Crecimiento personal en Madrid
Terapeutas y terapias
Vibración y energía
Tu mundo de energia
Se consciente
Mejora tu nivel bioelectromagnético
Consulta craneosacral
Sesión craneosacral
¿Qué es la terapia craneosacral?
Técnicas
Tratamiento
Beneficios
Biodinámica
Videos Masaje fascial
Movimiento respiratorio primario
El esfenoides
Articulación esfenobasilar
Lesión esfenobasilar
Huesos craneales
Dura madre craneal
Sistema nervioso central
Pituitaria y pineal
La médula espinal
S.N. y craneosacral
La espalda y las emociones
Los diafragmas
El sacro y la pelvis
El pie
La mandíbula o ATM
Paladar duro y blando
Las fascias
Anatomia cuerpo humano
La cabeza humana
Los ojos
Las cadenas musculares
Dirección de las fibras
Segmento facilitado
Fulcros inerciales
Liberación somatoemocional
Procesar tus miedos
Pensamientos
El cuerpo dolor
Emociones
Autoestima
La mente humana
El Ser conciente
La consciencia corporal
El campo energético humano
Los chakras
El quiste energético
La sanación
La inteligencia del cuerpo
La escucha y percepción
La relacion entre la psicología y craneosacral
Una visión personal
La salud del terapeuta
Energía positiva
Bioenergía
Relajación
Estrés
Meditación
Respiración pulmonar
La polaridad
¿Dónde acudir?
Diagnóstico a distancia
Trabajo energético
Tu niño interior
Mensajes para el Alma
Afirmaciones Yo Soy
Embarazo y nacimiento
Evolución humana
Defectos psicológicos
La osteopatía
Reeducación postural
Vidas ejemplares
Buenos consejos
Videos cerebro
Videos craneosacral
Fotos craneosacral
Misterios
Grandes maravillas
Frases y dichos
Resumen
Cursos
Varios1
 

ENLACES

ESPECIALES

 
Tao equilibrio energético
Puntos de osteopatia
Anatomía musculoesquelética
El sexto sentido
Salud y enfermedad
Otras terapias
Las amalgamas
Las cicatrices
Las vacuna
Las vacunas 2
Las vacunas 3
Libros
Audios
Videos
Enlaces
MUNDO DE LAS TERAPIAS
 
NUEVO TAROT
 
POWERT POINT

Upledger

 

Otros

Ir a cadenas musculares 1           Ir a cadenas musculares 2

JOHN UPLEDGER Y LA TERAPIA CRÁNEO-SACRAL

 

Después de Sutherland, apareció John Upledger, un médico que posteriormente se hizo osteópata, que trajo una nueva visión del asunto. Él dijo que lo que menos le interesaban eran los huesos del cráneo, y lo que más le interesaban eran las membranas. Todo esto le vino en momentos de inspiración.

John Upledger al principio trabajaba como médico cirujano y presumía de tener mucho pulso.

Todo empezó cuando fue a tratar a un paciente con muchos problemas en todo el cuerpo. Empezó a buscar los porqués de todos sus problemas generales por todo el cuerpo, como buen medico que es.

A partir de aquí ni el mismo se imaginaba el gran impacto que esto le iba a repercutir. Después de varias radiografías y de varios escáneres, sacaron algo en claro y solucionaron algo de sus enfermedades. John con ayuda de un neurocirujano decidieron hacer un mielograma en el área de la nuca del paciente debido a que se agotaban todos los recursos para ayudar al paciente.

Esta prueba es delicada y consiste en inyectar un tinte especial en el canal espinal en la zona lumbar, después la mesa de rayos x se inclina de manera que la cabeza queda debajo de los pies para que el tinte baje y hacer varias radiografías. Esta prueba les demostró que en la cara externa de la membrana meníngea, en la dura madre que cubre la médula espinal había una pequeña placa de calcio. Al tener que hacer la operación en la médula espinal, John tenía que ayudar al neurocirujano experto. Después de cortar y de ir adentrándose en el interior de los tejidos y separarlos, hasta llegar a la dura madre de la médula espinal y observar la placa de calcio obstruyendo el circuito. John debía de sujetar con precisión la médula espinal para que el cirujano hiciera un corte exacto de la placa de calcio. Todo iba bien hasta que John intentó coger la médula con los dedos, para hacer un corte y no dañar otras estructuras y notó que la médula espinal tenia un movimiento de bombeo, se dilataba y se contraía y, además subía y bajaba. La médula se movía lenta pero rítmicamente e impedía que el trabajo de John fuera tan simple como parecía al principio. Todos en la sala de operaciones se asombraron del movimiento constante de la duramadre espinal.

Al final se retiro la placa de calcio sin ningún error. John observó que el movimiento rítmico de la duramadre espinal no acompañaba al movimiento respiratorio ni sincronizaba con los movimientos del corazón, ya que todo se podía comprobar con los aparatos que el paciente tenía conectados. John comprobó que es otro ritmo corporal que de manera consistente y fiable realizaba 10 ciclos por minuto. Ni John ni el neurocirujano ni el anestesista ni nadie allí presente había oído o leído nada acerca de este ritmo.

John Upledger se quedo impactado para siempre al observar directamente la propiedad fisiológica de un sistema corporal que no enseñaban en la universidad. Se convertiría en otro sistema corporal como el sistema cardiovascular, el sistema digestivo, el sistema respiratorio, el sistema excretor u otros.

El paciente mejoró y John Upledger decidió encontrar respuestas a todas sus dudas, ya que en su formación académica le decían que los huesos del cráneo eran estáticos y que la médula era inmóvil y estática. Se dio cuenta que algo fallaba y a partir de aquí se puso a investigar todos los mecanismos de relación entre huesos del cráneo, membranas exocraneales, membranas indocraneales y el sistema de la médula espinal hasta llegar a las cisternas lumbares. Este sistema es como él lo llama, la bomba hidráulica de presóstato, en campo semi-cerrado.

A los pocos días John asistió a un seminario intensivo de osteopatía craneal y aprendió que los osteópatas manipulaban los huesos craneales para solucionar diversas patologías. John Upledger dedico el resto de su vida a la práctica y enseñanza de la terapia cráneo-sacral, y en 1978 se dedico a enseñar en Francia e Inglaterra.

John Upledger llamó terapia cráneo-sacral a su sistema terapéutico y difiere de la osteopatía cráneo-sacral, en que ya no está el asunto en inducir un movimiento a los huesos del cráneo, si no en la capacidad de transmitir la membrana al hueso los impulsos rítmicos del cráneo. Entonces explicó que el cráneo tiene dos movimientos, gracias a los cuales circula todo el líquido cefalorraquídeo, el movimiento de flexión y el de extensión.

Estos movimientos en el cráneo no son visibles, pero si son palpables manualmente. Este fue el gran descubrimiento y actualmente tienen más de doscientas escuelas por el mundo, formando terapeutas cráneo-sacrales.

John Upledger se doctoró en osteopatía en Palm Beach, Florida y escribió textos sobre la terapia cráneo-sacral en 1983 y en 1987 y fue una autoridad en este campo.

Lo más importante para aprender esta técnica, es nuestra capacidad de escucha y de percepción de este micro-movimiento de expansión y contracción que efectúa el líquido cefalorraquídeo en su mayoría en el interior de las fascias.

Después de la escucha lo siguiente más importante es magnetizar nuestras manos y concentrarnos lo más posible en los tejidos internos para deshacer la tensión que se ha producido en  las fascias. La energía de nuestras manos y el poder de nuestra mente ayudarán a que esas fascias bloqueadas se relajen y el ritmo cráneo-sacral vuelva a su normalidad.

Él líquida cefalorraquídeo que va por el interior de todas las fascias tiene un gran poder energético y posee su propia inteligencia.

John Upledger se percató de la gran importancia de este ritmo tan sutil que es provocado por el fluido cerebro espinal. Si este ritmo del FCE no funciona correctamente la información nerviosa y sensitiva de esa zona no tendrá toda la calidad posible para comunicarse con el sistema nervioso central (SNC), que es el que gobierna a todo el organismo.

John Upledger nos explica los movimientos cráneo-sacrales y su relación con las fascias.

Upledger dirigió un equipo interdisciplinario de investigadores en la universidad de Michigan en los años 70 y comprobó y documento el fenómeno del movimiento respiratorio cráneo-sacral en el cuerpo.

El cráneo tiene un movimiento de extensión en donde la frente y el occipital se ensanchan y los parietales y temporales se encogen. En el momento de la flexión del cráneo, la frente y el occipital se acercan, mientras los parietales y temporales se ensanchan. También se dio cuenta  que cuando el cuerpo humano realiza la extensión del cráneo a través del sistema de circulación fibrilar de las fascias, el cuerpo entra en rotación interna y se produce un vaciado de líquido cefalorraquídeo. Mientras en el movimiento de flexión cuando el cuerpo se llena de líquidos, pasa de la rotación interna a la rotación externa. Este movimiento de expansión y contracción del cráneo se puede sentir en los pies, en las rodillas, en los iliacos, en el tórax, en el cuello, en todo el cuerpo.

Él dijo que para que haya una perfecta salud, por lo menos hidrodinámica, entre la flexión y la extensión debe de haber una misma amplitud y simetría. Tiene que haber el mismo movimiento entre la expansión y la contracción. Este es el equilibrio que tenemos que tener, sin embargo, en muchas personas notaremos poca amplitud y mucha asimetría. Nuestras manos notarán que una parte de la cabeza sí se ensancha mucho y la otra casi nada. Entonces hablaremos de bloqueo en extensión o en flexión. Cada uno de estos bloqueos significará una sintomatología u otra.

Este es el movimiento primario que nuestras manos tendrán que sentir. Si algunos de estos movimientos están ausentes en el cráneo sin lugar a duda no podremos encontrarlo en el resto del cuerpo.

Upledger desarrolló una serie de argumentos claros y precisos para desarrollar lo que él llamó la liberación somato-emocional. Trabajo con las experiencias traumáticas de muchos pacientes y su relación con el movimiento respiratorio primario. O sea, relacionó científicamente las técnicas terapeuticas y hoíisticas realizadas desde hace años, como las terapias de grupo entre otras con la salud física, demostada con el movimiento respiratorio primario. Por tanto liberar el trauma, liberar las emociones, liberar el llanto etc esta directamente relacionado con la salud global y real del ser humano.

Para Upledger el corazón humano esta en el cerebro y fue pionero en tratar con éxito a algunos niños autistas. A John Upledger le debemos el conocimiento dinámico, anatómico y funcional de la terapia cráneo-sacral.

Upledger cuando empezo a enseñar esta terapia a personas sin formacion osteopática encontro un gran rechazo por parte del gremio de los osteopátas, de hecho él se tuvo que hacer osteópata. Muchos osteópatas siguen pensando asi y otros creen que la terapia craneosacral forma un método integrado de salud por derecho propio y que no necesita permanecer dentro del campo de la practica osteopática. el debate y la controversia siguen ahí.

El doctor Upledger acuño el término de terapéuta craneosacral y el afirma que la terapia craneosacral tiene las mismas raices que la osteopatía craneal, pero se trata de dos disciplinas totalmente diferentes. Podemos identificar la osteopatia craneal como mas directa sobre las suturas craneales con manipulaciones directas y con fuerza y tecnica y la terapia craneosacral como que trabaja mas con las tensiones recíprocas de las membranas y con la intención mental de guiar el liquido cefalorraquídeo, asi como la liberacion emocional.

Sin menospreciar a otros, me gustaría hablarles del Dr. John E. Upledger. Muchos de ustedes lo conocerán por sus libros y por su desarrollo de la Terapia Cráneo-Sacral y la Liberación Somato-Emocional.
En su libro "Tu Médico Interno y Tú" él relata su vida; licenciado en Medicina, formó una familia y realizaba su labor profesional con una natural entrega. Un buen día el destino o la casualidad le hizo enfrentarse a un caso que no se regía por ninguno de los cuadros clínicos descritos en los libros. El paciente en cuestión presentaba síntomas graves en su sistema nervioso, su aparato locomotor y alteraciones cutáneas. Tras mucho buscar y probar múltiples tratamientos localizaron una calcificación en su tubo dural (envoltura de la médula espinal) a nivel cervical. Decidieron rasparlo quirúrgicamente y fue durante la intervención cuando el Dr. Upledger sintió en sus manos como este tubo que envuelve la médula espinal se movía con una cadencia rítmica, independiente del ritmo cardiaco o respiratorio.
A partir de este decisivo momento, cambió radicalmente su vida; no pararía hasta encontrar una explicación a ese nuevo ritmo del cuerpo al que más tarde, llamó Ritmo Cráneo-Sacral.
Se empapó de todos los conocimientos osteopáticos hasta entonces conocidos. Al estudiar la obra de William Garner Sutherland sobre la movilidad de los huesos craneales, se propuso formar un equipo de investigación en la Universidad de Michigan para comprobar o refutar dicha movilidad y sus relación con el ritmo cráneo-sacral.
Estudiando sobre cráneos humanos "frescos" y sobre primates, demostraron que los huesos craneales no se fusionan totalmente nunca y que debido a la fluctuación del volumen del líquido cefalorraquídeo dentro del sistema de membranas meníngeas, se movían con un ritmo que oscila entre 6 - 12 veces por minuto. Y mejor aún, este ritmo cráneo-sacral podía sentirse no sólo en el cráneo sino en cualquier parte del cuerpo a través del tejido fascial corporal.
El Dr. John E. Upledger se sentía fascinado por cómo la naturaleza nunca deja de sorprendernos con su complejidad y, a su vez, con su sencillez; a veces basta con escuchar para que la información nos llegue, y él supo escuchar.
Sabía que todo ese trabajo no quedaba ahí, tenía que haber un sentido, una aplicación, y así fue desarrollando la Terapia Cráneo-Sacral, un método de trabajo tan respetuoso y sutil que hasta sorprende que pueda provocar cambios tan espectaculares en la salud de los pacientes.
Su frase: "La distancia más corta entre dos puntos es al intención" define parte de su filosofía: ayuda al cuerpo, se un simple asistente incondicional, el cuerpo ya sabe lo que tiene que hacer pero necesita ese apoyo suave y certero".
Día a día, el Dr. Upledger comprobaba la mejoría en sus pacientes y así fue creando técnicas específicas de tratamiento, pero más que para su uso personal, era para poder transmitir al resto del mundo esta terapia; que fuera fácil de aprender por todo aquel profesional interesado realmente en la salud y en el ser humano integral.
Pero no se quedó ahí; trabajar con las membranas meníngeas y las fascias en general, de una manera puramente física, no siempre derivaba en la resolución total del problema del paciente. El Dr. Upledger empezó a investigar sobre lo que el llamó "Quistes Energéticos": energía residual postraumática que el cuerpo no puede disipar y entonces la encapsula. Si este quiste de energía guarda a su vez una emoción desagradable, no basta con tratar solamente la parte física, hay que liberar la emoción que está frenando el proceso.
Llegamos pues a la técnica de Liberación Somato-Emocional, donde se integran cuerpo-mente y alma. Cuántas veces la medicina ha olvidado que somos más que reacciones químicas y células, tenemos unas emociones y pensamientos, tenemos unos sentimientos y todo ello es parte capital del ser humano. Un trauma emocional puede dejarnos más marcados que la peor herida de fuego. Pero podemos ayudar a quitarnos esos lastres, siempre respetando el proceso natural del paciente, sin terapias extremadamente complicadas ni sufrimiento innecesario, escuchando al cuerpo y lo que en él guarda.
En la actualidad, el Dr. John E. Upledger tiene más de 70 años y sigue trabajando en su clínica (el Upledger Institute Inc., en Florida), dedicando parte de su tiempo a programas con niños autistas, veteranos del Vietnam y terapia con delfines.
Su mente abierta no conoce límites; además de los cursos de Terapia Cráneo-Sacral y Liberación Somato-Emocional, imparte seminarios sobre el sistema inmune y su relación con el cáncer y los transplantes, etc. Se permite el lujo de trabajar con las mismas células pues todo lo que está vivo tiene memoria y capacidad de respuesta.
El Dr. John E. Upledger es un hombre sin miedo al que dirán, un hombre que derribó sus barreras mentales, para el que todo es posible si tú crees que es posible. Al verlo en persona con sus vaqueros y sus zapatillas de deporte, con la mirada viva aunque sus ojos estén ya cansados, cuesta creer que haya dedicado su vida a que el ser humano sufra menos y a transmitirlo a quien tenga oídos para escuchar. El mundo está necesitado de personas así.

Aún en estos tiempos de grandes avances
en comunicación y donde algunas personas
se hacen famosas valiéndose de pocos méritos,
existen grandes hombres y mujeres dedicados
por entero a la filantropía, personas que
prefieren ser recordados no por ellos mismos
sino por el legado que dejen a la humanidad.
jon
En parte por timidez y en parte porque saben
que su verdadera fortuna es el conocimiento
que han logrado adquirir con su trabajo, viven cada día redescubriendo y maravillándose con la complejidad del ser humano.
Sin menospreciar a otros, me gustaría hablarles del Dr. John E. Upledger. Muchos de ustedes lo conocerán por sus libros y por su desarrollo de la Terapia Cráneo-Sacral y la Liberación Somato-Emocional.
En su libro "Tu Médico Interno y Tú" él relata su vida; licenciado en Medicina, formó una familia y realizaba su labor profesional con una natural entrega. Un buen día el destino o la casualidad le hizo enfrentarse a un caso que no se regía por ninguno de los cuadros clínicos descritos en los libros. El paciente en cuestión presentaba síntomas graves en su sistema nervioso, su aparato locomotor y alteraciones cutáneas. Tras mucho buscar y probar múltiples tratamientos localizaron una calcificación en su tubo dural (envoltura de la médula espinal) a nivel cervical. Decidieron rasparlo quirúrgicamente y fue durante la intervención cuando el Dr. Upledger sintió en sus manos como este tubo que envuelve la médula espinal se movía con una cadencia rítmica, independiente del ritmo cardiaco o respiratorio.
A partir de este decisivo momento, cambió radicalmente su vida; no pararía hasta encontrar una explicación a ese nuevo ritmo del cuerpo al que más tarde, llamó Ritmo Cráneo-Sacral.
Se empapó de todos los conocimientos osteopáticos hasta entonces conocidos. Al estudiar la obra de William Garner Sutherland sobre la movilidad de los huesos craneales, se propuso formar un equipo de investigación en la Universidad de Michigan para comprobar o refutar dicha movilidad y sus relación con el ritmo cráneo-sacral.
Estudiando sobre cráneos humanos "frescos" y sobre primates, demostraron que los huesos craneales no se fusionan totalmente nunca y que debido a la fluctuación del volumen del líquido cefalorraquídeo dentro del sistema de membranasmeníngeas, se movían con un ritmo que oscila entre 6 - 12 veces por minuto. Y mejor aún, este ritmo cráneo-sacral podía sentirse no sólo en el cráneo sino en cualquier parte del cuerpo a través del tejido fascial corporal.
El Dr. John E. Upledger se sentía fascinado por cómo la naturaleza nunca deja de sorprendernos con su complejidad y, a su vez, con su sencillez; a veces basta con escuchar para que la información nos llegue, y él supo escuchar.
Sabía que todo ese trabajo no quedaba ahí, tenía que haber un sentido, una aplicación, y así fue desarrollando la Terapia Cráneo-Sacral, un método de trabajo tan respetuoso y sutil que hasta sorprende que pueda provocar cambios tan espectaculares en la salud de los pacientes.
Su frase: "La distancia más corta entre dos puntos es al intención" define parte de su filosofía: ayuda al cuerpo, se un simple asistente incondicional, el cuerpo ya sabe lo que tiene que hacer pero necesita ese apoyo suave y certero".
Día a día, el Dr. Upledger comprobaba la mejoría en sus pacientes y así fue creando técnicas específicas de tratamiento, pero más que para su uso personal, era para poder transmitir al resto del mundo esta terapia; que fuera fácil de aprender por todo aquel profesional interesado realmente en la salud y en el ser humano integral.
Pero no se quedó ahí; trabajar con las membranas meníngeas y las fascias en general, de una manera puramente física, no siempre derivaba en la resolución total del problema del paciente. El Dr. Upledger empezó a investigar sobre lo que el llamó "Quistes Energéticos": energía residual postraumática que el cuerpo no puede disipar y entonces la encapsula. Si este quiste de energía guarda a su vez una emoción desagradable, no basta con tratar solamente la parte física, hay que liberar la emoción que está frenando el proceso.
Llegamos pues a la técnica de Liberación Somato-Emocional, donde se integran cuerpo-mente y alma. Cuántas veces la medicina ha olvidado que somos más que reacciones químicas y células, tenemos unas emociones y pensamientos, tenemos unos sentimientos y todo ello es parte capital del ser humano. Un trauma emocional puede dejarnos más marcados que la peor herida de fuego. Pero podemos ayudar a quitarnos esos lastres, siempre respetando el proceso natural del paciente, sin terapias extremadamente complicadas ni sufrimiento innecesario, escuchando al cuerpo y lo que en él guarda.
En la actualidad, el Dr. John E. Upledger tiene más de 70 años y sigue trabajando en su clínica (el Upledger Institute Inc., en Florida), dedicando parte de su tiempo a programas con niños autistas, veteranos del Vietnam y terapia con delfines.
Su mente abierta no conoce límites; además de los cursos de Terapia Cráneo-Sacral y Liberación Somato-Emocional, imparte seminarios sobre el sistema inmune y su relación con el cáncer y los transplantes, etc. Se permite el lujo de trabajar con las mismas células pues todo lo que está vivo tiene memoria y capacidad de respuesta.
El Dr. John E. Upledger es un hombre sin miedo al que dirán, un hombre que derribó sus barreras mentales, para el que todo es posible si tú crees que es posible. Al verlo en persona con sus vaqueros y sus zapatillas de deporte, con la mirada viva aunque sus ojos estén ya cansados, cuesta creer que haya dedicado su vida a que el ser humano sufra menos y a transmitirlo a quien tenga oídos para escuchar. El mundo está necesitado de personas así.
Virginia Peralta Sánchez
Profesora Certificada del Upledger Institute España
Publicado Revista Masaje - Febrero 2002

VOLVER