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WILLIAN GARNER SUTHERLAND

El ritmo cráneo-sacral siempre ha sido la piedra angular de toda la medicina manual. Su descubridor un osteópata William Garner Sutherland, discípulo directo de Taylor Still y con una enorme capacidad de imaginación.

Sutherland trabajaba en la universidad de osteopatía de Michigan y dio un enorme impulso a la osteopatía al descubrir un nuevo dato fisiológico: la existencia de un movimiento, desconocido hasta entonces, que tiene su origen en el cerebro y que él va ha llamar movimiento respiratorio primario.

Sutherland en 1899 cuando estudiaba en la escuela americana de osteopatía, al examinar un cráneo desarticulado, exactamente el de Taylor Still, el fundador de la osteopatía. Sutherland observó que tenia superficies articulares biseladas sobre todo en el esfenoides y en el temporal.

Sutherland se preguntaba por qué la naturaleza con lo sabia que es en arquitectura y más en arquitectura morfológica, ha dotado al cráneo humano de varias suturas. Si no cumplen ninguna función, ¿por qué la naturaleza no ha hecho el cráneo humano de una sola pieza?

Sutherland apasionado de la anatomía y de la fisiología descubrió que estas suturas servían para que el los huesos del cráneo hicieran unos micro movimientos o desplazamientos. Sutherland afirma que las suturas del cráneo funcionaban como articulaciones y que tenían esa forma para mantener el movimiento.

Sutherland empezó a enseñar la técnica cráneo-sacral a mediados de los años 1940. En esta época ningún libro de anatomía o fisiología exponía o hacia alusión a este concepto.

Con el tiempo y debido a su empeño en entender sobre ese asunto, postulo sobre la existencia de pequeños movimientos a través de todas las suturas del cráneo.

Desde aquí, las suturas, el cráneo pulsaba a una frecuencia estable.

Este concepto al principio recibió todas las incomprensiones, hasta de los mismos osteópatas.

El dejo poco escrito, pero fueron sus discípulos, que aparecieron a posterior los que escribieron sus teorías. Se tuvo que callar y seguir sus trabajos con su gran colaboradora que fue su mujer.

En esa misma época un psiquiatra alemán llamado Hans Berger intentaba demostrar la actividad eléctrica del cerebro, él sostenía en 1929 la existencia de ritmos eléctricos en el cerebro humano que oscilan entre 8 y 13 ciclos. Los llamo ondas Alfa.

Sutherland descubrió que estas suturas estaban para absorber la gran presión hidrostática que tiene el cerebro, intuyo que el líquido cefalorraquídeo tiene un movimiento de expansión y de contracción en el interior del cráneo, y que estas suturas estaban para amortiguar esta presión hidrostática en el interior del cráneo.

Es muy importante conocer el principio de presión hidrostática aplicada en el cerebro, que produce un ensanchamiento y después un encogimiento del cráneo. Las suturas están hechas para absorber esta presión hidrostática en el interior del cráneo.

En física hay un principio que dice que los líquidos no se pueden comprimir. Todas las maquinas hidráulicas se fundamentan en este principio.

Aplicando este principio, si en nuestras cabezas no existieran unas válvulas de escape, para cuando sobreviniera un exceso de líquido cefalorraquídeo en el interior del cráneo, nuestras cabezas estarían explotando, estarían estallando cuando la presión fuera superior a la resistencia. Estas válvulas de escape son las suturas.

Éste líquido está en constante producción en el interior de nuestras cabezas y por motivos varios pude venir una superproducción de este líquido cefalorraquídeo.

Sutherland en la universidad de Michigan  descubrió la movilidad del cráneo y dio origen a la osteopatía craneal.

Para su demostración él mismo se bloqueaba los huesos del cráneo con un artilugio, y anotaba los síntomas que sentía hasta que se desmayaba. Al colocarse este artilugio durante días le aparecieron ciertas perturbaciones en la vista acompañado de vértigos y dolores de cabeza y seguido de disturbios nerviosos y psicológicos. Cuando se quita el artilugio, procede a un examen de las lesiones articulares craneales.

Después procede entonces a reparar estas lesiones por medio de pequeñas presiones sobre el borde de las suturas, de micro-movimientos de separación de las suturas. Se trataba de descomprimir sutura tras sutura para devolver a cada hueso su movilidad normal. Él encuentra un alivio inmediato tras estas manipulaciones.

Esto posiblemente le afectó para el resto de su vida.

Él aisló cada hueso y lo sometió a una visión tridimensional, donde existen tres posibilidades de movimiento, el movimiento anterior, el posterior y los laterales, las tres dimensiones del espacio. A raíz de esto empezó a dictaminar el concepto del plano del movimiento de cada hueso.

Cada hueso craneal era analizado minuciosamente a través de sus ejes de movimiento y de sus planos, y dedujo todos los movimientos posibles de cada hueso craneal.

Cada hueso del cráneo esta separado por una articulación que no permite efectivamente un verdadero movimiento propiamente dicho, si no una cierta ligereza de movimiento, una maleabilidad que se podría comparar a una armadura antigua que aunque rígida, permite ciertos movimientos ligeros gracias a su sistema de charnelas o bisagras. Él sabía cuando cada hueso estaba en rotación interna, externa, flexión lateral, etc.

Se trataba de restablecer cada movimiento de cada hueso craneal. Entonces se trabajaba con los huesos haciendo palanca y fuerza para equilibrar el movimiento de los huesos del cráneo.

 

La técnica cráneo-sacral exige que el terapeuta realice un intenso estudio del cráneo óseo, de las suturas y de las meninges y que afine el sentido palpatorio, para poder percibir la movilidad inherente dentro del mecanismo cráneo sacro, ya que las manipulaciones requieren de precisión y destreza.

Sutherland comenzó a trabajar con pacientes con perturbaciones ligeras, y dado su gran éxito empezó a tratar a pacientes más complicados donde la medicina de ese momento, incluido la osteopatía, poco podía hacer. Logra mejorar y disminuir ciertas discapacidades psíquicas y físicas aparentemente irreversibles.

Liberando los huesos y membranas craneales, re-equilibrando la columna vertebral y el sacro y re-armonizando el movimiento respiratorio primario, Sutherland enriquece enormemente el trabajo de Taylor Still.

En 1939 Sutherland escribió The Cranial Bowl, obra que resume lo esencial de sus observaciones y conclusiones y en la que expone los principios de su método. En este tiempo Sutherland es poco comprendido por sus colegas osteópatas. Al fin sus trabajos fueron admitidos por la Academia Americana de Osteopatía, en 1946, cuando funda la Asociación de Osteopatía Craneal.

Sutherland basándose en los mismos principios de Taylor Still, deduce que en el ámbito de las articulaciones y de las membranas meníngeas del cráneo (hoz del cerebro y tienda del cerebelo), las estructuras de este responden a las mismas leyes que a todas las partes del cuerpo.

Cualquier modificación de los huesos o de la tensión de las membranas, puede perturbar las funciones del organismo. Sin lugar a dudas esta perturbación tendrá consecuencias más importantes en el organismo, tanto en el ámbito mental, emocional, bioquímico y estructural, porque la perturbación sé esta produciendo aquí en el cerebro, en las estructuras nerviosas cerebrales. Lugar tan importante como vulnerable, pues aquí esta la computadora central que dirige todo el organismo.

Lo que sucedía antes de este descubrimiento es que no existían los microscopios digitales para percibir este movimiento en las suturas craneales. Además, los estudios sobre estas suturas se hacían post-morte, después de muerto y así desde luego no se mueven las suturas craneales. Además, la tendencia de estas suturas después de muerto es a osificarse, por lo tanto los académicos clásicos no podían afirmar que esto se mueve, que las suturas son como pequeñas articulaciones. Los nuevos investigadores sobre este asunto, hacen un corte sagital a un mandril en vivo y le someten a una biopsia de la sutura. Este tejido se le somete a un estudio microscópico, se dieron cuenta que entre la sutura había espacio y, además, había capilares, pequeñas venillas, muy pequeñas arteriolas. Se preguntaron para qué serviría y entonces descubrieron dentro de la sutura craneal y rodeándola colágeno y elástica, estaba envuelto por una fascia.

En el sujeto vivo si tiene movilidad estas suturas, como demostraron los estudios con ondas de radio y osciloscopios.

Sutherland llamó a este micro movimiento, movimiento respiratorio primario. Cuando se puso a estudiar en aquel entonces,  se apoyo en la embriogénesis que nos dice que en el feto lo primero que se forma es el tubo neural y a partir de aquí se forman los órganos y demás tejidos.

El tubo neural forma la columna vertebral y la médula espinal, por tanto, el movimiento del tubo neural del feto es lo primero que respira o que tiene un latido.

El doctor Sutherland entendió que estaba observando un sistema de respiracion de los tejidos que era importante para mantener la salud y , que esta respiracion celular es la que distingue los tejidos vivo de los muertos. Todas las células del cuerpo necesitan expresar esa respiracion rítmica para tener un funcionamiento lleno de vida y energía.

El doctor Sutherland reconoció que el movimiento de los huesos craneales esta muy relacionado con la respiracion ritmica de otros tejidos muy distales de la cabeza. En resumen hay una total infraestructura de fluidos y tejidos que expresan un sutil movimiento ritmico interrelacionado. Sutherland no observo ningún movimiento muscular que pudiera ayudar a este movimiento respiratorio de los tejidos y fluidos y concluyo que este movimiento está producido por la fuerza de vida inherente al propio cuerpo, que él denominó Aliento de Vida.

Sutherland tuvo el don de descubrir la relación de tensión reciproca entre el cráneo y el sacro y todo el organismo.

En 1932 presento por primera vez sus conceptos a la asociación de osteopatía americana y no fue bien recibida. Aunque la ciencia medica oficial tampoco tenia en apruebo a esta asociación.

Sutherland estudio y trabajo en la osteopatía craneal más de 50 años con el mínimo de reconocimiento, y murió en 1954 sin pena ni gloria, pero muy orgulloso de su trabajo.

Al morir Sutherland la comunidad científica no toleraba todavía la existencia de un movimiento primario ni la movilidad de los huesos del cráneo. Todo esto por no encontrar la manera de medir mediante con instrumentos científicamente este movimiento, por supuesto en un ser vivo. Todo esto sin dañar el sistema de meninges y nervios.

Pero Sutherland confío enormemente en la sensibilidad de su sistema nervioso, él confiaba en que el sistema nervioso es una entidad sensible y voluntariosa, que disponía de una inteligencia innata. Su principio fundamental era que: “permitir la función fisiológica en el interior del organismo, para demostrar su potencia infalible, antes que la aplicación de una fuerza desde fuera”.

Hoy en día ya se han hecho mediciones objetivas y científicas sobre la fluctuación del LCR y los micro-movimientos de los huesos del cráneo, así como también el concepto de tensión reciproca meníngea.

Desde Shuterland han aparecido varios osteópatas y quiroprácticos que han hecho importantes descubrimientos sobre este campo.

Todos basándose en la necesidad de tratar el cráneo mediante la separación de las suturas, la fluctuación del LCR, la existencia de propioceptores suturales que repercuten en el sistema de presión del LCR, las meninges que conectan el sacro y en cráneo, etc. En 1959 Alberts publico el síndrome de estrés meninge cerebral. Aquí se debate la relación entre el cráneo, la tensión meníngea y el estrés emocional. Así sin parar han ido sumándose personajes importantes en el mundo de las terapias de osteopatía, quiropraxia, kinesiología, que han tenido mucho que decir sobre la terapia cráneo-sacral como medio homeostático muy poderoso y real.

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