fundamental de su modalidad de tratamiento. Cuando el líquido cefalorraquídeo recibe esta potencia, se inicia un movimiento fluido en forma de marea, que produce una fluctuación en el cuerpo. El Dr.  Sutherland llegó a comprender que esta fluctuación del fluido conduce y transporta la potencia del Aliento de Vida a todas las células y tejidos del cuerpo.
El concepto craneal
Este nuevo punto de vista sobre el sistema  humano, que el Dr. Sutherland denominó el Concepto Craneal, reconoce las raíces más profundas y las potencialidades más elevadas. Dentro de este sistema, como hemos visto, está contenido el concepto de la existencia de una fuerza de vida inteligente que se transmite por todo el cuerpo a través de sus sistemas de fluidos, y que se describe como el «médico interno» porque posee «potencias sanadoras inherentes» y una «Inteligencia», con «I» mayúscula. El Dr. Sutherland denominó a esta fluctuación rítmica, en forma de marea, del líquido cefalorraquídeo y de todos los fluidos del cuerpo en general «Impulso Rítmico Craneal». Al diseminar la potencia del Aliento de Vida a través del sistema humano, el Impulso Respiratorio Primario, conducido por el Aliento de Vida, mantiene la vitalidad del cuerpo y la energía constitucional, al igual que sus recursos sanadores. Este Impulso se expresa como un movimiento rítmico y sutil en los tejidos, y se denomina movimiento cráneosacral, actuando en todas las células y tejidos del cuerpo; tiene dos fases de movimiento, denominadas inhalación y exhalación primarias. El Dr. Sutherland descubrió que la capacidad de palpar estos movimientos puede proporcionar una gran cantidad de información terapéutica.
El Mecanismo Respiratorio Primario
Cualquier sistema energético tiene que tener su expresión física en la anatomía y fisiología del cuerpo. El Dr. Sutherland descubrió que el Impulso Respiratorio Primario tiene sus raíces anatómicas en las estructuras asociadas y unidas a la duramadre. La duramadre es la membrana que rodea el cerebro, la médula espinal y el sistema nervioso central. El Dr. Sutherland considera este sistema, con todos los fluidos y las estructuras que se encuentran directamente unidas a él, como el Mecanismo Respiratorio Primario, que se ha convertido en uno de los principios fundamentales del Concepto Craneal. Este mecanismo se compone de cinco aspectos interrelacionados:
La fluctuación inherente del líquido cefalorraquídeo
Este es el movimiento en forma de marea del líquido cefalorraquídeo creado por la potencia del Aliento de Vida. Se expresa en la fase de inhalación del Impulso Respiratorio Primario como una subida general del fluido y la potencia en la totalidad del cuerpo y, en la fase de exhalación, como una bajada o descenso general de este fluido. Se puede percibir como una fluctuación en forma de marea, y no como una corriente de fluido lineal.
La motilidad inherente del cerebro y la médula espinal
En la medida en que las células del cerebro y la médula espinal asumen y expresan el Aliento de Vida, comienza una motilidad rítmica en el sistema nervioso central. Esto se expresa también como un movimiento recíproco bipolar en las dos fases del Impulso Respiratorio Primario, y puede ser palpado por unas manos sensibles y entrenadas.
El sistema de membranas de tensión recíproca
El sistema de membranas durales siempre expresa esta motilidad, o movimiento inherente, bajo tensión. Igualmente expresa un movimiento bipolar en las dos fases del Impulso Respiratorio Primario.
La movilidad de las suturas craneales
Este es el primer aspecto del sistema que atrajo el interés del Dr. Sutherland. Él había aprendido que el cráneo del adulto estaba fusionado, pero descubrió que esto no era así. Las suturas del cráneo tienen una movilidad y permiten que los diversos huesos craneales expresen igualmente el Impulso Respiratorio Primario en la forma de una motilidad recíproca.
El movimiento involuntario del sacro
entre las ilíacas de la pelvis
El sacro está firmemente unido al sistema de membranas durales y, de este modo, forma parte del Mecanismo Respiratorio Primario. Igualmente expresa una motilidad involuntaria o inherente en el «polo inferior» de este mecanismo.
Estos cinco aspectos o relaciones suplen a los tejidos y fluidos del núcleo del cuerpo humano, que expresan un movimiento rítmico inherente, denominado motilidad, que puede ser palpado y sentido por el terapeuta entrenado. Este movimiento es el resultado directo de la potencia o bioenergía primaria del sistema humano y se considera una expresión de sus recursos sanadores. El Dr. Sutherland entendió que la fluctuación del fluido cerebroespinal era un elemento fundamental en el sistema, y escribió: «Dentro del fluido cerebroespinal existe un elemento invisible al que hago mención como el «Aliento de Vida». Quiero que visualices este Aliento de Vida como un fluido dentro del fluido, algo que no se mezcla, algo que tiene potencia y que lo impulsa al movimiento... Visualiza una potencia, una potencia inteligente que es más inteligente que la propia mente humana» (William Garner Sutherland, Teachings in the Science of  Osteopathy, Rudra Press).
Esta afirmación tiene unas vastas repercusiones para las artes sanadoras. Señala la primacía del fluido cerebroespinal y su vital rol como mediador entre el Aliento de Vida y el sistema de tejidos del cuerpo. Si el terapeuta puede percibir el Aliento de Vida, con su potencia, los recursos y procesos sanadores del cuerpo se verán incrementados y ¡el potencial sanador del proceso terapéutico será ilimitado!
La Terapia Cráneo-Sacral
El principal propósito de la Terapia Cráneo-Sacral es potenciar la expresión más plena del Aliento de Vida en el cuerpo humano y restablecer su presencia en aquellos lugares donde su expresión se ha visto impedida. El énfasis del trabajo se centra en dos aspectos fundamentales. Primero, el terapeuta debe apreciar los recursos de que dispone el sistema y estimular los procesos que ayuden a incrementar estos recursos. En la práctica de la Terapia Cráneo-Sacral la fuerza de la marea, o el «impulso del fluido», se percibe como una expresión de estos recursos energéticos inherentes. Segundo, el terapeuta debe embarcarse en una exploración del sistema para facilitar la liberación de los patrones de resistencia, congestión y patología que conducen a una reducción de la vitalidad en el cuerpo humano. Una vez realizada esta exploración, la intención se centra en restablecer la relación entre la potencia del Aliento de Vida y los tejidos y sistemas del cuerpo.
El terapeuta palpará inteligentemente las dinámicas sutiles de movimiento del sistema humano y apreciará y potenciará los procesos de autosación y autoequilibrio del cliente. El tratamiento, entonces, consiste en un contacto a través de las manos, escuchando con atención lo que ocurre en el sistema humano; ello nos sirve tanto de diagnóstico como de tratamiento. En esencia, la Terapia Cráneo-Sacral es un arte y una ciencia de la escucha profunda de la expresión del Aliento de Vida en el sistema humano, y una forma de terapia que ofrece las respuestas apropiadas ante lo que percibe. Para ello, el terapeuta establece con sus manos un contacto muy suave con los patrones de resistencia de los tejidos en el cuerpo y ayuda a facilitar que se liberen y reorganicen. El practicante llega a desarrollar una gran habilidad en la escucha y en la diferenciación entre los diferentes patrones de movimiento y las distintas pulsaciones del sistema humano. Ello requiere un claro conocimiento y entendimiento de la anatomía y fisiología, y una profunda apreciación de las dinámicas sutiles de movimiento de todos los tejidos y órganos del cuerpo humano.
El terapeuta puede ayudar a facilitar un incremento de la potencia del Aliento de Vida, estableciendo una correcta relación con el Impulso Respiratorio Primario. La intención, en este caso, es la de incrementar la vitalidad general y las fuerzas constitucionales del sistema. Al mismo tiempo, el objetivo reside también en facilitar la expresión de los recursos sanadores presentes dentro de los patrones de resistencia y congestión del sistema. De este modo, el terapeuta siempre trabaja y estimula la salud del sistema, para que ésta se exprese incluso en los patrones más crónicos de restricción y resistencia. Nuestra intención no será nunca la de «reparar» algo, sino la de estimular nuevos niveles de orden y equilibrio en la mente y el cuerpo. Esto se realiza a través de un contacto suave de las manos con los fluidos y tejidos del cuerpo. La Terapia Cráneo-Sacral es realmente un arte de la escucha del lenguaje del movimiento y pulsación en el cuerpo humano, sintiendo y entendiendo este lenguaje y respondiendo de manera apropiada a las necesidades sanadoras del sistema humano.
La Terapia Cráneo-Sacral en acción
En la siguiente presentación de algunos casos clínicos, he cambiado los nombres y las circunstancias, pero he mantenido sin embargo con mucha precisión el cuadro clínico y el proceso de tratamiento empleado con cada paciente. Quizás os pueda dar la sensación de que he «hecho» muchas cosas en estas sesiones pero, sin embargo, la esencia de todo el trabajo ha sido una escucha profunda y un estado de quietud, con una completa confianza en que el sistema del cliente posee la Inteligencia inherente para autosanarse.
Franklyn Sills
Artículo cedido por la revista inglesa Caduceus
Traducción: Tara Blasco. Terapeuta Cráneo-Sacral
La Presencia en la Terapia Craneosacral
Javier de María
Ante la invitación de escribir sobre la presencia, me surgen más preguntas que respuestas. Pero vamos a ver si consigo entender lo que yo mismo pienso y siento sobre el tema y así poderlo compartir. Aunque quizás tan solo sirva como un mero punto de vista mas con el que poder descubrir si te sientes identificado o no, de tal manera que nos sirva a cada uno como una posible guía para encontrar un entendimiento propio.
Me surge la reflexión acaso se puede no estar presente, dicho de otro modo, ¿quién o qué, es lo que está o no presente? ¿Dónde o en qué estoy presente. ¿Acaso son igualmente interesantes todos los estados de presencia? ¿Tiene que ver entonces la presencia con el cuerpo? Porque el cuerpo siempre está presente. O ¿quizá tiene que ver  con la conciencia, ese darse cuenta de uno mismo?
En el momento en el que me siento junto a un paciente, busco la postura apropiada, tomo una respiración profunda y suelto la tensión corporal tanto como me es posible, procurando aquietar la mente me dispongo a estar abierto, presente a la relación que se va estableciendo.
Si a continuación me surge un pensamiento que me distrae de estar en la escucha del proceso que estábamos compartiendo y esto me lleva a dedicar toda mi atención a ese  pensamiento que me cautiva y entretiene, no se podría decir que no estoy presente. sino que mi presencia no está con él.
Ahondando en esto me surge otra reflexión; acaso uno mismo es el cuerpo cambiante que un día fue un embrión, pasó por la infancia, pubertad y que se acerca ahora a la madurez; o soy el que se da cuenta de ese y otros procesos (o ambas cosas a la vez). De aquí surge la pregunta ¿pudiera estar presente sin necesidad de estar en el cuerpo físico?
Cuando un cliente se tumba en la camilla y le pregunto ¿estas cómodo en esta posición? Y me responde si o no, en ese momento suele estar presente. Pero si le vuelvo a realizar la misma pregunta a mitad de sesión creo que pudiera responderme que no siempre es consciente de su propio cuerpo. Y sin embargo, tal vez aun no siendo consciente del propio cuerpo están teniendo muy presente un determinado evento de sus vidas, ya sea este pasado, presente o imaginario.
Entiendo, que cuando hablamos de presencia nos referimos a ese estado o habilidad no tanto de permanecer en el ahora; ya que creo que siempre estamos en presente, puesto que aun cuando recuerdo el pasado lo hago en el presente, ya sea, cuando imagino estar paseando por las dunas de Egipto, ya sea cuando siento el dolor de una perdida que sucedió hace años. Ambas cosas las percibo en el momento actual; si no más bien en estar en el ahora y además en el aquí, lo cual aún creo que todavía sigue sin ser especialmente valioso para el cliente que sigue tumbado en la camilla, pues podría estar en el aquí y ahora, presente, con mis manos delicadamente apoyadas sobre sus hombros y mis pies firmemente apoyados sobre el suelo y pasar toda la sesión entretenido en como mis pies están calientes y relajados, notando cómo mis rodillas se sustentan sobre los tobillos sin esfuerzo alguno por mi parte... Pero posiblemente esto continúa sin ser de gran ayuda para el cliente.
Posiblemente tendríamos que añadir que además de ser consciente de mi propio cuerpo, de mí mismo hasta donde yo sea capaz de identificar ese YO, de permanecer en el presente, lo cual siempre hacemos y de permanecer simultáneamente en el aquí. En el contesto de la sesión es necesario establecer también el campo de la Relación
Soy, Estoy, Ahora, Contigo. A mi entender es desde aquí desde donde se produce la escucha profunda, la resonancia con el Espíritu, ese encuentro en Quietud Dinámica donde la historia puede ser contada y escuchada. Reflejada sin juicio, como el espejo que tan solo devuelve la imagen que se muestra frente a él sin ser falseada por interpretaciones personales. Es desde aquí, creo yo, donde se puede producir el cambio, ese Cambio que se autorregula desde el interior de cada ser vivo fruto de su conexión con la Vida, donde la homeostasis corporal se encuentra mas libre de dificultades para realizar su trabajo, donde el músculo que estaba contraído se distiendo, donde el órgano, el tejido que estaba comprimido encuentra la manera de expandirse, donde la emoción tanto tiempo retenida encuentra su manera de ser expresada, aceptada, donde la personalidad no se siente amenazada por el terapeuta y puede mostrarse tal cual es y ser reconocida por el otro y sobre todo por si misma, donde el espíritu encarna y se realiza en la materia. 
Cuando el encuentro se produce allí donde está el cliente y donde necesita que se produzca el encuentro y no donde le gustaría o espera el terapeuta, es decir, sin expectativas fruto de un conocimiento científico, que por grande y valioso que pudiera ser, forzosamente ha de ser incompleto.
Cuando permitimos y facilitamos al cliente que se exprese tal y como es, que pueda desarrollar su historia verdadera, esa que aun no ha sido expresada o que es expresada constantemente de forma inconsciente y aun no ha encontrado ese instante de quietud de comprensión o de compresión aquietada, de escucha sincera, esa escucha que te invita a vaciar a dejar salir por fin, aquello que llevaba tanto tiempo escondido, atrapado, bloqueado, aquello que no fue escuchado en su momento.
Cuando alguien interesado por la terapia craneosacral biodinámica pregunta sobre que es lo que hace un terapeuta de esta practica, por que ha visto o experimentado una sesión y le dio la impresión, de que el terapeuta apenas hacia nada, es esta Nada, este no hacer, que puede llevar toda una vida de practica continuada el empezar a sentirlo en la piel, en las tripas, en los huesos, en todo tu Ser, el que lo hace Todo.
"Es este no-hacer el que marca la diferencia. Porque hay una gran diferencia entre una sesión dirigida por los buena intención y conocimientos del terapeuta, que realiza el diagnostico de lo que considera que está bien o mal, el pronostico y el tratamiento, y que aconseja lo que considera más apropiado para el cliente indicando finalmente cuando tiene o no que volver a la consulta. Con la practica compartida desde el no-hacer, el terapeuta procura mantenerse abierto a la experiencia directa del momento presente y sin ideas ni conceptos preestablecidos va constatando y dejándose impregnar por lo que desde la Resonancia del momento actual va surgiendo segundo a segundo entre ambos, entre los dos y el Universo."
Procurando no poner ni quitar nada en la sesión que surja desde de sus expectativas o intereses, por genuinos que pudieran parecer a primera vista, si no mas bien confiando en la sabiduría interna de cada uno, de la sinergia que surge entre los dos mucho mayor que la suma de ambas potencias y ante todo confiando en la Inteligencia de la Vida.
Desde mi propia experiencia, aun tengo mucho que hacer, un gran camino que recorrer, muchos libros por leer y otros tantos por tirar, muchos diálogos con mis compañeros para aprender de y con ellos, y muchos encuentros en silencio para escuchar lo que no puede ser nombrado, mucha escoria que quemar en la gran fragua de la vida, antes de poder soltar todo lo que me mantiene entretenido en este viaje, dificultándome el Soy, Estoy, Ahora, Contigo.
Y sin embargo, más por revelación que por mis propios conocimientos, en ocasiones, cuando Soy, Estoy Contigo y por unos breves instantes se produce el encuentro en el que no me cabe duda, Algo profundo ha sucedido; tal vez el cliente lo experimente como una sesión extraordinaria en la que su vida ha cambiado profundamente, o tal vez pase desapercibida la experiencia hasta que llegue el momento apropiado. Tengo el convencimiento de que es desde aquí, desde el Soy y estamos juntos, desde donde se produce la profunda Sanación, que no precisa mas que de un breve instante para florecer, aunque puede necesitar de toda una vida para que se de esa posibilidad.
Entiendo que estas habilidades que voy empezando a reconocer y que se precisan para ser un “buen” escuchador, o acompañante de tu proceso, o un “buen” terapeuta craneosacral aún no están desarrolladas dentro de mi mochila, y aunque procuro abrirme a la posibilidad de que el cambio se dé en cualquier momento, también observo que parece que el proceso todavía llevará su tiempo. Así que a ti, que lees esto, tal vez como interesado, compañero de trabajo o cliente tan solo te puedo ofrecer el intento mas que la consecución, la alegría de la búsqueda más que la sensación de haber llegado, el caminar juntos, aunque solo sea por unos instantes; el camino del que no tengo certeza donde llegará, y sin embargo, estoy aprendiendo, y lo podemos compartir, A DISFRUTAR.
Javier de María

¿Qué es la Myoterapia?
La Myoterapia (terapia muscular y suave del dolor) es una terapia manual que puede considerarse como una evolución de la Osteopatía que se caracteriza por realizar un diagnóstico muscular (en vez de osteoarticular) de los problemas de la articulación y por eliminar las contracturas musculares, verdadera causa de los problemas articulares, mediante movilizaciones pasivas e indoloras, hechas con suavidad y lentitud, en el mismo sentido de la lesión y sin forzar nunca ninguna articulación. Para definir brevemente qué es la Myoterapia, se puede decir que es una variante de la Osteopatía que actúa según el principio de la medicina natural de actuar en el mismo sentido en que lo hace el organismo. De hecho, la Myoterapia debe ser considerada com una verdadera revolución en el tratamiento médico de los dolores articulares (y de muchos otros dolores sin signos articulares aparentes), tanto por sus características (ver ventajas de la Myoterapia) como por sus excelentes resultados (ver estadísticas de curación), razón por la que es utilizada desde hace 15 años por médicos de Francia, Bélgica y Suiza (y desde hace 3 años en Barcelona, en el Centro Médico Myoterapia).
Así pues, la Myoterapia se diferencia tanto de las técnicas osteopáticas utilizadas habitualmente por quiroprácticos y osteópatas (que trabajan con los huesos y fuerzan las articulaciones con movimientos rápidos y secos llamados manipulaciones), como de otras terapias manuales como la Osteopatía Craneosacral (que, como la Myoterapia, no fuerza las articulaciones pero que, en cambio, está basada en los huesos) o la Osteopatía Myotensiva (basada también en los músculos, pero que, a diferencia de la Myoterapia, actúa forzando).

Para eliminar las contracturas musculares, la Myoterapia ha desarrollado un método lógico y coherente, que sigue unos protocolos muy precisos, obtiene unos resultados extremadamente buenos, es totalmente indoloro, no comporta ningún riesgo (la Myoterapia no fuerza nunca y respeta siempre las amplitudes fisiológicas de las articulaciones), no tiene efectos secundarios y es totalmente natural (es decir, actúa en el mismo sentido en que lo hace el cuerpo, ayudándolo en su reacción de autocuración). Este método está fundamentado en dos elementos. En primer lugar, un conocimiento profundo del funcionamento del aparato locomotor y, en particular, de los músculos y, en segundo lugar, el principio terapéutico del acortamiento pasivo.
Un conocimiento profundo de cual es la función y de como actúa cada uno de los músculos del cuerpo es imprescindible para entender como funciona el aparato locomotor y como interactúan entre sí los distintos elementos que lo forman. Solo así es posible comprender cual es la causa de sus patologías y hallar la forma adecuada de curarlas. Así pues, hay que conocer cuales son todos y cada uno de los músculos del cuerpo humano (y, en especial, los músculos esqueléticos que son cerca de 200 y constituyen entre el 30% i el 40% de la masa corporal), cuales son sus inserciones y cual es la función de cada uno de ellos y como interactúa cada uno de ellos con los demás músculos y con el resto de elementos del aparato locomotor (huesos, ligamentos, etc.) para realizarla.


Músculo espinoso del cuello (Spinalis Cervicis) - perfil
Función: en el caso de una contracción bilateral, tiene como función mantener la curvatura cervical. En el caso de una contracción unilateral mantiene la flexión, rotación e inclinación cervicales.
Inserciones: Apófisis espinosas C2, C3, C4, C6, C7, D1 y D2
Patologías: es uno de los músculos del cuello que puede experimentar una contractura primaria que dé lugar a una cadena de compensación que se manifieste dolorosa en cualquier punto de su recorrido provocando dolor de espalda, hombro, rodilla, etc. Igualmente, en caso de contractura puede ser causa indirecta de una migraña o dolor de cabeza. En todos estos casos deberá ser tratado, directa o indirectamente.

De acuerdo con el principio terapéutico del acortamiento pasivo, nunca nos opondremos al músculo contracturado -de hacerlo lo único que conseguiríamos sería hacerlo contracturar más aún- sino que actuaremos en el mismo sentido en que lo hace el organismo. ¿El músculo está contracturado y se ha acortado? Nosotros lo haremos contraer todavía más!. Es decir, lo que haremos es completar, acabar de provocar, una reacción del organismo que ha quedado detenida a mitad del camino (de hecho, una contractura no es sino un músculo que no ha podido terminar su movimiento normal de acortarse y contraerse para volver después a su estado inicial de distensión). Es de esta forma que el músculo contracturado desde hace días, meses o años, puede reencontrar su funcionamento normal y su flexibilidad. El dolor y la limitación del movimiento desaparecen, al igual que la cadena muscular de compensación y sus consecuencias.
La técnica utilizada tiene cierta similitud con el procedimiento que seguiríamos si quisiéramos destensar un arco. Para hacelo, hay que acercar los dos extremos del arco, acortando así la cuerda. Una vez suelta ya la cuerda, el arco, al no estar ya limitado por la cuerda, puede reencontrar su longitud y flexibilidad normales.

De la misma forma, hay que aproximar los dos extremos de una articulación para acortar y destensar el músculo que la gobierna. Una vez eliminado el espasmo muscular, la articulación recupera su amplitud normal de flexión, extensión i rotación.

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